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Escrito_V

Semana tras semana, soy consciente de la evolución que mis ideas van teniendo y han tenido a lo largo estas cinco semanas de curso. Desde la primera propuesta hasta la que tengo ahora en mente, el proyecto ha dado una vuelta de tuerca considerable. A través tanto de los escritos como de las láminas de proyecto, he podido ir modificando aquellos aspectos que de alguna manera no encajaban.

A estas alturas, el poder formar parte de un entorno profesional, en el cual se debata todo aquello que, de una manera u otra, haga avanzar a mi proyecto, es vital para aprender qué decisiones tomar y en qué momento.

En mi caso en particular, en el cual me baso en la búsqueda de una arquitectura que, además de comprender el entorno en el que se sitúa, se integre en el mismo; o que gracias a todos y cada uno de los elementos que conforman la vivienda, se conviertan en un todo unificado, en el cual se aprecie esa solidarización de la arquitectura con la naturaleza. Esta arquitectura, se tendrá que preocupar por el medio en el que se instaura, y deberá contribuir a la perduración del mismo.

Entonces, partiendo de estas bases, las cuales he ido asentando semana tras semana, considero que lo más oportuno sería integrarme en un entorno profesional, en el cual se debatan conceptos relacionados con la denominada arquitectura orgánica. Esa armonía entre el espacio dedicado a la vivencia para el ser humano, y lo natural, es el principal punto que promueve esta filosofía. Cabe decir que el término “orgánico” fue acuñado por primera vez por el arquitecto Frank Lloyd Wright, por tanto, él mismo, o más bien, aquellos que han hablado o escrito sobre él, o incluso aquellos que lo estén haciendo en nuestros días, serán idóneos para que formen parte de mi entorno profesional. También considero necesario el buscar posiciones distintas a las de Wright, ya que aunque este término fue empleado por él en primer lugar, puede que existan opiniones distintas sobre este posicionamiento frente a la arquitectura.

“Deja que tu casa parezca crecer de modo natural a partir de su emplazamiento, y dale forma para que armonice con su entorno si se manifiesta allí la Naturaleza; y, si no es así, trata de mostrarte tan discreto, sustancial y orgánico como lo habría sido ella de haber tenido la oportunidad.” (Frank Lloyd Wright, citado en Organic Architecture, 1995: 54). Bruce Brooks Pfeiffer, en Organic Architecture (1995: 54), recuerda como Wright definía la arquitectura orgánica como una arquitectura adecuada al tiempo, adecuada al lugar y adecuada al hombre. También habla de que Wright describía un edificio como ‘adecuado al lugar’ si estaba en armonía con su entorno natural, y si aprovechaba la máximo las características naturales.

Una arquitecta que también tiene una opinión sobre estos conceptos es Lina Bo Bardi, la cual sostiene que una arquitectura orgánica es “una arquitectura que no se limita a priori, una arquitectura “abierta” que acepta la naturaleza, que se acomoda a ella, que busca mimetizarse con ella, como un organismo vivo, una arquitectura que llega a asumir formas de un mimetismo.” (Lina Bo Bardi, citado en Arquitextos, Ana Carolina de Souza, 2010).

Para Bruno Zevi, “orgánica” es la casa como símbolo de la habitación del hombre. Es aquella arquitectura cuyos espacios internos buscan la felicidad material, psicológica y espiritual del hombre. (Bruno Zevi, citado en Bruno Zevi y la Interpretación Espacial de la Arquitectura, Samuel A. Gutiérrez, 1966:104).

Después de contrastar estos ejemplos, me es más fácil poder continuar con el proyecto. El poder contar con distintas opiniones sobre el mismo tema, me permite aclarar ciertos aspectos que, por mí mismo, no habría sido capaz de aclarar.

Sin embargo, pienso que debería seguir en la búsqueda de aquella información, aquellas opiniones que generan un debate sobre los temas que se tratan en el proyecto.

 

Adrián Ferrándiz Candalija.

 

Bibliografía:

 

Bruce Brooks Pfeiffer, 1995. Organic ArchitectureAV Monografías.

Ana Carolina de Souza, Abril, 2010. Entre textos y contextos, la arquitectura de Lina Bo Bardi. http://www.vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/10.119/3354

Samuel A. Gutiérrez, 1966. Bruno Zevi y la interpretación espacial de la arquitectura.


Escrito IV_

A la hora de definir el emplazamiento de la Casa para María me resultaron de vital importancia ciertos factores, condiciones e incluso situaciones que aportan la coherencia necesaria para el desarrollo del proyecto.

Este contexto, más allá del lugar exacto en el que se va a encontrar la casa, comprende aquellas condiciones climáticas que van a ser muy importantes en el desarrollo de la vivencia tanto en el exterior como en el interior de la casa; el hecho de encontrarse en una situación de aislamiento, facilita que el emplazamiento no se vea contaminado por agentes exteriores, como por ejemplo edificios cercanos, infraestructuras, o cualquier tipo de agente artificial que desvirtúe las preexistencias requeridas; esta condición de aislamiento facilita la contemplación del entorno, formado por la exuberante vegetación, el accidentado terreno y un gran embalse a los pies de la vivienda.

De este contexto forman parte los grandes cambios climáticos que se dan entre invierno y verano, alcanzando temperaturas muy bajas en invierno y bastante altas en verano. Ya que los elementos y materiales de la casa serán capaces de reproducir, de alguna u otra manera estos cambios en el clima, el hecho de que en este emplazamiento se den cambios tan bruscos, potenciará la percepción la vivienda como un elemento vivo. Es decir, si las condiciones climáticas cambian a lo largo del tiempo, el espacio a habitar también lo hará, de manera que se plasme esa relación entre arquitectura y naturaleza mediante la solidarización con ésta.

Desde mi punto de vista, la arquitectura se debería confundir, en mayor o menor medida con el paisaje. Y cuando digo confundir, me refiero a que la huella del ser humano no debería quedar reflejada en el medio natural. Entonces, el objetivo será crear cierta arquitectura que, como intentarían hacer la mayoría de los arquitectos actuales, sea respetuosa con el medio, tanto en su ejecución, en sus materiales y su posterior vivencia, pero además, pienso que esa arquitectura se debería ‘preocupar’ del medio que la rodea. Debería intentar causar el menor impacto sobre el paisaje, camuflándose en éste. Debería contribuir a la perduración del ecosistema en el que se instaura.

El accidentado entorno, formado por múltiples colinas y cordilleras, nos hace sentir que ese entorno en el que nos encontramos no termina nunca; vegetación que se distribuye uniformemente por todo el territorio formando un tapiz, desdibujando aún más los límites del espacio; las ráfagas de viento que se cuelan entre los árboles, silbando de forma estremecedora a su paso; amplia fauna debido a que es un terreno en el que el hombre apenas ha intervenido, ayuda a evadirnos de lo que podría considerar nuestra realidad actual, pasado a un plano histórico, en el que el ser humano convivía con los demás seres; temperaturas que varían de tal forma, que se pueden apreciar escenas extremadamente distintas, que nos hacen pensar en esa capacidad temporal de la cual está dotada la vivienda; y además, una gran lámina de agua en la que se reflejan todos y cada uno de los agentes de este ecosistema.

Estamos acostumbrados a pensar y hablar del paisaje de forma limitada. “Mientras que paisaje es un conjunto trabado de rasgos que se interrelacionan, el taskscape es un conjunto de actividades que se interrelacionan” como dicen Hendrikus Joseph Pardoel y Pascual Riesgo Chueca, en La Actividad Trashumante, generadora de lugar y paisaje.

Habitualmente, puede que confundamos los conceptos de taskscape y paisaje, formando una concepción muy amplia de lo que nos rodea. Pero, si nos parásemos a desglosar estos planos, los cuales son paralelos entre sí, llegaríamos realmente al detalle de todo aquello que acontece a nuestro alrededor. De esta forma, poseeríamos un nivel de información del entorno muchísimo mayor, la cual nos facilitaría y nos marcaría el camino a seguir en nuestro proyecto.

https://vimeo.com/71981970

Adrián Ferrándiz Candalija.


Escrito_III

No ve, no ve (9º B).

La acción se podría desarrollar en un edificio. Concretamente en un bloque de viviendas, de planta baja más ocho alturas y dos viviendas por planta.

La convivencia de la comunidad de vecinos, en la cual existen desde matrimonios de mediana edad, con hijos, hasta solteros compartiendo piso, es el epicentro de múltiples acciones en forma de oportunidades para cada uno de los integrantes de la comunidad.

En el último piso, vive Ángeles. Es una mujer de mediana edad, madre soltera con dos hijos de 7 y 9 años respectivamente. Durante la mañana trabaja en una oficina y por la tarde le dedica todo su tiempo a sus hijos.

Una tarde cualquiera, mientras preparaba la merienda a sus hijos, Ángeles se percató de que el viento soplaba con mucha más fuerza de lo que lo hacía unos instantes antes en el parque. Por tanto, fue a la ventana de la cocina para cerrarla y que no entrase ese fuerte viento. Mientras cerraba la ventana, se dio cuenta de que varias prendas de los vecinos de al lado estaban cayendo al patio debido a las fuertes rachas.

Después de darle la merienda a sus hijos, se dirigió a la puerta de los vecinos para comentarle lo que había sucedido. Casualmente, Ángeles tenía que devolverle a la vecina de la planta baja una revista que ésta le había prestado hacía ya unas semanas. Por tanto, aprovechó la tesitura y le propuso a su vecino que, ya que bajaba hasta la planta baja a recoger sus pertenencias, le devolviera la revista a la vecina del bajo.

Con este ejemplo, se plasma una realidad en la que las oportunidades se presentan, a veces, de forma inesperada y se expone una manera de actuar frente a ellas. Existe un flujo de información del cual alguien le puede sacar más partido que el resto. Concretamente, en el ejemplo planteado, Ángeles posee cierta información y aprovecha la tesitura para usarla en su favor.

Esta anécdota se puede extrapolar a cualquier campo, incluso profesional. En este caso, la oportunidad se presenta de forma fortuita, pero en muchos casos estas oportunidades no se dan, tardan mucho en aparecer o incluso parece que nunca van a llegar. Por tanto, como hemos visto anteriormente, quizás la solución pase por crear esa oportunidad.

Desde mi punto de vista, creo que la solución puede pasar por crear una necesidad a nuestro cliente, como hace Ángeles con su vecino, y solucionar ésta mediante nuestra oferta. Puede ser una necesidad que previamente no se había planteado nunca el cliente, pero tiene que hacerle reflexionar en ella y además hacerle ver cómo nuestra oferta le solventa satisfactoriamente esa problemática.

Adrián Ferrándiz Candalija.


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1. Spinning House – Kazuhiro Ishii

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2. The Terme Vals – Peter Zumthor

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3. Pablo Picasso en su estudio, 1950. Fotografía David Douglas Duncan

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4. Bol de frutas – Fred Oesch

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5. The Amazing Staircase – Levitate Architects

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6. Seiwa exhibition hall – Kazuhiro Ishii

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7. Lasvit LIQUIDKRISTAL

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8. Carpet Alarm Clock – Sofie Collin & Gustav Lanberg

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9. The Rotunda – Citylaboratory

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Escrito_II

Gracias a distintos factores, que tienen que ver con la situación actual tanto de la economía como de la sociedad, puede que, a día de hoy, la expresión “la profesión va por dentro”, esté alcanzando niveles más allá del refranero.

Desde mi punto de vista, estamos en una situación en la que, existen muchos casos en que, o bien la salida es buscar la oportunidad en otras disciplinas o, dentro de tu mismo campo, centrarse en la especialización de algo tan concreto, que sea totalmente exclusivo. Este segundo camino, es el que realmente me interesa. Conozco varios casos cercanos en los que gracias a la increíble sensibilidad, el enorme esfuerzo y la perseverancia, se ha conseguido un reconocimiento considerable por parte de sus respectivos clientes.

Todos esos casos a los que me refiero, tienen como denominador común el trabajo en solitario. Cada uno de ellos trató de agrupar en armonía una serie de ideas que pensaron que, combinándolas, alcanzarían un objeto realmente exitoso en los ámbitos correspondientes. Sin embargo, siempre he creído y sigo creyendo que en la relación reside el conocimiento. En las pocas pero intensas experiencias “profesionales” que he tenido tanto fuera como dentro de la universidad, he sido capaz de llegar a la conclusión de que un entorno de trabajo en el que las ideas fluyan de un individuo a otro, favorece de tal forma el debate, que los resultados que se obtienen ya han sido previamente contrastados y pueden llegar a ser realmente útiles, por ejemplo, a modo de oferta, gracias a la multiplicidad de opiniones y puntos de vista distintos que han ido cribando esas ideas. Por tanto, cada aporte, cada opinión de cada uno de los que forma ese entorno, es indispensable para el desarrollo del trabajo.

Pensando ahora en mi oferta, la cual está estrechamente relacionada con lo expuesto anteriormente, de alguna o de otra manera, ya que considero que todo aquello que forme parte del día a día de un individuo supone una enorme fuente de conocimiento, y por tanto la vivienda y todos y cada uno de los elementos que la constituyen, han de ser capaces de transmitir cierta información, cierto tipo de conocimiento que será recibido por el habitante mediante procesos tanto abstractos como figurativos. Y, a la vez, todos elementos que forman el espacio, se alimenten del habitante.

De alguna manera, se plantea un espacio que suministre información, y a la vez reciba. Cada elemento tendrá un papel específico en el desarrollo de la vivencia, tanto en el interior como el exterior de la vivienda, y cada uno será no menos importante que el siguiente.

Y, por último, para llegar a ese fin, considero muy importante la comunicación con mis compañeros de escuela, de trabajo, amigos,…etc, ya que cualquier matiz, por pequeño que parezca, puede resultar definitorio.

 

Adrián Ferrándiz Candalija.


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María Langarita es una persona ávida de conocimiento. Desea conocer y aprender de todo aquello que le rodea. Este deseo le ha llevado a ser una persona de un alto nivel intelectual, lo que le permite tener una amplia opinión respecto a infinidad de ideas.

En concreto, para María Langarita, la arquitectura (casa) no tiene como objetivo ser un fin. No se pretende llegar a ella en sí misma. Más bien, ésta tiene que actuar como altavoz de los deseos de sus habitantes y en el cual éstos se puedan cumplir.

No importa lo que transmita, sino lo que moviliza en los habitantes de ella.

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Para llegar a ello es indispensable el que lo habita. Las personas. El espacio a habitar, tendrá entonces que fomentar el debate y el contraste de ideas entre habitantes.

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Ahora bien, partiendo de la base de que cualquier cosa que forme parte del día a día de una persona supone una fuente enorme de conocimiento, la vivienda debería ser capaz de ofrecer dichos elementos, pertenecientes a distintas disciplinas, ya sea de forma abstracta o figurativa.

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Para conseguir esa comunicación entre vivienda y habitante, quizás necesaria para una persona como ella, ésta se construirá a partir de procesos narrativos, y con documentos tan ilustrativos que sean capaces de plasmar la enorme cantidad de posibles situaciones, de algún modo cotidianas.

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Se plantea para ello que cada elemento del espacio tenga su rol específicamente definido. Cada uno de ellos tendrán la función de suministrar algún tipo de conocimiento o información, de forma directa o indirecta.

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Pero también existe la reciprocidad. Este espacio se alimenta de quien lo habita, adaptándose a éste y facilitando la comunicación y la vivencia.

 

Adrián Ferrándiz Candalija.