Inicialmente, esta investigación surge de la necesidad de saber más acerca de la huella que deja cada una de las personas en el medioambiente. Parece ser que en estos días la ecología está en boca de todos, pero resulta evidente que se trata de un aspecto nuevo y real a tener en cuenta de manera común en los trabajos de arquitectura, así como en otros muchos ámbitos. Como dirían en el Estudio Borrachia, el cambio climático es inminente y lo sostenible debe de ser básico y no extraordinario.
En este trabajo se emplea esa base como punto de partida, aunque la investigación se desarrolle de manera que se dirija hacia el ámbito de lo doméstico y lo privado. Así pues, decir que el objetivo de este estudio es encontrar el cómo reducir el impacto medioambiental de cada una de las personas, podría ser demasiado ambicioso, por no decir incoherente, y por tanto lo que se pretende resolver es un problema algo más específico y acotado como es la producción de alimentos en una vivienda en un barrio de las afueras de Alicante.
Este estudio se ha llevado a cabo mediante dos aproximaciones distintas; por un lado la realización de una investigación en el mundo de lo sostenible, para encontrar referencias a arquitectos como Estudio Borrachia y otros profesionales como Britta Riley involucrados en el propósito de encontrar nuevas técnicas para la reducción del impacto medioambiental. Y por otro lado, el contacto con usuarios independientes para conocer la experiencia de la producción de algunos alimentos en la vivienda, así como los pensamientos de la gente que vive en la zona estudiada.
La investigación concluye con el planteamiento de una nueva mentalidad con respecto a las zonas de suburbios o de baja densidad, donde la producción de algunos recursos en las viviendas podría significar el equilibrio en el consumo de energía y alimentos.















































