Archivo del Autor: Cultura contemporánea a través de los objetos

art.esanía

No creo que tenga claro un proceso de trabajo propio, realmente cuando tengo que hacer algo, depende mucho “el qué”, ¿qué voy a hacer? Dependiendo de lo que sea, actúo de una forma u de otra y trabajo con un formato u otro, pero en general, no tengo un sistema que use siempre independientemente de la situación que sea.

Con lo que me encuentro cómodo es cuando hago algo sin pensar, solo por el hecho de hacer y experimentar, sin presiones ni agobios, estando dentro de ese flujo, casi de éxtasis del que hablaba Csíkszentmiháli. Momentos de deshinibición tengo pocos, aunque la mayoría vienen tanto dibujando, como en una maqueta en la que pueda tener completa libertad. En la planta y sección donde teníamos que volcar nuestras obsesiones e intuinciones pude pensar en el espacio habitable de la vivienda y en algunas (pero no todas las que quiero) características que dan identidad y aportan sensaciones que hacen que ese espacio lo conozcamos como nuestro (ver: “De lo espiritual en el espacio”).

Llegados a este punto y puesto que de momento me encuentro en un campo de percepciones e impulsos, explicaré como trabajo este tipo de conceptos, aunque ya lo estoy empezando a aproximar hacia algo más tangible. Creo que siempre que he trabajado este tipo de cuestiones abstractas, como mejor, o más cómodo he estado para ir introduciendolas, es mediante maquetas, pliegues, materiales, luces, formas de observar, etc. Un concepto abstracto que tengo en mi cabeza y que ni siquiera soy capaz de explicar, me és más fácil de trabajar y representar en una maqueta o en diferentes pruebas sobre algo físico, como podría ser un entorno, y no tratar de dibujarlo en CAD.

Este punto es definitivo, la hora de formalizar una idea, quedarte solo con lo necesario de ella y dibujarlo. Para mí, una idea no puede formalizarse, no puede traducirse en un dibujo preciso sin antes haber pasado por un proceso de investigación (búsqueda de referencias), desarrollo tanto en video, foto o maqueta y haber hecho esa pequeña aproximación a lo físico. Volviendo a las ideas que aún permanecen en mi cabeza, me siento influenciado por Sara Sze desde primero de carrera, su capacidad para introducir en sus esculturas e instalaciones muchos conceptos que no se ven explícitamente pero que estan presentes y como todo parece estar relacionado e interactuando entre sí. Son conceptos, movimientos y formas que entran por intuiciones pero con un gran significado. No se puede pensar en su trabajo como una simple acumulación de objetos, todo esta puesto por algo y para algo, le ha llevado un estudio y un proceso intelectual grande para saber trasladar esas ideas de su cabeza a la realidad. Este tipo de maquetas son las que valen, las que tienen un sentido, las que s mi me referencian para mi trabajo y de las que pienso, que son una parte imprescindible del proceso de transcribir una idea en un documento más aproximado lo real, que en sí, es donde operamos.
En la clase del martes, Joaquín contó el proceso de trabajo que tiene, me interesó mucho la forma en la que empieza, con unos dibujos intuitivos, sin saber bien que esta haciendo. En el momento en que observa una forma que le gusta, trata de construirla mediante papel o telas y mira si es factible su construcción, ya pensando y experimentando en un proceso más elaborado y técnico. Creo que me puede aportar algo válido para mi proceso, es una buena manera para probar y jugar con las formas que yo no trabajo.

Podría describir mi trabajo como la forma de trasladar mis pensamientos a un formato que sea visible para los demás. De lo abstracto, a la realidad.

Joan

De lo espiritual en el espacio.

Como ya dije que la casa de María era un espacio comprendido en toda la ciudad, o en fragmentos de esta, ya no solo consideraba los fragmentos físicos, sino también aquellos espacios que estuvieran relacionados con las sensaciones, percepciones y emociones. Para mi debate, he buscado diferentes posturas, las que creo que a mi juicio valoran y tratan esos temas que me interesan tanto directa como indirectamente, y las que, de alguna manera son opuestas, aún no viéndose explícitamente. De todas estas posturas, teorías, que salen de ámbitos variados y sin aparente relación, he extrapolado ideas o conceptos para enfrentarlos, acercarme a una postura determinada y extraer más información de los temas que me interesan, tanto lo que quiero, como lo que no quiero hacer.

En ese ambiente en el que se mueve mi propuesta, consideraría una ciudad, y por tanto una casa, subjetiva, de los sentidos, de las sensaciones y recuerdos que nos envuelven en cada palmo. En contraposición a esta ciudad, estaría la ciudad que todo el mundo ve, física, científica y empírica, determinada y reglada por parámetros urbanísticos fijos.

Partiendo de la visión de Isaiah Berlin de un pensamiento difuso que se mueve a varios niveles captando la esencia de una amplia variedad de objetos y experiencias sin un orden claro. Se puede entender que la casa, la vida de un sujeto o colectivo, la definen los objetos y experiencias previas. De esta idea, que ahora desarollaré, pensé en esos objetos como, ya no solo el objeto físico en sí, sino también, esa primera impresión, el recuerdo de ese objeto, incluso un color, es algo que nos define, que define nuestro espacio sea el que sea y es así por una razón. Sobre este aspecto, Wassily Kandinsky, era un experto, tanto por ser un pintor abstracto, y saber representar esa sensación que tanto me interesa de un significado diferente según la persona que lo oberve y las percepciones que tenga, como también por ser un teórico sobre el color y sus efectos. En su libro “De lo espiritual en el arte”, define dos efectos diferentes del color sobre la persona, uno físico, la fascinación por la belleza y las cualidades del color que son sensaciones de corta duración, superficiales y que no dejan una impresión permanente en el alma, aunque si que pueden despertar sensaciones más profundas y pasar también una vivencia. Así, un objeto que percibimos por primera vez nos producen una sensación psicológica, de la que, tras esta experiencia, obtenemos un conocimiento que queda integrado en nuestra mente. Poco a poco vamos conociendo nuestro espacio y sus misterios desaparecen, pero permanecen como recuerdos. Y otro psicológico, cuando nos desarrollamos aumentamos el número de cualidades que atribuímos a los objetos, adquieren un valor interior, un sonido propio, interno. Refiriéndose a color, trae consigo una conmoción emocional, una vibración anímica, la fuerza física elemental por la que el color llega al alma.

Por tanto, si trato de relacionar estos dos conceptos, formaría un lugar donde todo en el que todos los objetos, el contorno o las formas que definen ese espacio o incluso las relaciones sociales que se dan, tiene una influencia tanto física, como psicológica en el individuo. Y es esto, lo que define lo que es su hogar o su espacio conocido y definitorio de la persona, a través de sensaciones y experiencias.

En el lado opuesto, he querido identificar el Pao de la chica nómada de Toyo Ito, porque, a pesar de que el ámbito en el que se mueve esa joven es toda la ciudad, tal como yo sugiero, la conclusión que extraígo es que, esas muchachas viven en una “casa” desperdigada por toda la ciudad, su vida pasa en fragmentos del espacio urbano, como un collage. No importa donde cubran sus necesidades, mientras las cubran, parece que vayan al unísono y a los mismos lugares, aunque nadie parece conocerse, a lo que se llega es a un entorno deshumanizado, carente de significado, solo se busca exhibirse y vivir de la ciudad.

Además, dentro de esta postura contrapuesta, quiero tratar a Rem Koolhas y su Ciudad Genérica en su libro “The generic city”. En este concepto, Koolhas, cuestiona, ¿Cuáles son las desventajas de la identidad; y, a la inversa, cuáles son las ventajas de la vacuidad? ¿Y si esta homogeneización accidental − y habitualmente deplorada - fuese un proceso intencional, un movimiento consciente de alejamiento de la diferencia y acercamiento a la similitud? ¿Y si estamos siendo testigos de un movimiento de liberación global: ‘¡Abajo el carácter!’? ¿Qué queda si se quita la identidad? ¿Lo Genérico? Para Koolhas, el pasado quedará demasiado pequeño para poder habitarlo en el futuro, por lo que sugiere es que la ciudad genérica, esa ciudad sin identidad, surgida de la nada y que rechaza todo lo histórico, todo lo que sean recuerdos. Se ha liberado del centro de la ciudad, no requiere mantenimiento, si se vuelve vieja, y por tanto histórica, se autodestruye y se renueva.

Es una continua repetición de un mismo módulo estructural, todo parece igual, las sensaciones son débiles y pequeñas y estan lejos de las emociones. La idea de “genérica”, es una idea común, que invade a las identidades locales del resto de espacios, eliminándolas y borrando la diversidad. Llegando a crear entornos, vacíos, sin significado, sin vida, donde las personas cubren una necesidad y desaparecen, donde nadie se identifica con nada ni nadie y donde se elimina los sentiemientos y emociones que enaltecen el alma.

definiciones del pao de Toyo Ito y de la Ciudad Genérica de Koolhas, las entiendo como a lo que no quiero llegar, aunque de ellas también saco conclusiones, las cuales puedo llevar a donde me interesan. Contrariamente a lo que se dice en la ciudad genérica, un lugar tiene una identidad, y cada persona sobre él, se define y define su entorno, por tanto cada uno siente que pertenece a un lugar y se tiene un vínculo con él, por experiencias, vivencias y recuerdos. Adquiere así esa dimensión temporal, que Koolhas en su definición rechazaba para su ciudad genérica. Por tanto, que un sujeto, “habite” una casa, ya no sería el hecho de instalarse en un punto fijo, sino de tener una relación con el entorno y darle esa identidad y valor. Como decía Heidegger, el hombre se define por su relación con el mundo.

La postura de Berlin y Kandinsky, se adapta y refleja bien temas de mi proyecto en los que estoy trabajando, y que, se unirían a la extrapolación anteriormente hecha. Definiendo ese entorno de emociones, recuerdos, sensaciones en el alma y con esa identidad que le da valor y lo hace propio de cada uno.

Joan.

De lo espiritual en el espacio.

Como ya dije que la casa de María era un espacio comprendido en toda la ciudad, o en fragmentos de esta, ya no solo consideraba los fragmentos físicos, sino también aquellos espacios que estuvieran relacionados con las sensaciones, percepciones y emociones. Para mi debate, he buscado diferentes posturas, las que creo que a mi juicio valoran y tratan esos temas que me interesan tanto directa como indirectamente, y las que, de alguna manera son opuestas, aún no viéndose explícitamente. De todas estas posturas, teorías, que salen de ámbitos variados y sin aparente relación, he extrapolado ideas o conceptos para enfrentarlos, acercarme a una postura determinada y extraer más información de los temas que me interesan, tanto lo que quiero, como lo que no quiero hacer.

En ese ambiente en el que se mueve mi propuesta, consideraría una ciudad, y por tanto una casa, subjetiva, de los sentidos, de las sensaciones y recuerdos que nos envuelven en cada palmo. En contraposición a esta ciudad, estaría la ciudad que todo el mundo ve, física, científica y empírica, determinada y reglada por parámetros urbanísticos fijos.

Partiendo de la visión de Isaiah Berlin de un pensamiento difuso que se mueve a varios niveles captando la esencia de una amplia variedad de objetos y experiencias sin un orden claro. Se puede entender que la casa, la vida de un sujeto o colectivo, la definen los objetos y experiencias previas. De esta idea, que ahora desarollaré, pensé en esos objetos como, ya no solo el objeto físico en sí, sino también, esa primera impresión, el recuerdo de ese objeto, incluso un color, es algo que nos define, que define nuestro espacio sea el que sea y es así por una razón. Sobre este aspecto, Wassily Kandinsky, era un experto, tanto por ser un pintor abstracto, y saber representar esa sensación que tanto me interesa de un significado diferente según la persona que lo oberve y las percepciones que tenga, como también por ser un teórico sobre el color y sus efectos. En su libro “De lo espiritual en el arte”, define dos efectos diferentes del color sobre la persona, uno físico, la fascinación por la belleza y las cualidades del color que son sensaciones de corta duración, superficiales y que no dejan una impresión permanente en el alma, aunque si que pueden despertar sensaciones más profundas y pasar también una vivencia. Así, un objeto que percibimos por primera vez nos producen una sensación psicológica, de la que, tras esta experiencia, obtenemos un conocimiento que queda integrado en nuestra mente. Poco a poco vamos conociendo nuestro espacio y sus misterios desaparecen, pero permanecen como recuerdos. Y otro psicológico, cuando nos desarrollamos aumentamos el número de cualidades que atribuímos a los objetos, adquieren un valor interior, un sonido propio, interno. Refiriéndose a color, trae consigo una conmoción emocional, una vibración anímica, la fuerza física elemental por la que el color llega al alma.

Por tanto, si trato de relacionar estos dos conceptos, formaría un lugar donde todo en el que todos los objetos, el contorno o las formas que definen ese espacio o incluso las relaciones sociales que se dan, tiene una influencia tanto física, como psicológica en el individuo. Y es esto, lo que define lo que es su hogar o su espacio conocido y definitorio de la persona, a través de sensaciones y experiencias.

En el lado opuesto, he querido identificar el Pao de la chica nómada de Toyo Ito, porque, a pesar de que el ámbito en el que se mueve esa joven es toda la ciudad, tal como yo sugiero, la conclusión que extraígo es que, esas muchachas viven en una “casa” desperdigada por toda la ciudad, su vida pasa en fragmentos del espacio urbano, como un collage. No importa donde cubran sus necesidades, mientras las cubran, parece que vayan al unísono y a los mismos lugares, aunque nadie parece conocerse, a lo que se llega es a un entorno deshumanizado, carente de significado, solo se busca exhibirse y vivir de la ciudad.

Además, dentro de esta postura contrapuesta, quiero tratar a Rem Koolhas y su Ciudad Genérica en su libro “The generic city”. En este concepto, Koolhas, cuestiona, ¿Cuáles son las desventajas de la identidad; y, a la inversa, cuáles son las ventajas de la vacuidad? ¿Y si esta homogeneización accidental − y habitualmente deplorada - fuese un proceso intencional, un movimiento consciente de alejamiento de la diferencia y acercamiento a la similitud? ¿Y si estamos siendo testigos de un movimiento de liberación global: ‘¡Abajo el carácter!’? ¿Qué queda si se quita la identidad? ¿Lo Genérico? Para Koolhas, el pasado quedará demasiado pequeño para poder habitarlo en el futuro, por lo que sugiere es que la ciudad genérica, esa ciudad sin identidad, surgida de la nada y que rechaza todo lo histórico, todo lo que sean recuerdos. Se ha liberado del centro de la ciudad, no requiere mantenimiento, si se vuelve vieja, y por tanto histórica, se autodestruye y se renueva.

Es una continua repetición de un mismo módulo estructural, todo parece igual, las sensaciones son débiles y pequeñas y estan lejos de las emociones. La idea de “genérica”, es una idea común, que invade a las identidades locales del resto de espacios, eliminándolas y borrando la diversidad. Llegando a crear entornos, vacíos, sin significado, sin vida, donde las personas cubren una necesidad y desaparecen, donde nadie se identifica con nada ni nadie y donde se elimina los sentiemientos y emociones que enaltecen el alma.

definiciones del pao de Toyo Ito y de la Ciudad Genérica de Koolhas, las entiendo como a lo que no quiero llegar, aunque de ellas también saco conclusiones, las cuales puedo llevar a donde me interesan. Contrariamente a lo que se dice en la ciudad genérica, un lugar tiene una identidad, y cada persona sobre él, se define y define su entorno, por tanto cada uno siente que pertenece a un lugar y se tiene un vínculo con él, por experiencias, vivencias y recuerdos. Adquiere así esa dimensión temporal, que Koolhas en su definición rechazaba para su ciudad genérica. Por tanto, que un sujeto, “habite” una casa, ya no sería el hecho de instalarse en un punto fijo, sino de tener una relación con el entorno y darle esa identidad y valor. Como decía Heidegger, el hombre se define por su relación con el mundo.

La postura de Berlin y Kandinsky, se adapta y refleja bien temas de mi proyecto en los que estoy trabajando, y que, se unirían a la extrapolación anteriormente hecha. Definiendo ese entorno de emociones, recuerdos, sensaciones en el alma y con esa identidad que le da valor y lo hace propio de cada uno.

Joan.