Archivo del Autor: Cultura contemporánea a través de los objetos

Una vivienda 1, no es definitiva, ni siquiera es el espacio…





Una vivienda 1, no es definitiva, ni siquiera es el espacio donde se ubica la casa, podría serlo, como tambíen podría ser una calle, dibujé esta planta y sección para empezar a destacar mis intereses, como también podría haber dibujado otra diferente. La idea de la definición de casa, como el espacio en el que nos sentimos impregnados de objetos con un significado y una identidad para nosotros, sensaciones y vivencias que hacen que ese espacio sea nuestro, que sea el que consideramos como casa, por tener un vínculo con el.

En la planta y la sección, intento reflejar esas intuiciones, o esas características que hacen que ese sea un espacio conocido para nosotros. ¿Cómo es un espacio en el que nosotros hemos influenciado y nos hemos sentido influenciados? ¿Qué características forman nuestra casa? ¿Qué objetos? ¿Cómo se podría uno sentir en casa sin estarlo?

Me recuerda a… – ¿T´en recordes de la mar, la primera vegada que la veres? – Encara era nina….

Me recuerda a…

- ¿T´en recordes de la mar, la primera vegada que la veres?

- Encara era nina. Em duien a n´es braç i volia que m´acostassin fins a la vorera per tastar l´aigua, que era de vellut com un vestit blau de ma mare. Vaig tocar-la. Era freda, em feia pesigolles a la mà. M´en volia dur un tros, un bocinet petit per jugar-hi, però cada vegada que me´n donaven una grapada, em fugia, vessava entre els dits per més que l´estrenyien.

[…] Era de color blau i la remor de les ones el que més m´agradava i l´olor, l´olor a nova que mai havia sentit…

 En el texto “Elegia per una dama que enyorava la mar” de Carme Riera, no se describe el mar en ningún momento, sino que se limita a contar todas las sensaciones que una niña tiene la primera vez que ve, toca y siente el mar. En el relato, las percepciones se entremezclan con recuerdos ya no solo con las sensaciones.

Cualquier espacio tiene un flujo, una actividad humana, o no, y se encuentra en continua redefinición. Dentro de cualquier espacio, ya hablé de la ciudad como el espacio en el que María habita, el espacio en el que ella se mueve y donde pasa sus horas, la ciudad era su casa, donde se desarrolla su experiencia de la contemporaneidad, su experiencia real.

Un entorno, y a partir de ahora me centraré en el entorno como un entorno urbano, no solo es lo que se ve, regulado por parametros urbanisticos y donde todo esta ordenado y planificado, es algo más que eso. Como decía Josep María Montaner, la ciudadanía global usa la ciudad según sus necesidades cambiantes y subjetivas, por lo que se cada individuo la vive, la percibe de una manera diferente, tiene sus vivencias y unas interpretaciones existiendo en una ciudad de impulsos, de los sentidos. Es eso, lo que no se ve, pero que termina por formar ese espacio, la actividad de habitar la ciudad, mientras cada uno repiensa y reconstruye el entorno.

¿Y si ahora reduzco esa escala? Paso de la ciudad, a una estación de metro, luego a una simple calle, de la calle a una casa cualquiera, y dentro de ella, a su salón. ¿Qué compone este espacio? Si lo reduzco al mínimo, podría estar viendo un jarrón encima de una mesa, ese elemento tiene una historia, incluso ese elemento es la história en sí, tiene una vida y un ritmo, forma parte de esa crónica de la vida, habitar. Tal vez tenga una anécdota, o una característica especial que cambia el espacio con un simple detalle. Todo esta relacionado con todo.

 Volviendo al relato de Carme Riera, se observa como trata perfectamente la temporalidad de ese paisaje, los recuerdos que aparecen y como cuenta una experiencia pasada que es evocada con una sola pregunta. Todo, desde una ciudad entera, hasta una calle o un objeto del mobiliario urbano, tiene algo que contar, puede haberse interactuado con él, o puede recordar a un hecho pasado que ocurrió en ese espacio donde esta ubicado o en otro similar. Atendiendo a esta característica de cualquier espacio u objeto, quiero trabajar sobre los recuerdos, sobre cómo algo, por el hecho de haber experimentado, por similitud, por experiencias pasadas en otro lugar, etc, es capaz de hacernos sentir cómodos, como si fuera nuestra casa. Los recuerdos, los objetos y las experiencias definen tu casa, como un pensamiento difuso que tenemos mientras andamos, captando la esencia de una amplia variedad de objetos y experiencias sin un orden claro, tal como cuenta Isaiah Berlin. ¿De qué manera puedes sentirte como en casa sin estarlo realmente estando, solo, en cualquier lugar de la ciudad?

 Joan.

Me recuerda a… – ¿T´en recordes de la mar, la primera vegada que la veres? – Encara era nina….

Me recuerda a…

- ¿T´en recordes de la mar, la primera vegada que la veres?

- Encara era nina. Em duien a n´es braç i volia que m´acostassin fins a la vorera per tastar l´aigua, que era de vellut com un vestit blau de ma mare. Vaig tocar-la. Era freda, em feia pesigolles a la mà. M´en volia dur un tros, un bocinet petit per jugar-hi, però cada vegada que me´n donaven una grapada, em fugia, vessava entre els dits per més que l´estrenyien.

[…] Era de color blau i la remor de les ones el que més m´agradava i l´olor, l´olor a nova que mai havia sentit…

 En el texto “Elegia per una dama que enyorava la mar” de Carme Riera, no se describe el mar en ningún momento, sino que se limita a contar todas las sensaciones que una niña tiene la primera vez que ve, toca y siente el mar. En el relato, las percepciones se entremezclan con recuerdos ya no solo con las sensaciones.

Cualquier espacio tiene un flujo, una actividad humana, o no, y se encuentra en continua redefinición. Dentro de cualquier espacio, ya hablé de la ciudad como el espacio en el que María habita, el espacio en el que ella se mueve y donde pasa sus horas, la ciudad era su casa, donde se desarrolla su experiencia de la contemporaneidad, su experiencia real.

Un entorno, y a partir de ahora me centraré en el entorno como un entorno urbano, no solo es lo que se ve, regulado por parametros urbanisticos y donde todo esta ordenado y planificado, es algo más que eso. Como decía Josep María Montaner, la ciudadanía global usa la ciudad según sus necesidades cambiantes y subjetivas, por lo que se cada individuo la vive, la percibe de una manera diferente, tiene sus vivencias y unas interpretaciones existiendo en una ciudad de impulsos, de los sentidos. Es eso, lo que no se ve, pero que termina por formar ese espacio, la actividad de habitar la ciudad, mientras cada uno repiensa y reconstruye el entorno.

¿Y si ahora reduzco esa escala? Paso de la ciudad, a una estación de metro, luego a una simple calle, de la calle a una casa cualquiera, y dentro de ella, a su salón. ¿Qué compone este espacio? Si lo reduzco al mínimo, podría estar viendo un jarrón encima de una mesa, ese elemento tiene una historia, incluso ese elemento es la história en sí, tiene una vida y un ritmo, forma parte de esa crónica de la vida, habitar. Tal vez tenga una anécdota, o una característica especial que cambia el espacio con un simple detalle. Todo esta relacionado con todo.

 Volviendo al relato de Carme Riera, se observa como trata perfectamente la temporalidad de ese paisaje, los recuerdos que aparecen y como cuenta una experiencia pasada que es evocada con una sola pregunta. Todo, desde una ciudad entera, hasta una calle o un objeto del mobiliario urbano, tiene algo que contar, puede haberse interactuado con él, o puede recordar a un hecho pasado que ocurrió en ese espacio donde esta ubicado o en otro similar. Atendiendo a esta característica de cualquier espacio u objeto, quiero trabajar sobre los recuerdos, sobre cómo algo, por el hecho de haber experimentado, por similitud, por experiencias pasadas en otro lugar, etc, es capaz de hacernos sentir cómodos, como si fuera nuestra casa. Los recuerdos, los objetos y las experiencias definen tu casa, como un pensamiento difuso que tenemos mientras andamos, captando la esencia de una amplia variedad de objetos y experiencias sin un orden claro, tal como cuenta Isaiah Berlin. ¿De qué manera puedes sentirte como en casa sin estarlo realmente estando, solo, en cualquier lugar de la ciudad?

 Joan.

SUKKAH. Cada otoño, durante el mes de Tishri…



SUKKAH.

Cada otoño, durante el mes de Tishri (septiembre/octubre) los barrios judíos ortodoxos de Brooklyn en Nueva York protagonizan una drástica transformación. Con el objeto de conmemorar el Éxodo, una estructura temporal conocida como sukkah (plural: sukkot) debe ser construida a la intemperie y habitada durante siete días. Esta tradición origina la existencia temporal de un asentamiento precario, superpuesto en el tejido urbano de la ciudad contemporánea.

El tejido urbano como extensión de la vivienda. Habitar la ciudad. La ciudad es tu hogar.

SUKKAH. Cada otoño, durante el mes de Tishri…



SUKKAH.

Cada otoño, durante el mes de Tishri (septiembre/octubre) los barrios judíos ortodoxos de Brooklyn en Nueva York protagonizan una drástica transformación. Con el objeto de conmemorar el Éxodo, una estructura temporal conocida como sukkah (plural: sukkot) debe ser construida a la intemperie y habitada durante siete días. Esta tradición origina la existencia temporal de un asentamiento precario, superpuesto en el tejido urbano de la ciudad contemporánea.

El tejido urbano como extensión de la vivienda. Habitar la ciudad. La ciudad es tu hogar.

Entre la porra y la pared.

Madrid, 11:04, la policía acordona la calle y se dispone a a realizar el deshaucio de una familia en paro y con un hijo enfermo crónico con discapacidad total. En los alrededores un grupo de indignados, personas de a pie, jóvenes y mayores se manifiestan ante la atrocidad que, cada día es más común, se va a cometer. Gritan, aporrean objetos metálicos de cocina y forman un cadena humana tratando de bloquear de alguna manera el acceso hasta la vivienda de la familia. Empiezan las amenazas a las personas concentradas, delito de obstrucción a la autoridad, las personas no se acobardan, se mantienen inmutables. Los antidisturbios tapados de cabeza a pies y porra en mano se acercan hacia la gente que grita, “¡no toleramos, ni un deshaucio más!”, “¡asesinos, asesinosha!”. Piden con fuerza que se coloquen su número de placa al no estar visible, se sienten desprotegidos y la ley no les ampara. Las porras aparecen y los golpes son contundentes, siguen los gritos y las reclamaciones.

Entre los antis, uno de ellos, se encuentra inmóvil, petrificado, el tiempo no pasaba para él, todo lo observa a cámara lenta, pensando algo que le consigue abstraer de toda esa situación… ¿Qué hago? ¿Estoy haciendo lo correcto? Una crisis moral me acribilla, me encuentro entre la espada y la pared. Por un lado, ¿es ético esto que estamos llevando a cabo? No, no creo que lo sea, no valoro la gestión de las vidas humanas de este gobierno, que  no le tiembla el pulso en recortar, multar y en crear leyes ahogan al pueblo, que lo oprimen y atemorizan, que nos usan como peones para realizar todas sus represalias a la gente corriente. Ahora mismo acatamos otra de sus órdenes y no quiero cumplirla, no debemos cumplirla. Mi lugar esta ahí, a 1 metro con el resto de personas y no con estos perros del gobierno. Pero, ¿y mis compañeros? ¿Me seguirán si tomo ese camino? ¿O se quedarán pasivos cometiendo otro atentado impuesto por el gobierno? ¿Existe alguna forma de parar este crimen?…

            No me querría excusar, pero, ¿qué me pasaría en ell futuro si hiciese eso? ¿En que situación me dejaría? No podría tomar una decisión así, tan importante para mi familia a la ligera. Iría al paro y como estan las cosas los mios dependen de mi sueldoo para tener un plato de comida cada día sobre la mesa, no me podría arriesgar a perder un empleo con la dificultad de encontrar otro. Me encuentro entre el bien de mi familia y el bien del resto de personas, por dejar de ser un criminal contra los derechos humanos y sentirme bien conmigo mismo y mi conciencia, o por cuidar o proteger a mi familia…

¿Cúal es mi prioridad? ¿Qué debo hacer? ¿Qué camino debo tomar?

            En el mito, la honestidad, la reflexión de un hombre o un colectivo sobre la situación que vive y su análisis, le llevan a una situación límite, donde se debe tomar una decisión hacía un lado o hacía el otro, totalmente contraria y de extremos. Relaciona temas y situaciones actuales y nos pone en crisis. En este caso con la idea de antisistema e indignación y búsqueda de la libertad buscando el bienestar de todo un grupo social o con la idea de obediencía, de no romper las reglas por el bien de un colectivo menor, sus seres queridos. Durante nuestra vida nos veremos forzados en circunstancias que nos pidan una decisión contrapuesta con otra, siempre y cuando se haya reflexionado profundamente sobre algo. Tendremos que tener claro un orden, ser sabios, saber elegir y entender que se pondrá en riesgo.

Joan.

Entre la porra y la pared.

Madrid, 11:04, la policía acordona la calle y se dispone a a realizar el deshaucio de una familia en paro y con un hijo enfermo crónico con discapacidad total. En los alrededores un grupo de indignados, personas de a pie, jóvenes y mayores se manifiestan ante la atrocidad que, cada día es más común, se va a cometer. Gritan, aporrean objetos metálicos de cocina y forman un cadena humana tratando de bloquear de alguna manera el acceso hasta la vivienda de la familia. Empiezan las amenazas a las personas concentradas, delito de obstrucción a la autoridad, las personas no se acobardan, se mantienen inmutables. Los antidisturbios tapados de cabeza a pies y porra en mano se acercan hacia la gente que grita, “¡no toleramos, ni un deshaucio más!”, “¡asesinos, asesinosha!”. Piden con fuerza que se coloquen su número de placa al no estar visible, se sienten desprotegidos y la ley no les ampara. Las porras aparecen y los golpes son contundentes, siguen los gritos y las reclamaciones.

Entre los antis, uno de ellos, se encuentra inmóvil, petrificado, el tiempo no pasaba para él, todo lo observa a cámara lenta, pensando algo que le consigue abstraer de toda esa situación… ¿Qué hago? ¿Estoy haciendo lo correcto? Una crisis moral me acribilla, me encuentro entre la espada y la pared. Por un lado, ¿es ético esto que estamos llevando a cabo? No, no creo que lo sea, no valoro la gestión de las vidas humanas de este gobierno, que  no le tiembla el pulso en recortar, multar y en crear leyes ahogan al pueblo, que lo oprimen y atemorizan, que nos usan como peones para realizar todas sus represalias a la gente corriente. Ahora mismo acatamos otra de sus órdenes y no quiero cumplirla, no debemos cumplirla. Mi lugar esta ahí, a 1 metro con el resto de personas y no con estos perros del gobierno. Pero, ¿y mis compañeros? ¿Me seguirán si tomo ese camino? ¿O se quedarán pasivos cometiendo otro atentado impuesto por el gobierno? ¿Existe alguna forma de parar este crimen?…

            No me querría excusar, pero, ¿qué me pasaría en ell futuro si hiciese eso? ¿En que situación me dejaría? No podría tomar una decisión así, tan importante para mi familia a la ligera. Iría al paro y como estan las cosas los mios dependen de mi sueldoo para tener un plato de comida cada día sobre la mesa, no me podría arriesgar a perder un empleo con la dificultad de encontrar otro. Me encuentro entre el bien de mi familia y el bien del resto de personas, por dejar de ser un criminal contra los derechos humanos y sentirme bien conmigo mismo y mi conciencia, o por cuidar o proteger a mi familia…

¿Cúal es mi prioridad? ¿Qué debo hacer? ¿Qué camino debo tomar?

            En el mito, la honestidad, la reflexión de un hombre o un colectivo sobre la situación que vive y su análisis, le llevan a una situación límite, donde se debe tomar una decisión hacía un lado o hacía el otro, totalmente contraria y de extremos. Relaciona temas y situaciones actuales y nos pone en crisis. En este caso con la idea de antisistema e indignación y búsqueda de la libertad buscando el bienestar de todo un grupo social o con la idea de obediencía, de no romper las reglas por el bien de un colectivo menor, sus seres queridos. Durante nuestra vida nos veremos forzados en circunstancias que nos pidan una decisión contrapuesta con otra, siempre y cuando se haya reflexionado profundamente sobre algo. Tendremos que tener claro un orden, ser sabios, saber elegir y entender que se pondrá en riesgo.

Joan.