


PLANTA Y SECCIONES



PLANTA Y SECCIONES



PLANTA Y SECCIONES


La Rambla de Alicante, un sitio concurrido durante el día, y en ocasiones, todo el día. Es el nexo de unión del barrio antiguo, con la zona de compras y negocios de la ciudad de Alicante, un centro neurálgico por el que pasan todo tipo de personas, que quieren comprar, tomarse unas cañas o van a hacer una visita al médico. Ahí está María, observando todo esto desde las alturas, en el ático que hace esquina en el número 40 de la Rambla Méndez Núñez.
Una larga espera en el ascensor lleva a María hasta la última planta. Se aproxima a la barandilla. Allí puede sentir el ruido de los coches rodando en ambas direcciones, pero siempre desde cierta lejanía. El sonido el viento en las alturas, le recuerda al mar, que puede mirar siempre que le apetezca y entretenerse en el ir y venir de los veleros en el puerto. Desde ahí arriba las personas son como pequeños seres ajetreados de los que solo distingue sus cabezas y el color de su ropa, sin poder aproximarse si quiera al rostro de ninguno de ellos.
El sol empieza a caer, mientras a ras del suelo ya no queda ni un ápice de luz solar, ella disfruta de los últimos rayos que darán fin al día de hoy. María se da la vuelta y se asoma al este de su barandilla, la noche en el Barrio ha comenzado, música, gritos, y algún que otro canturreo provocado por el alcohol, pero no llegan a ser molestos por la lejanía en la que se encuentra.
*suena el timbre del telefonillo*
Sus amigos ya están aquí. María está lista y baja a palpar ese ambiente con sus propias manos, que a pesar de ser el mismo, desde ahí arriba era percibido de una manera totalmente distinta.
La Rambla de Alicante, un sitio concurrido durante el día, y en ocasiones, todo el día. Es el nexo de unión del barrio antiguo, con la zona de compras y negocios de la ciudad de Alicante, un centro neurálgico por el que pasan todo tipo de personas, que quieren comprar, tomarse unas cañas o van a hacer una visita al médico. Ahí está María, observando todo esto desde las alturas, en el ático que hace esquina en el número 40 de la Rambla Méndez Núñez.
Una larga espera en el ascensor lleva a María hasta la última planta. Se aproxima a la barandilla. Allí puede sentir el ruido de los coches rodando en ambas direcciones, pero siempre desde cierta lejanía. El sonido el viento en las alturas, le recuerda al mar, que puede mirar siempre que le apetezca y entretenerse en el ir y venir de los veleros en el puerto. Desde ahí arriba las personas son como pequeños seres ajetreados de los que solo distingue sus cabezas y el color de su ropa, sin poder aproximarse si quiera al rostro de ninguno de ellos.
El sol empieza a caer, mientras a ras del suelo ya no queda ni un ápice de luz solar, ella disfruta de los últimos rayos que darán fin al día de hoy. María se da la vuelta y se asoma al este de su barandilla, la noche en el Barrio ha comenzado, música, gritos, y algún que otro canturreo provocado por el alcohol, pero no llegan a ser molestos por la lejanía en la que se encuentra.
*suena el timbre del telefonillo*
Sus amigos ya están aquí. María está lista y baja a palpar ese ambiente con sus propias manos, que a pesar de ser el mismo, desde ahí arriba era percibido de una manera totalmente distinta.
El presidente de los Estados unidos de América, Obama, espía al mundo entero con la excusa de prevenir ataques a su país, pero a su vez, usa esta información para sus propios fines, vendiéndola a empresas para que ofrezcan publicidad en consecuencia. Y así es como bombardean a sus posibles clientes, en función de los intereses de cada uno, lo que les supone un ahorro en publicidad al estar, ésta, más personalizada y focalizada en distintas zonas. A Google también le gusta ésta estrategia , vive de rastrear y espiar todo lo que sus usuarios hacen en internet y les hace las ofertas que a cada uno más le gustarían, y ellos aceptan sin pensar, mientras les hace creer que son especiales. Hace no pocos años Obama mantuvo una conversación con Google, éste era una gran esfera gigante repleta de información que lo controlaba todo, y Obama era una de sus principales fuentes de información.
-Obama: Mi entidad, le traigo las escuchas de este mes.
Una voz sensual de mujer contestó.
-Google: Has cumplido con tu cometido, aquí tienes la información que pediste, empresas que van a quebrar o salir a bolsa, para que puedas invertir según te convenga, más los sondeos electorales y sepas a quiénes debes dirigirte en tu próxima campaña.
Y a través de un pequeño impulso eléctrico directamente en el cerebro, éste ser de energía, le infundio toda esa información al que era presidente de los estados unidos de América.
Y con esta relación simbiótica ambos podían controlar cualquier cosa que se les pusiera por delante.

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Como estudiante de arquitectura me he dado cuenta de la polivalencia de la profesión, en la escuela te dan a entender que puedes hacer cualquier cosa que implique un proceso de diseño (muebles, juguetes, etc.), pero me entristece salir a la calle y descubrir lo poco valorada que está. Viene cualquiera y te dice que tú no puedes diseñar una silla, o hacer el logo de una empresa, cuando los pioneros del diseño han sido arquitectos, como por ejemplo Charles Eames o Mies Van Der Rohe.
Con el paso del tiempo estos matices que tenía la figura del arquitecto, se han ido perdiendo y convirtiéndose en otras profesiones, pero eso para mí no es un impedimento para centrarme en el objeto de diseño que yo quiera.
En esta reflexión radica el ‘’por qué’’ de mi oferta, nos ‘’diseñan’’ para poder hacerlo todo.
El proceso de elaborar una comida también es un proceso de diseño, que va desde como combinan y cohesionan los sabores y texturas de los ingredientes hasta la presentación en el plato. Por eso la casa-cocina-restaurante de María está estrechamente relacionada con esto. Para mí, cocinar es inventar, y el diseño no es más que inventar siguiendo una serie de reglas establecidas por ti mismo a partir de los conocimientos que posees. Por tanto me creo capaz de aparte de centrarme en el diseño del espacio a través de la cocina, también de los complementos que necesitará este espacio para ser habitable.
Si diseñamos espacios para vivir ¿Es una habitación sin una cama un espacio habitable? ¿Es un salón sin una mesa y un sofá un espacio habitable?