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Maqueta y percances

Bueno aquí e os pongo fotos de mi maqueta, desgraciadamente tras varios percances y un viaje en el 24( los que lo usáis o lo usasteis lo entenderéis) la maqueta no llego del todo entera a mi casa y no pude sacar buenas fotos del antes, así que os subo fotos de la pobre en su estado actual 






Una casa para María Langarita. Maqueta laboratorio. Versión 0.1







Es una maqueta para experimentar con ella. Una herramienta más de trabajo. En ella puedo ir combinando distintos tipos de materiales, con transparencia o sin ella, con dibujos o sin ellos. Mediante esta maqueta puedo ir avanzando en mi investigación y la idea final de proyecto. Mediante la fotografía pretendo ver cuáles son las oportunidades del proyecto, de una manera que el dibujo no me permite hacer.

Esta semana, alguien de mi entorno profesional me contestó a uno de mis e-mails. El coordinador del Club “Patín de Oro”, y me comentó algo que no había tenido en cuenta a la hora de patinar. Y es que los lugares donde la gente prefiere hacerlo dependen de la edad.  

“Sobre las formas y lugares más deseados para patinar, hoy en día son muchas
las posibilidades que ofrece el patinaje y es un deporte que está siendo
practicado por un rango de edad muy variado, de 3 a 90 años, la edad pues, a
mi parecer sería una perspectiva determinante a la hora de valorar los
gustos y por lo tanto las instalaciones más deseadas.

Mientras para los más pequeños el espacio ideal sería, un espacio amplio,
plano, y sin obstáculos donde poder desarrollar cualquier tipo de juego u
actividad con los patines, a un adolescente le atraen más instalaciones
específicas, como pueden ser rampas, pistas de hockey, patinaje artístico o
Velocidad; y a un adulto le atraerán por lo general más espacios abiertos
por los que poderse desplazar, cómo paseos marítimos o carriles bici-patín.”

           Por lo tanto he dado un giro en cuanto al proyecto, la intención es crear tres espacios combinándolos en uno solo. Uno más diáfano, que es lo que buscan los más pequeños, otro con obstáculos para la gente con más experiencia y los pasillos que comunican uno con otro.

           Esta es la idea que de momento he incorporado y por ello la forma provisional de la maqueta. Sin dejar a un lado el tema de la transparencia, los espacios diáfanos y amplios y la integración con el paisaje. 


            Ana M. Conejero

La maqueta de trabajo como herramienta.

Cuando viajo a lugares desconocidos o a otros países procuro, aunque no disponga en la actualidad de un dispositivo de altas prestaciones, llevar siempre cargado mi teléfono móvil. De cada uno de los viajes me llevo cientos de fotos, desde fotografías en las que el paisaje se pierde en el horizonte hasta algunos de los detalles más insignificantes como, por el ejemplo, el despiece del pavimento de una calle determinada. Después, al llegar a casa, me gusta pararme a observar esas fotos, ya en el ordenador, y construyo mentalmente una ruta, un recorrido de ese lugar que ya quedará siempre grabado. Ésta es una de mis pasiones, aún sin explotar: la fotografía.

Mi otra gran herramienta, por la que siempre he sentido una gran predilección es la elaboración de maquetas, pero no las que se exponen asiduamente en los escaparates de las inmobiliarias, elaboradas al milimétrico detalle. Me gusta poder apreciarla, sentirla, poder hacer las modificaciones que desee sobre ella: el contacto con los materiales, sus texturas, su cortes. Con esto me introduzco en el campo de las maquetas de trabajo.

Desde pequeño ya mostraba algún indicio de cual podría ser mi interés por las maquetas. Construía un sinfín de torres con piezas de LEGO, o montaba aquellas casitas con ladrillos diminutos de arcilla que debía colocar con pulso. Podía pasar las tardes enteras con estos menesteres, de hecho en más de una ocasión mis deberes del colegio se resintieron.

La maqueta me permite, como ya he afirmado, apreciar las proporciones, las texturas, las aberturas, el soleamiento, todo aquello que un ordenador puede elaborar, pero sintiéndolo físicamente. Por ello, si las sensaciones o la percepción sensitiva  que me produce no resultan convincentes, puedo modificar esos parámetros. Sensaciones espaciales que con material infográfico difícilmente pueden lograrse.

En mi proceso personal de elaboración, tengo un par de obsesiones que creo que merece la pena compartir. Tengo una caja llena de restos de materiales, tengo una obsesión por conservar pequeños cortes para poder reutilizarlos posteriormente.

Me gusta investigar materiales para utilizarlos en mi bagaje. Me detengo en innumerables ocasiones a ver escaparates, pero no detengo mi atención sobre la ropa, observo las telas,  su cromatismo, todos aquellos materiales que podría aplicar.

Igualmente me sucede cuando visito los cada vez más numerosos bazares asiáticos. Puedo pasar varios minutos en un pasillo, mirando los productos. Una simple bayeta, que para una ama de casa sería un objeto cotidiano e incluso execrable, para mí es la moqueta para la maqueta del estudio de María Langarita. Pienso el uso que tendrían en una maqueta que construyo mentalmente, así con cientos de productos.

Por ello uno de los trabajos que más aprecio desde que comencé mi andadura en la universidad es la maqueta que construí junto a mi compañero Agustín Morazzoni, en el Taller de proyectos de Jaime Sepulcre y Andrés Silanes ‘’Ocio Doméstico’’. Además, al tratarse de mi propia casa, suponía una motivación extra para construirla.

Jaime Sepulcre manifestó en numerosas ocasiones su interés por las maquetas,  y ello queda reflejado en su portfolio.

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Además, creo que la maqueta puede ser fotografiada con maestría, lo que permite aunar dos de mis grandes intereses. El hecho de ver una pared, una ventana o un mueble sobre la maqueta, y a la vez conocerlos hasta la saciedad me introdujeron en ese éxtasis del que habla Mihály Csíkszentmihálvi que culmina cuando finalmente puedes fotografiar la totalidad del artefacto después de tantas hora de dedicación.

Así pues, podríamos considerar como una forma de trabajo antagónica a la maqueta las imágenes virtuales. En el campo personal siempre he preferido lo materializado ante lo informatizado, como ya afirmé el texto sobre la teoría y práctica de la arquitectura.

El estudio de arquitectura Korteknie stuhlmacher, situado en Rotterdam, utiliza la técnica de las maquetas de trabajo como forma tanto de elaboración como de exposición del proyecto. Una técnica que  seduce a sus clientes y sin duda constituye un arma más para al final conseguir el tan ansiado encargo.

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