Le encantaba el ruido del mar, pautado e inevitable. Este siempre estaba acompañado del viento, el cual, en mayor o menor medida, nunca cesaba. Quizás por la cercanía entre la costa y la montaña.
Hacia tan solo tres meses que no venía, la ultima vez que estuvo la vegetación parecía distinta. Evidentemente las palmeras no podían haberse movido. Pero la vegetación baja, que ahora lo inundaba todo, no la recordaba así de verde y tupida. Había rastros de fuertes lluvias. Se podía ver claramente como un torrente había arañado la ladera que llegaba hasta la playa. La acequia natural que este había creado, ahora era un hervidero de vida, la vegetación que allí crecía era mas abundante y frondosa que en cualquier otra parte de la ladera.Cada vez estaba mas cerca la playa, la verdad es que no había recorrido mucha distancia, pero la excesiva vegetación le entorpecía y no le dejaba ver bien el suelo. De vez en cuando oía algún ruido indicándole que algo huía de él, podía sentir como la vida animal que sin duda habitaba aquel paraje se ocultaba, asustada por el ruido que hacia al caminar.
Sin duda alguna lo que mas le gustaba era el sol de la zona. La ladera esta situada a la solana lo que le garantizaba un soleamiento prolongado a lo largo de todo el día.
Aunque ya era de día, a esas horas no había nadie por la playa. La gente no aparecía hasta las 10 o así, tomaban un baño y antes de que el sol encontrase en su cenit desaparecían. Lo cierto es que era difícil encontrarse con algún vecino, era una zona muy apartada y tranquila. Sentado en la playa, mientras degustaba el húmedo y saldo aire se dijo: “Quiero vivir aquí”
antonio javier
http://www.youtube.com/watch?v=9oA3fo0jOgY
Editado el 21/04/2014
A la hora de buscar el emplazamiento para la casa, lo fundamental era la tranquilidad. Era preciso buscar una parcela relativamente cerca de Madrid, a menos de una hora de viaje, pero enclavado en la montaña, un lugar donde la mente pueda dispersarse y regocijarse con las sensaciones que produce estar “aislado en el bosque” y que nos acercan a un tiempo en el cual la montaña era nuestra morada. Sensaciones muy alejadas de lo que se siente en el centro de la capital en hora punta.
Era atractiva la idea de aislar la casa, simplemente buscar una parcela en mitad de la nada y construir, pero por mi experiencia (mis padres viven en un pueblo con 6 habitantes) hay ciertos problemas a la hora de vivir “aislado”. La necesidad de comprar alimentos, urgencias medicas o simplemente tomarte un café puede convertirse en un viaje de mas de una hora (ir, comprar y volver a casa) y evidentemente necesitando usar el coche. De manera que era necesario la proximidad de una localidad cuya población fuera suficiente para tener cerca un mínimo de servicios.
Fijados estos dos simples requisitos quise buscar fotografías y otros recursos (vídeos, paseos virtuales, etc.) para ver a pie de peatón distintas zonas. Me interesaba ver fotos y vídeos, aparte de los planos topográficos, para poder meterme en el contexto como hacia Ingold. En cada foto intentaba imaginarme los agentes que participarían en el proyecto de una u otra manera. Encontré distintos emplazamientos interesantes, pero hubo uno que me llamo la atención.
TASKSCAPE

Aunque la pendiente de la ladera es pronunciada, el camino serpentea lo mas horizontal posible, teniendo que adaptarse a la compleja curvatura de la ladera. Todo esta rodeado de robles, hasta donde alcanza la vista. Acostumbrado a un bosque de pinos, es curioso como es un robledal, las copas son mucho menos densas y alternando arboles jóvenes con otros mas viejos, ademas espontáneamente aparecen claros perfectos para hacer una casa. Está atardeciendo y el sol da por la espalda, la ladera esta a la solana, completamente al sur. Aunque las vistas están cortadas por los arboles. Intento buscar un claro que me permita ver el paisaje.

Las vistas son increíbles, parece mentira que solo este a unos pocos kilómetros de Madrid. Un vecino me ha dicho que los días mas claros se pueden ver las siluetas de los grandes edificios, ya que no hay obstáculos visuales entre esta zona de la sierra de Guadarrama y la capital.
Está empezando a nevar, aunque a la gente que me encuentro por el camino no le prestan atención, parece estar acostumbrados. Tras un rato la nieve esta amontonándose, el suelo ahora es una alfombra blanca que no tiene fin. Cuando se deshaga la nieve, los torrentes se llenarán, será mejor tener cuidado con ellos.

Sigue pasando la gente, para ser un simple camino tiene mucho trafico, será necesario ocultar la casa de miradas indiscretas.
antonio javier
ENLACES:
sacados desde google maps:
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