Archivo del Autor: textosdeascensores

Mapeado de impresiones

Mapeado de impresiones

Al seguir avanzando, me dí cuenta de que mi proyecto necesitaba algo más de mi, algo que poder aportarle desde dentro y con conocimiento. Tenía claro que la privacidad, la disposición, el espacio y los recorridos eran temas principales en mi proyecto, pero necesitaba otro aliciente con el que unirlos.
Aquí llegamos a los videojuegos, un tema por el que recientemente estoy bastante interesada y del cual he estudiado su arquitectura y su urbanismo.
María podría ser una especie de Pac-man. Haciendo recorridos cuidando la privacidad, nada visible al exterior, o si, aun no lo se.
Sería una persona con “inventario”, es decir, su hogar a cuestas, su maleta que deposita en las casas que se aloja. Ahora todo consiste en darle forma a esa “maleta/casa”. Tras ver varios videos de Packing, entiendo que el espacio y la disposición son de gran importancia, así como los compartimentos y posibilidades que trae la propia maleta.

Continuamos.


Taskscape

Despiertas en una habitación que no conoces, podría ser de cualquiera, podría encontrarse en cualquier parte del mundo. Estas acostada encima de la cama sin deshacer, hace frío, mucho frío, pero no te metes dentro de las sábanas, sigues sin saber donde estas ni de quien es esa cama. Esto podría ser la típica escena de “chico conoce a chica” pero no, no recuerdas como llegaste hasta allí, pero te levantas sola, en una cama que no es la tuya. Se oye el ruido de fuera, de cualquier ciudad, coches, gentes, niños, conversaciones más altas que otras. La casa no esta vacía, escuchas cerrar una puerta que debe ser cercana a la tuya por la proximidad del ruido. Te asustas, no sabes de que nivel de privacidad gozas, ni si alguien puede entrar en tu estancia de un momento a otro. Desconcierto, estas perdida, no tienes sensación de hogar, no sabes a quien gritar en el caso de tener que hacerlo. Es un todo y un nada. Una habitación vacía, vacía porque no tiene nada de ti, nada que te pertenezca ni que deje una pequeña huella de lo que eres, nada que te haga sonreír como en casa. Debes estar en casa de algún amigo, debías estar muy cansada, porque no te acuerdas. Agobio. Si estas en casa de un amigo, no has traído nada para agradecerle la estancia. ¿Y ahora?

Te debates entre esperar a que alguien diga tu nombre o abrir la puerta en busca de tu paradero. Optas por lo segundo. No esta bien sumergirte sin ser invitada a ello pero el desconcierto y la curiosidad es mayor. Ves unas zapatillas de casa en el pasillo, empieza a parecer más un hogar. Se nota el calor de la chimenea y hay polaroids en las paredes. ¡Las fotos! Descubres el misterio, estas en casa de Lluc, tu colega de Barcelona. Respiras aliviada. Buscas la cocina. Huele a despertar, desayuno y tostadas. Todas las paredes son blancas y lisas y los muebles en tonos oscuros. Me gusta.

Buenos días Lluc!


#CONTEXTO

El contexto en el que se inserta mi hogar para María Langarita es en casa de sus amigos. Para empezar, uso esta casa, la de Lluc, en Barcelona, para comenzar a situar el proyecto. Una casa con varias habitaciones de invitados, en la que María pueda tener total intimidad, pero aún así, precise de su propio hogar/gadget. La casa de Lluc podría ser la casa de cualquiera. El contexto es una casa cualquiera, con sus amigos como elemento importante y potente.Imagen


#MITO

 

Josef Mengele era conocido en su pequeño pueblo por su alegría, su inteligencia, y unas ansias terribles de superación. A su vez, destacaba por la gran pasión que sentía hacia la música y el arte –de hecho, llegó incluso a escribir una obra de teatro que fue representada en su juventud-.

 

Auschwitz, 24 de mayo de 1943.

El nombre de Josef Mengele siempre ha sido sinónimo de sadismo y crueldad. Eso era así, todo el mundo lo sabía y lo comentaba, pero estábamos en la época nazi, ¿Cuál era el problema?

Medico comandante en el campo de Auschwitz, encargado de todo tipo de altercados médicos y enfermedades, y responsable de todo experimento, con fines lucrativos, por supuesto.

El tifus acechaba, muchos eran los síntomas, se oían los tosidos desde fuera de los barracones, las pieles empezaban a llenarse de erupciones rojas, pero ¿a quién le importaba lo que les pasara? Solo con que los que debían estar a salvo lo estuviesen, era suficiente.

Como decía, el tifus empezaba hacerse notar, y si no encontraban algo que lo pasare, acabarían todos infectados. La principal fuente de contagio era un barracón de 600 mujeres, sabíamos que eran 600 porque todas eran judías, estaban numeradas. ¿Qué esperábamos?

“El Ángel de la muerte”, como era conocido Mengele, tenía que encargarse de ellos. O encontrar una solución, o acabar con el problema. Todos sabemos cuál fue la solución, acabó rápidamente con el problema, igual que acabó con estas mujeres, inundando el barracón de gas hasta hacerlas morir, pudiendo limpiar este para, entonces, curar la enfermedad del resto de supervivientes. “El barracón de la muerte” fue la vida, efímera, para algunas otras mujeres con la misma enfermedad.

El final de la historia ya lo sabemos, pero ¿Cuál era la decisión correcta? ¿No sintió Mengele la necesidad de buscar otro sitio sin necesidad de causar atroces muertes?

Fue una decisión rápida  y efectiva, así como ¿inhumana?

¿Hasta dónde es inhumano matar para la supervivencia del resto?


REFORMATEO #MOODBOARD

 

#1 Quingjun Jiadang “family stuff”

Imagen

¿Y entonces, que es la casa?

¿Lo de fuera? ¿Lo de dentro?

Vaciarla es convertirla en mero continente.

Susceptible de ser apropiada.

Robado el afecto.

Es de nadie.

#2 Henk Wildschut- Refugios/ Selther

Imagen

Espacios tomados, adueñados, haciendo de ellos hogar.

Cada uno con su lógica. Aparente o no.

Cada uno con su intención. Necesaria o no.

Cada uno con su posibilidad. Del más y el menos.

#3 Home by The Selby

Imagen

 

Cofre/contenedor de objetos significativos, en definitiva, hogar.

Una hucha/jarrón, un llavero, una tableta de chocolate oscuro y una vela perfumada.

El espacio lo pones tu.

#4 Recycled skateboard tiles by Art of board. Escalera en skatepark.

Imagen

 

Una de mis aficiones que forman parte de mi hogar es el skate.

Construir el espacio de hogar con el objeto en cuestión. 

¿Por que no?

#5 Cocoon1- Micasa Lab

 

Imagen

Trasladar tu hogar para colonizar casas.

Objeto transportable que te haga sentir como en casa, allá donde vayas.

# 6 Imagen propia

Imagen

Tus objetos eres tu.

Tus objetos son tu hogar.

 

 

 


#2

El concepto de “casa” esta introducido en nuestro vocabulario desde que empezamos a tener uso de razón y más que en una palabra se convierte en una serie de sensaciones y objetos que hacen de ese espacio el lugar idóneo para habitar de cada persona. Analizar desde lo teórico y lo práctico un concepto con el que estas tan familiarizada se hace más complejo. Sobre este concepto, incluimos cosas, que quizás, cuestionándolas y poniéndolas en crisis, no son tan necesarias en la definición de un hogar.

En la actualidad, la movilidad creciente es consecuencia de la necesidad de buscar las oportunidades allí donde se encuentran. Esta misma actualidad es la que dota de un significado distinto el concepto de estudio. Estamos en continuo movimiento, sin tener un lugar fijo de partida, o esté actuando como dificultad añadida al proceso de cambio. El no saber que te depara el futuro ha cambiado de unos años a la actualidad, ya no solo consiste en no saber de qué trabajaras ni cuanta descendencia tendrás, ahora también entra en juego donde pasaras a alojarte en un futuro, no tan lejano como querríamos.

Toyo Ito ya contaba con esto hace más de dos décadas, entendía la necesidad de vivir en constante flujo de actuación, interaccionando con la ciudad y sus elementos, para así aprovechar mucho mejor el tiempo y las características de esta, habitar la ciudad realmente y en el sentido más estricto. Tomando como referencia la vivienda mínima, el espacio necesario para albergar los objetos/utensilios que te proporcionen de las características y acciones que las maquinas no pueden sustituir.

Entenderíamos la ciudad en este caso como el conjunto de necesidades que son posibles cubrir sin la necesidad de un espacio propio, tomando la vida como algo realmente colectivo, donde comer ya no se trata de encender el fuego, si no de llamar a un restaurante y reservar mesa para ti y los que te acompañen en ese día a día. Se trataría de entender las necesidades de María y llevarlas a este campo, al igual que ella en la construcciñon de su restaurante “Lolita” pretende darle una importancia por encima de los demás restaurantes, dándole la vez de “casa” y lugar de encuentro íntimo.

Mi oferta para María Langarita es un hogar, un hogar transportable y desmontable, algo aún por definir que la pueda acompañar, ya sea a un concierto como a la habitación de un hotel, no descartando la posibilidad de no necesitar siquiera esta habitación de hotel. Un espacio con las características necesarias y concretas para María de un hogar, donde poder interaccionar con la ciudad y vivir de ella, así como tener su propia porción de ella, personal e intransferible.


Una casa para María Langarita

Empezaré por el principio: Era un lunes 5 de noviembre cuando… ¡Qué más da! ¡Estaba en Dubái!, como llegué hasta aquí es solo parte de la historia, como las veinte primeras páginas de cualquier libro que desearías no tener que leer.

Siempre intento disfrazar mis viajes en grupo con actividades banales para disimular mi coacción para elegir el lugar, pero a quien voy a engañar, estaba en la ciudad que posiblemente seria la más excéntrica del mundo para disfrutar de su arquitectura, y esta vez viajaba sola.

Me sentía como un niño pequeño delante de todos los regalos de Reyes, ¡no sabía por dónde empezar! Alquilar un coche fue una buena opción, tenía la necesidad de recorrer grandes espacios en poco tiempo, pues solo disponía de unos días para mi gran aventura. Con la mochila en el asiento trasero del coche y un carrete nuevo en la cámara comencé mi expedición. Banco nacional de Dubái, Dubái Marina, Mall of the Emirates, Burj Khalifa… y allí estaba, el edificio giratorio de David Fischer. Había leído bastante sobre él, y sus entusiastas decían que para apreciarlo en condiciones, había que verlo amanecer y anochecer. Me pareció una locura pasar casi todo un día contemplándolo, pero al menos estaría un rato.

Bajé del coche y comencé a recorrerlo por los alrededores, era impresionante como iba girando por plantas, dando la impresión de que en cualquier momento uno de los “engranajes” iba a soltarse y moriríamos todos aplastados por una de las plantas de aquel enorme rascacielos. Me sorprendía como la gente no se paraba a observarlo cuando pasaban por allí, jamás podría acostumbrarme a verlo girar de aquella forma.

En el césped que lo rodeaba, había un par de personas de picnic, otros tantos disfrutando de su amor, y una chica enigmática tomando notas algo alejada del resto. Pasé unas cuantas horas por el edificio, hasta el mediodía, que decidí coger algo de comer y, desde el coche, seguir viendo la danza del edificio. Al volver por el camino hacia el coche, me fijé en la chica que tomaba notas, ¡qué casualidad!, era María Langarita, mi profesora de proyectos. Dudé si acercarme a saludarla o no, se la veía muy concentrada en sus notas, así que pensé dejarlo para más tarde, su postura daba a entender que aún le quedaban horas allí. Fui al coche, desde donde podía ver la torre y a María, que seguía cambiando de postura cada cierto tiempo, con gestos que delataban que no estaba precisamente cómoda. Era el momento, me acerqué y estuvimos hablando de como habíamos acabado allí, terminando la conversación con un breve análisis del edificio por su parte. ¡Debía de llevar allí horas! Había estudiado a la perfección el giro de cada planta, así como la incidencia de la luz y las plantas idóneas para ver las mejores situaciones de la ciudad durante el día. Ahora entendía su cara de cansancio, le comenté que había alquilado un coche, si le apetecía seguir tomando notas desde allí. Por supuesto, accedió.

Seguimos hablando de aquello que nos unía, me comentó que estaba cansada pero que tenía la necesidad de pasar el día allí, que estaba a nada de comprender el edificio en su totalidad. Le ofrecí mi compañía, estas cosas son más agradables cuando las compartes. Tenía un proyecto en mente, quería vivir en otro sitio, Madrid era su fuente de comunicación con el mundo, pero no lo sentía como su hogar. No quería una casa ya construida, a ella también le agobiaba esto, “parece que los tabiques están puestos a conciencia para ir contra nuestros principios de construcción” decía.

Estaba decidida, le propondría una locura. “María, quiero hacerte una propuesta, déjame acabar antes de contestarme, necesito darte unas buenas razones”. Así empezó mi discurso. Langarita necesitaba un nuevo hogar, incluso un nuevo concepto del hogar, me han repetido más de mil veces que cada uno tiene el suyo y que hay que seguir buscando, esto me hizo pensar que quizás maría no entendería el hogar como lo hacía yo, pero ya daba igual, ya había empezado a hablar.

Le conté en lo que había estado trabajando anteriormente en la universidad, de como Toyo Ito y su chica nómada se habían convertido en una forma de vida para mí, de la Bao House mobile home y como era posible convertir las calles en tu hogar, dormir cada día en un sitio distinto del mundo y desayunar un dulce distinto antes de comenzar el día. Le hablé de mis investigaciones en cuanto a espacios mínimos en casas transportables y espacios adaptables, de cómo la casa TurnOn conseguía en un espacio mínimo cubrir todas las necesidades básicas de un ser humano estándar. Noté que estaba interesada, así que seguí dándole más datos de mi misma, de cómo había creado una pequeña tienda online de camisetas con el material y el tiempo mínimo, optimizando esfuerzos y tratando con el cliente, así como de mis actividades varias fotografiando el mundo y sus ciudadanos y ayudando con piezas de mecánica, pasando a tener algunos conocimientos sobre cerraduras inteligentes y diversos sistemas de cerramientos.

“María, necesitas un hogar móvil! No puedes estar de aquí para allá sin tener donde descansar, y precisamente tu más que nadie sabes que esto se trata de “amueblar el mundo”, ¿Qué mejor manera que desde el interior de sus calles?”

Estaba convencida, lo noté en cómo se recostó en el asiento del coche, me había ganado algo de su confianza, y pronto esperaba ganarme el proyecto de su casa. Imagen