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Un jardín en la piscina

Recientemente y por casualidad, encontré este vídeo sobre una familia de Phoenix que tiene nada más y nada menos que todo un ecosistema montado en su piscina vacía. Os recomiendo verlo porque en apenas tres minutos este nuevo granjero nos cuenta cómo funciona su piscina y cómo esta familia es capaz de, prácticamente, sustentarse por completo, aun encontrándose en pleno desierto.

En su página web Garden Pool recogen el funcionamiento de esta granja tan peculiar y nos cuentan el día a día de la producción de sus alimentos. Además, nos animan a realizar nuestros propios experimentos, así como a contribuir con su organización.

Esta iniciativa me resulta curiosa, no sólo por el hecho de que utilicen una piscina como principal infraestructura, sino porque parece que en su pequeño ecosistema no han dejado ni un solo cabo suelto. Absolutamente todo parece estar calculado a la perfección para no desperdiciar ningún recurso. Una organización muy precisa, que no deja de ser un ejemplo a menor escala de lo que la naturaleza lleva haciendo durante tanto tiempo, y que desgraciadamente parece que hayamos olvidado.

Puede que en nuestros nuevos intentos de sostenibilidad no sea necesario inventar grandes métodos de producción, sino simplemente fijarnos en lo que ya existe, en lo que siempre ha funcionado.


Abstract_ segunda versión

Inicialmente, esta investigación surge de la necesidad de saber más acerca de la huella que deja cada una de las personas en el medioambiente. Parece ser que en estos días la ecología está en boca de todos, pero resulta evidente que se trata de un aspecto nuevo y real a tener en cuenta de manera común en los trabajos de arquitectura, así como en otros muchos ámbitos. Como dirían en el Estudio Borrachia, el cambio climático es inminente y lo sostenible debe de ser básico y no extraordinario.

En este trabajo se emplea esa base como punto de partida, aunque la investigación se desarrolle de manera que se dirija hacia el ámbito de lo doméstico y lo privado. Así pues, decir que el objetivo de este estudio es encontrar el cómo reducir el impacto medioambiental de cada una de las personas, podría ser demasiado ambicioso, por no decir incoherente, y por tanto lo que se pretende resolver es un problema algo más específico y acotado como es la producción de alimentos en una vivienda en un barrio de las afueras de Alicante.

Este estudio se ha llevado a cabo mediante dos aproximaciones distintas; por un lado la realización de una investigación en el mundo de lo sostenible, para encontrar referencias a arquitectos como Estudio Borrachia y otros profesionales como Britta Riley involucrados en el propósito de encontrar nuevas técnicas para la reducción del impacto medioambiental. Y por otro lado, el contacto con usuarios independientes para conocer la experiencia de la producción de algunos alimentos en la vivienda, así como los pensamientos de la gente que vive en la zona estudiada.

La investigación concluye con el planteamiento de una nueva mentalidad con respecto a las zonas de suburbios o de baja densidad, donde la producción de algunos recursos en las viviendas podría significar el equilibrio en el consumo de energía y alimentos.


Escrito_ 5

Cuando se habla de un tema tan en boca de todos como lo es el de la sostenibilidad, es muy difícil encontrar referencias de calidad que vayan más allá de meros ejemplos de intentos domésticos para el ahorro de energía, con el consiguiente ahorro económico para las familias a final de mes.

Pero de este tema tan de moda en los blogs, lo que me interesa realmente es llegar a una solución (o varias soluciones) para que una casa sea verdaderamente sostenible. Es decir, que los resultados de ahorro energético y económico sean realmente significativos frente al total de lo consumido, para de alguna manera llegar a la compensación energética de la construcción de la casa, así como del consumo de su ocupante.

Un número inmenso de blogs particulares y de colectivos actualizan cada día sus experiencias con pequeños huertos domésticos, así como iniciativas urbanas como huertos compartidos. Sin embargo, éstas rara vez alcanzan una producción significante o representan un ahorro muy pequeño.

Existen otros colectivos que están realizando una mayor investigación en el tema de la producción doméstica. En el caso de windowfarms tratan el aprovechamiento de un pequeño espacio de la vivienda como son las ventanas para la colocación de un pequeño huerto vertical que, provisto con un sencillo sistema de bombeo de agua, se beneficia de la luz solar para producir una cierta cantidad de productos naturales. En su conferencia TED, Britta Riley nos explica con más detalle en funcionamiento de esta organización y sus avances en la tecnología de los jardines de ventana.

Existe, por otra parte, una nueva filosofía conocida como slow. Tal y como viene recogido en el artículo “Slow food y otros slow para vivir mejor”, publicado en el blog de la comunidad Triodos, esta filosofía propone una vida cotidiana más humana y sostenible en todos los sentidos. Se puede aplicar a muchos ámbitos, pero en este momento los más interesantes son los de la casa y la comida. En cuanto a la casa en primer lugar, slow home hace referencia a un hogar bien construido, un tema sobre el que el sector emergente de la construcción sostenible innova para conseguir unas viviendas más habitables y eficientes en aspectos como el consumo de energía. Un ejemplo de esta arquitectura dado en este sitio sería la del ingeniero aeronáutico y experto en energías renovables Xavier García Casals, quien construyó su vivienda “bio al cubo” con un excelente ahorro energético. En segundo lugar, la slow food introduce la filosofía de “Entender de dónde viene la comida, cómo y quién la ha producido permite aprender a combinar placer y responsabilidad”, y que premia la producción de alimentos como método para reducir al mínimo los costes de producción y distribución.