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#Portfolio_
A lo largo de los años, he ido encontrado mi sitio, es decir, mis gustos, mis experiencias, mis vivencias, mis costumbres, mis inspiraciones, mis ideales de perfección, mi futura vida ideada, mis deseos más fervientes. Con ello fui descubriendo gran cantidad de referencias en gente que podría significar un mundo para algunos o gente totalmente desconocida para otros. Pero tanto en lo bueno como en lo malo, encontré aquello que me atrajo, que me hizo seguir gran parte de su obra y, sobre todo, una envidia por formarme un carácter igual o mejor ante la vida.

Todas estas cantidad de personas, redes sociales, aplicaciones, conocimientos, referencias y demás son los que han establecido mi forma de luchar o afrontar los distintos retos que se me aplican y ahora mismo es “construir una casa a Maria Langarita”.
Para ello destaqué además todo aquello que aprendí en los Proyectos anteriormente realizados, los cuales, me han dado las suficientes bases para poder enfocar hacia una dirección u otra el proyecto.



Con todas estas bases destacadas, es cuando empezó la historia. Como conocí a María Langarita y como de aquí se fue formulando un proyecto, que definiría las bases de un proyecto totalmente distinto, de una forma distinta de tomar en consideración el concepto de casa.

Jose Isidro Pastor Tormo
Reflexionando sobre los tres recorridos profesionales en la nueva economía, junto a algunos datos sobre la evolución de la economía, como el paradigma de John Robb, o la hipótesis de la evolución de los trabajos actuales, podemos llegar a pensar infinidad de respuestas en controversia.
En cuanto a los recorridos profesionales, se pueden generar muchas respuestas ya que se puede considerar más un tema subjetivo que objetivo. Desde el punto de vista de la objetividad, el paradigma de John Robb estaría totalmente acertado. Sin embargo desde la subjetividad, ya que todos estamos dentro de la economía actual, no sólo importa la forma de trabajo, en este caso el trabajo creativo, sino también la motivación de la persona. Trabajar en lo que siempre has querido, siendo creativo e innovador e intentando no desviarte en el círculo que abarcan tus intereses sería lo ideal. No obstante también es verdad que hay quien no triunfa en aquello que le hubiese gustado, o al menos no de forma totalmente rentable como para vivir de ello y se han de buscar nuevos trabajos para llegar a fin de mes o vivir cómodamente. Ahora, considerando la comodidad de la persona, según mi punto de vista, si se tienen varios trabajos, la persona estará más motivada en aquello que más le interese. También se ha de tener en cuenta que el triunfar, no es cuestión de uno mismo, siempre hay ayudas, y si estas dentro de comunidades, como el caso de Agustín en los recorridos profesionales, se puede convertir en algo muy positivo.
Volviendo al tema de la innovación, se debe ser creativo para encontrar un lugar en el mundo. Está demostrado que la gente creativa es la que está destacando, y la demás se queda como eclipsada. Esto puede ser verdad, o puede deberse a que tenemos la sensación de que el mundo es demasiado continuo y la evolución lenta y necesitamos avanzar más rápidamente siendo más innovadores con nuestro trabajo. Pero si todos somos innovadores, ¿existirá en un futuro la innovación? Al parecer vamos en busca de un nuevo mundo donde la creatividad se convertirá en lo común, por lo que se deberán buscar nuevas alternativas para destacar.
Por lo tanto, la unión de tus intereses a la creatividad debería ser la combinación perfecta si el hecho de triunfar no estuviese condicionado a otros factores de los que no hemos hablado, como la evolución de la tecnología que provoca la sustitución de trabajos manuales por trabajos robotizados o virtuales. Otro tema de controversia, ya que te debes de asegurar de que tu trabajo no puede ser sustituido por una máquina, y en el caso de que sí lo fuera, ser capaz de trabajar con ella o incluso mejorarla. De trabajos extintos aparecerán nuevos trabajos controlando y mejorando las tecnologías sustitutivas.
Noemi Sanjuán Pastor
Reflexionar sobre la charla que tuvimos en clase dando contexto a nuestro portfolio. Puedes apoyarte en estas preguntas:
¿Somos innovadores? ¿En qué querríamos o podríamos serlo? ¿Conocemos a alguien que sí?
¿Qué supone esta frase en tu realidad actual?: “Tenemos que encontrar un bien común para producir en comunidad con nuestros pares, en la que podamos involucrarnos significativa y apasionadamente usando nuestras habilidades.”
¿Y ésta?= “A través de nuestra contribución a este procomún también nos ganamos nuestra posición social: capital social que se genera a través del reconocimiento, capital educacional que crece con el involucrarnos en el proyecto; capital relacional que emerge de nuestra integración en una comunidad con propósito.”
¿Cuáles son tus capitales ahora desde los que pueden reformatear tu portfolio?
¿Cuáles te gustaría que fueran?
Referencias, bibliografía.
- Robb, John. 2013. ‘Homefree America’
- http://colabores.net/2014/01/31/juan-paquita-y-agustin-tres-recorridos-profesionales-en-la-nueva-economia/
Suena el despertador, el hombre de la casa se despierta, le da un beso a su mujer la cual ha preparado un suculento desayuno y se despide de ella cogiendo esas tostadas recién hechas y un buen trago de café. Se dirige al trabajo que le permite tener una casa donde vivir con su mujer y sus dos hijos. Típico sueño americano, donde el sueño no se ve perturbado y se convierte en el objetivo de todos aquellos que inician sus estudios universitarios. Donde, a pesar de que el mundo avance, no se pretende que esta idea lo haga, cosa que no ocurre.
Esto ocurre con el caso de Juan, que estudia y dedica toda una vida a aquello que le gusta para acabar teniendo un contrato fijo en una empresa, cosa que no ocurre. Ya que mientras el se había centrado en una única meta, no se daba cuenta de lo rápido que había cambiado el mundo a su alrededor. Con esto se podría decir que Paquita ha hecho bien no cerrándose en banda y haciendo toda una serie de negocios para poder sobrevivir económicamente. Pero tampoco es aceptable, ya que gana dinero a través de medios con sus propias reglas, adaptándose a aquello que ya está establecido, sin avanzar.
Pero llega el caso de Agustín, un caso parecido al de Paquita pero con una clara diferenciación. La idea de la innovación, sin conformarse con aquello que está establecido, el hombre avanza y se permite realizar una serie de mejoras para el bien común, donde todos salen ganando. Por lo que además de conseguir dinero con lo que le gusta, se proporciona a sí mismo una imagen y un talento que se ha conseguido a base de esfuerzo, un esfuerzo por mejorar aquello que puede alcanzar la perfección.
Como arquitectos el hecho de ser innovadores es algo necesario en nuestras vidas. Necesitamos tener unas bases seguras y un camino eficaz desde el cual partir, poniéndole pasión y ganas a todo aquello que pudiese servirnos o enseñarnos algo. Ya que en este mundo aquellos grandes a los que idolatramos están en constante alerta y continuo estudio de lo que les rodea. Porque mientras tú duermes hay personas que están estudiando y trabajando para que su innovación y aquello que aporten a su comunidad tengas mejores connotaciones que las tuyas.
Con ello doy ánimos tanto a los demás como a mi mismo de seguir aprendiendo de todo aquello que en mi camino me enseñen, sin cerrarme a nuevas experiencias y afianzando las bases que he ido adquiriendo.
Siento predilección por el mundo de las redes sociales, por el mundo de la estética y de las sensaciones; todo seguido de una fuerte opinión. Formando así mis capitales, los cuales no dejaré de evolucionar y perfeccionar, tanto para bien común como para bien propio.
José Isidro Pastor Tormo
Juan, Paquita o Agustín, Tres ejemplos de posibles caminos que podríamos tomar, no son todos los posibles, pero todos podríamos acabar en alguno parecido. Tengo que decir que el planteamiento de Juan de limitarse a buscar un trabajo “de lo suyo” destaca que aun no ha madurado lo suficiente.
Aunque la sociedad, la escuela y la enseñanza secundaria estén decididas a convencernos de que el mejor camino posible es ese, y en alguna ocasión el único, solo hace falta desviar un poco la mirada para comprobar que no todo es tan idílico como lo pintan, y que, aunque con esfuerzo todos los destinos son posibles, pocas veces será un camino de rosas.
Mentiría si dijese que actualmente soy algo parecido a Agustín o que trato de serlo, o que me gustaría serlo. Agustín empezó de forma accidental entrando en un mundo desconocido y solo con su buen hacer y buena voluntad se ha ganado el respeto en esa comunidad; podríamos decir que no era su objetivo primario, pero ha acabado resultando un buen final.
Paquita tiene los ojos un poco más abiertos, y es la más rápida en reaccionar, enseguida descubre que la línea establecida no es fácil, y toma un desvió donde parar y acomodarse, que aunque resulta efectivo y placentero puede que no le permita realizarse en su totalidad, se rinde pronto.
Soy un estudiante atípico. Entré en esta carrera prácticamente de rebote, casi sin tener idea de lo que significaba la arquitectura, pero me quede con gusto, y cada año aprendo más. Creo firmemente que hago lo correcto. Desde el primer año supe que esta carrera me abriría mas caminos para realizarme que cualquier ingeniera, contradiciendo mis creencias anteriores. Que aunque no me enseñasen todas las herramientas, yo sería capaz de aprenderlas por mi cuenta.
Durante los 4 años que llevo en la carrera he desviado mis tareas a los campos donde me sentía más cómodo, consiguiendo más éxito que siguiendo la línea establecida. Considero que no hay mas creatividad en un determinado tema, sino está donde cada uno quiera buscarla.
Se me ha enseñado que el arquitecto es un ser individualista por naturaleza, pero también que el mejor arquitecto es el que sabe trabajar con otros. Actualmente formo grupo con 4 alumnos más, junto con los que he estado investigando el prototipado rápido y la fabricación digital, concretamente impresión 3D. Pero también investigamos otros campos, intentando poner a disposición de quien nos lo pida estas tecnologías. Con esto he creado una reputación, sin pretenderlo, de chico innovador, aunque yo no lo tenga del todo claro, pues me considero más bien un entusiasta de los temas que abordo.
No he creado la impresión 3D, pero en una época en la que todo está inventado, no podemos estirarnos en la silla de 6 patas de Homer Simpson y esperar que nos lo den todo hecho.
Podría parecer que, como haría Paquita, estoy preparándome para lo que me pueda encontrar al salir, tejiendo un colchón por si las moscas, ganando algunos eurillos en algún trabajillo, pero en realidad solo es una forma de conocer las herramientas que me permitirán cumplir mis objetivos en el futuro.
Aunque nuestra profesión se basa en la creatividad, esta se puede encontrar donde la busques, y todo se puede reinventar.
Paco Ortuño
Juan, Paquita o Agustín, Tres ejemplos de posibles caminos que podríamos tomar, no son todos los posibles, pero todos podríamos acabar en alguno parecido. Tengo que decir que el planteamiento de Juan de limitarse a buscar un trabajo “de lo suyo” destaca que aun no ha madurado lo suficiente.
Aunque la sociedad, la escuela y la enseñanza secundaria estén decididas a convencernos de que el mejor camino posible es ese, y en alguna ocasión el único, solo hace falta desviar un poco la mirada para comprobar que no todo es tan idílico como lo pintan, y que, aunque con esfuerzo todos los destinos son posibles, pocas veces será un camino de rosas.
Mentiría si dijese que actualmente soy algo parecido a Agustín o que trato de serlo, o que me gustaría serlo. Agustín empezó de forma accidental entrando en un mundo desconocido y solo con su buen hacer y buena voluntad se ha ganado el respeto en esa comunidad; podríamos decir que no era su objetivo primario, pero ha acabado resultando un buen final.
Paquita tiene los ojos un poco más abiertos, y es la más rápida en reaccionar, enseguida descubre que la línea establecida no es fácil, y toma un desvió donde parar y acomodarse, que aunque resulta efectivo y placentero puede que no le permita realizarse en su totalidad, se rinde pronto.
Soy un estudiante atípico. Entré en esta carrera prácticamente de rebote, casi sin tener idea de lo que significaba la arquitectura, pero me quede con gusto, y cada año aprendo más. Creo firmemente que hago lo correcto. Desde el primer año supe que esta carrera me abriría mas caminos para realizarme que cualquier ingeniera, contradiciendo mis creencias anteriores. Que aunque no me enseñasen todas las herramientas, yo sería capaz de aprenderlas por mi cuenta.
Durante los 4 años que llevo en la carrera he desviado mis tareas a los campos donde me sentía más cómodo, consiguiendo más éxito que siguiendo la línea establecida. Considero que no hay mas creatividad en un determinado tema, sino está donde cada uno quiera buscarla.
Se me ha enseñado que el arquitecto es un ser individualista por naturaleza, pero también que el mejor arquitecto es el que sabe trabajar con otros. Actualmente formo grupo con 4 alumnos más, junto con los que he estado investigando el prototipado rápido y la fabricación digital, concretamente impresión 3D. Pero también investigamos otros campos, intentando poner a disposición de quien nos lo pida estas tecnologías. Con esto he creado una reputación, sin pretenderlo, de chico innovador, aunque yo no lo tenga del todo claro, pues me considero más bien un entusiasta de los temas que abordo.
No he creado la impresión 3D, pero en una época en la que todo está inventado, no podemos estirarnos en la silla de 6 patas de Homer Simpson y esperar que nos lo den todo hecho.
Podría parecer que, como haría Paquita, estoy preparándome para lo que me pueda encontrar al salir, tejiendo un colchón por si las moscas, ganando algunos eurillos en algún trabajillo, pero en realidad solo es una forma de conocer las herramientas que me permitirán cumplir mis objetivos en el futuro.
Aunque nuestra profesión se basa en la creatividad, esta se puede encontrar donde la busques, y todo se puede reinventar.
Paco Ortuño