Caos. Ese sentimiento de desorden, agobio, impotencia a la hora de querer escoger un camino y no poder, incapacidad de asumir, o al menos percibir en su totalidad, los conceptos azarosos, con incertidumbre. Sentimiento que se da en el día a día de algunas personas y más a menudo en una gran ciudad, pero que sin embargo puede encantarte o puede ser muy negativo.
Esto es solo una forma de ver la ciudad, sabiendo que el hombre tiende a enfrentarse al medio para dominarlo y poder sobrevivir en él. Aunque la pregunta es ¿cómo vivir en el caos sin sentirlo en todo momento? Hay que encontrar el lugar perfecto, o por lo menos el que más cerca de tus expectativas esté.
Para alguien a quien le gusta la naturaleza puede ser complicado encontrar un lugar adecuado dentro de una gran ciudad. Sin embargo a más de una persona le gusta salir del caos, llegar a esa zona tranquila dentro de la ciudad donde ya no encontramos edificios ni mucho tráfico y encontrarnos con esas casitas bajitas, separadas unas de otras, y rodeadas casi completamente por jardín. Sin confundir esta descripción con unas hileras idénticas de adosados. No adosados no, cada casita con su peculiaridad, con su color y sus ventanas singulares. Poder disponer de aparcamiento siempre en la puerta de tu casa gracias a la privacidad, poder disfrutar de la vegetación que rodea las casas, de una vida en comunidad, donde los niños pueden salirse a correr a la calle sin ningún peligro. Tranquilidad como respuesta.
Pero, ¿a cuanta distancia nos encontramos del caos? No nos gusta tener que coger el coche o un transporte público, y menos si no tiene parada cerca de casa, y estar todos los días a cuarenta y cinco minutos, si no es más, del trabajo, del lugar cotidiano de compras, o del mismo centro. Poder disfrutar de la ciudad estando en ella pero sin embargo como en una burbuja de ambiente completamente diferente.
Puedes salir de casa pasear durante tres minutos y aparecer en las Ventas de Madrid, o pasear quince y poder disfrutar del maravilloso ambiente del parque del Retiro, con su naturaleza, su tranquilidad y la capacidad de perderse en él y sentir desaparecer. Estar a menos de quince minutos, en coche o en transporte público, de la mayoría de puntos de interés cotidianos.
Tranquilidad, naturaleza, confianza, seguridad, movimiento, dinamismo, practicidad, comodidad.
Fragmento de caos. Réquiem por un sueño (película). Minuto 0:35 a 0:50. Destacando esa manera de estar en la ciudad, con independencia del resto de contexto de la película. http://www.youtube.com/watch?v=TtX-2-YoXPs
Entrada a un mundo de naturaleza y tranquilidad dentro de la ciudad.

Noemi Sanjuán Pastor