
Electrocrómico.

Electrocrómico.

Electrocrómico.

Electrocrómico.
Cada persona en su ámbito profesional, para desenvolver su trabajo tiene unas herramientas. Siempre hay unas en las que trabajamos mejor, y otras peor. Se trata de hablar de las herramientas de trabajo donde más cómodos nos sentimos, con las cuales creemos que más aprendemos, porque si algo te gusta le pones más entusiasmo.
Es difícil definir una única herramienta de trabajo, sin embargo, en mi caso, siempre hay un factor común. El dibujo a mano, el dibujo en AutoCad o trabajar con Photoshop, la papiroflexia, todo tiene en común el papel. Me suelen gustar las cosas tangibles, y un trabajo a ordenador sin una traducción física puede llegar a parecer irreal.
Con el papel se pueden hacer múltiples cosas, el comienzo es enfrentándonos al papel en blanco, decidiendo qué vamos a hacer con él, dibujas, lo doblas sigues dibujando, borras, vuelves a doblar, buscando esos rincones blancos entre esos pliegues, sin querer has creado una forma en el propio papel, ya sea dibujada o por los pliegues. Otras veces buscas la definición únicamente en esos pliegues, doblando y desdoblando, recortando si hace falta hasta crear una forma, una figura. No es solo una forma de juagar con el papel, el Dr. Robert Lang, busca en esos pliegues y geometrías formas de solucionar problemas relacionados con la arquitectura.
Pero el papel, aparte de para los dibujos, también nos sirve para crear modelos, maquetas de los que nos gustaría llevar a la realidad. El papel nos permite ser delicados o robustos, trabar con colores o en escala de grises. Considero que unos de los mejores ejemplos de personas que tratan muy delicadamente el papel es Junya Ishigami.
Con esta forma de trabajar o tratar el papel, considero que ganamos confianza y a la vez pureza. Esto quiere decir que trabajando con el papel con el cariño con el que lo trabaja Junya Ishigami, aprendemos la capacidad que puede a tener, que hay formas muy sutiles de tratarlo y a involucrarnos en lo que realmente es el papel, parte de la naturaleza, parte del mundo.

Flowering floorplans by Junya Isigami.

¿La arquitectura puede ser invisible?

Noemi Sanjuán Pastor
No podría considerar que tuviese una única herramienta de trabajo, ya que, con tal afirmación, me estaría engañando y además os engañaría a vosotros. Pero si tuviese que evolucionar, innovar y desarrollar mi capacidad neuronal para llegar a formar una idea, esa herramienta sería el boceto.
Como dice la propia definición de boceto «…el concepto de boceto refiere al esquema o el proyecto que sirve de bosquejo para cualquier obra. Se trata de una guía que permite volcar y exhibir sobre un papel una idea general antes de arribar al trabajo que arrojará un resultado final.» (http://definicion.de/boceto/)
Pero, para mí, la bocetación va más allá. Es coger un folio en blanco, es coger un lápiz de dureza 2B, es apoyarlo en el propio papel, deslizar formando la primera línea y de ese simple comienzo generar toda una red de líneas de distintos grosores y tipologías formando una idea o dibujo que define con claridad y con cierta apertura un proyecto. Lo apacible del boceto es que puedes intervenir en el sin miramientos, puedes rayarlo, borrarlo, repintarlo de tal forma que en ese preciso momento de definición es cuando surge un desarrollo. Es durante este proceso cuando surge la inspiración, la máxima capacidad de intervención y a mi forma de trabajo una gran lucidez compositiva.
Claramente la técnica de bocetación no es la misma para todos los arquitectos. Hay una serie de arquitectos que piensan de la bocetación como un paso secundario o un paso no tan potente como para llegar a definir un espacio o realizar un proyecto.
Unos piensan como: «“Borrón” espontáneo, normalmente previo a otros dibujos más definitorios del objeto arquitectónico. Expresa la idea de un proyecto de un modo aún confuso» (Ignacio Araujo, La forma arquitectónica: 1976, 23-31). Así deja clara su opinión, afirmando la idea de boceto como algo inacabado, algo que no se ha llegado a desarrollar y que aun le falta mucho por hacer.
Pero luego están, otra serie de arquitectos que muchos considerarían los arquitectos “tradicionales” al preferir técnicas alejadas del proceso informatizado y decantándose por un dibujo manual para concebir su proyecto o la idea que tenía en mente.
Un mensaje que deja claro el arquitecto Ricardo Meriño Barrios en su página principal, al inicio de esta, dictaminando que: «Quien domina la capacidad de bocetar a mano alzada, posee la creatividad que necesita para el logro de un buen diseño en el campo de la arquitectura y el diseño en general.» (http://bocetosarquitectonicos.blogspot.com.es/ )
Una técnica que encontré dentro del campo de la bocetación es el trabajo de Rodrigo Cáceres Céspedes que en su obra de “Endless Cycling” muestra con claridad todos los pasos y la evolución por la que ha pasado el propio arquitecto para llegar a la definición de su propia idea.

Con esto, me reafirmo en la idea, de que la bocetación se convierte en una de mis herramientas más utilizadas y desarrolladas a la hora de realizar un proyecto. Ya que durante el proceso o desarrollo de este llego a una idea o forma que una vez preconcebida en mi cabeza he sido capaz de desarollar positivamente.

José Isidro Pastor Tormo
Describir, como hace Ingold, la técnica en la que somos diestros que se usa esta semana para traducir la planta de la casa. Explicando al detalle los moviemientos de las tareas para descubrir y poder explicar los momentos en que sentimos que estamos descubriendo cosas nuevas, aprendiendo de lo que vamos creando. ¿Qué comprendemos del proyecto que antes no sabíamos? ¿En qué momentos ocurre? ¿Cómo?
Además, indagar y explicar qué es lo que esa técnica nos permite hacer: a qué arquitectura nos lleva. Formas, reflexiones, sistemas que otras técnicas que con otras técnicas de trabajo no podrían ser tratadas. ¿En qué entornos profesionales se están usando esta técnica? ¿Qué está ocurriendo en ellos? ¿A qué “cosas” les lleva? Destacar algunos referentes que usen esta técnica y estudiar cómo lo hacen. ¿Qué aprendemos de ellos?
Uno de los Problemas destacables de las impresoras 3D es que, aunque teóricamente son capaces de producir cualquier forma imaginable, esto no significa que sea práctico el resultado.
Este problema es sustancialmente más acusado en las impresoras de tipo casero, puesto que las pequeñas descalibraciones, y los problemas de adhesión entre capas cuando la situación no es idónea, son más destacables que en los aparatos industriales. Este suceso genera una diferenciación estructural entre capas horizontales comparadas con secciones verticales que convierte al material en anisótropo, de forma que obtenemos piezas no tan homogéneas como desearíamos.
Aun así las máquinas son capaces de sacar casi cualquier forma que deseemos, casi …
Esto me ha obligado a investigar continuamente otras maneras de utilizar la máquina para obtener resultados aceptables.
Estas técnicas engloban el diseño, la impresión, y la manufactura posterior.
Como ahora mismo mi máquina no está operativa al 100% , produce fallos directamente proporcionales a la altura del objeto, y sumado con el factor antes comentado de anisotropía hace que las piezas impresas a gran escala o complejidad pierdan resistencia.
Debido a este problema actual, me he visto obligado a perfeccionar una técnica que ya usaba con la máquina anterior, la cual intentaré describir.
Se trata del “doblado de las piezas impresas”. Determinadas geometrías necesitan soportes (que luego han de ser retirados mecánicamente) para ser impresos por culpa de la dependencia de la gravedad. y otras simplemente serian poco resistentes por la dirección de las vetas, al igual que si cortamos la madera de forma equivocada.
El ejemplo básico: Una barra. 
Mientras que si la imprimimos en posición vertical( A), cualquier esfuerzo cortante desmontaría la estructura, podemos imprimirla en posición horizontal(B), y luego levantarla, de esta forma las fibras estarían orientadas longitudinalmente y tendría una resistencia muy superior, la definición es inferior, pero en la escala normal de trabajo no es perceptible.
Este principio básico es muy fácil de comprender, ahora vamos a intentar pensar cómo aplicarlo en otros casos.
El balcón.
Este balcón se podría imprimir en una impresora de 10.000 euros tal cual, aunque sería una pieza tan frágil que casi no se podría sujetar. sin embargo podemos jugar con la máquina y obtener un resultado mucho mejor.
Imprimimos la baranda y el balcón por separado, de esta forma nuestros barrotes serán tan resistentes como si fuesen varillas horizontales, y utilizando un poco de calor, podremos convertir la proyección plana de estos, en la “U” Tridimensional. Pegamos las dos partes y obtenemos una pieza delicada pero resistente en todas direcciones.
La rosa.
Después de varios intentos, comprendí que la complejidad de una rosa, aunque era posible reducirla a secciones horizontales no era lo suficientemente fuerte para soportar varios días de ajetreo.
Así que decidí imprimir los pétalos por separados y darles forma manualmente, utilizando una decapadora como fuente de calor y el tacto de los dedos para darle forma. Automáticamente calculaba el tiempo de exposición al calor y mis dedos me daban también un cálculo aproximado del tiempo que tardaría en quedarme sin huellas, y de esta forma poco a poco se iba formando la rosa, de una forma similar a la técnica que se usa para hacer rosas de cobre o acero, demostrando así que no debemos encasillar a nuestras herramientas, y sobre todo a nuestra imaginación.
Otras aplicaciones del mismo proceso, de diseño impresión3D y manufactura con calor:



Uno de los Problemas destacables de las impresoras 3D es que, aunque teóricamente son capaces de producir cualquier forma imaginable, esto no significa que sea práctico el resultado.
Este problema es sustancialmente más acusado en las impresoras de tipo casero, puesto que las pequeñas descalibraciones, y los problemas de adhesión entre capas cuando la situación no es idónea, son más destacables que en los aparatos industriales. Este suceso genera una diferenciación estructural entre capas horizontales comparadas con secciones verticales que convierte al material en anisótropo, de forma que obtenemos piezas no tan homogéneas como desearíamos.
Aun así las máquinas son capaces de sacar casi cualquier forma que deseemos, casi …
Esto me ha obligado a investigar continuamente otras maneras de utilizar la máquina para obtener resultados aceptables.
Estas técnicas engloban el diseño, la impresión, y la manufactura posterior.
Como ahora mismo mi máquina no está operativa al 100% , produce fallos directamente proporcionales a la altura del objeto, y sumado con el factor antes comentado de anisotropía hace que las piezas impresas a gran escala o complejidad pierdan resistencia.
Debido a este problema actual, me he visto obligado a perfeccionar una técnica que ya usaba con la máquina anterior, la cual intentaré describir.
Se trata del “doblado de las piezas impresas”. Determinadas geometrías necesitan soportes (que luego han de ser retirados mecánicamente) para ser impresos por culpa de la dependencia de la gravedad. y otras simplemente serian poco resistentes por la dirección de las vetas, al igual que si cortamos la madera de forma equivocada.
El ejemplo básico: Una barra. 
Mientras que si la imprimimos en posición vertical( A), cualquier esfuerzo cortante desmontaría la estructura, podemos imprimirla en posición horizontal(B), y luego levantarla, de esta forma las fibras estarían orientadas longitudinalmente y tendría una resistencia muy superior, la definición es inferior, pero en la escala normal de trabajo no es perceptible.
Este principio básico es muy fácil de comprender, ahora vamos a intentar pensar cómo aplicarlo en otros casos.
El balcón.
Este balcón se podría imprimir en una impresora de 10.000 euros tal cual, aunque sería una pieza tan frágil que casi no se podría sujetar. sin embargo podemos jugar con la máquina y obtener un resultado mucho mejor.
Imprimimos la baranda y el balcón por separado, de esta forma nuestros barrotes serán tan resistentes como si fuesen varillas horizontales, y utilizando un poco de calor, podremos convertir la proyección plana de estos, en la “U” Tridimensional. Pegamos las dos partes y obtenemos una pieza delicada pero resistente en todas direcciones.
La rosa.
Después de varios intentos, comprendí que la complejidad de una rosa, aunque era posible reducirla a secciones horizontales no era lo suficientemente fuerte para soportar varios días de ajetreo.
Así que decidí imprimir los pétalos por separados y darles forma manualmente, utilizando una decapadora como fuente de calor y el tacto de los dedos para darle forma. Automáticamente calculaba el tiempo de exposición al calor y mis dedos me daban también un cálculo aproximado del tiempo que tardaría en quedarme sin huellas, y de esta forma poco a poco se iba formando la rosa, de una forma similar a la técnica que se usa para hacer rosas de cobre o acero, demostrando así que no debemos encasillar a nuestras herramientas, y sobre todo a nuestra imaginación.
Otras aplicaciones del mismo proceso, de diseño impresión3D y manufactura con calor:











