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Algunas referencias

La semana pasada estuvimos debatiendo en el grupo de trabajo distintos entornos y publicaciones donde podría ser interesante dar a conocer el proyecto de la casa que se autoabastece.

Algunos de estos enlaces corresponden a diseños para casas autoabastecidas, que renuevan energías, que aprovechan el entorno…

http://www.elcorreogallego.es/galicia/ecg/dos-escolares-disenan-casa-autoabastece-agua-energia/idEdicion-2008-11-21/idNoticia-367182/

http://www.via-arquitectura.net/ara07/088-ara07.htm

http://quenergia.com/energias-renovables/casa-pi-vivenda-eficiente-que-se-autoabastece-de-energia-renovable/

http://www.plataformaarquitectura.cl/2010/11/11/modulo-h-prototipo-experimental-de-vivienda-sustentable-prohuerta-igeo/

http://igeo-fadaum.blogspot.com.es/2011/07/modulo-h.html

http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/33048/Documento_completo.pdf?sequence=1

Por último, estuvimos viendo la posibilidad de utilizar esta revista inglesa como lugar de publicación, por su relación con el tema que trata la casa y porque ofrece la oportunidad de dar a conocer trabajos de esta índole:

http://www.evolo.us/architecture/sustainable-architecture-farm-tower-in-london/

 

Gracias a Adrián Ferrándiz y Ester de Juan por su ayuda.


IX.

El relato de la casa son las acciones sucesivas o discontinuas, programadas o accidentales, esporádicas o habituales que se dan en ella, tomando la casa como marco que las recoge y reúne. Sin embargo este analizar las posibilidades, nos lleva a un número de combinaciones de formas de nominar que tienden a infinito.

Veamos algunas primeras combinaciones:

Se trata de un espacio diáfano y libre en el que actuar, moverse sin obstáculos y trabajar en cualquier formato.  Sería un DIN-A0 en blanco. Bueno ¿por qué acotarlo a esa dimensión si he dicho “cualquier formato“? No importa: me gusta esa metáfora, que a pesar de la libertad el papel en blanco me da miedo; pero no nombra el espacio desde los movimientos.

En la casa hay objetos. Herramientas de trabajo, soportes y materiales plásticos. Sería sin querer una primera organización. Dentro de la primera rama aparecerían subdivisiones por tamaños, precisión… y dentro de tamaños tenemos grandes, de tamaño medio y pequeños, etc. Clasificaciones que nos ayudan a agrupar las cosas y establecer relaciones entre ellas. Sin embargo aquí no han aparecido verbos que definan momentos.

¿Qué actividades se producen con esos objetos?

Un pincel. ¿Pinta? Recoge las proporciones necesarias de cada pigmento, las mezcla determinando la homogeneidad deseada del color resultante y transporta la cantidad retenida hacia el soporte, donde se extiende sobre él, provocando la impregnación, remezclando de nuevo con las aplicaciones de pintura previas, matizando el trabajo, suavizando el resultado, creando la textura, definiendo la intensidad y detallando los rasgos. Cualquiera de estas acciones podría ser la denominación de un pincel. ¿Cuál es la combinación de acciones que mejor lo definen? ¿Cuál la distingue de una brocha o un rodillo? Remezclar y detallar. Una brocha es capaz de mezclar, pero sólo el pincel es capaz de una vez en el lienzo coger un color ya elaborado, colocarlo junto a otro y entre ambos crear un nuevo matiz que caracterice el proyecto hacia el detalle.

¿Qué actividades se producen en/con la casa?

En la casa se actúa libre y en cualquier tamaño, organiza los objetos del taller o los ubica a disposición de uso, proporciona la luz para ver su trabajo, experimenta la transformación de sus límites mediante los actos de la persona que los usa, ayuda en la elaboración de obras materiales, te obliga a observar los errores impidiéndote el abandonar la tarea o conformarte con un resultado fallido, aporta seguridad y resistencia al mismo tiempo que te aísla parcialmente en la incertidumbre del exterior, no diferencia el tiempo de trabajar del de descanso y crea diferentes puntos disgregando la vivienda en las puestos de interés para la tarea profesional.

De la misma forma que el pincel, la casa quedaría definida en este relato, denominándola como donde se experimenta la transformación de su envolvente obligándote a la continua revisión de tu material sin interrupción.

Me resulta difícil este nuevo nombre ya que tiendo demasiado a la clasificación y a la relación de sustantivos -el anterior nombre de vivienda_taller_laboratorio creo que lo ejemplifica- pero la labor de estudiar las acciones que provoca o que ocurren me ha hecho ver un mayor grado de detalle en la forma de explicar la casa.


Escrito_ 9

En Romeo y Julieta, página 19, Shakespeare escribió las palabras para Julieta: “La rosa no dejaría de ser rosa, y de esparcir su aroma, aunque se llamase de otro modo. De igual suerte, mi querido Romeo, aunque tuviese otro nombre, conservaría todas las buenas cualidades de su alma, que no le vienen por herencia.”
Y estas afirmaciones tienen sentido porque se refieren a que el nombre que le damos a las cosas, nombres propios como rosa,  Romeo o edificio, no definen lo que son como lo hacen los Koyukon; supongo que para ellos, así como para Julieta, la rosa sería “la flor que esparce su aroma”, como Romeo es “el hombre con buenas cualidades en su alma”, de la misma manera que para mí la casa de María favorece el procomún y aprovecha recursos.
Esa idea del procomún apareció en un primer momento y no ha dejado de estar presente. La casa de María tiene que tener un nombre que exprese todo lo que sucede dentro, detrás de esa valla de listones de dos metros y medio de altura que apenas dejan entrever el jardín de la entrada con el olivo y el membrillero. La casa de María favorece al procomún, devolviendo al solar la energía necesaria para su construcción, así como parte de los recursos empleados por María, generando gran parte de su alimentación, produciendo energía renovable y aprovechando la luz solar y el agua de la lluvia, por poca que sea.
Para recordar qué es eso del procomún, así es como lo explica Antonio Lafuente en Medialab Prado: “El procomún es la nueva manera de expresar una idea muy antigua: que algunos bienes pertenecen a todos, y que forman una constelación de recursos que debe ser activamente protegida y gestionada por el bien común. El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras.”

Si hablamos ahora del método a seguir para llegar al nombre de la casa, personas de todo el mundo han nombrado a sus casas por distintas formas. Yendo por la carretera hacia San Juan podemos encontrar grandes casas de campo del siglo pasado, o del anterior, nombradas por sus dueños como Villa Cristina, Casa Carmen, nombres en honor a quienes las habitaron. Existe, por otra parte, una ciudad en algún lugar de Uruguay (la autora no concreta el lugar) donde todas las casas están bautizadas por sus dueños. La autora del blog, Ana Laura, habla del nombre de su casa, “Huacalli” que significa cajón o cesta en ‘náhuatl’, lengua de los indígenas mejicanos. Me parece relevante incluir este ejemplo porque la autora nos explica que si decidió ponerle ese nombre, dejando de lado la lengua en la que lo hizo, fue porque la casa es de madera y se asemeja a un cajón. El artículo, De nombres y casas, está publicado en su blog EriSada.
Esta es la forma con la que quiero ponerle nombre a la casa para María Langarita, con un nombre que destaque sus cualidades. La casa no podría llamarse Villa María o Rincón Langarita porque no estaría contribuyendo al procomún, deseo indispensable de María y mío. Para que así sea, la casa debe tener un nombre que la describa, para que así generaciones futuras lo tengan como referencia. Y el elemento principal que la define es la generación de recurso, por lo que la casa de María es, en conclusión, la casa que se autoabastece.

Bibliografía:

  • SHAKESPEARE, William. “Romeo y Julieta”,  1597, página 19. Consultado a 31 de marzo de 2014 en http://www.quieroleer.com.ar/libros/romeo-julieta/19.html
  • Ana Laura. “De nombres y casas”, EriSada, 18 de febreo de 2012. http://erisada.blogspot.com.es/2012/02/de-nombres-y-casas.html [Consultado a 31 de marzo de 2014]
  • LAFUENTE, Antonio. “El procomún”. http://medialab-prado.es/
  • GISBERT, Ester. “Nombrar es contar relatos es construir”, CoLabores, 25 de marzo de 2014. http://colabores.net/2014/03/25/nombrar-es-contar-relatos-es-construir [Consultado a 31 de marzo de 2014]

Escrito_IX

Nunca es tarea fácil elegir cómo vamos a nombrar a cualquier cosa, por muy insignificante que sea. Ahora bien, pienso que si se ha tomado la decisión de darle un nombre a algo, es porque realmente existe un estrecho vínculo de unión entre nosotros y ese algo. Existen momentos en los que el elegir un nombre a priori es algo que debemos hacer de forma obligatoria, en un determinado periodo de tiempo, por ejemplo cuando se tiene un hijo, ya que se tiene que tomar esa decisión para que se vea reflejado el mismo en el libro de familia y demás documentos. Por otro lado, a veces elegimos darle un nombre a algo que consideramos muy cercano, muy personal, y la forma de reflejar ese apego es dotar a ese objeto de un nombre, para que de esa forma parezca que pase a tener mayor entidad que por sí solo.

Todo ello, expuesto desde mi punto de vista personal, se completa con un tercer caso. Este tercer caso hace referencia a aquellos supuestos en los que dotar de un nombre a algo, supone, entre otras muchas cosas, ayuda a entender la esencia del mismo. Ayuda a comprender ciertos aspectos que para nosotros son importantes de recordar por cualquier motivo. Ayuda a dejar en evidencia aquellas cosas de las que es capaz ese objeto, para qué sirve, cómo funciona.

Por tanto, pienso que a la hora de poner nombre a la casa para María Langarita, debo tener presentes todos esos aspectos que tienen que ver con el tercer caso. El proceso de elección de ese nombre está dando lugar a la puesta en crisis de aspectos que había dado por supuestos hasta ahora. Me ha llevado a cuestionar de qué manera se va a poder habitar la vivienda, o cómo se va a poder construir.

Son muchos los candidatos entre los que tengo que elegir para darle un nombre único a la casa. Son nombres que tienen que ver con la capacidad que tiene la casa de mantenerse en armonía con el entorno; con la composición del conjunto, en el que todo tiene que estar perfectamente relacionado; con el predominio de lo útil frente a lo meramente ornamental; con el comportamiento de acuerdo con el entorno; con el aprendizaje del medio en el que se instaura; con el desarrollo desde el interior hacia el exterior; con el paso del tiempo; con la diferencia térmica; con el agua y con la luz.

La totalidad de ellos, son nombres que sacan a la luz aspectos intrínsecos de la casa, que la definen de forma global, pero también de forma específica. La casa mimética. La casa aprendiz. La casa diligente. La casa eficiente. La casa armónica.

Son nombres que reflejan aquello de lo que es capaz la casa, pero también son el resultado de un proceso de trabajo, y ayudan a seguir el camino, gracias a nuevas condiciones, quizás no de manera explícita, que aportan al desarrollo de casa.

 

 

Adrián Ferrándiz Candalija.


Nombre_la casa que proyecta sobre lienzos el día a día de María



La casa de María es un espacio proyectado. El material encargado de articular el espacio y describir las actividades serán las imágenes que se proyectan. Estas proyecciones no son aleatorias, vienen definidas por una serie de parámetros como el tiempo, estado de ánimo o número de personas a las que aloje dicha actividad. Para ello establecemos un ciclo diario de actividades que desarrolla una persona en su día a día.
Observando el ciclo vital de María, comprendemos que hay una clara diferenciación entre las acciones que se pueden llevar a cabo en la casa y las que no.
Las actividades fisiológicas suceden fuera de la casa (comer, asearse). Para entender el proyecto es importante ser consciente de las limitaciones que plantea la vivienda tradicional occidental. El habitar está íntimamente unido a  estas acciones mecanizadas y fundamentales en el ciclo vital. Por ello el proyecto trata una estancia donde la creatividad y la personalidad son fundamentales. Todos nos cepillamos los dientes de la misma forma, al fin y al cabo es una necesidad de todos.
En cambio es interesante liberar algunas actividades que tienen la capacidad de ser interpretada por cada individuo y llevarla a cabo de forma personal.
                                       
Con la normativa ya se apreciaba un primer intento por renombrar la casa; como no cumplía con las exigencias mínimas para denominar el local como vivienda, nos dirigimos a éste espacio como recinto de actividad. Pero recinto de actividad no es un nombre que nos ayude entender la casa, sólo responde a cuestiones formales.
María puede bailar, leer, escuchar música, ver una peli, tener sexo, dormir, gritar, cantar, sentarse, hablar con alguien, vestirse, curarse, crear, esperar… lo que tienen en común todas las actividades que realizar en la casa es proyectar. Definir las proyecciones es la forma de conocer este espacio proyectado. El elemento vertebrador de las acciones es el tiempo. La estación del año, mes, semana, día, hora del día; definen la casa.
Estas imágenes  que contextualizan la actividad son únicas e irrepetibles. Aun así, hay una base que se mantiene, un ritmo que se repite. Cada día es distinto, pero a la vez es igual que otro. Por ejemplo, el lunes es el primer día de la semana; todos los lunes mantienen este patrón, pero los demás parámetros como el estado de ánimo o el número de personas en la casa varían. De igual forma, existen ciclos más grandes como el año. En este caso se contemplan más posibilidades de cambio. Cada 28 de Febrero es el día de Andalucía. Entonces, la proyección de este día un año mantendrá este concepto, pero un año se desarrolla de forma individual y las imágenes son más personales; por otro lado, al siguiente año recibimos visitas: proyecto cosas típicas a nivel de Comunidad.
Entonces, la casa de María organiza, describe el día a día. Actúa como una agenda. Es importante tener en cuenta que estas imágenes no dirigen la actividad, sino que acompañan las acciones en cuanto a temporalidad y estado de ánimo.
"La casa que proyecta sobre lienzos el día a día de María."

Camaleón

                1 de Abril del 2014, Madrid.

                RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING. Me ha despertado el teléfono. Mil llamadas desde el estudio. Anoche tuve que quedarme hasta las tantas pensando y repensando un proyecto que presentamos en dos días y me he quedado dormida. La ducha y el café me dan fuerza para salir por la puerta.
Bajo corriendo al garaje, meto la mano en el bolso y busco las llaves sin éxito. Subo corriendo a casa, literalmente corriendo, el ascensor no funciona. Me encanta mi ático. Por fin me subo al coche. Madrid está completamente congestionado. Tráfico, bocinas, gritos. Dejo el coche y me acerco a la cafetería donde todas las mañanas me tomo el café. Cerrado. La mañana no puede ir peor.
Entro al estudio, todo el mundo grita, pregunta, interrumpe. El ambiente está cargado y no puedo soportarlo ni un minuto más. No digo nada, salgo por la puerta y vuelvo al coche. Huyo a mi casa de Navacerrada. Un martes nunca hay nadie, la gente está muy ocupada para huir de lo que la ocupa. Sola en la carretera,  apenas hay cinco coches en el parking. Me bajo del coche y empiezo a andar. El paseo hasta mi casa me calma las nervios. Cansancio, me concentro en respirar y en llegar, solo puedo pensar en llegar. Por fin sola.

M.L.


                Nombrar es una forma de identificar las cosas, su función, qué son. Los nombres pueden no decir nada (sofá) o ser muy específicos (cascanueces).
"La casa para María Langarita" pasó a llamarse "Espacios para la soledad". La palabra "espacios" hablaba de pluralidad; "Soledad", de lo que allí se experimentaba.
Es una forma de definir lo que se está creando, pero no es preciso.

La casa para María Langarita experimenta una soledad DESEADA. Es un lugar creado para María, para escaparse de su entorno inmediato siempre que lo necesite. Su saco de boxeo, su pelotita anti estrés. Esa soledad se encuentra de distintas formas, se experimenta de forma diferente, desde perderte en un bosque finito hasta desaparecer en una cueva oscura.
La casa para María Langarita es una casa para NO vivir. Es una ruta de escape, un cueva acristalada, un escondite. Está "des-acondicionada".
La casa se camufla. El bosque y la casa son uno. Se adapta a su entorno hasta el punto de desaparecer. Por ello el uso del vidrio y el espejo. El espejo permite que el espacio pensado completamente oscuro pueda esconderse en el bosque; el vidrio te conecta con el espacio, te permite formar parte de él.

          El camuflaje es un mecanismo de supervivencia empleado por los camaleones. Esto les permite esconderse de sus depredadores. Es su forma de escapar y permanecer solos y vivos. 

El contexto habla de la casa, de lo que busca. Encontramos esta casa en la montaña de Navacerrada, rodeada tan solo por pinos y animales. La ausencia de vecinos y todo lo que suponen, habla de esta soledad buscada.

Cuando un espacio se convierte en una casa, se crean unos vínculos con esa casa.  Lo que hay en ella, o lo que no hay, define tu persona. Todo lo que pasa en la casa, las acciones que te rodean, hablan de quien eres. La CASA se crea cuando le habitas y le das vida.
Cada proyecto que llevas a cabo te convierte en un experto en el tema que tratas. Necesita de horas de investigación, de entrevistas con conocedores del tema. Para crear esta casa necesito expertizarme en el vidrio, en su uso, es sus posibilidades, y también en la soledad. ¿Quienes buscan la soledad? ¿Quiénes la necesitan? ¿Cómo la practican?




Condición pública y política


La casa de María forma parte de una comunidad de vecinos. La fachada del edificio en conjunto armoniza con los edificios colindantes, pero además la fachada del bajo mantiene una relación directa pero a la vez contraria con las proyecciones del espacio interior. A continuación, en las siguientes entregas veremos algunos aspectos técnicos como la ubicación de los proyectores o parámetros que acotan las imágenes proyectadas.