Al final hablo de todo, el arte de divagar es algo hacia lo que tiendo cuando hablamos de arquitectura (demasiadas cosas hay susceptibles de ser puestas en valor).
En esta fase del proyecto, la idea, como le comentaba esta mañana a Ester, sería la de derivar estas ideas a un equipo comprometido y capaz de entender (con toda esta recopilación de información, relfexiones, dibujos…) de lo que estamos hablando para su posterior desarrollo.
Luego yo me montaría en la bicicleta y me iría a tomar el sol a la playa más cercana. Por la noche estaría bien ir a una heladería. Esta sería la actitud y el entorno profesional al que me gustaría agregarme. Vividores al fin y al cabo.
—Si, si. Muy bien. ¿Y qué más?
—Nada más.
—¿No entiendes que esto no llega a ningún sitio?
—No prentendo llegar a ningún sitio.
—¿Estás loco?
—¿Por qué?
—Oh amigo! no puedes ir así por la vida. ¿Estás tan seguro de que esa actitud te generará los ingresos suficientes para poder subsistir el día de mañana?
—Pues no tengo ni idea. Cuando lo pruebe te lo diré.
¿Existe ese grupo de gente loca que se crea todo lo que digo? ¿Existen las personas que sepan hablar sobre un proyecto mientras se disfruta de un buen aperitivo tomando el sol? ¿O viajando?
Por ahora estoy fuera.
Santi, gracias por intervenir en la corrección. Me ayuda mucho ver cómo un tio como tu entiende el proyecto. Porque yo no sé dónde quiero llegar con todo lo que digo y hago. Tampoco nos debemos olvidar aquí de Joaquin Ramon, a quien, por mucho que lo intento, no logro entender su amor hacia la universidad. Él me dijo que si conseguía hacer esto me compraba la idea. Joaquin, te llevo en el corazón.
Me parece que me he ido a Parla de nuevo.
Al final, de lo que va todo esto (me refiero a la corrección) es de centrarse en pocas cosas y trabajarlas mucho. Ésta es, según los tutores, la única forma de ser felices (y comer perdices). Sigamos equivocándonos pués.
Espero apuntar mejor la próxima vez.
Pasar un buen fin de semana compañeros y amigos sentimentales del gremio. Os quiero mucho.



