Taskscape
He tenido la suerte de poder hacer mi propia casa. Tardé dos años en elegirla, un año en pensarla y dibujarla y dos años más en construirla. Pasé 3 años interactuando con un espacio en evolución. Dos armenios y yo, decían a todo que sí, daba igual lo que les pidiera, ellos sabían hacerlo y no entendían el concepto de “oficios”, ellos eran los oficios.
Ahora me encuentro pensando la de otro, sólo, sin armenios, en medio del nudo sur de acceso al aeropuerto de Barajas. En la parte alta de una loma dentro de una desierta me siento encima de la sombra de un piñonero. Puedo percibir el olor de las manzanillas, la brisa del viento del oeste, frio, de la sierra. Es un lugar solitario e inaccesible, he tenido que dejar el coche en el arcén de la autovía con las luces puestas, dotar el terreno de acceso va a ser tarea difícil. Es un lugar desconocido, prohibido, que muy poca gente ha pisado, rodeado por una carretera perimetral y varias autovías, 20000 metros cuadrados de nada. Un lugar perfecto para observar.
Llevo una mochila con un bocadillo de panceta frio y una cerveza del tiempo, imaginaba que iba a ser un lugar ruidoso, pero sólo percibo un zumbido al que rápidamente me acostumbro, sólo veo vehículos y algunos edificios a lo lejos. Todo es movimiento, de coches, de aire, de nubes, de árboles y de rastrojos, sólo un par de piedras y yo permanecemos quietos, observando.
La importancia de interactuar con el contexto es vital para su elección.
J.M.
















