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THE LAIR

La búsqueda de un nombre puede suponer una limitación importante del ámbito que éste puede abarcar. Es por eso que buscamos un verbo, no un nombre propio, para que ese verbo cuente la historia que ha llevado a la casa a ser como es, y que la hacer latir.

Sin duda el caldo de cultivo de la casa es la ciudad, los ciudadanos, su contexto. Sin embargo, no podemos olvidar la intimidad que la casa encierra.

Con el último componente que he añadido a la casa, la lana virgen en el reposacabezas del banco, esta intimidad se une con la ciudad en el exterior de la casa, brindando a todos la oportunidad de sentir y compartir la sensación que sólo María (e invitados) puede disfrutar en el interior.

Se trata de una casa sin ciudad, en mitad de la ciudad.

Es un ente vivo, que cambia según quién lo habite. Sobrevive gracias a su cercanía a la ciudad. 

Poniendo un ojo en el exterior, hay que tener en cuenta la influencia de todos los usuarios que no elejimos, los caminantes, compradores y trabajadores. ¿Qué lleva a esas personas a sentarse ahí? ¿irían sólo a la calle por sentarse en el banco? quizás al principio, por el interés de la instalación, pero no duraría mucho, aunque sin duda sí que elegirían este asiento frente a los demás. 
Para comprender la clase de gente que influye en el nombre de la casa, tendré en cuenta que:
1. Oxford street es una de las calles más concurridas de Londres, principalmente por las tiendas, bares y restaurantes. Turistas y algún londiner perdido. Corriendo, aglutinandose, comprando. 
2. Por otro lado, cerca de la ubicación de la casa está el Soho, centro del ocio londinense, no sólo turísitico, por lo que alguien nativo de la capital podría acabar en la instalación. Quizá se acercaría a ella para descansar de la gente, o para estar con otra persona sin interrupciones, para hablar por telefóno o estar sentado en un lugar agradable.
3. Más gente que podría rondar la casa son los trabajadores de todas estas tiendas, o quien vive y trabaja en las partes altas de los edificios. Por ejemplo, como se puede ver en esta web, el edificio de oficinas que queda justo detrás de la casa, el Centre Point, busca renovarse, y la casa-instalación podría ser una pieza de este puzzle.

Así pues, la casa será un lugar de reunión, de espera, de descanso y de relajación, un lugar de encuentro donde encontrar la intimidad (auditiva y con suerte mental) entre tanto bullicio. Cubre una necesidad a la vez que proporciona una experiencia.



Estas palabras que describen las actividades y sobretodo sensaciones que ocurren tanto en el interior con el exterior son los verbos de acción que mantienen la casa a flote entre tanto caos.

Todas estas acciones deben dar nombre al proyecto a la vez que marcar su dirección y dar identidad al lugar y a la gente que se sentirá identificada con él.
Me gusta junto a todas estas palabras la palabra nómada, pues ilustra bien a toda esta gente, e incluso la condición independiente de la casa. Independiente del suelo pero no de lo que pasa en él. La condición de guarida es muy interesante también, aúna muchas de las sensaciones.
Juntas, "la guarida nómada" habla de tantas cosas como en el proyecto se intuyen.
La necesidad, la búsqueda de lo sencillo dentro de lo complejo, la experiencia, el sistema, el vacío y el disfrute. Las idas y venidas. Incluso la lluvia.

nómada

  1. adj. y com. Que se desplaza de un sitio a otro,sin residencia permanente:
    tribu nómada.

guarida

  1. f. Cueva o lugar donde se recogen y guarecen los animales:
    el lobo huyó hasta su guarida.
  2. Refugio, lugar oculto al que se acude para huir de peligro:
    la policía les hizo salir de su guarida.
  3. Lugar donde se acude con frecuencia. Suele tener sent. desp.:
    el comando terrorista tenía varias guaridas en la ciudad.
Teniendo en cuenta mi entorno anglosajón, la casa acaba llamándose "NOMADIC LAIR". Hay diferentes maneras de decir "guarida" en inglés, la más común es "den", sin embargo se refiere más al componente de cueva o cuchitril, que lair, que es mucho más elegante y habla de la frecuencia y el cobijo.
Es nómada quien se desplaza y vive en diferentes sitios, la gente está de paso, la casa es móvil, María lo es, sin embargo en la casa queda la esencia de ella, es el lugar a donde siempre vuelve, su condición de nómada se encuentra con la intimidad en el cobijo de su hogar, en su guarida. 




El nombre

    Retomemos el contexto en el que nos situamos. Ha ido variando en estas últimas semanas, pero finalmente me sitúo en el interior del metro de Madrid. Un vaivén de gente, de aquí para allá. Gritos, susurros… Diferentes rutas por recorrer. En pleno centro de la ciudad de Madrid pero bajo tierra… Uno de los puntos más transitados de la ciudad. La estación Sol (actualmente Vodafone-sol), con un horario de apertura restringido de 6 am a 1:30 am. Comercio en su interior, atención al cliente,… y todo esto construido con materiales puramente anti vandálicos. Aquí nada frágil vale.

     Esta casa para María Se sitúa en su interior, y esconde todas sus posesiones: una larga lista de objetos por guardar. Es un espacio de reflexión para María. Duerme en el seno de lo que realmente es ella.

    Pues bien, ahora debemos ocuparnos de buscarle un nombre a la casa.
Su función principal es ser un espacio de reflexión, aprender y pensar  a partir de los objetos y de lo que ellos cuentas. En base a esto podríamos decir que es una casa para reflexionar. Es cierto que esa es su función principal, pero es algo de lo que solo María se hace eco. Como dueña de la casa ella es la que va a realizar la función. Sería su condición privada: una especie de escaparate hacia el interior que solo ella puede ver. Pero la controversia está en que la parte pública de la casa no muestra nada de lo que está pasando en su interior. Esconde toda su función. Es cierto que da de que hablar, los usuarios del metro podrán comentar la función de eso que se sitúa ahí. Sabrán que esconde algo, pero no sabrán que es.

    Este es un dato que puede ser capaz de darle el nombre: La casa esconde, pero no se esconde. La casa muestra, pero para su interior.  Podríamos asemejarlo al caparazón de una tortuga. Estás lo usan como arma de defensa ante el ataque de posibles depredadores. Cuando se guardan en su interior no dejan de ser vistas, pero están a salvo del exterior. Algo similar sería el funcionamiento de esta casa: no pretende ocultarse ni desaparecer, solo guardarse de lo que hay en el exterior que puede que le absorba y hacerle recordar todo lo que necesite. Le aparta de la ciudad en lo que a sentidos se refiere. Es un espacio aislado sensorial mente en la medida de lo posible.

 Con respecto a la localización se sitúa aquí ya que es un punto de fácil acceso. Desde cualquier punto de la ciudad no tardaría en llegar en caso de necesitarlo.


    Concluyendo,  según lo leído en el texto de clase, la casa que esconde sería una buena manera de llamar al proyecto, contaría un relato, que puede solo se entienda al observarlo.

La casa 4D

Para la definición de la casa, haremos un breve recorrido por lo que sucede en ella a lo largo del que podría ser un día normal en la vida de María, con el fin de observar que información nos devuelve, como la casa se define a sí misma. 
Amanece temprano por la mañana, y un fino rallo de luz penetra en la habitación por la estrecha franja que María habia dejado deliberadamente abierta de la gran ventana. María se levanta y “esconde” la cama puesto que su cometido para ese día a llegado a su fín, y camina sobre lo que hace solo un instante era su confortable superficie de descanso. El espacio ya no es un dormitorio. Tras dejar pasar toda la luz de la mañana a través del gran ventanal, María se dispone a realizar sus ejercicios matutinos sobra la cálida superficie de la madera. Solo la luz ocupa el vacío del espacio, en el centro del cual se coloca María, nada le interfiere. Al finalizar su sesión matinal de Yoga, María procede a su meticuloso ritual de aseo, tras el cual, despliega su vestidor, y elige cual será su atuendo hoy, sabiendo que tiene que visitar a unos importantes clientes al otro lado de la ciudad. Al finalizar, éste vuelve a disolverse en la continuidad del espacio. Ahora María descubre la zona donde se prepara y disfruta de la comida más importante del día, luego, ésta vuelve a desaparecer. María esta lista para salir de casa, y ésta se queda vacía, en su estado puro, cada cosa en su sitio, esperando para cuando vuelva. 
Tras un duro día Maria vuelve a casa horas más tarde, se pone cómoda, y abre su cómodo sofa para sentarse a leer relajadamente. De pronto recibe una llamada, un cliente quiere que le compruebe unos datos, María se levanta y cambia su cómoda zona de descanso por su zona de trabajo, ocupa la misma posición en la casa, para son cosas distintas. Ahora la casa es su oficina, y tiene todo lo necesario al alcance de sus manos. Cuando resuelve sus asuntos laborales, María esta cansada, más mental que físicamente, necesita desconectar. Oculta su vida profesional dejando paso de nuevo al espacio puro que le permite meditar sin nada que se interponga entre ella y ella misma. Cuando vuelve de su momentáneo retiro, recuerda que recibe a unos amigos en casa a cenar esa noche. Despliega la mesa y las sillas para que sus cuatro invitados puedan disfrutar de su suculenta comida cómodamente. La casa es ahora un comedor. Tras una agradable velada, y alguna que otra botella de vino, los amigos de María se van retirando, pero su amiga Rocío vive a unos cuantos kilómetros y no tiene ganas de conducir, así que María despliega junto a su cama la cama de invitados. Ahora la casa vuelve a ser un dormitorio, pero para dos.

En la casa de María el espacio se desarrolla en sus tres dimensiones, cada parte de la misma ocupa una coordenada distinta. El mobiliario queda oculto y aparece en cualquiera de los ejes X,Y o Z. El espacio se adapta al uso, a las necesidades de cada momento. Un mismo punto de ese espacio, es ocupado a la vez por actividades distintas, incluso antagónicas, como el ejemplo visto de la zona de descanso y trabajo. Todo depende del momento, hay actividades que no deben convivir simultáneamente, pues interfieren entre sí. Por eso la casa esta pensada para satisfacer las necesidades de uso en cada momento, maximizando el espacio disponible para cada uno de ellos, e impidiendo que unos usos interfieran en otros. Aparece entonces una variable más que define el espacio: el tiempo. El teórico ruso Mijail Bajtín definió el concepto de Crono-Topo, el cual habla de la relación entre espacio y tiempo, y como éste modifica y da sentido al primero. El tiempo se convierte entonces, en la cuarta dimensión que compone el conjunto espacio-tiempo. Este concepto líterario es extrapolable a la casa, puesto que la casa de María cambia y se transforma en función del tiempo, es el tiempo el que define el espacio. La casa discurre entonces en las tres dimensiones del espacio, más el tiempo, es la casa en cuatro dimensiones, la casa 4D.

Con esta definición me voy encaminando hacia una arquitectura que trabaja con lo cambiante, arquitecturas transformables y modulares. Que además trabajan con la particularidad de cada individuo, puesto que cada uno vive el espacio de una determinada manera muy específica, y la es la arquitectura la que se debe adaptar a ésta y no al revés. En esta linea de trabajo se encuentran muchos arquitectos, como Gary Chang, que con su estudio de 30m2 en Hong Kong demuestra como un mismo espacio se transforma en función de cada situación y por tanto son necesarios grandes espacios para vivir comodamente.


// NOMBRE

Estando ya en un punto del proyecto, donde muchos aspectos ya están tan definidos como para poder pensar el nombre por el que será conocida la casa de María Langarita, todavía hay numerosas cualidades que quedan por definir, y esta, sin duda, es importante. 

Un nombre da una identidad, por eso esta tarea requiere, a mi parecer, una dedicación, ya que como ocurrió con Pryca y carrefour, o como ocurrirá con Barajas y Suárez, cuando conocemos algo con un nombre, nuestra mente está bien reacia al cambio, así que una vez puesto EL nombre, es mejor dejarlo como está.

Echando la vista atrás, recuerdo los nombres de las casas que estamos cansados de estudiar, Farnsworth, La Roche… O más actuales, como la casa Lude, todas ellas tienen una cosa en común, el nombre de su propietario es el que da lugar al nombre de la casa. Por lo que “Casa Langarita” en un principio, antes de definir cualquier aspecto del proyecto, estaba presente.

Recopilando los datos fundamentales y haciendo el esfuerzo de mirar hacia delante, para saber donde queremos llegar, nos situamos en la calle Maestro José Serrano 5, una pequeña finca situada en el barrio Ruzafa, Valencia. Esta casa pertenece a una manzana, la cual sus edificaciones fueron creciendo y ella se quedó ahí. La casa española de Up! está a unos pocos kilómetros, y no pretendo llenarla de globos y llevármela, si no de alguna forma especial, conservarla.

Sus propietarios son una familia valenciana, y actualmente el arquitecto Antonio Inglés, está redactando en su estudio el proyecto de ampliación de la misma. El estudio del redactor del proyecto, se caracteriza por la conservación del patrimonio, y como en cada uno de sus proyectos, tiene un especial interés en el trabajo artesano, la conservación de materiales únicos y su fuerte aprecio a su tierra. 

La ampliación que yo propongo, es un dispositivo instalado en la cubierta de este edificio, que lo unifique con el resto de la manzana. Que elimine las barreras en los tejados y que conecte a toda la manzana entre sí. “Desfronterizar” el barrio.

El sentido de propiedad privada lo tenemos todos, cuando te sientas en un portal y sale uno de sus propietarios, se siente invadido, pero si estás en el tejado, esa sensación se desvanece. Por lo que la elección de una cubierta para unificar a los vecinos de una manzana no es una decisión tomada a la ligera. ¿Casa tejado? ¿Casa cubierta? No.

Partíamos de la base de la necesidad de María para hacer distintas actividades, en distintos lugares, con el propósito de culminar su acción de un modo más satisfactorio. Bailar en Berlín, dormir en la playa, baño en Peñalara… pero lo que realmente me interesa es el intercambio cultural que se puede dar en un ciudad y que por algún motivo no ocurre. ¿Casa de la cultura? No.

Al fín, llegamos al propósito de crear una manzana de oficios, donde la artesanía se recupera a la vez que las relaciones vecinales, y proporcionan a María un conocimiento personal y tangible de diferentes oficios casi en peligro de extinción. ¿Escuela de oficios? No.

Los materiales usados para su ejecución, son un guiño al artesano Valenciano. Distribuciones y mobiliario hecho a partir de sacos de arroz que permiten diferentes configuraciones. Para la fachada, me pongo en contacto con la empresa Vives y Marí, la cual está especializada en hacer los trajes de las falleras a partir de telares originales de madera, ya que es necesario conocer las medidas de éstos y cómo funcionan. 

Aunque el arquitecto A. Inglés, está muy interesado en la ampliación del edificio con la intención de sacar 4 viviendas más, su curiosidad por este dispositivo es evidente, por lo que a parte de proporcionarme información fundamental, ha pasado a tomar una postura activa frente al proyecto.


Despúes de pensar, tachar, renombrar etc, la elección de un nombre fácil de recordar, significativo y que deje asomar parte de su intención, ha dado el resultado de: “LA MANZANA ARTESANA”

I.B