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Abstract_ segunda versión

Inicialmente, esta investigación surge de la necesidad de saber más acerca de la huella que deja cada una de las personas en el medioambiente. Parece ser que en estos días la ecología está en boca de todos, pero resulta evidente que se trata de un aspecto nuevo y real a tener en cuenta de manera común en los trabajos de arquitectura, así como en otros muchos ámbitos. Como dirían en el Estudio Borrachia, el cambio climático es inminente y lo sostenible debe de ser básico y no extraordinario.

En este trabajo se emplea esa base como punto de partida, aunque la investigación se desarrolle de manera que se dirija hacia el ámbito de lo doméstico y lo privado. Así pues, decir que el objetivo de este estudio es encontrar el cómo reducir el impacto medioambiental de cada una de las personas, podría ser demasiado ambicioso, por no decir incoherente, y por tanto lo que se pretende resolver es un problema algo más específico y acotado como es la producción de alimentos en una vivienda en un barrio de las afueras de Alicante.

Este estudio se ha llevado a cabo mediante dos aproximaciones distintas; por un lado la realización de una investigación en el mundo de lo sostenible, para encontrar referencias a arquitectos como Estudio Borrachia y otros profesionales como Britta Riley involucrados en el propósito de encontrar nuevas técnicas para la reducción del impacto medioambiental. Y por otro lado, el contacto con usuarios independientes para conocer la experiencia de la producción de algunos alimentos en la vivienda, así como los pensamientos de la gente que vive en la zona estudiada.

La investigación concluye con el planteamiento de una nueva mentalidad con respecto a las zonas de suburbios o de baja densidad, donde la producción de algunos recursos en las viviendas podría significar el equilibrio en el consumo de energía y alimentos.


Escrito_ 10

Mi investigación en el entorno profesional comienza a partir de uno de los enlaces de referencia que encontramos hará cosa de dos semanas, un artículo sobre un módulo de vivienda que integraba un huerto propio, proyecto conocido como módulo H. Dicho proyecto forma parte de una serie de construcciones realizadas por los alumnos de la Universidad de Morón (Argentina), orquestados por el profesor y arquitecto Alejandro Borrachia.

Borrachia forma parte de Borrachia Arquitectos junto a su padre, un estudio que, según el artículo que aparece en la Revista Presente, está comprometido con la arquitectura sustentable, la cual entienden como “una condición básica para hacer arquitectura. Pero no sólo para dar respuestas en términos arquitectónicos, sino también económicos y sociales. (…) una manera de mejorar la calidad de vida de la gente, innovando en nuevos materiales y aplicando estos procesos al diseño y construcción de viviendas sociales”.

Oscar Aníbal Borrachia, además de arquitecto es docente y el actual decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño, Arte y Urbanismo de la Universidad de Morón. Su carrera empezó bastantes años atrás, y en la última década ha recibido numerosos premios, tanto por su arquitectura construida como en distintas instituciones. Su hijo, Alejandro, ha seguido sus pasos al convertirse en arquitecto y también docente.

Como cuenta en la conferencia TED “Hacia una nueva arquitectura”, Alejandro, como profesor en la UM, dio a sus alumnos la oportunidad de salir de los planteamientos teóricos del aula para construir prototipos a escala natural y entrar en contacto directo con los materiales, los cuales les fueron facilitados por distintas empresas, de manera que los proyectos pudieron acabar en ferias de diseño y sostenibilidad (y después ser publicados en distintos medios para llegar hasta mí).

Además, la Universidad de Morón lleva a cabo proyectos, junto a Borrachia Arquitectos, para la creación de nuevos ecobarrios, proyectos en los que participan todas las titulaciones de la Universidad: Arquitectura, junto a Derecho, Medicina, etcétera.

Me interesa de este entorno su visión de sostenibilidad, no como una condición extraordinaria, sino como parte implícita del proyecto.

Bibliografía


ARQUITECTURA Y SALUD

¿Influye la arquitectura en la salud física y mental de las personas?

Sí, la arquitectura influye en nuestra salud. El 80% de nuestra vida la pasamos dentro de edificios, mayoritariamente nuestra propia casa, es por esto que debemos asegurarnos que estos interiores no representen un riesgo para nuestra salud a largo plazo si no todo lo contrario.

No sólo es un aspecto a tener en cuenta por el arquitecto, si no que desde otros focos profesionales demandan nuestro grado de involucración en este aspecto:

“la idea principal se centraba en la influencia que el diseño de un edificio y de una ciudad tienen sobre nuestro estilo de vida y en definitiva sobre la prevalencia de obesidad, enfermedad cardiovascular, etc…

Esto es algo quizás conocido pero, ¿qué relevancia tiene esto desde un punto de vista ético o social?

Esto nos sirve para recordar que la promoción de la salud se consigue en gran medida con acciones que son ajenas a los profesionales sanitarios. A los médicos la gente acude cuando piensan que están enfermos y la promoción de la salud se hace sobre todo con gente sana.

Esto es fundamental para hacer un análisis ético sobre quiénes son los responsables de la salud de la población: los profesionales sanitarios lo son, pero en mucha menor medida de lo que inicialmente podemos pensar… “ –  Miguel Ruiz-Canela (Profesor de universidad; farmacéutico)

Ya lo decía Beatriz Sonego (Arquitecta. Enfermera. Psicóloga Social. Magister en Salud Mental):

“Los paradigmas entrecruzan transversalmente todas las ciencias humanas, incluyendo por supuesto a la Arquitectura y a la Medicina […] Desde esta otra mirada, el cuerpo es sensible a la influencia psíquica, a sus contenidos conscientes e inconscientes. Siguiendo el eje de estos dos paradigmas, desde la concepción tecnocrática una obra de arquitectura puede fundamentarse técnica y científicamente excluyendo a quién la habitará. Puede considerar las preocupaciones ante situaciones límites como cuestiones que no entran entre sus objetos de estudio. La Arquitectura desde este paradigma está pensada para evitar toda interrogación.”

Frente a esto concluye que:

“El espacio se internaliza y si los arquitectos no nos preguntamos: ¿Cómo habita el hombre el espacio para la salud? o ¿Qué lugar tiene el dolor psíquico en la arquitectura creada para la salud? lo que se construya será solamente una estructura-ornamento que le restará a las personas derecho a existir sin vegetar, dignidad, lucidez tal vez en el fin de la vida”

Un claro ejemplo de lo anteriormente expuesto viene del el galardonado biólogo Jonas Salk (descubridor de la vacuna contra la poliomelitis): en la década de los cincuenta investigaba remedios para la poliomielitis en un oscuro laboratorio de un sótano de Pittsburgh. Ante la lentitud con que avanzaba, Salk decidió viajar a Asís, en Italia, para despejarse la mente. Allí, deambulando sin prisas entre las columnas y claustros de la medieval basílica franciscana, le invadieron intuiciones nuevas, entre ellas, la que le conduciría a su exitosa vacuna contra la poliomelitis. Salk estaba convencido de que debía su inspiración al entorno contemplativo que le rodeaba. Llegó a creer con tal intensidad en la influencia de la arquitectura en la mente que se asoció con el arquitecto Louis Kahn (1901-1974) con el objetivo de construir el Instituto Salk en La Jolla, un centro científico ideado para estimular la investigación y fomentar la creatividad.

Dentro del plano de la salud mental hay estudios que expresan la relación entre vivienda y afección a la salud mental, pobre salud mental, depresión, incidentes psiquiátricos, niveles de neurosis, entre otras patologías. Se la define como síndrome de neurosis suburbana, donde el ambiente familiar y tipo de vivienda, de edificio, incide en la salud mental, en los trastornos ansiosos.

Ya nos lo comentaron en las asignaturas de AIG1 y AIG2, la importancia del cromatismo: Una persona expuesta a un espacio de color rojo aumentará la presión sanguínea, el ritmo cardíaco, el estado de alerta, su sistema digestivo comenzará a activarse, su temperatura corporal aumentará y sus mejillas subirán el tono rojizo habitual. Lo más curioso es que también ocurrirá con los ojos tapados porque los colores no son más que una frecuencia electromagnética concreta que llega a nuestro cuerpo a través de todos los canales de percepción.

Aquí dejo una buena referencia de la relación arquitectura y salud por si queréis seguir leyendo sobre el tema (http://arquitecturasaludable.wordpress.com/) es del grupo “DinA5 Arquitectes” enuncia algunos temas importantes desde mi punto de vista:

–          ¿Por qué es mejor utilizar materiales de la misma región en que vivimos?

–          La radiestesia desde un punto de vista fisiológico

–          Seis pistas para un interior más saludable y más confortable

–          Contaminación electrostática e iones positivos

–          En qué consiste una VIVIENDA SALUDABLE y ¿cuánto cuesta?

Para concluir hablare sobre el grupo “BIOINNOVA” y lo que ellos definen como EDIFICIO ENFERMO (en el apartado TEMAS podréis encontrar más cosas interesantes) (http://www.bioinnova.es/bloque3/edificio-enfermo/ampliar.php?Id_contenido=92&v=0):

“Según recientes estudios, el 30% de las construcciones modernas españolas padecen el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE), que la OMS define como el conjunto de molestias y enfermedades que padecen las personas que habitan un edificio originadas por la mala ventilación, la descompensación de temperaturas y humedad relativa, las malas condiciones lumínicas, el exceso de ruido, las cargas iónicas y electromagnéticas, las partículas en suspensión, los gases y vapores de origen químico…

En este sentido, el Centro Nacional de Condiciones de Trabajo (dependiente del Ministerio de Trabajo), determina en una Nota Técnica los factores más comúnmente citados como responsables del SEE, que son:

AGENTES QUÍMICOS: formaldehídos, compuestos orgánicos volátiles, polvo, fibras, CO, CO2, óxidos de nitrógeno, ozono…

AGENTES BIOLÓGICOS: bacterias, hongos, esporas, toxinas, ácaros.

AGENTES FÍSICOS: iluminación, ruido, vibraciones, ambiente térmico, humedad relativa, ventilación.

La misma Nota Técnica señala los principales síntomas derivados del SEE:

– Irritación de ojos, nariz y garganta;

– Sequedad de piel y mucosas;

– Eritema cutáneo;

– Fatiga mental, somnolencia;

– Cefaleas, vértigos;

– Mayor incidencia de infecciones de vías respiratorias altas;

– Dificultad respiratoria, jadeo, roncus, sibilancias, cuadros asma-like;

– Disfonía, tos;

– Alteraciones del gusto y del olfato;

– Náuseas.

Además de la anterior sintomatología, podemos igualmente referirnos a otras afecciones menos estudiadas y cada vez más habituales, tales como las alergias e hipersensibilidades desarrolladas ante exposiciones prolongadas a productos químicos o a campos electromagnéticos, así como la cada vez más profusa lista de incorporaciones al inventario de enfermedades profesionales.

Los factores que rodean el diseño de los edificios, tales como la calidad del aire, las condiciones térmicas, acústicas y lumínicas (luminancia, deslumbramiento, color de la luz…) son vitales en el concepto y proceso de BIOHABITABILIDAD, ya que del grado de placer y confort que tenga la persona en su hábitat dependerá su estabilidad física, mental y social.”

Debemos de ser consecuentes con nuestra futura profesión, pues no sólo se trata de hacer edificios, lo que nuestra cabeza y conocimiento idee tendrá repercusión no solo sobre el paisaje, sino sobre todo lo circundante, sobre las personas.


¿La forma sigue a la función?

Numerosas teorías fueron enunciadas en el campo de la arquitectura, desde sus inicios la historia de esta se vio moldeada por diferentes posturas que abrieron importantes debates buscando una solución, ya sea la búsqueda de ciudades ideales[i] o la búsqueda de una relación matemática entre las medidas del hombre y la naturaleza como hizo Le Corbusier con “Le modulor”.

Hoy en día la arquitectura continúa abriendo universos de preguntas. En este caso en concreto, se tratará sobre un tema que tuvo preocupado a los arquitectos durante todo el siglo XX y que hoy en día sigue latente. Un debate abierto tras la célebre frase del arquitecto Louis Sullivan: “form follows function[ii] (la forma sigue a la función).

Esta idea les carcome la cabeza a los arquitectos y les hace replantearse si la función es la clave para avanzar en sus proyectos.

Ante tal preocupación surgen dos bandos, por un lado están los que defienden la palabra de Sullivan y a la hora de proyectar son fieles a la función y por otro lado existen arquitectos opinando que la forma no depende estrictamente de la función. Los primeros se identifican más con el postmodernismo y los segundos con el deconstructivismo.

Encabezando el bando teórico postmodernista encontramos al arquitecto Frank Ching, el cual explica que la forma está al servicio de la función que desempeñará la edificación,Los programas de necesidades de los edificios abarcan un amplio campo dentro de su lógica diversidad y complejidad. Sus formas y sus espacios deben acusar la jerarquía intrínseca de las funciones que acogen en su interior, de los usuarios a quienes presta servicio, de los objetivos o significaciones que transmiten y del panorama o contexto a los que se destinan”[iii].

Ching advierte que esa forma de proyectar no será posible si no se analizan antes los factores que caracterizan a la función, nos dice que los espacios  que componen un edificio se conectan y organizan con las formas siguiendo un programa (función): “ Estos principios de ordenación se analizan a partir del reconocimiento de la diversidad y complejidad natural, de la jerarquía del programa y de la esencia de las edificaciones (…)El orden carente de diversidad puede desembocar en monotonía y hastío; la diversidad sin orden puede producir el caos.”[iv]

Oponiéndose a la postura postmodernista, aparece otra encabezada por el pionero del deconstructivismo Peter Eisenman.

Eisenman argumenta que a la hora de proyectar hay numerosos factores que delimitan la forma “En cada caso, la creación de la forma es diferente y cobran relevancia aspectos distintos. Lo que está claro es que si el autor no es responsable de la forma, entonces debe haber otro elemento que se encargue de ello”[v], por tanto renuncia a la idea de que la forma depende estrictamente de la función y lo explica mostrando casos prácticos” (…) En Santiago existían muchos factores, entre los cuales destacaba el emplazamiento.”[vi] Haciendo referencia a su proyecto de “Cidade da cultura de Galicia” en la ciudad de Santiago de Compostela.

Por último explica que no se debe utilizar a la función como instrumento único y excepcional para la forma del proyecto, por tanto coloca a la función en segundo plano junto a muchos otros factores que componen la forma según él: “(…) lo que estoy tratando de descubrir es de qué se trata, de cuáles son las condiciones secundarias, es decir, de todo lo que no es primario como la imagen, la función (…)”[vii]

Una vez vistas las dos posturas se pueden sacar conclusiones. Por un lado Frank Ching le da total prioridad a la función, según él es la base para determinar la forma ya que en definitiva, el edificio va a tener un uso.

Por otro lado Peter Eisenman aclara que la forma depende de muchos factores que se presentan de forma diferente en cada proyecto y que de esta manera la función pierde protagonismo poniéndose al nivel de un factor más a tener en cuenta.

En conclusión, se puede dar por hecho que el diseño de un proyecto depende de muchos factores pero ante todos esos factores habría que destacar la función, entendiéndola como pieza clave para la organización del espacio.


[i]  L’idea de dell architecttura universale, citado en Manierismo y arquitectura moderna y otros ensayos, Colin Rowe 1999: 210

[ii] Louis Sullivan, 1896. “The Tall Office Building Artistically Considered“, citado en http://architecture.about.com/od/greatarchitects/p/sullivan.htm

[iii] F. Ching, 1989: 332 Arquitectura: forma, espacio y orden, Lugar de publicación: México, GG/México

[iv] Ibídem, pág. 332

[v] Carolina del Olmo, 2011: 69. Arquitectura Postmetafísica. Minerva. Artículo nº 17: 68-72 http://www.revistaminerva.com/articulo.php?id=481

[vi] Ibídem, pág. 69

[vii] Chiara Visentin, 2012. Peter Eisenman entrevistado por Chiara Visentin. LAARQUITECTURA.http://laarquitectura.blogspot.com.es/2012/03/peter-eisenman-entrevistado-por-chiara.html


Una vivienda 1, no es definitiva, ni siquiera es el espacio…





Una vivienda 1, no es definitiva, ni siquiera es el espacio donde se ubica la casa, podría serlo, como tambíen podría ser una calle, dibujé esta planta y sección para empezar a destacar mis intereses, como también podría haber dibujado otra diferente. La idea de la definición de casa, como el espacio en el que nos sentimos impregnados de objetos con un significado y una identidad para nosotros, sensaciones y vivencias que hacen que ese espacio sea nuestro, que sea el que consideramos como casa, por tener un vínculo con el.

En la planta y la sección, intento reflejar esas intuiciones, o esas características que hacen que ese sea un espacio conocido para nosotros. ¿Cómo es un espacio en el que nosotros hemos influenciado y nos hemos sentido influenciados? ¿Qué características forman nuestra casa? ¿Qué objetos? ¿Cómo se podría uno sentir en casa sin estarlo?