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La casa para María Langarita empieza a ser un amasijo cada vez más complejo de intuiciones y requerimientos. Uno de esos requerimientos es, y ha sido desde el primer día, la condición de que tenga la mejor iluminación natural posible, para la calidad de los espacios interiores así como para aportar a los cultivos de la radiación solar que necesitan para crecer de manera saludable.

Es por ello que a la hora de comenzar a pensar en materialidad surge la condición de que dicho material sea capaz de ser permeable a la radiación solar, así como de aportar la luminosidad deseada. La solución directa que me viene a la mente es la empleada en los invernaderos.

Hace poco más de un año realicé un viaje a Almería dentro del curso de proyectos. Allí visité la Estación Experimental Las Palmerillas, de la Fundación Cajamar, donde se experimenta con nuevos sistemas de construcción de invernaderos con el propósito de aumentar su productividad de una forma pasiva, es decir, utilizando solamente los recursos naturales del lugar, sin emplear productos químicos dañinos o técnicas contaminantes para el medio. Así experimentan y desarrollan la tecnología de las construcciones plásticas. A continuación visitamos, acompañados por el arquitecto Alejandro Pascual (ELAP arquitectos), un polideportivo que estaba construyendo en Garrucha, en Almería. Este polideportivo está realizado siguiendo los mismos principios que los invernaderos: con el uso del policarbonato como cerramiento, en la cubierta y las fachadas, se pretende aprovechar al máximo la luz solar incidente, así como regular la temperatura sin necesidad de emplear únicamente sistemas de climatización no sostenibles.

Estas ideas son precisamente las que me gustaría incluir en la casa de María, y que están presentes en la búsqueda del versado que me proporciona la ayuda necesaria. Cuando voy a visitar Sonneglass Alicante, mi intención es trabajar con cerramientos que cumplan aquellas características.

Mercedes de Miguel, quien me atendió amablemente, pensó en un primer momento que no podría ayudarme, pues siendo decoradora no conocía más propiedades del material que las que vienen escritas en los catálogos que me mostró. Sin embargo, su conocimiento de los cerramientos, más concretamente de las pérgolas por las que yo pregunté, deriva de la experiencia adquirida en las instalaciones que ha realizado. Más allá de las especificaciones técnicas, ella pudo explicarme cómo se coloca y las posibilidades de uso que ofrece. Al explicarle mi propuesta de incluir un huerto en la casa para María, ella me confirmó que esos cerramientos que tienen allí pueden ser utilizados como pseudo invernaderos.

Asimismo, cuando me mostró las posibilidades de esas pérgolas, que tienen partes móviles, pensé en nuevas posibilidades, como la de permitir una ventilación en la casa de forma voluntaria, dejando pasar un flujo de aire para controlar la temperatura interior, que, en todo caso, no será tan elevada como la de un invernadero, pues la tecnología de las pérgolas no permite alcanzarla.

La conversación con esta versada en temas de cerramiento me ha permitido conocer mejor los materiales empleados fuera del ámbito de los grandes invernaderos, así como las posibilidades domésticas que ofrecen. Sin embargo, para poder aportar algo a este entorno profesional, será necesaria una mayor inmersión y contactar con otras personas que me ayuden a completar la experiencia con el material y su relación con las distintas partes del programa de la casa.


Vidrio.

Todo empezó en el momento que yo decido integrar un espacio público en el espacio privado. El querer que los límites visuales lleguen a mucho más y que no se queden comprendidos entre 4 muros. Buscando y pensando un material que me permita una transparencia para que se puedan mezclar visualmente estos dos espacios, pensé en el vidrio.

El vidrio no solo me permite esa transparencia que tanto busco, si no también proporciona una ligereza visual y una delicadeza estética.

A la hora de trabajar con este tipo de material, me di cuenta de que hay muchos tipos de vidrios, tanto en el mercado, como en el día a día. A parte de leer sobre muchos tipos de cristales, viendo referencias sobre arquitecturas en las que utilizan este tipo de material, y fotografiando distintos tipos de vidrios, por la sensación que me transmitían los reflejos producidos o incluso los colores que proporciona, quise experimentar con uno en viva voz. Pude conseguir unas cuantas botellas de un pub que está cerca de mi casa. Ahí aprendí que no es legal proporcionar ese tipo de botellas vacías, porque luego tienen que cuadrar caja. Por lo tanto, el vidrio es un material valioso, el cual lo vuelven a reciclar para volver a darle un nuevo uso.

Una vez obtuve estas botellas, quise jugar con ellas. Como todos sabemos, el cristal es un material frágil, esto quiere decir que no avisa de cuándo se va a romper. Asique quise experimentar con eso, con el romper. Puse una tela vieja en el suelo, utilice una tela, una camiseta vieja porque no proporciona tanta rigidez, y si le pegaba al suelo con un martillo o con cualquier herramienta, absorbería mejor el impacto. Coloqué encima una de las botellas de las de color blanco, la tapé y con una tabla de madera de cocina le di con fuerza. Se rompió al primer golpe. Curioso. Al desplegar la tela vi como todo estaba rotos en pedazos, en pedazos grandes mayormente. Algunos incluso pegados entre sí por las etiquetas que la botella llevaba. Repetí este mismo proceso con dos botellas más, lo que cambiaba aparentemente entre ellas era el color. Lo que me sorprendió bastante fue que no se rompió al primer golpe, como había pasado en el primer caso, tuve que dar varios golpes para que se llegara a romper del todo. La dureza por lo tanto, cambia ya sea para el uso que sea. También puede que esos resultados cambiasen dependiendo de la herramienta con la que hubiera agredido al vidrio.

Cuando fui a recoger esos trozos, los rejunté todos y con ayuda de la camiseta los levanté. Qué sonido tan mágico. Dulce, delicado. Hasta estando el material roto, me proporciona los objetivos que en un primer momento estaba buscando.

Es curioso que la gente que te habla de cómo se comporta el material sea gente no técnica. No son aquellos que lo fabrican, que lo comercializan, suelen ser los artesanos que trabajan día sí y día también con ellos, o en su caso aquellos que creaban el material con las antiguas técnicas de soplado, ya que se hacía de una forma más personal e íntima. Son ellos los que te dirán cosas que no aparecen en las fichas técnicas.

Hay que ver los materiales desde distintos puntos de vista para llegar a conocerlos. Depende de lo que quieras saber, dependerá a la persona que debes recurrir.


Ana M. Conejero

Materialidad.



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