Archivo de la categoría: cenizas

Analizando un aeropuerto podremos apreciar la cantidad de flujos…



Analizando un aeropuerto podremos apreciar la cantidad de flujos que se interconectan para poder accionar la compleja maquinaria del mismo, desde la perfecta coordinación de los mecánicos de tierra con los técnicos que transportan el equipaje, junto con todo el personal de control de acceso puertas, seguridad que no cesan en sus funciones, los controladores aéreos que evitan el caos en el aire y en la pista, los pilotos casi no tienen que pensar tanto…casi.

Toda esta cantidad de personas no tendrían porque existir si no fuese por los miles de pasajeros diarios que pisan los aeropuertos. Una masa de gente inmensa que  se mueven a causa del estrés y no necesitan mucho para desviarse de la racionalidad, ya que una tormenta junto a unos vuelos cancelados puede acabar en desastre, y la mayoría de las veces sin necesidad de una cadena de mal entendidos.

Todo este proceso es a la par complejo y delicado, por lo tanto propongo a Langarita librarse de las molestias en sus continuos viajes de un lugar a otro. Que mejor forma de escabullirse del tráfico de personas que viviendo donde la mayoría no puede llegar, donde tenemos más espacio del que puedas abarcar ni con un tránsito de 120.000 vuelos , y  de más de 10.000.000 millones de almas mensuales. Que mejor lugar para vivir que una casa en el cielo.
Liberada de todos esos flujos, dependiendo solo de la luz, las corrientes térmicas, y los vientos.

Un dia cualquiera en el cielo

Analizando un aeropuerto podremos apreciar la cantidad de flujos…



Analizando un aeropuerto podremos apreciar la cantidad de flujos que se interconectan para poder accionar la compleja maquinaria del mismo, desde la perfecta coordinación de los mecánicos de tierra con los técnicos que transportan el equipaje, junto con todo el personal de control de acceso puertas, seguridad que no cesan en sus funciones, los controladores aéreos que evitan el caos en el aire y en la pista, los pilotos casi no tienen que pensar tanto…casi.

Toda esta cantidad de personas no tendrían porque existir si no fuese por los miles de pasajeros diarios que pisan los aeropuertos. Una masa de gente inmensa que  se mueven a causa del estrés y no necesitan mucho para desviarse de la racionalidad, ya que una tormenta junto a unos vuelos cancelados puede acabar en desastre, y la mayoría de las veces sin necesidad de una cadena de mal entendidos.

Todo este proceso es a la par complejo y delicado, por lo tanto propongo a Langarita librarse de las molestias en sus continuos viajes de un lugar a otro. Que mejor forma de escabullirse del tráfico de personas que viviendo donde la mayoría no puede llegar, donde tenemos más espacio del que puedas abarcar ni con un tránsito de 120.000 vuelos , y  de más de 10.000.000 millones de almas mensuales. Que mejor lugar para vivir que una casa en el cielo.
Liberada de todos esos flujos, dependiendo solo de la luz, las corrientes térmicas, y los vientos.

Un dia cualquiera en el cielo

CONTEXTO


El proyecto parte de la idea de convertir la actual vivienda de María Langarita en una casa que pueda adaptarse tanto a las necesidades actuales como futuras, en un intento de reducir la huella ecológica y concienciar de la importancia de la reutilización. Por este motivo el contexto es el supuesto actual barrio de María. He elegido el barrio de Arturo Soria por tratarse de un barrio residencial, bien comunicado por metro y de un nivel social que puede corresponderse con el de una joven arquitecta reconocida. 
Una vez elegido un barrio donde resultaría plausible que residiera actualmente, he elabarado un plano propio de análisis de las características de interés (tanto del barrio como de la vivienda) que pueden influir en el posterior diseño de proyecto.

Mito del granjero y sus arboles

Acercaos y sentaos, pues os voy a narrar un relato de como un héroe gano y perdió , venció pero al mismo tiempo se quedo sin nada. Esta es la historia de Dedán un joven granjero que se rebeló contra el poder que oprimía su pueblo. Escuchad y juzgad vosotros mismos si vale la pena creérsela pues todo es cierto, y no miento al afirmar que su historia viajo por varios caminos y aun sigue intacta.

Cuenta la historia, que Dedán vivía en una pequeña aldea agrícola en los valles del sur. trabajaba como el que mas, y sus vecinos siempre lo llamaban cuando necesitaban a alguien para recoger la cosecha. Sin embargo Dedán era un granjero  sin posesiones y cultivaba sus árboles sobre las tierras de su señor feudal.

El Señor feudal cada año exigía más impuestos porque estaba en guerra y no podía pagar a sus soldados, y hacia esto incluso cuando la guerra no llegaba a sus tierras.

Todos pagaban el diezmo, pero Dedán tenía que dar el 80% de su cultivo por utilizar la tierras prestadas, por lo que Dedán era poco más que humilde.
Un mal año, unos meses antes de recoger la poca cosecha, Su señor sentenció que ese año la cosecha no le pertenecía a Dedán, que había decidido que él, dueño de la tierra merecía todo lo que de ella saliese, y además pretendía hacerle pagar por los años que ya había estado trabajando.
Ante este abuso Dedán se reveló pues dijo- Son tus tierras, pero no tus arboles y tampoco el fruto que de ellos emana te pertenece. No trabajaré con estas condiciones injustas.-  Acto seguido prendió fuego a todos los arboles que había cuidado durante tanto tiempo y con los que había vivido-

El señor feudal quedo arruinado ese año, pues también rendía cuentas a un noble superior, y no tuvo más remedio que vender las tierras para pagar sus impuestos.
Dedán consiguió debilitar al opresor, pero tuvo que marcharse para no volver pues aunque justa su causa, el mundo no lo es.

Valentín el Valiente: un relato mítico

                Hubo un tiempo en Europa en el que muchos ciudadanos perdieron su derecho a la vivienda en favor de un capcioso sistema bancario.
         Tiempo atrás, y tras heredar unos terrenos en Lovech, Valentín el Valiente había construido una casa que podía pagar sólo mediante un sacrificado endeudamiento. Así, Valentín pasó una gran parte de su vida trabajando para pagar el hogar de su familia.
         Pero llegó una época de fuerte crisis y Valentín el Valiente perdió su trabajo, por lo que no pudo hacer frente a la hipoteca de su casa entrando en deuda con el banco. Valentín el Valiente acudió al despacho de del director del banco, Pagameo Paga, para pedir clemencia. Pero fue en vano. El desalmado Pagameo le dijo sin inmutarse que no haría excepciones y obligó a Valentín el Valiente a desalojar a su familia y vaciar la casa en tan solo una semana.
         Enfadado e indignado, Valentín pasó varios días desalojando sus pertenencias, pero de repente observó que tenía la posibilidad de demoler la vivienda antes de que los banqueros  se la quitaran, ya que el terreno donde se realizó la construcción era suyo y no estaba incluido en la hipoteca.
         Desesperadamente, pidió ayuda a sus convecinos y la respuesta fue masiva. Con la ayuda del pueblo, demolió la construcción y cargó los restos del edificio en un camión. Se trasladó a la oficina central del banco y entregó las ruinas de la casa a las puertas del despacho de Pagameo, lugar donde se firmó el contrato de la hipoteca.
         Pagameo Paga enfureció y las autoridades enviaron a Valentín a prisión. Su familia se quedó en la calle, teniendo que pagar el resto de la hipoteca al banco y enfrentándose a una fuerte sanción por derribar la casa. Pero con su acción de resistencia Valentín el Valiente pudo salvar un terreno que siempre fue suyo.

¿Por qué me adhiero al mito de Valentín el Valiente?
Este mito habla de temas tan contemporáneos como encontrar fisuras legales, indefiniciones jurídicas... Me adhiero a él porque me permite introdicirme en los límites legales entre construcción e instalación (¿una mobile home sin ruedas es una casa o sigue siendo todavía un artefacto móvil?) y en las maneras de generar añadidos aparantemente ilegales (como hace Santiago Cirujeda).