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Huerto de balcón_
Ahora que hemos visto crecer las primeras plantas, y después de que éstas hayan sido trasplantadas a otros recipientes, descubrimos cuál es el problema de este huerto de balcón.
No es que sea difícil hacer crecer las distintas especies, ni encontrar los cinco minutos diarios para comprobar su estado, pulverizarlas con agua, orientar las macetas en busca del sol… Lo realmente difícil de este huerto de balcón tampoco es descubrir que el espacio que antes se usaba para pasar la tarde sentado, tomando el fresco, ha sido invadido ahora por macetas y otros recipientes, no. Lo realmente complicado -y algo doloroso- es darse cuenta de que sacrificar todo ese espacio al aire libre no es suficiente.
Aunque todavía no ha llegado la hora de cosechar los frutos de este pequeño huerto, al empezar a pensar en añadir otras variedades, incluso algunas flores de colores para alegrar la imagen del balcón, nos hemos dado cuenta de que no existe espacio suficiente para albergar todas las plantas.
Este pequeño huerto de menos de cuatro metros cuadrados va a producir apenas tres variedades de hortalizas que no servirían nunca para abastecer por completo -o en la mayor medida posible- a una familia de cuatro miembros.
Por lo tanto, llego a la conclusión con esta pequeña reflexión, de que se necesitará mucho espacio para abastecer a una persona completamente -siempre hablando de los alimentos vegetales, no llegando a contar el espacio que necesitan los animales- por lo que me resulta inminente la necesidad de pensar en una comunidad en la que exista el intercambio bien de productos o bien de servicios, para completar el abastecimiento de la casa.