Sea cual sea el cometido al que me enfrente, ya sea algo tan sencillo como explicarle a alguien cómo llegar a un lugar en concreto, o algo que no lo sea tanto como intentar que mi hermano comprenda un ejercicio de matemáticas, la técnica que empleo y en la que me encuentro más cómodo es el dibujo a mano.
En el diseño de la casa para María Langarita esta herramienta ha sido de vital importancia en el desarrollo del proyecto ya que es la manera en la más directamente puedo plasmar mis ideas. De hecho, la semana anterior quizás no dediqué el tiempo suficiente al dibujo a mano y empecé a dibujar muy rápidamente con el ordenador, que por otra parte era el enunciado del curso, pero fui consciente de que el resultado obtenido no era el más adecuado y quedaron muchos aspectos sin tratar que el dibujo a ordenador no me permitió trabajar.
Todo aquello que presuntamente había quedado en el tintero la semana pasada, esta semana lo he podido tratar de una forma más detalla gracias al dibujo a mano. Pero no todo aquello que se está tratando, por el mero hecho de que la herramienta empleada sea el dibujo, tengan que ver solo con el hecho formal, sino que va más allá. La orientación, las condiciones climáticas del entorno, transparencias, ambientes…,etc. Todo aquello que en principio parece intangible, gracias al dibujo a mano se pueden plasmar en una hoja en blanco.
Creo que existe una relación directa entre lo que cada uno de nosotros tenemos en mente y la forma que tenemos de explicarlo. Para mí, esa relación se materializa en un lápiz. El movimiento tan libre que te permite el lápiz ayuda a que las ideas fluyan de manera más eficaz que, por ejemplo, con el dibujo asistido por ordenador. La rigidez que suponen los programas de dibujo informatizado enfatizan los pensamientos canónicos y, de alguna manera, estrechan el cerco a tus ideas obteniendo resultados básicos y generalistas. Por poner otro ejemplo, pienso que existe cierta analogía en el uso de los sistemas GPS ya que, recuerdo que antes de usarlos, era capaz de recordar el nombre de muchísimas calles y mi capacidad de orientación era mucho mayor. Desde que uso estos sistemas, siento que esas facultades de orientación han menguado, y pienso que es simplemente por el hecho de seguir unas órdenes con el fin de llegar a un destino, sin importar el cómo y sin cuestionar siquiera si son correctas o no.
Alguien del que he podido aprender mucho, en lo que se refiere a este aspecto en particular del dibujo a mano, es del arquitecto Alfonso Navarro. Él siempre ha defendido que “un arquitecto debe saber dibujar. El arquitecto que no sabe dibujar lo deja plasmado en cada una de sus obras en forma de errores”. Él defiende que gracias al dibujo a mano, uno es capaz de definir todos y cada uno de los aspectos que definen la obra arquitectónica.
El hecho es que el dibujo a mano alzada me permite canalizar todo aquello que quiero que se vea reflejado en el proyecto, de una manera más directa y precisa que con cualquier otro medio.
Adrián Ferrándiz Candalija.
Bibliografía:
Alfonso Navarro Guzmán, arquitecto. http://www.alfonsonavarro.com
























