Archivo del Autor: agustinmorazzoni

Prototip0

Mi proyecto se basa en un espacio que mezcla dos posturas: un ámbito privado y un ámbito público. A partir de intenciones de cambiar el estado de la ciudad, sus constantes flujos de personas y su continua actividad me llevaron a hacer un “stop” en esta a través de un espacio con diferentes ambientes de descanso donde considero que, ante todo, el confort acústico es primordial.

La idea que tenía en mente sobre estos espacios revelaba unas cabinas con capacidad para albergar a una sola persona, donde la intimidad y la contaminación acústica eran mis mayores preocupaciones.

Un factor añadido eran mis obsesiones, había decidido hacer estas cabinas con una planta de sección circular, ya que iban acorde al proyecto. Por tanto me centré en encontrar sistemas de insonorización acústica que se puedan adaptar a esta forma.

La búsqueda de un material empezó por la búsqueda de referentes con experiencia personal en la obra que puedan ayudarme, a través de sus conocimientos, en dar con este material.

Es así como decidí hablar con mi tío. Él es arquitecto y tiene mucha experiencia en la obra. Le expliqué como quería el material que necesitaba y le hice especial hincapié en la necesidad de que se pueda doblar sin problemas para que así se adapte a la forma del tabique. Su primera recomendación fueron unas láminas de vinilo utilizadas en la insonorización en oficinas, se trataban de unas láminas de rápida colocación y que se podían moldear (Fonac) . Mi sensación fue que había dado con el producto que buscaba pero mis obsesiones de conseguir una rápida colocación y una superficie continua (sin juntas) eran mayores.

Me comentó que es una preocupación común en los arquitectos y me dio un dato más potente. Me comentó que en México hay una empresa (Comaudi) con especialización en el sonido (desde aparatos para la audición hasta materiales de confort acústico) en la que están comercializando una pasta que absorbe las ondas de sonido y evita su reverberación disipándola por la superficie.

A la vez que me ponía en contacto con mi tío decidí hablar con el profesor de sistemas constructivos avanzados Antonio Galiano, el cual yo consideraba que me podría aportar más información.

Me ayudó a encontrar una referencia muy importante, me comentó que en el departamento de física de la misma Universidad de Alicante, el profesor Jenaro Vera Guarinós está desarrollando programas que delimitan las capas que conforman un muro (con sus características). Con sus conocimientos sumado a la información de mi tío, y la que siga recibiendo, intentaré delimitar con certeza las modificaciones (si son necesarias) en este material (pasta aislante acústica) y poder optimizar su utilización.

 

Comaudi. https://www.kichink.com/buy/62704/comaudi/noise-off#.Um7ufnA2ap0

Fonac. http://sonoflex.com/fonac/fonac-barrier/

 


Fa

Me dispongo a hacer un simple acorde en mi guitarra pero no puedo evitar detenerme por un segundo y reflexionar sobre lo que estoy haciendo, indago en mi conciencia y recuerdo la primera vez que había sostenido este instrumento y me dijeron lo que era un acorde. Entonces es el momento en el que me doy cuenta de la habilidad adquirida y como este “pasatiempo” se convirtió en un hábito.

Conseguí en mí interiorizar los movimientos y realizarlos de forma automática sin pensar como los hago. El problema surge cuando se intenta explicar, uno sabe que domina el instrumento pero lo difícil es hacer que lo dominen los demás.

Si quisiera explicar un acorde todo sería una gran absurda explicación sin antes colocarla en un marco teórico.

Como bien sabemos, cada profesión tiene su propio lenguaje, por ejemplo los arquitectos se expresan a través de los dibujos: con planos, secciones… Cada profesión tiene una forma de expresarse que le es útil para explicar y desarrollar lo que hace.

En el caso de los músicos, se expresan a través de partituras que se leen en pentagramas, que básicamente ordenan el tiempo, los compases y las notas en un mismo lugar. Pero además, tienen otro sistema, menos conocido que este, utilizado por guitarristas. Este sistema se llama tablatura y al igual que las partituras, organizan las notas pero carecen de tiempo y compas. Se trata de un sistema guía en el que hay que conocer previamente lo que se toca, o saber interpretar una partitura, por eso suele ir acompañado de ésta.

La tablatura es muy útil para personas que se están iniciando en instrumentos de cuerda tales como la guitarra o el bajo, y en este caso, es el sistema que me servirá para desarrollar mi explicación.

Como se dijo anteriormente, una tablatura sirve de guía y al igual que una partitura, está compuesta por líneas. Si bien la partitura está formada por un pentagrama (cinco líneas), la tablatura tiene seis (haciendo referencia a las seis cuerdas de una guitarra estándar). El orden de estas líneas equivale a cómo nosotros vemos la guitarra cuando la estamos tocando, donde la primera cuerda es la que está más alejada de nosotros y la sexta es la más próxima.

El sistema que sigue una tablatura es el de números dispuestos sobre las líneas donde cada número equivale a un traste. ¿Qué es un traste?, es cada una de las divisiones que generan unos resaltes en el mástil de la guitarra.

Cada número se dispone en una línea, entonces si encontramos el número tres sobre la quinta línea quiere decir que debemos tocar la quinta cuerda en el tercer traste. De la misma manera, si encontramos dos números, uno encima de otro debemos tocarlos a la vez.

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Explicación tablatura

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Ejemplo de tablatura

Una vez explicado qué es una tablatura, ya se puede entender mejor como se hace un acorde de una manera gráfica, la cual servirá para complementar mi descripción.

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Me dispongo a hacer un simple acorde en mi guitarra. Me siento en una silla y la tomo,  sujeto su mástil con mi mano izquierda al mismo tiempo que apoyo la curva de la caja sobre el cuádriceps de mi pierna derecha. Acto seguido la abrazo como si fuera una mujer y le doy cobijo sobre mi vientre.

Antes de hacer acordes, me aseguro que su sonido será el adecuado, por tanto compruebo que su afinación es correcta. Noto que la tercera cuerda suena medio tono desafinada, lo cual me lleva a calibrarla para que esté en armonía con las demás, modifico su tono ayudándome de los clavijeros, los retuerzo con mi mano izquierda mientras que con mi dedo pulgar de la mano derecha hago sonar la cuerda y  compruebo que se aproxima a la nota que se quiere conseguir (sol).

Finalmente la guitarra tiene sus seis cuerdas en armonía y puedo proseguir en la realización del acorde.

De esta manera, vuelvo a agarrar con confianza mi guitarra por su mástil y con mi dedo índice de la mano izquierda realizo lo que se denomina cejilla. Una cejilla consiste en presionar todas las cuerdas con un solo dedo, es muy importante que se presionen bien todas las cuerdas para que no haya sonidos mudos en el acorde.

Ayudando al dedo índice en la realización de la cejilla aparece en escena el dedo pulgar de mi mano izquierda, el cual se acomoda en el mástil por la parte posterior de este para permitir que la muñeca se incline hacia adelante y le permita al dedo índice abarcar todo el espacio del mástil. Así se consigue presionar correctamente todas las cuerdas.

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Colocación del dedo pulgar

El acorde que quiero conseguir en este caso es un Fa mayor, por tanto la cejilla se realizará  en el primer traste y se representará en mi tablatura como una columna de números colocados en todas las líneas a excepción de las líneas tres, cuatro y cinco, ya que esas líneas estarán ocupadas por la terminación del acorde.

Para terminar el acorde presiono con mi dedo corazón la tercera cuerda del segundo traste, con mi dedo meñique presiono la cuarta cuerda en el tercer traste y por último, presiono con el dedo anular la quinta cuerda del tercer traste. Al mismo tiempo que realizo este último paso continúo haciendo la cejilla en el primer traste y mantengo relajada pero firme mi muñeca. De no ser así me cansaría y no podría tocar dos acordes seguidos.

El acorde ya lo tengo conformado pero no puede sonar por sí solo, necesita un rasgueo. Para ello con mi mano izquierda agarro una púa de plástico, la cual la sujeto con la articulación de mi dedo índice para dotarla de flexibilidad y con la huella de mi dedo pulgar.

Una vez que tengo la púa en mi mano derecha la deslizo de arriba hacia abajo y la hago pasar por todas las cuerdas a la altura del hueco de la caja. Una vez realizado el rasgueo puedo sentir como mis oídos perciben un acorde limpio, suena un Fa.

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Colocación opcional de la púa

A través de esta descripción me doy cuenta de lo importante que es la práctica para realizar una tarea correctamente. Hay un dicho en karate que dice que “El Karate Do no consiste tan sólo en adquirir una cierta destreza, sino también en dominar el arte de ser un miembro de la sociedad bueno y honesto” (Gichin Funakoshi, 2007)

 Es imposible realizar el acorde de Fa perfectamente a la primera debido a que la muñeca izquierda no practicó el movimiento y por tanto no tiene la flexibilidad necesaria para hacer que el acorde suene limpio.

Atendiendo a lo que decía Funakoshi, si se realiza una tarea con rigor, con práctica,  no solo se consigue habilidad, estamos consiguiendo una mejora en la sociedad. Esto me da pie a seguir en mi explicación.

Si una tarea se realiza con una frecuencia diaria, estamos generando un sistema de trabajo disciplinario. Estudios en el University College de Londres demostraron que se necesitan 66 días para que se genere un hábito y poder mantenerlo durante años (Phillippa Lally et al 2010:1009), lo cual me explica que si se implanta una idea en una sociedad se puede generar un hábito que la mejorará, lo primordial es saber comunicar esa idea.

 

 

Bibliografía

Gichin Funakoshi, 2007. Autobiografía. Dojo ediciones

Phillippa Lally , Cornelia H. M. van Jaarsveld, Henry W. W. Potts, Jane Wardle, 2010. “Habit formation in the real world”.Volumen 40: 998-1009


“El tiempo es dinero”- Casa de María Langarita

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Mapa mental organizando los conceptos e ideas que me interesan de mayor a menor importancia en sentido horario. Este mapa sirve para sacar conclusiones partiendo de los propios intereses para el proyecto.

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¿La forma sigue a la función? como dice Peter Eisenman: “En cada caso, la creación de la forma es diferente y cobran relevancia aspectos distintos” (2011:69). En este caso se buscó una forma que se integre en el plano de la ciudad de Madrid, por tanto se trazaron ejes generados por las calles que cortan el volumen proyectado.

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Plano de la casa de María Langarita, en el cual se marcan las diferentes actividades que se desarrollarán: lectura, cocina, reuniones…


¿La forma sigue a la función?

Numerosas teorías fueron enunciadas en el campo de la arquitectura, desde sus inicios la historia de esta se vio moldeada por diferentes posturas que abrieron importantes debates buscando una solución, ya sea la búsqueda de ciudades ideales[i] o la búsqueda de una relación matemática entre las medidas del hombre y la naturaleza como hizo Le Corbusier con “Le modulor”.

Hoy en día la arquitectura continúa abriendo universos de preguntas. En este caso en concreto, se tratará sobre un tema que tuvo preocupado a los arquitectos durante todo el siglo XX y que hoy en día sigue latente. Un debate abierto tras la célebre frase del arquitecto Louis Sullivan: “form follows function[ii] (la forma sigue a la función).

Esta idea les carcome la cabeza a los arquitectos y les hace replantearse si la función es la clave para avanzar en sus proyectos.

Ante tal preocupación surgen dos bandos, por un lado están los que defienden la palabra de Sullivan y a la hora de proyectar son fieles a la función y por otro lado existen arquitectos opinando que la forma no depende estrictamente de la función. Los primeros se identifican más con el postmodernismo y los segundos con el deconstructivismo.

Encabezando el bando teórico postmodernista encontramos al arquitecto Frank Ching, el cual explica que la forma está al servicio de la función que desempeñará la edificación,Los programas de necesidades de los edificios abarcan un amplio campo dentro de su lógica diversidad y complejidad. Sus formas y sus espacios deben acusar la jerarquía intrínseca de las funciones que acogen en su interior, de los usuarios a quienes presta servicio, de los objetivos o significaciones que transmiten y del panorama o contexto a los que se destinan”[iii].

Ching advierte que esa forma de proyectar no será posible si no se analizan antes los factores que caracterizan a la función, nos dice que los espacios  que componen un edificio se conectan y organizan con las formas siguiendo un programa (función): “ Estos principios de ordenación se analizan a partir del reconocimiento de la diversidad y complejidad natural, de la jerarquía del programa y de la esencia de las edificaciones (…)El orden carente de diversidad puede desembocar en monotonía y hastío; la diversidad sin orden puede producir el caos.”[iv]

Oponiéndose a la postura postmodernista, aparece otra encabezada por el pionero del deconstructivismo Peter Eisenman.

Eisenman argumenta que a la hora de proyectar hay numerosos factores que delimitan la forma “En cada caso, la creación de la forma es diferente y cobran relevancia aspectos distintos. Lo que está claro es que si el autor no es responsable de la forma, entonces debe haber otro elemento que se encargue de ello”[v], por tanto renuncia a la idea de que la forma depende estrictamente de la función y lo explica mostrando casos prácticos” (…) En Santiago existían muchos factores, entre los cuales destacaba el emplazamiento.”[vi] Haciendo referencia a su proyecto de “Cidade da cultura de Galicia” en la ciudad de Santiago de Compostela.

Por último explica que no se debe utilizar a la función como instrumento único y excepcional para la forma del proyecto, por tanto coloca a la función en segundo plano junto a muchos otros factores que componen la forma según él: “(…) lo que estoy tratando de descubrir es de qué se trata, de cuáles son las condiciones secundarias, es decir, de todo lo que no es primario como la imagen, la función (…)”[vii]

Una vez vistas las dos posturas se pueden sacar conclusiones. Por un lado Frank Ching le da total prioridad a la función, según él es la base para determinar la forma ya que en definitiva, el edificio va a tener un uso.

Por otro lado Peter Eisenman aclara que la forma depende de muchos factores que se presentan de forma diferente en cada proyecto y que de esta manera la función pierde protagonismo poniéndose al nivel de un factor más a tener en cuenta.

En conclusión, se puede dar por hecho que el diseño de un proyecto depende de muchos factores pero ante todos esos factores habría que destacar la función, entendiéndola como pieza clave para la organización del espacio.


[i]  L’idea de dell architecttura universale, citado en Manierismo y arquitectura moderna y otros ensayos, Colin Rowe 1999: 210

[ii] Louis Sullivan, 1896. “The Tall Office Building Artistically Considered“, citado en http://architecture.about.com/od/greatarchitects/p/sullivan.htm

[iii] F. Ching, 1989: 332 Arquitectura: forma, espacio y orden, Lugar de publicación: México, GG/México

[iv] Ibídem, pág. 332

[v] Carolina del Olmo, 2011: 69. Arquitectura Postmetafísica. Minerva. Artículo nº 17: 68-72 http://www.revistaminerva.com/articulo.php?id=481

[vi] Ibídem, pág. 69

[vii] Chiara Visentin, 2012. Peter Eisenman entrevistado por Chiara Visentin. LAARQUITECTURA.http://laarquitectura.blogspot.com.es/2012/03/peter-eisenman-entrevistado-por-chiara.html


Taskscape

Un instante es válido para explicarlo todo en este emplazamiento, una fotografía, un cuadro, un recuerdo…

Sin estar ahí puedo sentirlo todo, cada sonido, cada murmullo. Por un lado el zumbido constante del tráfico rodado taladra mi cabeza, me pierde, me confunde, cambios bruscos de sentido donde se ponen en juego mis reflejos. Hay prisa sin necesidad de haberla, hacer rugir al vehículo se convierte en un hábito y es el pasatiempo favorito en esta intersección. El tráfico parece una bandada, son cientos, miles por minuto pero no se tocan entre sí. De ser así provocarían un caos.

Pero no debería generalizarlos, porque no puedo negar lo que observo, hay grupos de conductores que se mantienen  serenos, profesionales del asfalto que le plantan cara a esta situación a diario, ellos sugieren el orden dentro del caos, su profesión ya de por sí les obliga a mantener la compostura en sus servicios.

Por otro lado presiento diferentes puntos de vista, incluso más allá de donde llega mi ángulo visual. De todas partes se aproxima un cúmulo de figuras y de sombras, bultos en la lejanía que no me dejan percibir sus rostros. Llegado al punto en que los percibo y me envuelven, me hablan y no me miran, murmullan entre sí y comentan.

Entre sí se perciben como manchas de aceite, se forman pequeños círculos, grupos de todo tipo, difíciles de catalogar, pero que se entiende que  van por caminos separados, entran y salen de todos lados, son un flujo constante, muy disperso y maleable. Los comercios los dominan, les ofrecen servicios que necesitan. El número de locales es proporcional a la ingente cantidad de grupos.

Por donde se vea se encuentran estas tiendas, llaman la atención, gritan por conseguir más grupos de personas, sus anuncios rebotan en todas las esquinas, en todas las fachadas y se introducen en las viviendas, pero sobretodo en mis retinas, las luces me queman la cara y todos parecen una mueca intentando encontrar  un refugio dentro de algún bar.

Las luces acotan el lugar. Por los laterales, los comercios forman una cortina con sus propagandas, el alumbrado público me enfoca como si fuera una actuación de teatro y al mismo tiempo rebota hacia el cielo, dejando percibir únicamente un manto que tapa las constelaciones.

Desde mi fijación lo veo todo, pero el espacio me lo permite, este relato solo se puede escribir desde mi punto de vista. Un gran hueco que se abre en la ciudad de Madrid para recibir a semejante cantidad de gente. Un lugar  que permite generar  numerosas series de equipamientos, recibiendo a su público.

Desde carteleras de cine hasta el menú del día, todo a nuestro servicio en tan solo una intersección.  Contradicen al ritmo de la ciudad, se encienden y se apagan a destiempo, conforman un juego de luces evocando una discoteca al aire libre.

Un gran espacio donde cada rincón es una buena opción para sentarse y descansar del ajetreo de la ciudad, enfrentándose a la suciedad de esta.

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Contexto

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El Contexto de mi propuesta se sitúa en el centro de la ciudad de Madrid, y donde se encuentra la residencia actual de María Langarita. Concretamente se sitúa en la intersección de la avenida Gran Vía y la peatonal del cine “El Callao”. 

Como dice Jean Nouvel: “…la arquitectura es una ocasión de modificar, de profundizar o de cambiar el significado de un contexto…”. Siguiendo el ejemplo de Nouvel, María Langarita cambia y modifica constantemente a esta ciudad a través de sus intervenciones.

En esta zona, el objeto que interesó observar fue la gran cantidad de movimiento que se produce (ya sea peatonal o rodado) en donde yo, arquitecto de María, fui elegido para que a través de su vivienda modifique esa actividad fluida y la ralentice. Interviniendo así de una forma radical en la rutina, con la personalidad de mi cliente de por medio.


MITO

           Según tengo entendido la historia transcurría en un pequeño pueblo en un valle de lo que entenderíamos hoy en día como Grecia. En ese valle había un pequeño pueblo cuyo único alimento procedía de sus bosques limítrofes.

Este pueblo no se dedicaba a la caza porque su cultura les prohibía el consumo de cualquier tipo de carne y en todo su alrededor tenían solo un tipo de alimento, que era un fruto del cual habían dos variantes. Uno de ellos era altamente venenoso, al igual que sus derivados tales como semillas, hojas o raíces, mientras que el otro era altamente nutritivo y era la base de la ingesta de todo el pueblo.

            Esta distinción únicamente la conocía un viejo ermitaño que brindaba sus conocimientos al pueblo de una manera secreta. Este no dejaba que nadie lo siguiera, le gustaba trabajar solo y era capaz de matar a quien lo vigilara.

            Un día como otro cualquiera, el viejo apareció muerto a causa de un envenenamiento por este famoso fruto.

            Enseguida la preocupación del pueblo se hizo notar, no podían entender cómo el único que conocía la distinción podía haber muerto por el consumo del fruto prohibido. La duda crecía cada vez más y los recursos se agotaban, el hambre afloraba y nadie se atrevía a consumir ningún fruto.

            La primera opción del pueblo fue abandonar el lugar e ir a probar suerte a otras tierras, pero fue entonces cuando un joven muy audaz les hizo entender que ese pueblo era parte de su identidad.

 El muchacho propuso sacrificarse por el pueblo recogiendo los dos tipos de frutos juntos con sus derivados y consumiendo uno de los dos para conocer el tóxico.

            Una vez finalizada la colecta, se dispuso a probar uno de los frutos, casualmente probó el tóxico y su agonía no tardó en aparecer. Se retorció de dolor hasta que su corazón dejó de emitir latidos.

            Todo el pueblo conmocionado ante tal espectáculo recogió el fruto mordido y lo observó con detenimiento, cada curva, cada color y cada detalle que les sirviera para identificarlo.

            Cada una de sus características (y de sus derivados) fue examinada, anotada y organizada en grandes libros a los cuales podía acceder cualquier habitante de la región, de esta manera no volvieron a dejar su suerte en las manos de una única persona, desarrollando lo que hoy en día conocemos como bases de datos.

De esta manera se indica mi forma de trabajo en la que todo tiene que estar organizado y catalogado en contenedores de almacenamiento, para poder acceder a ellos en cualquier momento y se le apliquen las transformaciones que sean necesarias.

Los archivos de uno mismo sirven para mejorar lo ya desarrollado anteriormente y poder nutrirse de ellos. Entonces podemos seguir trabajando con una misma dinámica sin renunciar a un estilo personal, del cual admitimos que puede sufrir modificaciones y que si otros trabajan del mismo modo poder fusionar estilos o formas de pensar, pudiendo conseguir incluso documentos más potentes. En constante cambio con el fin de mejorar.