Archivo de la categoría: Textos

Oferta v2: las mascotas de Langarita

María todos los días, si los concursos en los que está sumergida se lo permiten, da un vuelta por Grijalba.  Son las 6.45 de la mañana. La escarcha lo cubre todo. La humedad desprendida por el arbolado empapa a los viandantes, que van todos abrigados hasta los ojos, hasta ella, que está tiritando.

El paseo es corto. María debe conducir hacia la otra punta de Madrid a una reunión. Con mucha pena, suelta las correas de sus mascotas y éstas quedan libres en el jardín. Como ocurre casi a diario, Victor y María se marchan y sus ladridos sólo cesan cuando están exaustos, cayendo en un profundo sueño. María , que aunque dura pocos segundos antes de preparar la reunión, le hace pensar ‘’me los llevaría todo el día conmigo’’.

El día es un viaje continuo para María. Después de la reunión, se marchan a la complutense a impartir sus clases de proyectos. Tras 4 horas, deben comer rápidamente para dirigirse a las obras de su nueva vivienda en Salamanca. Son ya las 9 de la noche y deben volver a Madrid. Todavía hay que limpiar el salón de casa, plachar, y de dar de comer a los perros. Aunque ha tomado un café para el viaje, María acaba tan agotada que ni siquiera le apetece leer media horita, como suele hacer antes de meterse en la cama.

La oferta pretende optimizar los tiempos, tan apurados y escasos para María. Un estudio de arquitectura portátil, que la propia María podría conducir, pudiendo establecer su trabajo en cualquier lugar. Bien sea en las inmediaciones de una obra, en la universidad o incluso en el contexto que María desee. Dicho estudio se compondrá de 3 estancias principales. En la zona de trabajo podrán elaborarse planos y maquetas, con un almacenaje ordenado de los instrumentos utilizados.  Las dimensiones permitirán mantener reuniones o realizar trabajos en equipo.

La segunda parte estará destinada al descanso, con una zona que aunará la posibilidad tanto de dormir como de leer. Y por último, una zona en la que las mascotas de María viajen cómodamente, para que así puedan ir con ella a todas partes.


Taskscape

En un trayecto de Madrid a Alicante podemos encontrarnos muchos paisajes. Desde la estepa castellana, con esos infinitos campos de cultivo que se pierden en la lejanía, hasta la maraña de castillos medievales que coronan las ciudades de Elda, Villena o Novelda. La diversidad de visiones a través de nuestro utilitario disminuye la monotonía del viaje y la transforma en sensaciones agradables que el viajero siente.

La vía por la que circulamos podemos encontrarnos multitud de agentes condicionantes. Circulamos junto a más vehículos, que repercutirán directamente en la duración del viaje y en el consumo de nuestro utilitario. Además las condiciones meteorológicas pueden ser desfavorables. Puede haber objetos en ella que afecten al transcurso normal del viaje. También puede ocurrir la situación inversa, que las condiciones sean favorables. En ese caso se buscará la introducción de esos factores, por ejemplo el sol, en el interior de nuestro artefacto.

Estas condiciones meteorológicas influirán en las condiciones de temperatura y humedad del interior de la casa transportable.

El estado de conservación de las vías influirá en la conservación del propio vehículo. Una carretera con la pavimentación en mal estado o con curvas muy cerradas repercutirán negativamente en la mecánica.

Cualquier vía rodada cuenta con una normativa que se refleja, bien directamente en la señalética o bien no es visible pero forma parte del reglamento de circulación de los vehículos. Estas reglas afectarán a nuestro artefacto directamente, teniendo que adecuarse a unas dimensiones que le permitirán circular por la vía.

La presencia de animales en el vehículo puede conllevar problemas de higiene, tales como olores o la liberación de su pelaje y que éste se expanda por todo el habitáculo. Por ellos consideramos a éstos animales tanto ocupantes como agentes.

El estado de ánimo o físico de los ocupantes puede influir en el transcurso del viaje. Por ejemplo, si María sufre de dolores de cabeza en un momento determinado, deberán realizar alguna parada, prolongando la duración del viaje.

Juanmi Tórtola


Taskscape

Cuando uno da los primero pasos percibe el ambiente de una calle que huele a historia, a vida. La calle Carretas es una de las calles más representativas de Madrid, la calle de las librerías de los cafés, refugio de artistas y de arte… La gente pasea tranquilamente por sus aceras, algunos con bolsas llenas de compras, otros con lo puesto, algunos apenas tienen nada, otros lucen con orgullo su haberes… Hay quien viene de paseo, hay quien esta de paso, hay quien viene para quedarse… Algunos están trabajando, otros vienen al trabajo, otros se van a trabajar… Pero todos confluyen en esta pequeña calle donde siempre sucede algo…

Su céntrica ubicación, desembocando en Sol, le convierten en una calle muy concurrida, siempre se puede ver gente a ambas aceras. Llena de comercios y de servicios, que conviven con la vida privada de las personas dentro de sus históricos edificios. Es el lugar a donde la gente va a comprar, a visitar a su especialista o a tomar café. Un lugar donde se puede vivir y trabajar, conectado con la ciudad y con el mundo. Además es un lugar que combina la historia con la actualidad, la cultura y ella arte siempre han estado y están presentes en esta calle. A pesar de su concurrencia y centricidad, sus dimensiones hacen que no sea una calle con un tráfico demasiado intenso, lo que hace que sea agradable caminar y vivir en ella.

El lugar perfecto para la casa de María, pues le permite la movilidad y flexibilidad que necesita. Un lugar multifuncional para una casa multifuncional. A un paso de todo, María puede trabajar, vivir, divertirse, relacionarse… El todo-en-uno que propongo para la casa de María encaja perfectamente en esta calle que comparte esta cualidad, muchas actividades en unos pocos metros.

La ubicación exacta del estudio que será la casa de María, viene definida por una vivienda real que se encuentra en alquiler actualmente en dicha calle, y que cumple con la premisa de la oferta de tener un precio reducido.


Reflexión 4: Taskscape.

Caos. Ese sentimiento de desorden, agobio, impotencia a la hora de querer escoger un camino y no poder, incapacidad de asumir, o al menos percibir en su totalidad, los conceptos azarosos, con incertidumbre. Sentimiento que se da en el día a día de algunas personas y más a menudo en una gran ciudad, pero que sin embargo puede encantarte o puede ser muy negativo.

Esto es solo una forma de ver la ciudad, sabiendo que el hombre tiende a enfrentarse al medio para dominarlo y poder sobrevivir en él. Aunque la pregunta es ¿cómo vivir en el caos sin sentirlo en todo momento? Hay que encontrar el lugar perfecto, o por lo menos el que más cerca de tus expectativas esté.

Para alguien a quien le gusta la naturaleza puede ser complicado encontrar un lugar adecuado dentro de una gran ciudad. Sin embargo a más de una persona le gusta salir del caos, llegar a esa zona tranquila dentro de la ciudad donde ya no encontramos edificios ni mucho tráfico y encontrarnos con esas casitas bajitas, separadas unas de otras, y rodeadas casi completamente por jardín. Sin confundir esta descripción con unas hileras idénticas de adosados. No adosados no, cada casita con su peculiaridad, con su color y sus ventanas singulares. Poder disponer de aparcamiento siempre en la puerta de tu casa gracias a la privacidad, poder disfrutar de la vegetación que rodea las casas, de una vida en comunidad, donde los niños pueden salirse a correr a la calle sin ningún peligro. Tranquilidad como respuesta.

Pero, ¿a cuanta distancia nos encontramos del caos? No nos gusta tener que coger el coche o un transporte público, y menos si no tiene parada cerca de casa, y estar todos los días a cuarenta y cinco minutos, si no es más, del trabajo, del lugar cotidiano de compras, o del mismo centro. Poder disfrutar de la ciudad estando en ella pero sin embargo como en una burbuja de ambiente completamente diferente.

Puedes salir de casa pasear durante tres minutos y aparecer en las Ventas de Madrid, o pasear quince y poder disfrutar del maravilloso ambiente del parque del Retiro, con su naturaleza, su tranquilidad y la capacidad de perderse en él y sentir desaparecer. Estar a menos de quince minutos, en coche o en transporte público, de la mayoría de puntos de interés cotidianos.

Tranquilidad, naturaleza, confianza, seguridad, movimiento, dinamismo, practicidad, comodidad.

Fragmento de caos. Réquiem por un sueño (película). Minuto 0:35 a 0:50. Destacando esa manera de estar en la ciudad, con independencia del resto de contexto de la película. http://www.youtube.com/watch?v=TtX-2-YoXPs

Entrada a un mundo de naturaleza y tranquilidad dentro de la ciudad. 

image

Noemi Sanjuán Pastor 

La volta al Baradello

Es un día de verano, el sol empieza a hacerse notar por el horizonte, mientras el gallo de la vecina de al lado actúa como despertador. Empieza el dia, el suelo está frío al tocarlo con los pies descalzos, el murmurllo de unos niños bajando la cuesta hacia el campo de fútbol de la comunidad y el olor a café recién hecho me hace volver a la realidad.

Me cuesta levantarme, mi cuerpo no reacciona como yo querría, pero me esfuerzo y ando unos pequeños pasos por la rampa de acceso en dirección el campo. Los tomates hoy han cogido un color más rojizo y los calabacines dentro de poco ya estarán maduros para sacar, pero ahora solo me importa mi rutina diaría de deporte.

Lo que más me entusiasma es hacer mi paseo bajando los bancales del terreno en dirección a la salida de la finca. “La volta al baradello” se convierte en una rutina apacible, ando bajos la sombra de los pinos mientras una leve brisa veraniega con frescor de la “Font Roja” apacigua mi calor. Aunque, da igual, el calor que haga porque seguidamente de la vuelta me iré en dirección a la piscina, con esa agua fría del manantial de la montaña, con ese rumor del agua al pasar esta por las azequias y ese piar de las golondrinas.

Decido salir de la piscina, porque se hace tarde, el sol ya se está cayendo y tardaré en cambiarme un buen rato. Ya que a la noche, el frío se hace notar y una buena rebeca me hará falta para ir a comprar al club social de enfrente.  Por suerte, siempre tengo mi ración de “aigua-llima” al no haber tanta gente en el vecindario. La tranquilidad es lo que hace de este lugar único.

Cuando por fin he llegado a casa, el sol ha caído y mientras me dirijo a la mesa de la terraza para tomar una cena fría, me pongo la rebeca y observo como las luciérganas se postran en la higuera de mi madre.

La situación de mi contexto se encuentra a las afueras de Alcoy en un vecindario llamado “Baradello Gelat”, es un sitio de campo donde la gente suele veranear y resguardarse de la nieve en verano, al ser un sitio de montaña.

Es el sitio perfecto, ya que tiene cerca a su familia, el terreno es grande y espacioso, la compañía y el resguardo de su intimidad le hacen sentirse más agusto. Ya que es la propia experiencia del lugar la que le hace sentir liberada. Qué mejor sitio que aquel donde la rutina y el aire puro se convierten en tus aliados. Aquí la enfermedad se puede llevar con resguardo, aquí la enfermedad puede llevarse con naturalidad.

image

Carrer Aranyó, 2

Reflexión 3: Freyja, el Laberinto de Áss y el camino hacia la Sabiduría.

Según la RAE, un laberinto es un lugar formado artificiosamente por calles y encrucijadas, para confundir a quien se adentre en él, de modo que no pueda acertar con la salida. O por lo menos, fácilmente. Esto mismo ocurre con la sabiduría absoluta. ¿Acaso encontrarla es fácil?

En el mito del laberinto de Áss, Freyja comenzó siendo una chica más entre la sociedad. Sin embargo su ambición fue lo que le llevó a adentrarse en él, ella quería toda la sabiduría posible y sabía que solo lo conseguiría saliendo de ese complejo laberinto. Pero no solo bastaba con elegir caminos hasta acertar en el correcto, además, por el trayecto se le iban apareciendo innumerables impedimentos que debía solucionar. Freyja debía escoger entre qué era lo correcto para ella o qué le convenía escoger. Tuvo que enfrentarse a muchas pruebas de diferentes caracteres, entre ellas pruebas morales, estéticas, económicas y sociales. ¿Llagar a la salida por el camino fácil y habiendo adquirido por ello miles de esmeraldas o continuar sin ellas y seguir adquiriendo conocimientos para alcanzar la sabiduría absoluta? ¿Matar a una persona enferma para continuar o tener piedad y decidir retroceder?

Luchó, se enfrentó consigo misma, unas veces falló y otras acertó. Pero fallar no le hacía rendirse, si no que le otorgaba más fuerza, y a ganar no le daba mérito, ni le hacía crecerse, lo tomaba como una manera de superarse a sí misma para conseguir su propósito.

Llegó un momento en que Freyja se paró a pensar, reflexionando sobre sus decisiones y el camino que le habían hecho recorrer. Sus decisiones harían que llegase a la salida, pero, ¿llegar a la salida significaba llegar a la sabiduría absoluta?, ¿para llegar a ella no se deberían conocer todos los caminos que llevan a dicha salida? Tras meditar estas cuestiones, llegó a la conclusión de que necesitaría la ayuda de otras personas que, dispuestos a conocer también esta sabiduría, habían decidido igual que Freyja a adentrarse en el laberinto y enfrentarse a sus propias pruebas. Conociendo estos diferentes caminos Freyja conseguía estar un poco más cerca de la sabiduría total, hasta conocer todo los posibles y por fin llegar a ella, siendo nombrada la Diosa Freyja, digna de la máxima riqueza intelectual.

Como bien dice el mito, cada uno hace su propio camino para llegar a cumplir sus propósitos, y muchas veces necesitamos la ayuda de otras personas, con sus propios caminos, para conseguir ciertas metas.

Como ocurrió en el caso de Agustín, él sabía que compartiendo sus conocimientos ayudaba a mucha gente, sin embargo hubo un momento en que él era el que necesitaba la ayuda de los demás para conseguir una casa nueva. De modo que al ayudar a los demás en sus caminos, los demás acabaron ayudándole a él, sin que ese fuese el propósito inicial de Agustín.

En mi caso es María Langarita la que me solicita ayuda en su entorno profesional convirtiéndolo en nuestro. Haciendo que nuestros caminos se encuentren para crear arquitectura y así ampliar nuestros conocimientos.

Noemi Sanjuán Pastor 

Un gran paso para el hombre

La profunda oscuridad se va desvaneciendo lentamente conforme la nave avanza. Poco a poco se empieza a vislumbrar el brillo que indica el final del viaje, el objetivo de la misión, el objetivo personal, un objetivo de vida.

-Es más bella de lo que me imaginaba.- susurra Aldrin a su compañero de misión y amigo, Neil. Este asiente con la cabeza y continua contemplando una imagen única en la historia, nunca nadie la había contemplado antes con sus propios ojos. Casi no podían creer que en unas horas iban a pasar a la historia como los primeros hombres en pisar la Luna.

El alunizaje era inminente, y los nervios iban en aumento. Por la cabeza de Aldrin empezaron a pasar muchas cosas, los años en la academia, su primer vuelo, las largas y duras sesiones de entrenamiento, su primer viaje al espacio… Y dentro de ese remolino de pensamientos recordó a su familia… Que orgulloso estaría su padre si lo viera! Una sonrisa se le dibujo en la cara cuando se acordó de su hermanita, le vinieron a la cabeza aquellos años en la casa de la playa cuando jugaban en la arena y ella le llamaba “buzzer” porque no sabía pronunciar “brother”…

Sus tiernos pensamientos se vieron interrumpidos por la voz del piloto de la nave, Michael Collins, que anunciaba que iban a tocar tierra en unos pocos minutos. Este era el aviso de que tanto él como Neil debían preparase para formar parte de la historia de la humanidad…

Solo faltaban unos metros y ambos astronautas se encontraban sentados uno enfrente del otro pero sin mirarse. Habían pospuesto durante el largo viaje la decisión de quién de los dos iba a ser el primero en pisar la Luna, y Aldrin trato de sacar el tema pero no le salían las palabras, era una decisión muy delicada, puesto que el nombre de uno de los dos sería recordado para siempre, mientras que el otro acabaría cayendo en el olvido.

En eso la nave tomo tierra, se quedaron paralizados unos segundos, y se miraron fijamente. De pronto Neil giró la vista hacia la parte trasera de la nave y dijo: -No escuchas ese zumbido?.- Aldrin negó con la cabeza mientras la puerta de la nave se abría y Michael informaba de que ya podían salir. Neil volvió a insistir en lo del zumbido y le pidió a Aldrin que fuera a comprobarlo.

Cuando Aldrin comprobó que todo estaba en orden se giró a comunicárselo a Neil, pero este se encontraba ya bajando las escaleras… Neil Amstrong se convirtió en el primer hombre en pisar la Luna y Edwin Aldrin sería el segundo.

Neil se burlaba de Aldrin tras aquella misión llamándole Buzzer (“Buzz”=zumbido) y con los años paso a llamarse Buzz Aldrin.

Durante algún tiempo Buzz no paró de preguntarse que hubiera pasado si le hubiera dicho a Neil que él quería ser el primero… la fama, el reconocimiento, el hueco en la historia.. podrían haber sido para él… Este pensamiento le atormentó profundamente. Pero Buzz aprendió una gran lección aquel 21 de julio de 1969, y desde entonces, todo en lo que ha creído o todo lo que ha deseado en la vida, ha luchado por conseguirlo, y no ha dejado que nada, ni nadie, se le adelante…


Transforma tu ciudad. La historia de Christo en Atenas.

Silencio en Atenas. Christos regresaba, agotado, a su diminuta casa en un humilde barrio céntrico después de un interminable día de trabajo en la floristería. Solía, al cierre, coger una de las flores que sobraban de la venta diaria. Siempre traía una flor de Lis, porque tenía la esperanza de que las cosas cambiaran en su barrio. La peste negra azotaba con crudeza a toda Grecia. Veía todos a diario cómo los racimos de flores que con tanto esmero preparaba se destinaban a posarlos sobre los fallecidos, para así a veces tapar las horribles heridas que la lepra y otras tantas enfermedades se cebaban con los atenienses más humildes. Pero aquel día fue inusualmente activo y olvidó por completo coger su esperanza.

La situación en casa de Christos no era muy distinta. Su madre no paraba de toser. Sentía picores por todo el cuerpo, las llagas aumentaban de tamaño casi por segundo. Sabía que se iría pronto. Además lamentaba que su mamá no hubiera podido pasear siquiera un día por el barrio. Las heces humanas se extendían por las calles. Los mercaderes depositaban sus mercancías inservibles y las dejaban pudrir. Christos hervía de rabia cuando veía que a solo unos metros de su calle tenían una fosa en la que podían tirar los desechos, pero nadie lo hacía.

En la última cena de los vecinos de calle, cuya fecha ya ni recordaba, ya comentó Helena, una chica de ojos miel que encandilaba a Christos, que deberían poner freno a tanta desidia. Muchos días, cuando el calor apretaba ya no podían respirar. Entonces abrió los ojos y una terrible sensación de tristeza le inundó. Pensó ‘’de aquella cena quedamos pocos’’. Entonces agachó la cabeza y entró en casa, pensativo.

Aquel rememorandum continuó mientras sanaba las heridas de su agonizante mamá. Seguía recordando a Helena como la chica más bella de la ciudad. Solía ir a pedirle alcachofas cuando las pelaba en casa, junto a su padre. Ahora aquella casa apenas mantenía en pie su fachada y unas cuantas estanterías de piedra en su entrada. Christos demanó una lágrima que calló sobre la cama de su madre. Aquel día se fue a dormir absolutamente atormentado. Sabía que las cosas podrían cambiar. El quería que cambiaran.

Al día siguiente, Christo convocó a todos los vecinos de su calle. Utilizó como excusa el que nunca se reunían. Entre un poquito de pan y atún pescado del Egeo, comentó a sus vecinos un pequeño plan que había ideado para que los mercaderes fueran más pulcros. Limpiarían todos los rincones de la calle, decorarían sus casas con nuevas pinturas. El viejo Mitroglou, bien entrado en años, exclamó levantándose de su taburete ‘’’’nadie lo respetará, los mercaderes sólo quieren vender!!’’, y abrió la puerta y se marchó.

Gastaron horas limpiando hasta el último rincón de la calle. Decoraron los balcones con flores que trajo Christos de su floristería. Colocaron antorchas en las esquinas de ellos. Ataviaron los portales de las casas con ramos de flores. Incluso, en las parcelas donde solían atar a los burros, plantaron pequeños árboles. El viejo Mitroglou entonces comentó ‘’es la calle más bonita del Pireo’’, y entró en casa.

Los mercaderes quedaron asombrados. Algunos sintieron tal pena que colocaron sus puestos en el centro de calle, y utilizaron recipientes para tirar sus desperdicios. Al volver de la floristería, Christos oia un gran alboroto conforme se acercaba a su calle. Todos los vecinos, incluido el viejo Mitroglou le esperaban para celebrar un gran banquete. La calle, tras el mercado, había quedado impoluta. Christos miró al cielo, vio el rostro de entre las nubes Helena, y dio la gracias.

Desde que aquel grupo de vecinos realizó aquella acción, la vida de la gran urbe griega cambió por completo. Pronto otras comunidades de vecinos se hicieron eco de la hazaña, e imitaron sus movimientos. En pocos meses Atenas se convirtió en la ciudad más limpia del mundo, los árboles plantados crecieron y proporcionaban una gran paseo,  y lo más importante, la mortalidad había descendido brutalmente. Desde entonces y hasta nuestros días, aquella calle se convirtió en calle la Esperanza, y en el balconcito donde Christos lamentaba la terrible situación de su calle, hay dibujada una enorme flor de Lis.

En el mito quiero reflejar el inconsciente poder del que disponen los ciudadanos para imaginar y transformar la ciudad, siendo respetuosos con ella. Pequeñas agrupaciones vecinales que pueden transformar su calle y ser ejemplo para otras muchas. Igualmente la unión formando un bloque la población puede derrocar la codicia y la corrupción en los altos mandos de la política.

Juanmi Tórtola.


La odisea de Freyja

Fueron años de travesía y ardua caminata, pero el camino a través de ese angosto laberinto empezó a tomar forma y el final de aquella travesía por fin comenzaba a vislumbrarse. Pero, no era suficiente, a pesar de todo el sacrificio que había realizado, sabía que le faltaba mucho por vivir y experiencias por recorrer.

Años atrás, cuando Pangea aun mantenía su forma y los continentes eran uno, los dioses construyeron un laberinto, un laberinto por el cual todos ellos tenía que pasar y donde solo los más valientes, innovadores y luchadores eran capaces de sobrevivir.

La experiencia de nuestra diosa Freyja empezó como cualquier otra con una gran cantidad de desafíos y vivencias llevadas al extremo, para comprobar y ver si el rango de diosa, como diosa de la “sabiduría” le era merecido. Hubo pruebas que le llevaron días únicamente y otras que le arrebataron meses largos y pesados.

Al final, después de todo su esfuerzo, supo llegar al final del laberinto, supo ver a luz que le esperaba más allá, pero era consciente de qué a pesar de que había finalizado y era merecedora de su propio rango, sabía que le faltaba algo, un vacío que solo el laberinto podía llenar.

¿Y si hubiese escogido otro camino? ¿y si hubiese podido escoger la posibilidad de seguir mejorando? Todas estas preguntas le atormentaban, su gran sabiduría le hacía recapacitar y darse cuenta de que “nunca era suficiente” y para ello, para llenar ese vacío, necesitaba de gente vivaz y luchadora, gente capaz de desenvolverse en distintas situaciones con majestuosidad y con la intención de mejorar aquello que se puede mejorar.

Mientras Freyja se planteaba todo esto, en el laberinto había entrado un semidios llamado Sepherd, este buscaba el saber absoluto con continua y desmedida actividad. Lo que le gustasba de Sepherd era su forma desenvolverse, su forma de poner solución distinta a la suya.

Necesitaba su saber, su inteligencia, anhelaba tanto su espiritu de luchador que lo convirtió en su protegido, en su “discípulo”, ya que ella era consciente que el grado de lo absoluto no era concevible en su ser, pero que el grado de lucha constante y de arduo trabajo y dedicación lo eran todo.

Ante este arrebato tan esperanzador y único, las puertas del cielo se le abrieron, siendo acogida por ser una gran diosa de la sabiduría, ya que realmente había descubierto aquello que le faltaba por aprender. Siendo nombrada así con otro rango, que era el de la diosa del “trabajo y dedicación”.

Me gusta lo material.

Los visionarios, ese grupo del que formaron parte E.L.Boullée o C.N.Ledoux, eran arquitectos encerrados en academias que dedicaban su tiempo a producir dibujos, cuya calidad es indiscutible, pero que mayoritariamente eran geométricamente imposibles de ejecutar. Sin duda ellos forman parte de una cultura general arquitectónica que debe conocerse. Pero yo me formulo una gran pregunta: ”¿De qué sirve la teoría sin la práctica?¿Acaso estos visionarios no sabían que sus estructuras sublimes eran inejecutables?”

No quiero ser un teórico, aunque es imprescindible partir de una teoría amplia y de un extenso catálogo de referencias. La arquitectura real es visible, percibida por los sentidos, las luces, las texturas, los espacios. Alberto Campo Baeza, catedrático de Proyectos de ETSA de Madrid, elabora dibujos no en exceso atractivos, pero su sensibilidad apreciada en sus arqutecturas construidas es algo imposible de describir en unas palabras. La arquitectura debe ser construida para ser entendida al completo por los sentidos.

Como marca la tendencia actual por los efectos evidentes del cambio climático y la degradación exponencial del planeta, en mis últimos meses como estudiante me he sumergido en un entorno de admiración hacia la arquitectura en pleno contacto con la naturaleza, simbióticamente unidas, pero a la vez sin tocarse. Ejemplos en la arquitectura tenemos abundantes, como la Falling Water House, de Wright, o la Ville Saboye de Le Corbusier, cuyo cuerpo se eleva sobre el paisaje, ambos logran una armonía admirable, pero se respetan. Pero a mi siempre me gusta superarme, y por ello me gustaría proponer arquitecturas con la mayor economía de medios posible, materializadas con componentes con alto nivel de reciclabilidad y lo más autómatas energéticamente posible. Como punto a favor contamos con la poca experiencia en estos campos de los arquitectos consolidados, aquellos del modelo ”caravista-monocapa-pladur”. Ya puntualizó en alguna sesión crítica Daniel Sirvent, profesor de sistemas constructivos singulares algo sobre esto: ”es muy interesante vuestra especialización en campos como la arquitectura en madera, plenamente desarrollada en EEUU y tan poco en los países mediterráneos”.

A los que nos sentimos altamente atraídos por este tipo de arquitecturas, debemos hacer cambiar a los ciudadanos, a nuestros ”usuarios potenciales” esa visión del modelo prefabricado como una cabaña canadiense: cuatro paredes de madera y una cubierta a dos aguas. La trabajabilidad de estas arquitecturas es muy similar a las construcciones in situ, con la gran ventaja de la optimización de recursos.

Ejemplo de Cabaña canadiense prefabricada.

Como arquitecto joven podría combinar los nuevos sistemas de ahorro energético (placas solares, energía geotérmica, fachadas y cubiertas vegetales…) con los sistemas de prefabricación ya existentes, surgiendo así modelos que hasta nuestros días poco han sido desarrollados. Como referencia en este campo podría aportarse la Wall House, de FAR Frohn & Rojas. Un espléndido ejemplo de la fusión entre novedosas técnicas de ahorro de energía, a destacar su cubierta conformada con telas de distintas densidades, y la prefabricación. Adjunto más abajo una presentación que elaboramos Cristian Francés y yo.

https://www.dropbox.com/s/jpkz06fx23lj3bi/E1_T08.pdf