Según la RAE, un laberinto es un lugar formado artificiosamente por calles y encrucijadas, para confundir a quien se adentre en él, de modo que no pueda acertar con la salida. O por lo menos, fácilmente. Esto mismo ocurre con la sabiduría absoluta. ¿Acaso encontrarla es fácil?
En el mito del laberinto de Áss, Freyja comenzó siendo una chica más entre la sociedad. Sin embargo su ambición fue lo que le llevó a adentrarse en él, ella quería toda la sabiduría posible y sabía que solo lo conseguiría saliendo de ese complejo laberinto. Pero no solo bastaba con elegir caminos hasta acertar en el correcto, además, por el trayecto se le iban apareciendo innumerables impedimentos que debía solucionar. Freyja debía escoger entre qué era lo correcto para ella o qué le convenía escoger. Tuvo que enfrentarse a muchas pruebas de diferentes caracteres, entre ellas pruebas morales, estéticas, económicas y sociales. ¿Llagar a la salida por el camino fácil y habiendo adquirido por ello miles de esmeraldas o continuar sin ellas y seguir adquiriendo conocimientos para alcanzar la sabiduría absoluta? ¿Matar a una persona enferma para continuar o tener piedad y decidir retroceder?
Luchó, se enfrentó consigo misma, unas veces falló y otras acertó. Pero fallar no le hacía rendirse, si no que le otorgaba más fuerza, y a ganar no le daba mérito, ni le hacía crecerse, lo tomaba como una manera de superarse a sí misma para conseguir su propósito.
Llegó un momento en que Freyja se paró a pensar, reflexionando sobre sus decisiones y el camino que le habían hecho recorrer. Sus decisiones harían que llegase a la salida, pero, ¿llegar a la salida significaba llegar a la sabiduría absoluta?, ¿para llegar a ella no se deberían conocer todos los caminos que llevan a dicha salida? Tras meditar estas cuestiones, llegó a la conclusión de que necesitaría la ayuda de otras personas que, dispuestos a conocer también esta sabiduría, habían decidido igual que Freyja a adentrarse en el laberinto y enfrentarse a sus propias pruebas. Conociendo estos diferentes caminos Freyja conseguía estar un poco más cerca de la sabiduría total, hasta conocer todo los posibles y por fin llegar a ella, siendo nombrada la Diosa Freyja, digna de la máxima riqueza intelectual.
Como bien dice el mito, cada uno hace su propio camino para llegar a cumplir sus propósitos, y muchas veces necesitamos la ayuda de otras personas, con sus propios caminos, para conseguir ciertas metas.
Como ocurrió en el caso de Agustín, él sabía que compartiendo sus conocimientos ayudaba a mucha gente, sin embargo hubo un momento en que él era el que necesitaba la ayuda de los demás para conseguir una casa nueva. De modo que al ayudar a los demás en sus caminos, los demás acabaron ayudándole a él, sin que ese fuese el propósito inicial de Agustín.
En mi caso es María Langarita la que me solicita ayuda en su entorno profesional convirtiéndolo en nuestro. Haciendo que nuestros caminos se encuentren para crear arquitectura y así ampliar nuestros conocimientos.
Noemi Sanjuán Pastor















