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Desde el principio de los tiempos he rechazado abrumadoramente todo contacto con la teoría de las cosas. Pero ¡espera!. ¿Acaso no me he preocupado siempre por el funcionamiento de las cosas? ¿Acaso no me he hartado a buscar en enciclopedias Solo por el placer de saber el porqué? Decimos que todo lo que tenemos a nuestro alrededor está establecido con unas bases teóricas, pero concebido mediante la práctica, o en ocasiones la naturaleza, ¿pero realmente son cosas diferentes? la mayoría de las veces equivocamos conceptos de manera drástica, como diferenciar asignaturas teóricas de las prácticas, ¿Qué hay mas teórico que calcular unas estructuras, dibujar un plano urbanístico, o diseñar un modelo? En realidad todas las asignaturas nos preparan para un mismo fin que es ejercer , por lo tanto son una forma de teoría para la profesión.
Sin embargo hacer maquetas es considerado algo práctico, o al menos eso me parece, pero siguen siendo sombras de la realidad, situaciones teóricas semejantes , pero que no pueden ser totalmente comparables, no se puede vivir en una casita de cartón pluma, ni siquiera siendo extremadamente pequeño.
Volviendo al tema de mi rechazo a lo teórico, quiero pensar que lo que yo no valoro es la creación teórica que se aleja totalmente de la práctica(en cualquiera de los sentidos), que divaga en un terreno inexistente y sobre todo, no se preocupa por encontrarlo, en campos como la arquitectura. Es necesario tener una referencia con el suelo para evitar estrellarse contra él.
Soy capaz de volar libre en muchos aspectos, pero si algo he aprendido en mis años como aeromodelista (maquetas prácticas, y a la vez teóricas como ellas solas) es que todo acaba si no tienes claro donde piensas aterrizar.
Creo que tengo mucho que aportar solo con pensar diferente, las referencias que puedo tomar de los campos de ingeniería que he estudiado por mi cuenta, desde la visión de una arquitecto podría aplicarlas a cualquier cosa. y en esta ocasión voy a concentrar todo mi esfuerzo en un proyecto centrado en el programa y sus repercusiones para con la ordenación de los espacios.


Juan, Paquita o Agustín, Tres ejemplos de posibles caminos que podríamos tomar, no son todos los posibles, pero todos podríamos acabar en alguno parecido. Tengo que decir que el planteamiento de Juan de limitarse a buscar un trabajo “de lo suyo” destaca que aun no ha madurado lo suficiente.
Aunque la sociedad, la escuela y la enseñanza secundaria estén decididas a convencernos de que el mejor camino posible es ese, y en alguna ocasión el único, solo hace falta desviar un poco la mirada para comprobar que no todo es tan idílico como lo pintan, y que, aunque con esfuerzo todos los destinos son posibles, pocas veces será un camino de rosas.
Mentiría si dijese que actualmente soy algo parecido a Agustín o que trato de serlo, o que me gustaría serlo. Agustín empezó de forma accidental entrando en un mundo desconocido y solo con su buen hacer y buena voluntad se ha ganado el respeto en esa comunidad; podríamos decir que no era su objetivo primario, pero ha acabado resultando un buen final.
Paquita tiene los ojos un poco más abiertos, y es la más rápida en reaccionar, enseguida descubre que la línea establecida no es fácil, y toma un desvió donde parar y acomodarse, que aunque resulta efectivo y placentero puede que no le permita realizarse en su totalidad, se rinde pronto.
Soy un estudiante atípico. Entré en esta carrera prácticamente de rebote, casi sin tener idea de lo que significaba la arquitectura, pero me quede con gusto, y cada año aprendo más. Creo firmemente que hago lo correcto. Desde el primer año supe que esta carrera me abriría mas caminos para realizarme que cualquier ingeniera, contradiciendo mis creencias anteriores. Que aunque no me enseñasen todas las herramientas, yo sería capaz de aprenderlas por mi cuenta.
Durante los 4 años que llevo en la carrera he desviado mis tareas a los campos donde me sentía más cómodo, consiguiendo más éxito que siguiendo la línea establecida. Considero que no hay mas creatividad en un determinado tema, sino está donde cada uno quiera buscarla.
Se me ha enseñado que el arquitecto es un ser individualista por naturaleza, pero también que el mejor arquitecto es el que sabe trabajar con otros. Actualmente formo grupo con 4 alumnos más, junto con los que he estado investigando el prototipado rápido y la fabricación digital, concretamente impresión 3D. Pero también investigamos otros campos, intentando poner a disposición de quien nos lo pida estas tecnologías. Con esto he creado una reputación, sin pretenderlo, de chico innovador, aunque yo no lo tenga del todo claro, pues me considero más bien un entusiasta de los temas que abordo.
No he creado la impresión 3D, pero en una época en la que todo está inventado, no podemos estirarnos en la silla de 6 patas de Homer Simpson y esperar que nos lo den todo hecho.
Podría parecer que, como haría Paquita, estoy preparándome para lo que me pueda encontrar al salir, tejiendo un colchón por si las moscas, ganando algunos eurillos en algún trabajillo, pero en realidad solo es una forma de conocer las herramientas que me permitirán cumplir mis objetivos en el futuro.
Aunque nuestra profesión se basa en la creatividad, esta se puede encontrar donde la busques, y todo se puede reinventar.
Paco Ortuño