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Reflexión: Oferta para María Langarita

               Entonces  decidió abrirse a mí, me confesó lo evidente. Ella es una mujer que le gusta disfrutar de su tiempo libre pero lamentablemente  cada vez es menor. Su 2013 fue uno de sus años más activos como arquitecta y pese a que está acostumbrada a semejante ritmo, empezaba a sentir las consecuencias de tanto trabajo.

                Aun así, mantiene una personalidad impulsiva, le gusta formar parte de las tendencias y experimentarlas desde su perspectiva.

                Su trabajo es cada vez mayor  y su tiempo  libre cada vez menor, haciendo que surja un dilema en ella: “Quiero compaginar ambas cosas y quiero que me ayudes”. Con esas palabras María se dirigió a mi persona, aludió a las correcciones que me había realizado en el concurso del museo de astronomía internacional (IMOA) refiriéndose al concepto de observatorio como punto de partida.

                Ella quería un observatorio, y confiaba en mí porque sabía de lo que era capaz, yo conocía las cualidades que tiene que tener un museo para que a través de un observatorio desvele al mundo las genialidades del universo.

                Es por esto que en primera instancia y de una manera muy precipitada le oferté un observatorio estelar personal, sin entender lo que realmente quería. Ella como arquitecta, es una gran observadora, pero su observación no va más allá de nuestro mundo, sino precisamente sobre este,  ya que es a quien ofrece sus conocimientos plasmados en su arquitectura.

                Era el momento de hacer un replanteo en el proyecto, no un observatorio particular en el que se desvelen las curiosidades del universo, sino un observatorio a nivel local, un observatorio del mundo: de las personas, de la ciudad en sí, ya que es el tipo de observatorio que le sirve a mi cliente para profundizar en sus conocimientos sobre estos aspectos.

                Con este proyecto entre manos me vi en la necesidad de seguir aprendiendo sobre este tema. Me llamó mucho la atención un proyecto realizado por el estudio de arquitectura OMA. Es un proyecto realizado en Oporto, Portugal, en el que se llevó a cabo una sala de conciertos para la ciudad.

               Se destacan dos aspectos de este edificio, el primero es la escala. Este proyecto fue reutilizado por Rem Koolhaas de un proyecto de vivienda que su cliente rechazó, al aplicarlo sobre un edificio público le cambió la escala, adaptándolo a la escala de una ciudad.

                El segundo aspecto que interesa es la relación que potencia el arquitecto entre el edificio y  la urbe, rematándolo con un balcón generado por un corte en el volumen del prisma.

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                El primer aspecto constituye el sentido inverso que se quiere realizar en este proyecto, de lo privado (vivienda unifamiliar) a lo público (Casa de la Música), pero en este caso se pasa de una escala pública a una privada (casa para María Langarita). Del segundo aspecto se extrae el balcón como referencia de un lugar de observación, desde él se desvelan las variaciones de tráfico, la rutina de la ciudad o por lo contrario, situaciones improvistas… Se trata de una búsqueda en la visión panorámica del entorno como también sucede en el balcón de vidrio instalado en la “Sears Tower” en la ciudad de Chicago.

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               Otro aspecto sumado a lo dicho anteriormente que interesa alcanzar es que la casa para María Langarita sea un observatorio en su totalidad, un ejemplo muy claro, llevado a su máximo exponente es el de la novela L’Ecume des jours (la espuma de los días) escrita por Boris Vian.

               En un momento de dicha obra se explica cómo la casa del protagonista (Colin) está adaptada a múltiples usos, entre ellos es un observatorio, y a través de él observa los habitantes de la ciudad en el entorno público.

En esta historia Colin equivaldría a María como sujeto observador y de esta manera se estaría desarrollando un lugar en el que nadie sabe de uno, pero se es parte de todos.

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Porfolio + oferta para María Langarita

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Como se indicaba en el enunciado, esta oferta surge del portfolio, dando paso a un reformateo de este con el propósito de presentarle una oferta a María Langarita. En este caso la oferta surgía principalmente impulsada por el último proyecto realizado, un museo internacional de astronomía (IMOA) en Chile. Sin más rodeos, la oferta es un observatorio personal para María, adaptar una casa entorno a un observatorio incluído en esta para que mi cliente experimente sobre el universo y expanda sus conocimientos sobre lo que va más allá de nuestro mundo.

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De esta manera el proyecto propuesto adoptaría características del museo diseñado anteriormente, Sus fuertes para este proyecto serían crear espacios que permitan que haya una relación entre el universo y la vivienda haciendo que las constelaciones entren en esta y le sirvan al cliente para entender lo que nos rodea.Imagen

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Como la vida misma

Bueno hijo, los dos conocemos tu ilusión, queremos que todo salga bien y que consigas tus sueños, pero esta vida me enseñó que no todo es de color rosa. Llegás con muy buenas notas a la universidad y seguramente las mantengas hasta el final. Ellos te enseñarán todo lo que necesites para ser un gran profesional, pero no te darán la chispa que necesitás para triunfar, eso depende de vos.

 

 

Todo empezó cuando conocí a tu mamá, allá por el 14, el mundial, como festejamos con el abuelo…Me acuerdo que ese año empecé a planteármelo todo desde otra perspectiva, me abrieron los ojos. Básicamente me contaron tres historias que atendían a un análisis de un tal Michel Bauwens y me gustaría que la moraleja, forme parte de vos para el resto de tu vida.

 

Imaginate que te comprás un juego de esos que te gustan, y tenés tres niveles. El primer nivel te lo pasas, es sencillo, le ponés ganas porque te encanta y sacás la puntuación máxima. El segundo nivel ya se complica, hay que estar más concentrado pero como sos muy hábil en el juego, demostrás que lo podés superar. Pero ahora llega el tercer nivel, mucho más difícil, lo das todo de vos, te esforzás pero no lográs pasarlo llegado al punto en el que decidís abandonar, y el juego queda ahí en tu habitación, acumulando polvo.

 

 

Después de mucho tiempo, estas en casa con algunos amigos tuyos y deciden recordar viejos tiempos jugando a esa consola que tantos ratos felices les hacía pasar, y se ponen a desafiar al juego que muchos años atrás habías abandonado, al igual que tus amigos.

 

 

Se pasan el primer y segundo nivel de una manera muy rápida y simple y cuando llegan al tercero recordás lo difícil que había sido, tanto que decidiste abandonarlo. Sin embargo esta vez es diferente, tus amigos te animan a enfrentarlo y entre todos consiguen plantarle cara y pasárselo con gran éxito.

 

 

Es en ese momento cuando te das cuenta de que había una forma de pasárselo, no consistía en ser el primero en pasárselo sino en descubrir como hacerlo. De un golpe ves la realidad con otros ojos, sos consciente de que si te lo hubieses pasado lo podrías haber disfrutado más y eso te hubiese animado a ponerte a prueba y apuntar más alto.

 

 

Puede parecerte un ejemplo un poco cursi pero es la vida misma, mirá tu mamá por ejemplo, ella cumplió sus propósitos, terminó la carrera y no encontraba trabajo, a pesar de ello siempre mantuvo un trato muy cordial con la gente, ayudó a quienes lo necesitaban y tarde o temprano le devolvían el favor, ella es muy capaz de enfrentar los problemas por si sola, pero sabe que ayudándonos mutuamente todo es más fácil, ya que cada uno aporta lo mejor de sí.

 

 

Es así como pudimos formar este estudio pensando en que algún día llevaríamos a nuestro hijo a la mejor universidad del país.