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María Langarita es una ficción

Empezado el verano, y a modo de desconexión, unos amigos de la carrera y yo nos fuimos a disfrutar de una de las tradiciones universitarias más arraigadas, y que no pudimos disfrutar durante el curso, irse de cervezas.

Entre anécdotas y risas, surgió una propuesta: Hacer un viaje de dispersión a Madrid. Es verdad que durante el curso ya se había hablado muchas veces de hacer algún viaje de esta índole, viajar a Barcelona a ver el pabellón de Mies o al Medialab Prado en Madrid, pero siempre teníamos alguna entrega o algún trabajo medianamente importante que nos iba retrasando la idea. Y así de improvisto surgió nuestro viaje.

El viaje a Madrid fue liviano, decidimos darnos un capricho y coger el AVE. Una vez en Madrid, y con la ilusión de niños pequeños, empezamos nuestra ruta por sitios interesantes o de interés cultural, para luego acabar en alguna cervecería para variar.

Una de nuestras paradas fue en el Medialab Prado. Teníamos ganas de verlo porque el curso pasado, María Langarita nos había impartido un curso de proyectos, y teníamos curiosidad por ver su obra. Este hecho quedo como una anécdota, ya que su curso se veía muy lejano.
Por insistencia mía (me puedo poner muy pesado) después de comer nos pasaríamos por el matadero. Me hacía ilusión ver la Red Bull Music Academy. No era porque también fuese obra de María, era más bien por mi fanatismo hacia la marca.

De camino al matadero nos dieron una sorpresa, María estaba por delante de nosotros paseando a su perro; una gran y bonito pastor alemán. Nos adelantamos un poco y la saludamos. María nos reconoció al instante (no siempre corrige un proyecto donde se mancilla una obra de Calatrava) y después del saludo inicial decidimos acompañarla un tramo.
María nos contó que ahora empezaría a dar clase en la ETSAM, le hacía mucha ilusión impartir proyectos en Madrid de una forma un tanto diferente a lo habitual. Nos presentó también a SOU, su perro. Era muy buen perro, cariñoso y juguetón, ya que aún era joven. María nos estuvo comentando que en la ETSAM se habían ofrecido a pagarle un piso en alquiler mientras ella diera clase, ya que le era casi imposible desplazarse cada día a la escuela.

Hablando surgió el tema de construcciones singulares. Una asignatura que habíamos dado antes del verano, y en la cual habíamos proyectado todo un edificio temporal y prefabricado. En ese preciso momento, a María le vino una idea. Ya que si se iba a un piso de alquiler, aun tendría que desplazarse a la ETSAM, y tendría que dejar a Sou solo en casa. ¿Por qué no hacerse una casa prefabricada justo en la ETSAM? Con los precios de los alquileres por Madrid, la escuela saldría ganando.
Todos pensamos que sería una buena idea, y además una forma de que sus estudiantes pudieran aprender de la prefabricación si tuvieran una tan cerca.

Después de despedirnos de María, nos dirigimos al matadero a ver su obra, con más entusiasmo después de haberla visto.

Tiempo después de este viaje, nos llegó un correo electrónico de María. En el cual nos decía que había hablado con la escuela, y les había parecido buena idea, y que tenían dentro de la parcela un descampado en desuso perfecto para ello. Para sorpresa nuestra María nos pedía en el proyecto si le podíamos diseñar la casa, ella no tenía muy frescos los conocimientos de prefabricación, y ahora estaba también inmersa en la casa Baladrar. Mis amigos no estaban muy por la labor de ponerse a proyectar en pleno verano, pero a mí me apetecía, así que yo me ofrecí a diseñarle la casa.

Concreción de la ficción y reformulación de la oferta

Tras comprobar que la línea de trabajo con la que comencé el curso me ofrecía muy pocas posibilidades, decidí cambiar el sentido de mi investigación, manteniendo mis obsesiones e intuiciones y acercándome a un entorno profesional que me ofreciera más posibilidades.

Concretando la ficción
A María, el fenómeno de la repoblación de lugares despoblados le suscita un fuerte interés, el cual le lleva a tomar la decisión de estudiarlo más en profundidad. Como si de una investigación etnográfica se tratara, María decide convivir durante un período de un año con la comunidad de repobladores del despoblado de Armejún (Soria) para observar las prácticas de ese grupo humano y poder participar en él. 

"La investigación etnográfica pretende revelar los significados que sustentan las acciones e interacciones que constituyen la realidad social del grupo estudiado; esto se consigue mediante la participación directa del investigador. Con frecuencia, el investigador asume un papel activo en sus actividades cotidianas, observando lo que ocurre y pidiendo explicaciones e interpretaciones sobre las decisiones, acciones y comportamientos".
Fuente: Wikipedia

Por lo tanto, la actividad de María en Armejún será similar a la que llevan a cabo los propios repobladores (convivirá con ellos y realizará las mismas tareas), ganándose la confianza de ese grupo de individuos y convirtiéndose en un miembro más.

Reformulando la oferta
Al margen del tiempo que pasará con los repobladores en el exterior o en sus propias casas rehabilitadas, la casa de María debe permitirle pasar parte del tiempo en convivencia directa con ellos en su propio espacio interior. Pero por otra parte, debe servir como espacio personal desde el cual no perder la perspectiva que ha de tener un observador exterior; y como estudio en el cual poder procesar los datos recopilados durante el trabajo de campo. En estas condiciones, la casa para María Langarita se convierte en un "Refugio para un etnógrafo", un lugar que le permita introducirse en esta comunidad y al mismo tiempo desligarse para realizar su investigación.

Oferta para Maria Langarita

Todos conocemos tu secreto.

Esas cosas se notan. Hay situaciones donde lo único que se te ocurre hacer es “esperar y ver”, pero tú no eres así. Nunca harías eso. No te resistes a la tentación de participar en todo lo que pase.  Este cambio de era te está sentando bien. Te pasas el día fuera, en la calle. Conoces a toda la ciudad. Eres el prototipo de superheroína contemporánea.

Mi oferta.

María, hace poco leí este texto de Silo, un Humanista Universalista: 
“Me es insuficiente la definición del hombre por su sociabilidad ya que
esto no hace a la distinción con numerosas especies; tampoco su fuerza de trabajo es lo
característico, cotejada con la de animales más poderosos; ni siquiera el lenguaje lo
define en su esencia, porque sabemos de códigos y formas de comunicación entre
diversos animales. En cambio, al encontrarse cada nuevo ser humano con un mundo
modificado por otros y ser constituido por ese mundo intencionado, descubro su
capacidad de acumulación e incorporación a lo temporal, descubro su dimensión
histórico-social, no simplemente social.”

Sé de sobra que te relacionas bien con las personas, que cualquiera te aceptaría en su casa para realizar las actividades cotidianas. Te conozco y afirmo que yo misma te cedo mi hogar. Así que no es eso lo que necesitas. Te propongo algo más allá. Como dice Silo a la persona se le reconoce por su capacidad de acumulación.  María, si te pasas el día fuera de casa, ¿no es eso lo que necesitas?  ¿Qué es una casa sino el lugar donde están tus cosas?

Dice Beatriz Colomina sobre los Eames:  “Utilizaban “tecnología industrial para proveer… un recinto “no consciente de sí mismo” que pudiera satisfacer lo esencial para una vida cotidiana confortable. El ocupante podría entonces transformar esa estructura en un pronunciamiento personal, llenándola con accesorios de su propia vida. Todos los elementos efímeros de la vida ordinaria tomarían así el control y definirían el espacio.”

La ciudad es tu vida, pero.. ¿y tus objetos? Un almacén - observatorio es lo que necesitas. El sitio donde van a reposar todos tus accesorios, desde el cepillo de dientes hasta aquel papel que te encontraste el suelo y te recuerda a aquella ciudad…Todos estos objetos hablan de ti y observarlos te ayuda a conocerte y a recuperar tu esencia.


Podrás acceder a tu casa cuando la necesites, te lo garantizo.  

Ficción

En el futuro, 

todo lo que pueda hacer una máquina, lo hará una máquina.


Como apunta Toyo Ito en sus escritos sobre El pao de las muchachas nómadas de Tokio “El concepto de casa para ella está desperdigado por toda la ciudad y su vida pasa mientras utiliza los fragmentos de espacio urbano en forma de collage”. Este es mi punto de partida para determinar que todas las necesidades de una persona joven como María, se pueden encontrar en toda gran ciudad.

Ya en la casa los electrodomésticos han estado sustituyendo al trabajo manual desde hace unas décadas hasta hoy. En lugar de cocinar en un cazo de barro, se usaba la termomix, y ahora en lugar de eso, se usa el teléfono para reservar en un restaurante. El teléfono móvil, el ordenador, el gps, etc, son los nuevos electrodomésticos, los electrodomésticos de la ciudad, los instrumentos electrónicos que nos sirven para llevar a cabo de forma más sencilla y cómoda nuestras tareas del hogar, hogar que ahora es la ciudad.
Por tanto, la pérdida de contacto con lo real, lo tangible, lo humano, se ha llevado a otra escala, haciéndolo más incontrolable.
Con el tiempo, en las grandes ciudades encontramos que la vivienda se reduce al conjunto de actividades que únicamente se pueden realizar en el hogar, como en occidente se puede entender que es dormir y la higiene íntima. El comer y el relacionarse con otras personas se puede llevar a cabo en cualquier lugar de la ciudad. En las grandes ciudades de Europa y sobretodo en Asia, encontramos que la ciudad incorpora equipamientos suficientes para que el hogar se convierta únicamente en el lugar donde están tus cosas. Y teniendo en cuenta que todo lo que necesitamos se puede encontrar en un ordenador, las situaciones en las que es necesario ir a casa disminuyen.

Dado que para toda situación aparece un intermediador electrónico, la relación persona-ciudad se posiciona en un espacio virtual, frio, convirtiendo a las personas en máquinas, con un objetivo y un racionamiento concreto.

Mi posicionamiento ante esta situación, es que todo ciudadano necesita retomar la relación cuerpo a cuerpo con la ciudad, y así con el resto de ciudadanos y consigo mismos. María, como arquitecta, tiene que ser más consciente que la mayoría de personas de esta situación. Necesita entenderla y a la vez poder superar algunos de los puntos.
Si tiene o no que cambiar esta situación que está desarrollándose, es un punto de controversia que me interesa y frente al cual me posiciono para desarrollar el proyecto.
Me interesa para este “encargo” la arquitectura que incorpore la ciudad en el propio programa de la casa, de modo que no sea únicamente un instrumento que utiliza, ya que lo necesita y lo debe cuidar. Este punto incorpora una componente económica importante, pues se podría entender que el dinero que ahora te ahorras en la ampliación de la cocina, por ejemplo, ya que comes fuera todos los días, podría ser dinero no únicamente invertido en lo que pagas por esa comida, que ya tiene un precio incrementado respecto a lo que pagarías por la comida en el mercado, sino también invertido en mejorar ese restaurante, o ese parque en el que comes el menú para llevar.

Tratando de la misma manera las alusiones teóricas y de la hermenéutica de las ciudades, tanto como el desarrollo sin pausa de estas y la búsqueda de una solución para el problema que planteo, me gustaría llegar a crear un espacio de no-ciudad que tenga como marco o fondo la ciudad. A lo largo de mi aprendizaje en la escuela de arquitectura a menudo me he visto tentada a dejarme llevar por la lírica y las palabras complejas que nadie entiende. Me causó especial interés el artículo publicado en La ciudad viva, El lenguaje de los arquitectos; e interesándome más por el tema llegué a la conclusión de que si realmente la arquitectura es para las personas, debería ser explicada por personas y para personas, no por máquinas que tratan de hacer las palabras más largas para complejizar la ecuación, pues como dijo el amado Mies, algunas veces less is more. En el blog de Stepien y Barno explican este fenómeno de la siguiente manera: El filósofo Daniel Innerarity en un congreso celebrado, hace tiempo, en Vitoria afirmaba que “los filósofos cogen la realidad que todo el mundo entiende y la complican de tal forma que cuando la vuelven a contar nadie sabe de lo que están hablando”. Pues con algunos arquitectos, quizás ocurra algo muy parecido. A muchos, les encanta hablar de metalenguajes y de hibridaciones de la complejidad post estructuralista.”

A este respecto encuentro inspiración en el trabajo de Toyo Ito en el Pao, de Archigram en el Suitaloon, y de Andrés Jaque en la techno-geisha. En mi día a día mediante los objetos analógicos encuentro una relación más cercana objeto-persona. Entendiendo analógico como lo no-tecnologico.

Entiendo, por tanto, que María necesita un lugar de relación, un espacio que reúna estos objetos/ sensaciones/ hábitos analógicos que no se pueden ni podrán reemplazarse por la tecnología.

¿Será un lugar de disfrute de las cosas analógicas?  



Me planteo como reto programático encontrar qué puntos de la vida son sustituibles por la tecnología y cuáles no, para terminar, con suerte, creando un objeto de diseño o espacio o lugar de relación, donde encontrar lo analógico irremplazable.