Archivo del Autor: PROYECTOS 5

Enunciado de tema 5.

Rastrear un debate que esté activo en un entorno profesional que nos interesa incluyendo los puntos que comentamos en clase. Lo hacemos porque es una “oportunidad de involucrarnos en entornos dinámicos en los que nuestro propio dinamismo importa y puede marcar la diferencia. (Para) crecer dentro de ellos y hacerlos crecer.” ¿Cómo sería ese involucrarnos? ¿Qué nos interesa de ese debate y qué intuimos que podríamos aportar? Es importante que lo contextualicemos, hagamos incluso repasos hitóricos, pensemos en los principios o/y esencias que se debaten, sin evitar hablar de cuestiones éticas que implican, tranquilamente, preguntándonos quiénes y qué intereses prácticos tienen los que participan en el debate. Por supuesto, buscando los puntos de conflicto.

Como siempre, el objetivo es aprender de los que están participando en ese debate, meternos dentro y comprenderles para ser nosotros tambien uno de ellos dentro de poco con nuestras próximas aportaciones.

Analizando un aeropuerto podremos apreciar la cantidad de flujos…



Analizando un aeropuerto podremos apreciar la cantidad de flujos que se interconectan para poder accionar la compleja maquinaria del mismo, desde la perfecta coordinación de los mecánicos de tierra con los técnicos que transportan el equipaje, junto con todo el personal de control de acceso puertas, seguridad que no cesan en sus funciones, los controladores aéreos que evitan el caos en el aire y en la pista, los pilotos casi no tienen que pensar tanto…casi.

Toda esta cantidad de personas no tendrían porque existir si no fuese por los miles de pasajeros diarios que pisan los aeropuertos. Una masa de gente inmensa que  se mueven a causa del estrés y no necesitan mucho para desviarse de la racionalidad, ya que una tormenta junto a unos vuelos cancelados puede acabar en desastre, y la mayoría de las veces sin necesidad de una cadena de mal entendidos.

Todo este proceso es a la par complejo y delicado, por lo tanto propongo a Langarita librarse de las molestias en sus continuos viajes de un lugar a otro. Que mejor forma de escabullirse del tráfico de personas que viviendo donde la mayoría no puede llegar, donde tenemos más espacio del que puedas abarcar ni con un tránsito de 120.000 vuelos , y  de más de 10.000.000 millones de almas mensuales. Que mejor lugar para vivir que una casa en el cielo.
Liberada de todos esos flujos, dependiendo solo de la luz, las corrientes térmicas, y los vientos.

Un dia cualquiera en el cielo

Analizando un aeropuerto podremos apreciar la cantidad de flujos…



Analizando un aeropuerto podremos apreciar la cantidad de flujos que se interconectan para poder accionar la compleja maquinaria del mismo, desde la perfecta coordinación de los mecánicos de tierra con los técnicos que transportan el equipaje, junto con todo el personal de control de acceso puertas, seguridad que no cesan en sus funciones, los controladores aéreos que evitan el caos en el aire y en la pista, los pilotos casi no tienen que pensar tanto…casi.

Toda esta cantidad de personas no tendrían porque existir si no fuese por los miles de pasajeros diarios que pisan los aeropuertos. Una masa de gente inmensa que  se mueven a causa del estrés y no necesitan mucho para desviarse de la racionalidad, ya que una tormenta junto a unos vuelos cancelados puede acabar en desastre, y la mayoría de las veces sin necesidad de una cadena de mal entendidos.

Todo este proceso es a la par complejo y delicado, por lo tanto propongo a Langarita librarse de las molestias en sus continuos viajes de un lugar a otro. Que mejor forma de escabullirse del tráfico de personas que viviendo donde la mayoría no puede llegar, donde tenemos más espacio del que puedas abarcar ni con un tránsito de 120.000 vuelos , y  de más de 10.000.000 millones de almas mensuales. Que mejor lugar para vivir que una casa en el cielo.
Liberada de todos esos flujos, dependiendo solo de la luz, las corrientes térmicas, y los vientos.

Un dia cualquiera en el cielo

Reflexión 4: Taskscape.

Caos. Ese sentimiento de desorden, agobio, impotencia a la hora de querer escoger un camino y no poder, incapacidad de asumir, o al menos percibir en su totalidad, los conceptos azarosos, con incertidumbre. Sentimiento que se da en el día a día de algunas personas y más a menudo en una gran ciudad, pero que sin embargo puede encantarte o puede ser muy negativo.

Esto es solo una forma de ver la ciudad, sabiendo que el hombre tiende a enfrentarse al medio para dominarlo y poder sobrevivir en él. Aunque la pregunta es ¿cómo vivir en el caos sin sentirlo en todo momento? Hay que encontrar el lugar perfecto, o por lo menos el que más cerca de tus expectativas esté.

Para alguien a quien le gusta la naturaleza puede ser complicado encontrar un lugar adecuado dentro de una gran ciudad. Sin embargo a más de una persona le gusta salir del caos, llegar a esa zona tranquila dentro de la ciudad donde ya no encontramos edificios ni mucho tráfico y encontrarnos con esas casitas bajitas, separadas unas de otras, y rodeadas casi completamente por jardín. Sin confundir esta descripción con unas hileras idénticas de adosados. No adosados no, cada casita con su peculiaridad, con su color y sus ventanas singulares. Poder disponer de aparcamiento siempre en la puerta de tu casa gracias a la privacidad, poder disfrutar de la vegetación que rodea las casas, de una vida en comunidad, donde los niños pueden salirse a correr a la calle sin ningún peligro. Tranquilidad como respuesta.

Pero, ¿a cuanta distancia nos encontramos del caos? No nos gusta tener que coger el coche o un transporte público, y menos si no tiene parada cerca de casa, y estar todos los días a cuarenta y cinco minutos, si no es más, del trabajo, del lugar cotidiano de compras, o del mismo centro. Poder disfrutar de la ciudad estando en ella pero sin embargo como en una burbuja de ambiente completamente diferente.

Puedes salir de casa pasear durante tres minutos y aparecer en las Ventas de Madrid, o pasear quince y poder disfrutar del maravilloso ambiente del parque del Retiro, con su naturaleza, su tranquilidad y la capacidad de perderse en él y sentir desaparecer. Estar a menos de quince minutos, en coche o en transporte público, de la mayoría de puntos de interés cotidianos.

Tranquilidad, naturaleza, confianza, seguridad, movimiento, dinamismo, practicidad, comodidad.

Fragmento de caos. Réquiem por un sueño (película). Minuto 0:35 a 0:50. Destacando esa manera de estar en la ciudad, con independencia del resto de contexto de la película. http://www.youtube.com/watch?v=TtX-2-YoXPs

Entrada a un mundo de naturaleza y tranquilidad dentro de la ciudad. 

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Noemi Sanjuán Pastor 

La volta al Baradello

Es un día de verano, el sol empieza a hacerse notar por el horizonte, mientras el gallo de la vecina de al lado actúa como despertador. Empieza el dia, el suelo está frío al tocarlo con los pies descalzos, el murmurllo de unos niños bajando la cuesta hacia el campo de fútbol de la comunidad y el olor a café recién hecho me hace volver a la realidad.

Me cuesta levantarme, mi cuerpo no reacciona como yo querría, pero me esfuerzo y ando unos pequeños pasos por la rampa de acceso en dirección el campo. Los tomates hoy han cogido un color más rojizo y los calabacines dentro de poco ya estarán maduros para sacar, pero ahora solo me importa mi rutina diaría de deporte.

Lo que más me entusiasma es hacer mi paseo bajando los bancales del terreno en dirección a la salida de la finca. “La volta al baradello” se convierte en una rutina apacible, ando bajos la sombra de los pinos mientras una leve brisa veraniega con frescor de la “Font Roja” apacigua mi calor. Aunque, da igual, el calor que haga porque seguidamente de la vuelta me iré en dirección a la piscina, con esa agua fría del manantial de la montaña, con ese rumor del agua al pasar esta por las azequias y ese piar de las golondrinas.

Decido salir de la piscina, porque se hace tarde, el sol ya se está cayendo y tardaré en cambiarme un buen rato. Ya que a la noche, el frío se hace notar y una buena rebeca me hará falta para ir a comprar al club social de enfrente.  Por suerte, siempre tengo mi ración de “aigua-llima” al no haber tanta gente en el vecindario. La tranquilidad es lo que hace de este lugar único.

Cuando por fin he llegado a casa, el sol ha caído y mientras me dirijo a la mesa de la terraza para tomar una cena fría, me pongo la rebeca y observo como las luciérganas se postran en la higuera de mi madre.

La situación de mi contexto se encuentra a las afueras de Alcoy en un vecindario llamado “Baradello Gelat”, es un sitio de campo donde la gente suele veranear y resguardarse de la nieve en verano, al ser un sitio de montaña.

Es el sitio perfecto, ya que tiene cerca a su familia, el terreno es grande y espacioso, la compañía y el resguardo de su intimidad le hacen sentirse más agusto. Ya que es la propia experiencia del lugar la que le hace sentir liberada. Qué mejor sitio que aquel donde la rutina y el aire puro se convierten en tus aliados. Aquí la enfermedad se puede llevar con resguardo, aquí la enfermedad puede llevarse con naturalidad.

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Carrer Aranyó, 2

Enunciado de tema 4.

Metiéndonos dentro del  taskscape, conocerlo a través de los relatos que podemos extraer de las formas, rastros, sensaciones que percibimos. No de lo que imaginamos sino de lo que notamos (o podríamos notar si estuviéramos allí).

Somos agentes, participantes activos pues con nuestra propuesta vamos a cambiar los flujos y movimientos de los que surgen esas formas y rastros. ¿Cuáles son los que modificaremos? ¿Cómo? Para hacerlo, ¿qué aprendemos de los agentes (piedras, plantas, obejtos personas o lo que sea que pueda percibirse) que dan forma a ese taskscape?

Para decidirnos, ¿cuáles son los flujos y formas en que están influyendo los que trabajan en el entorno profesional dinámico en que queremos incluirnos?

El formato será texto en el blog pero puede ir acompañado de gráficos y puede tener la forma que usa Ingold al meterse en el taskscape de la pintura de Bruegel, el de otro de los ejemplos o el que se os ocurra a vosotros. Es parte del trabajo pensar ese formato.

Referencias, bibliografía. 

Ingold, Tim. 1993. The Temporality of the Landscape. World Archaeology 25, no. 2 (1993): 24-174  http://media.johnwiley.com.au/product_data/excerpt/28/14051583/1405158328.pdf