El Reglamento general de vehículos, concretamente su Artículo 14: masas y dimensiones de los vehículos de transporte especial, establece unos criterios mediante los cuales se definen los tres tipos de autorización para transportes especiales: genérica, específica y excepcional, tanto por carretera (camiones) como otros medios, por ejemplo ferroviarios; además de definir las tipologías de transporte por carretera y las sanciones establecidas por su incumplimiento.
Al establecer unos límites dimensionales y de peso sobre el edificio transportado, este debe adaptarse a estos límites, utilizando materiales ligeros para no sobrepasar el límite de peso, además de incorporar sistemas para facilitar el levantamiento del volumen sin que éste sufra alteraciones.
En el caso de la arquitectura industrializada, influye dimensionalmente, al no poder traspasar unas dimensiones del volumen, tanto en altura ( no más de 4 metros incluyendo el camión) como en longitud. Este último depende del tipo de camión a utilizar.
El hecho de que la transportabilidad del edificio sea un premisa indispensable en el proyecto, implica que sus dimensiones sean las adecuadas para el transporte rodado. Por lo tanto limita de una manera clara las dimensiones de las estancias del proyecto.
El desarrollo en los últimos años de los sistemas de prefabricación y construcción en seco en el sector de la construcción ha producido una tendencia ascendente en este sector, avalada por el ahorro de costes de ejecución, y cuyos parámetros están directamente ligados a la sostenibilidad y la eficiencia energética. Por otro lado, también existen corrientes contrarias a la itinerancia de los edificios, abogando por más por la construcción in situ, siguiendo las leyes dictadas por la construcción tradicional.
Al tratarse de una normativa que es controlada por las fuerzas de seguridad del estado, en lugar de inspectores, y que además es sancionado económicamente su incumplimiento, es difícil su incumplimiento. Además obviar esta normativa puede poner en peligro la vida de personas que circulan por carretera.
Estudiando esta normativa se pretendía ver cuáles eran los condicionantes para así lograr un ahorro de coste económico en el transporte del edificio itinerante, sin necesidad de solicitar un permiso de transporte, que pueda ser transportado sin solicitar ningún permiso.


