¿Influye la arquitectura en la salud física y mental de las personas?
Sí, la arquitectura influye en nuestra salud. El 80% de nuestra vida la pasamos dentro de edificios, mayoritariamente nuestra propia casa, es por esto que debemos asegurarnos que estos interiores no representen un riesgo para nuestra salud a largo plazo si no todo lo contrario.
No sólo es un aspecto a tener en cuenta por el arquitecto, si no que desde otros focos profesionales demandan nuestro grado de involucración en este aspecto:
“la idea principal se centraba en la influencia que el diseño de un edificio y de una ciudad tienen sobre nuestro estilo de vida y en definitiva sobre la prevalencia de obesidad, enfermedad cardiovascular, etc…
Esto es algo quizás conocido pero, ¿qué relevancia tiene esto desde un punto de vista ético o social?
Esto nos sirve para recordar que la promoción de la salud se consigue en gran medida con acciones que son ajenas a los profesionales sanitarios. A los médicos la gente acude cuando piensan que están enfermos y la promoción de la salud se hace sobre todo con gente sana.
Esto es fundamental para hacer un análisis ético sobre quiénes son los responsables de la salud de la población: los profesionales sanitarios lo son, pero en mucha menor medida de lo que inicialmente podemos pensar… “ – Miguel Ruiz-Canela (Profesor de universidad; farmacéutico)
Ya lo decía Beatriz Sonego (Arquitecta. Enfermera. Psicóloga Social. Magister en Salud Mental):
“Los paradigmas entrecruzan transversalmente todas las ciencias humanas, incluyendo por supuesto a la Arquitectura y a la Medicina […] Desde esta otra mirada, el cuerpo es sensible a la influencia psíquica, a sus contenidos conscientes e inconscientes. Siguiendo el eje de estos dos paradigmas, desde la concepción tecnocrática una obra de arquitectura puede fundamentarse técnica y científicamente excluyendo a quién la habitará. Puede considerar las preocupaciones ante situaciones límites como cuestiones que no entran entre sus objetos de estudio. La Arquitectura desde este paradigma está pensada para evitar toda interrogación.”
Frente a esto concluye que:
“El espacio se internaliza y si los arquitectos no nos preguntamos: ¿Cómo habita el hombre el espacio para la salud? o ¿Qué lugar tiene el dolor psíquico en la arquitectura creada para la salud? lo que se construya será solamente una estructura-ornamento que le restará a las personas derecho a existir sin vegetar, dignidad, lucidez tal vez en el fin de la vida”
Un claro ejemplo de lo anteriormente expuesto viene del el galardonado biólogo Jonas Salk (descubridor de la vacuna contra la poliomelitis): en la década de los cincuenta investigaba remedios para la poliomielitis en un oscuro laboratorio de un sótano de Pittsburgh. Ante la lentitud con que avanzaba, Salk decidió viajar a Asís, en Italia, para despejarse la mente. Allí, deambulando sin prisas entre las columnas y claustros de la medieval basílica franciscana, le invadieron intuiciones nuevas, entre ellas, la que le conduciría a su exitosa vacuna contra la poliomelitis. Salk estaba convencido de que debía su inspiración al entorno contemplativo que le rodeaba. Llegó a creer con tal intensidad en la influencia de la arquitectura en la mente que se asoció con el arquitecto Louis Kahn (1901-1974) con el objetivo de construir el Instituto Salk en La Jolla, un centro científico ideado para estimular la investigación y fomentar la creatividad.
Dentro del plano de la salud mental hay estudios que expresan la relación entre vivienda y afección a la salud mental, pobre salud mental, depresión, incidentes psiquiátricos, niveles de neurosis, entre otras patologías. Se la define como síndrome de neurosis suburbana, donde el ambiente familiar y tipo de vivienda, de edificio, incide en la salud mental, en los trastornos ansiosos.
Ya nos lo comentaron en las asignaturas de AIG1 y AIG2, la importancia del cromatismo: Una persona expuesta a un espacio de color rojo aumentará la presión sanguínea, el ritmo cardíaco, el estado de alerta, su sistema digestivo comenzará a activarse, su temperatura corporal aumentará y sus mejillas subirán el tono rojizo habitual. Lo más curioso es que también ocurrirá con los ojos tapados porque los colores no son más que una frecuencia electromagnética concreta que llega a nuestro cuerpo a través de todos los canales de percepción.
Aquí dejo una buena referencia de la relación arquitectura y salud por si queréis seguir leyendo sobre el tema (http://arquitecturasaludable.wordpress.com/) es del grupo “DinA5 Arquitectes” enuncia algunos temas importantes desde mi punto de vista:
– ¿Por qué es mejor utilizar materiales de la misma región en que vivimos?
– La radiestesia desde un punto de vista fisiológico
– Seis pistas para un interior más saludable y más confortable
– Contaminación electrostática e iones positivos
– En qué consiste una VIVIENDA SALUDABLE y ¿cuánto cuesta?
Para concluir hablare sobre el grupo “BIOINNOVA” y lo que ellos definen como EDIFICIO ENFERMO (en el apartado TEMAS podréis encontrar más cosas interesantes) (http://www.bioinnova.es/bloque3/edificio-enfermo/ampliar.php?Id_contenido=92&v=0):
“Según recientes estudios, el 30% de las construcciones modernas españolas padecen el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE), que la OMS define como el conjunto de molestias y enfermedades que padecen las personas que habitan un edificio originadas por la mala ventilación, la descompensación de temperaturas y humedad relativa, las malas condiciones lumínicas, el exceso de ruido, las cargas iónicas y electromagnéticas, las partículas en suspensión, los gases y vapores de origen químico…
En este sentido, el Centro Nacional de Condiciones de Trabajo (dependiente del Ministerio de Trabajo), determina en una Nota Técnica los factores más comúnmente citados como responsables del SEE, que son:
AGENTES QUÍMICOS: formaldehídos, compuestos orgánicos volátiles, polvo, fibras, CO, CO2, óxidos de nitrógeno, ozono…
AGENTES BIOLÓGICOS: bacterias, hongos, esporas, toxinas, ácaros.
AGENTES FÍSICOS: iluminación, ruido, vibraciones, ambiente térmico, humedad relativa, ventilación.
La misma Nota Técnica señala los principales síntomas derivados del SEE:
– Irritación de ojos, nariz y garganta;
– Sequedad de piel y mucosas;
– Eritema cutáneo;
– Fatiga mental, somnolencia;
– Cefaleas, vértigos;
– Mayor incidencia de infecciones de vías respiratorias altas;
– Dificultad respiratoria, jadeo, roncus, sibilancias, cuadros asma-like;
– Disfonía, tos;
– Alteraciones del gusto y del olfato;
– Náuseas.
Además de la anterior sintomatología, podemos igualmente referirnos a otras afecciones menos estudiadas y cada vez más habituales, tales como las alergias e hipersensibilidades desarrolladas ante exposiciones prolongadas a productos químicos o a campos electromagnéticos, así como la cada vez más profusa lista de incorporaciones al inventario de enfermedades profesionales.
Los factores que rodean el diseño de los edificios, tales como la calidad del aire, las condiciones térmicas, acústicas y lumínicas (luminancia, deslumbramiento, color de la luz…) son vitales en el concepto y proceso de BIOHABITABILIDAD, ya que del grado de placer y confort que tenga la persona en su hábitat dependerá su estabilidad física, mental y social.”
Debemos de ser consecuentes con nuestra futura profesión, pues no sólo se trata de hacer edificios, lo que nuestra cabeza y conocimiento idee tendrá repercusión no solo sobre el paisaje, sino sobre todo lo circundante, sobre las personas.