La vida en las grandes urbes es bastante ajetreada, el contacto con la naturaleza se ha perdido, y los espacios verdes se han ido reduciendo con forme la ciudad va creciendo, con esta investigación pretendo estudiar una nueva forma de habitar la ciudad, que aúna el contacto con la naturaleza y su relación con el espacio publico, desde lo que es invadir una zona publica, a la que es vivir en la naturaleza.
Retomar el contacto con la naturaleza, creando un espacio de relajación, privado, en un espacio público, convirtiendo la rutina tediosa de los habitantes, en una mas sana.
Es necesario buscar e identificar la naturaleza que los rodea; donde mas espesor de vegetación encontramos es en los parques y plazas, estos espacios servirán de contexto para la mejora de la calidad de vida de estos ciudadanos.
Este espacio será generado a partir de materiales orgánicos, creando un espacio psicológico, camuflado en el árbol para que no sea irrumpido por terceros, donde nos apartamos en cierto modo de la realidad que nos rodea, y nos introducimos en una mas sosegada
Los materiales orgánicos en los que me he vasado son las fibras naturales, en concreto la médula de rattan y el mimbre; materiales usados durante décadas para realizar todo tipo de objetos cotidianos (cestas, capazos, baúles, etc.) donde tanto la resistencia del material, como su ligereza han sido factores fundamentales para el uso de estos objetos, estas características me han llevado a plantear este espacio como un nido, imitando en cierto modo las viviendas de la naturaleza, encontrando una estructura estable y resistente.
Los resultados de mi investigación implican la creación de una nueva normativa que regule la construcción de este tipo de habitáculos, así como los espacios destinados para este fin; también puede generar una nueva estética de los espacios públicos, y el modo en el que los concebimos.
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