
Summer’s Ice Cream
Best Vanilla Ice Cream ever.

Summer’s Ice Cream
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Toronto Island


Toronto
Few summers ago

Él era como tu y como yo, te lo juro. Su maestría descubrió mundos nuevos generación tras generación, y lo bueno, lo grande, lo impresionante, era que no se le notaba. Bien es cierto, que si te fijabas es un manera de andar, la forma en la que te miraba o en su extraño maletín, podías intuir lo que escondía.
Podría haber sido cualquier cosa, lo hubiera hecho bien en cualquier lugar. La cuestión, es que un día decidió desarrollar su actividad en un colegio próximo a su casa. Allí comenzó con sus experimentos desencadenando una serie de efectos que duran hasta nuestros días.
Supongo que ahora os preguntaréis que qué es lo que hacía, pues bien, os lo contaré. Su colegio era igual que los demás colegios, los baños del colegio olían igual que los baños de otros colegios, y el sol brillaba igual que en todas partes. El primer día de clase, después de la charla inaugural en el salón de actos (igual que siempre), se llevaba a sus alumnos a su salón (así es como él llamaba el aula) y allí después de conseguir silencio, se subía encima de su mesa y comenzaba a bailar.
En este preciso instante, los niños dejaban cualquier actividad que estuvieran haciendo y comenzaban a abrir poco a poco sus bocas. En definitiva se quedaban en blanco. Sus cabezas experimentaban, día tras día, algo nuevo y, literalmente, flipaban.
Todo esto no tendría nada de especial si no fuera porque desde fuera, sus compañeros, los alumnos de sus compañeros, los directores y los políticos no sabían nada de lo que estaba pasando allí. Además, no se sabe muy bien cómo lo hacía (supongo que algo tendrían que ver aquí sus poderes mágicos). Lograba que los alumnos aprendían a como fingir el camino estipulado. Como fingir normalidad mientras en su interior no paraban de descojonarse.
Si, si. Así era él.