#Entrevistas
Hasta ahora he llevado a cabo entrevistas que me han acercado al mundo del nomadismo, pero esta investigación no parte solo de la rama nómada, si no que gran parte del estudio se desarrolla dentro de una vivienda auxiliar. Esta vivienda auxiliar, donde el nómada desarrolla una actividad parasitaria, entendiendo esta actividad como una estrecha relación en la cual uno de los participantes, en este caso el nómada, depende del otro (hospedador), obteniendo así el beneficio de la vivienda y de los servicios básicos que esta puede proporcionar.
Pero, ¿hasta qué punto esta convivencia es factible? ¿Cuánto tiempo se puede vivir en una casa como invitado? ¿Cuándo alguien pasa a ser un invitado a un miembro más de la familia que debe realizar labores domésticas o debe comprar comida?
Todas estas preguntas son una premisa del desarrollo de las siguientes entrevistas, donde intentaré desarrollar un documental donde participen distintas personas, con unas características sociales y físicas diferentes, para observar como esta simbiosis se puede desarrollar en distintos parámetros. Para ello, planteo la hipótesis en al que un individuo nómada, con el dispositivo planteado, se establece en sus casas, invadiendo parte de sus salones y haciendo vida cotidiana en ellos. Tras las explicaciones pertinentes, empiezo a hacer las preguntas:
#Tayeb. 21 años.
Valencia. Esta entrevista es especialmente interesante, puesto que Tayeb ya ha sido entrevistado por ser un nómada moderno. Ahora, veo necesario entrevistarlo de nuevo, ya que él también ha sido hospedador a la par que nómada. Me cuenta su experiencia:
- ¿Normalmente, tienes invitados en tu casa? ¿Se suelen quedar? ¿Dónde lo hacen? ¿Por cuánto tiempo?
Invitados, entendiéndolos por “nómadas”, solía tener hasta hace un par de años, cuando, por motivos políticos dejé de participar en la página web “couchsurfing” (pasó a ser una página como facebook, dónde podían vender tu imagen. Hasta entonces, era bastante normal tener a gente en casa (una persona o un par al mes pasaban por la casa). Normalmente con un mensaje con unas semanas de antelación, el futuro huésped contacta con el hospedador (yo, en este caso), y mirábamos si en las fechas que pedía podía o no hospedarle. Si es así, lo máximo que se ha quedado alguien (si no recuerdo mal) no ha sido más de una semana. La gente suele tener el tacto de no “parasitar” tu vida, por utilizar una palabra como la de la premisa. Se suelen quedar en el salón, o en mi habitación. Preferiblemente en esta segunda, porque como comparto piso, cada uno tenemos nuestro horario y si se despiertan muy pronto, despertarían al huésped. Tengo un sofá, un colchón, y mi cama, que es de matrimonio.
- En tu salón/comedor, ¿Qué actividades se realizan? ¿Se usa con frecuencia? ¿Se come allí?
Prácticamente toda la vida se realiza en el salón, porque por la distribución de la casa (todas las habitaciones, la cocina y el baño dan al salón, haciendo obligado su paso para salir o entrar de la casa o de cualquier otro sitio) es a lo que tendemos. Comemos, hablamos, a veces incluso cortamos en el salón la comida para cocinar después, … por eso que es mejor que duerma la gente en mi habitación, sino es un estorbo para la persona que está durmiendo en el salón, y para mi compañero, que lo intenta no despertar. Incluso a veces leemos en el salón, si nadie está haciendo nada por la casa!
- ¿A qué persona le permitirías invadir tu salón para realizar sus actividades?
A cualquier persona que lo necesite y así lo acordemos. Sólo hace falta informar de la necesidad. Parece muy bonito, pero es que hay que entender que nuestra casa, básicamente, es el salón, por tanto, si decido compartir mi casa, el salón está clarísimo que será utilizado por más gente para muchas actividades, por cuestión de espacio.
- ¿Cómo afectaría a tu rutina, si hubiese una persona realizando sus actividades cotidianas en el salón?
A pesar de (o por el hecho de) llevar a cabo prácticamente toda nuestra vida en el salón, si entra en juego un nuevo factor (como es el huésped), obviamente molesta, en la medida en que necesita su espacio, y nuestro salón no es grande que se diga (el piso no lo es). Aunque de todas formas, también depende de la actividad que realice. Para evitar el conflicto de necesitar espacio, solíamos organizarnos para saber qué iba a hacer cada persona, quien cocinaba, quien necesitaba el espacio para hacer alguna cosa, y así, ya sabes a lo que te atañes, y no es molesto para nada entonces.
- ¿Qué clase de libertad le darías?
No sé cómo contestar realmente esta pregunta, pero diré algunos ejemplos de cosas que hemos hecho: le hemos dado las llaves al huésped si lo hemos visto necesario (por cuestión de organización, de facilidad), y acceso a todo lo que haya en la casa que sea compartido, que es básicamente todo, menos lo personal. Mientras las cosas se traten con respeto y no por avaricia, no veo problema. El guardar sus objetos personales, siempre en su maleta, nunca hemos dado un espacio en un armario o alguna cosa por el estilo, pero es que no tenemos más sitio.
- ¿Tendría obligaciones, o sería un invitado?
Somos tres personas las que vivimos de forma continua en este piso, y ni siquiera entre nosotros tenemos unas reglas de limpieza, orden, o cualquier cosa que afecte a la convivencia (todo afecta). Intentamos poner normas y no las cumplimos. Simplemente, al menos yo, “apelamos”, en ausencia de normas, a la madurez de cada uno, y hay que aceptar que no se va a hacer nunca realmente lo que uno quiera, pero las cosas que molestan se comenta el por qué, y se intenta solucionar. Digo esto, porque para mí, un invitado es igual. Creo que debe ser lo bastante maduro como para entender que hay que hacer ciertas cosas (si ve la necesidad y lo puede hacer, ¿por qué no hacerlo?), que va a estar un tiempo viviendo con otras personas que siempre están en esa casa, y que tenemos unas obligaciones diarias (por los motivos que sean), a cumplir, y por tanto creo que debe intentar adaptarse y entender el ritmo de cada uno. Para eso, nada mejor que exponer la situación, y que cada uno saque sus conclusiones, con respeto al otro. Esto quiere decir, puede que haya tenido invitados que han sido desagradecidos, y puede que haya tenido otros que no, pero su obligación, la que yo me vería obligado a pedir, no va más allá que con sus cosas personales. Si después entiende que debe participar en algunos quehaceres de la casa, adelante. Y debe quedar claro, que es un huésped, no un rey, y por tanto, debe ser consciente de eso, la gente no está para servir a otros.
- ¿Hasta dónde serias capaz de transformar tu salón y vida para que esta persona se sintiese cómoda?
Suele preocuparme la gente. Alguna vez he dormido yo en el salón porque hemos visto que sería lo mejor por algún motivo, o hemos cambiado un poco la distribución del salón para que el huésped estuviera más cómodo y se le moleste lo menos posible por la mañana (dentro de lo que quepa…). Respecto a horarios de vida y tal, no he solido cambiarlos, no podría. Si la persona no come a las mismas horas, simplemente le muestro lo que hay en la cocina y que cuando quiera coma. O si yo hacía algo de comer, pues hacía para dos, o viceversa. Si hemos visto que tendríamos unos horarios incompatibles, directamente le hemos dado una llave, para facilitar. Por ejemplo, cuando he tenido exámenes y venía gente, directamente les daba la llave y por la noche nos veíamos y tomábamos alguna cosa, porque en exámenes me encierro todo el día en la biblioteca.
- ¿Qué ves inviable en esta forma de convivencia?
En realidad es un pregunta difícil jeje, pero supongo que lo que es inviable, es lo mismo que cualquier otro convivencia. La falta de comunicación muchas veces. Y además, en caso de ser con un huésped, mucho más aun, porque no nos conocemos de nada y pasamos de eso, a vivir juntos. Pero creo que la gente suele ser consciente y no he tenido ningún problema ningún en ese aspecto.
Ana Arbona Bolufer (?)










