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En busca de la finalidad de la psicodelia.

Miguel, el viernes me habló sobre la finalidad de mi casa y de toda mi idea de la psicodelia, de porqué venía. Y es por ello, por lo que he estado dando muchas vueltas al respecto. Tras tantas reflexiones, finalmente he podido llegar a concluir algo entre tanta maraña de ideas y pensamientos.


Jackson Pollock era un performer, como en “El legado de Jackson Pollock” refleja su autor Kaprow, cuyo canal se basaba en la pintura, al igual que podía serlo su cuerpo y su vivienda. Era un artista en acción considerado en el libro, como un destructor de la pintura, que salpicaba, goteaba, disparaba o arrojaba la pintura sobre el lienzo. Su manera de hacer arte, era en vivo, difundido y conocido como action painting, que Kaprow siempre consideró performance art.

"Pollock, dejaba al espectador a medias, con ganas de más drama, pero a la vez cohibido por las restricciones físicas de los cuatro lados del cuadro." ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos (Will Gompertz 2013: 354)


La performance, muchas veces, con un factor importante de improvisación, es una muestra escénica en la que se busca la provocación y el asombro. El interés de la performance es estar en ella, en vivirla, y sobre todo, la idea que la respalda.


En el caso de María Langarita, la idea sería la vida cotidiana en psicodelia, dónde la vivienda resultaría como canal de performance, y ella, la performer. Pero démosle la vuelta, ¿Por qué la vivienda no puede ser la propia performer, y maría como habitante, y las sensaciones que se produzcan en ella, sean el canal de performance?


Podría parecer algo reversible, pero no, porque si no vives la experiencia de habitar en la casa de María Langarita, no asistes a la performance.

 Nuria Martínez Martínez

#8

La Ordenanza de Rehabilitación Urbana y Gestión Ambiental (ORUGA), perteneciente al Plan general de 1996, y sus normas reguladoras actualizadas en 2012, regulan las normas de composición del Centro Histórico de la ciudad, con el objetivo de conservar su calidad ambiental mejorándola, en su caso, y garantizando el nivel de habitabilidad, así como la integración de la nueva edificación en el paisaje urbano y el adecuado tratamiento para la rehabilitación de los edificios existentes.


Estas normas, tienen únicamente carácter orientativo en cuanto a condiciones estéticas. No son obligatorias, pero pueden ser exigidas por la Comisión Institucional para la Protección del Patrimonio Histórico-Artístico y Natural (CPPHAN).


Las cosas que define, convierte a la ciudad estática al paso del tiempo, y frena el cambio de la estética en la edificación. En 2013, se realizó una nueva reforma de la ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid que suponía una simplificación de la normativa anterior y además, una ruptura con la articulación estatal de la CPPHAN, ya que disminuye el grado de protección, y hay una mayor permisividad en la intervención.


Muchos, como Juan Luis Fabo (Portavoz de empleo, turismo y cultura de UPyD), consideran que esta ley aprobada entra en oposición a la ley nacional actual, cuya orientación es únicamente en favor del desarrollo inmobiliario, y de carácter económico. Es por ello, que la Asociación Madrileña de Trabajadores y Trabajadoras en Arqueología (AMTTA) ha trabajado en un recurso con el que no se niegan a que se construya ni se intervenga, pero sí a que se destruya arbitrariamente el patrimonio. Ellos pretenden “convivir con él”, produciéndose así un equilibrio que lo garantizase.


Esta normativa supone mucho para mi vivienda en relación con la arquitectura por la que pretendo desviar la casa de María Langarita, ya que el edificio a reformar ocupa suelo urbano común de carácter residencial de grado 2, lo cual significa que se sitúa en una manzana de casco antiguo de reducidas dimensiones. Además, se encuentra en una área de regulación directa, se halla en estado de conservación y es perteneciente su fachada al patrimonio histórico de la ciudad.


Esta norma me influye, ya que ésta consideraría una alteración de la fachada del inmueble, cualquier intervención sobre los diferentes elementos que la integran si no se ajusta a sus criterios.  Sus criterios establecen los materiales a utilizar, las texturas y colores que sean dominantes en la zona en la que se ubica el inmueble, la recuperación o mantenimiento de elementos decorativos como molduras.


Ésto significa tener varios parámetros que tengo que tener en cuenta, y que a pesar de estar en contra de todo en lo que he basado mi proyecto, podremos solución a ésto. En el siguiente paso de mi proyecto, trataré de seguir estos criterios para la restauración del diseño de la fachada, además de poner solución dejando notar lo que puede vivirse dentro de la vivienda, integrando una nueva técnica y aplicación de las nuevas tecnologías para la expresión artística.


La técnica se basa en proyectar imágenes sobre la superficie inanimada como es la fachada, consiguiendo efectos de movimiento o 3D. Esta expresión artística que ha podido verse en numerosas ocasiones en edificios emblemáticos de la ciudad, protegidos por la CPPHAN, haría que la fachada de mi vivienda no se viese afectada permanentemente, cumpliendo así con toda normativa.


· Ordenanza de Rehabilitación Urbana y Gestión Ambiental (ORUGA)

· Criterios de la Comisión de Protección del Patrimonio Histórico-Artístico y Natural (CPPHAN).

· Artículo sobre la ley contra el Patrimonio Histórico.


Nuria Martínez Martínez

#7

Mi oferta, como fue reformulada en clase, se trata de una casa dónde “vivir en arte”, sumergiéndose en él psicodelicamente, de forma casi enfermiza, algo similar a la sensación de cuando se trata de controlar un caleidoscopio, y te pierdes en su movimiento, gama y color. Además, se encontraría materializado con objetos fuera de contexto, algo propio del actual arte conceptual, y simpatizando además con el mundo re-use.


Por lo tanto, teniendo en cuenta mi oferta, la intención desde el principio no ha sido concretamente trabajar con un único material, y es por ello que no he considerado contactar con un artesano propio de un material, me interesaba el sistema constructivo, su composición de materiales, su conformación, su compatibilidad, pero sobre todo, que los materiales elegidos fuesen los correctos para expresar la psicodelia acorde a todo lo que había trabajado hasta ahora.



El sistema constructivo del que he partido ha sido un pavimento elevado técnico, o flotante, con la diferencia de que, en vez de tener apoyos fijos, éstos fuesen de viscolátex. En su terminación, éste contaría con unas piezas móviles que al presionar sobre el pavimento, estas piezas se irían desplazando. Su fin, es totalmente interactuar con el principal espectador que sería el morador, en este caso, María Langarita.


Es por ello, por lo que contacté con mi profesor de Sistemas Constructivos Avanzados, José Antonio Maciá. Aunque le interesó el tema, él tan sólo pudo hablarme de seguridad e inconvenientes. Así, pude darme cuenta de que por dónde tenía que tirar era por dos vías paralelamente: una era ésa, y la otra, la rama de artistas escultores. Aún no sé si bien encaminada o no, pero me entendieron mucho mejor, ya que éste es más, quizá, el entorno profesional dinámico entre el que me convendría moverme.


Primeramente, hablé con dos antiguas compañeras: MReme Silvestre Linde y Elena Beneyto Escandell, que actualmente se encuentran inmersas en el arte y la escultura. Cada una a su manera, pudieron darme referencias, ideas, y opinar sobre mi prototipo. Una de ellas, Elena, me habló de su profesora del área de escultura de la Universidad Miguel Hernández, Raquel Puerta Varó, que podría facilitarme mucha más información sobre los temas que trataba, y que además, le interesaría.


Raquel, anteriormente, había trabajado, en una de sus exposiciones “Paisajes internos”, con las sensaciones, sentimientos, acciones y reacciones que constituyen a un individuo, conforme o no consigo mismo. Con cúmulos de colores, formas, texturas, luces, sombras,… Que para ella conforman el interior de cada ser. Ésto me conquistó, y me animó hablar con ella rápidamente.

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Imagen de la invitación a su exposición “Paisajes Internos”.

Después de situarla en contexto vía mail, ella pudo definir lo que yo quería de manera mucho más precisa, y puso en cuestión muchos puntos del proyecto, aportando sobre todo ideas. Quizá mi mobiliario, o algún tipo de él, podría surgir del propio pavimento, o incluso que éste se extrapolara al paramento vertical, o surgiera del paramento. No sólo hablamos sobre la forma y su situación, sino también de lo que realmente quería transmitir a través de este pavimento, qué sensaciones y con qué finalidad.


Ella definió mi casa como un espacio escultórico donde obra y espacio, fuesen un todo. Una arquitectura camuflada en el arte, donde se cree un ambiente escultórico, y de ahí, nace mi idea de crear este pavimento, e integrarlo plenamente en el espacio. Además, interactuando con María, y pretendiendo trasladar una concreta sensación de inestabilidad según va interviniendo en el espacio.


En cuanto a los materiales que conformarían mi prototipo, estuvo cuestionando la posibilidad de si realmente quería una loseta maciza totalmente transparente en su terminación, o si prefería conservar la textura y se notasen los pequeños volúmenes que conforman las piezas móviles.


Raquel consideró muy interesante la idea del proyecto, y va a ayudarme a buscar referentes que me faciliten a justificar conceptualmente mi proyecto. De esta manera, conociendo  hasta donde han llegado otros, podría empezar a plantearme que es lo que voy a aportar a mi entorno profesional.

Nuria Martínez Martínez

#6 Mi pincel de tamaño medio.

Trazo a trazo, éste se convierte en una prótesis añadida a mi mano derecha. Él, hace que me envuelva en mí misma, desde el momento en que lleno su pequeño depósito de agua. Pequeño, así resulta en tardes de inspiración, en tardes de blanco para mi mente, y de color para las hojas que conforman mi cuaderno.

Un buen papel, es lo único primordial. Su espesor ha de ser el idóneo, aunque luego por sobre valorarlo comience a temerle. A temerle tanto que hasta me crea yo misma incapaz de comenzar. Siempre un papel blanco es temido, que no se ensucie, que no se arrugue. Ui! ya se ha manchado… Me he convertido en una obsesa de solucionar problemas. Necesito hacer ese paso en vano y realizar alguna mancha sin sentido, tenga la forma que tenga, no importa, pero ya lo disimularé. Importa que me he desinhibido, que ya no importa que mi siguiente paso salga mal, porque esa hoja ya está manchada. El miedo a fallar, un error temido que me limita, la aprensión ante una hoja en blanco, el pudor de encontrarme tan desnuda ante… ¿Quién? ¿Ante mí misma? ¿Vergüenza de un error? Bah.

Comienza mi desmelene cuando paradójicamente, recojo mi pelo en una goma con el fin de que no interfiera en el inesperado viaje a esa parte de mí más creativa. Es hora de poner a trabajar, de accionar mi hemisferio cerebral derecho, el emocional. Vuelvo a soltar agua con unos suaves golpecitos, y decido sobre cuál color refregar mi pincel de tamaño medio. Me dispongo sobre el papel, y marco mi trazo lo más definido posible, de manera que voy perdiendo el color elegido a lo largo de mi trazo. Para ello, hay que tener cierta habilidad, e intuir la cantidad exacta de agua y color que contiene mi pincel de tamaño medio, presentir y prever que nuestra línea del esbozo quede perfecta.

Trazo a trazo, mancha a mancha, de color a agua, pinceladas que me van desvelando lugares, voy entrando en flujo, me convierto en la protagonista del dibujo, me siento como la niña que viste a su muñeca a su antojo y elige un vestido porque sí, pues yo así elijo mi gama de color de forma improvisada, y con cierto desasosiego por ello, pero al final, me decido simplemente por pura intuición y afán por continuar.

Es difícil encontrar esa voz creativa, si no concibes, si no mantienes contacto con tu interior, sino reflexionas sobre ti mismo, sobre tu gusto. Ésta técnica, me lleva a formas deseadas, a colores transparentes que permite la acuarela con ese pequeño matiz de tono suave y armonioso.  Me consiente movimientos que sin ser consciente, soy capaz de sentir y manejar con total libertad, y en ocasiones, incluso albedrío.

Después de la acuarela, suelo aplicarle mis líneas de tinta negra que me ayudan a darle esa profundidad que a veces falta. Este método es aplicado por numerosos arquitectos, e ilustradores.

Un ejemplo es Maja Wrońska, actualmente estudiante de Arquitectura en Varsovia, que para llevar a cabo sus ilustraciones, comienza trazando su dibujo con la ayuda de distintos lápices y marcadores, y termina con el uso de la acuarela, dando así vida a sus escenarios. Una de sus costumbres es rociar su dibujo previamente de color azul, rojo o morado, con una intención: “crear lugares al azar en el papel a través de la pintura”.


            Otro ejemplo, que mezcla la técnica de la acuarela junto la tinta, es Norberto Dorante, un arquitecto especialista de la línea, tortuosa, combinada y revuelta al color, que le sirve de ayuda para sus diseños y prototipos.

Nuria Martínez Martínez

#5

Nunca estará de más cuestionarnos si en realidad lo que vemos en muchas salas de exposición, a día de hoy, es realmente arte, o simplemente, nos lo venden como tal, cuando en realidad tan solo es un huevo frito y un kebap sobre una mesa. Algo que sin ir a ésa exposición podríamos contemplar desde nuestra propia casa, sin ni siquiera movernos. Lo contemplaríamos todos los días.


La sociedad comienza a tener presente que la linea de la lógica vital del arte se ha roto, que se ha distorsionado el equilibrio de lo que hace años habría sido sensato en las galerías, y que se ha trastornado el orden de los usos adquiridos.


Pero, como se plantea en“¿Qué estás mirando?: 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos” : ¿Qué es el arte moderno? ¿Por qué se ama o se odia? (Will Gompertz 2013: Epílogo). Will Gompertz nos hace ver en su libro, que el arte, no es arte si no te empapas la historia que hay detrás de las obras, de las personas que hay detrás de los artistas, si no te empapas de la verdadera magia que el arte moderno esconde.


El arte moderno, significó la irrupción de las vanguardias de la primera mitad del siglo XX, que derivó en el arte conceptual, lo que algunos llaman una desmaterialización del objeto artístico. El arte conceptual apareció con manifestaciones muy diversas y con unas fronteras nada definidas, pero una única idea subyacía entre todo esto, y es que no es sólo el objeto físico producido por el artista, sino que tanto ideas como conceptos entran a formar parte del arte.



Avelina Lésper, en su artículo: Brevísimo diccionario de una impostura (2012), dónde expone un análisis crítico y duro del arte contemporáneo, se contrapone a todo lo dicho anteriormente, pues para ella una obra contemporánea es 100% conceptual que despojada de las ideas y del discurso que conllevan pierden su sentido como arte. Ella considera que el arte debe hablar por sí mismo y no llenarse de acompañamientos textuales.


En otro artículo suyo, El arte contemporáneo es una farsa (2012), señala que la carencia del rigor en las obras, ha permitido que el vacío de creación, la ocurrencia, la falta de inteligencia sean los valores de este falso arte, y que cualquier cosa se muestre en los museos.


¿Cómo será considerada esta generación de artistas en el futuro? ¿Serán contemplados como auténticos genios revolucionarios de las artes, o por el contrario, como la generación de ilusos que creyeron que un huevo frito y un kebap sobre una mesa era arte?


Nos encontramos, aún sin quererlo, en una época de artistas incomprendidos, que se resiste a las hilaridades de una oposición con únicamente “gusto estético” que no quiere entender. Una obra podría ser como una amante caprichosa, que requiere un alto precio en esfuerzo mental e intelectual para entenderla como tal, pero hoy en día se califica antes de “genial” al vídeo de un bebé en Youtube.


El arte, a día de hoy, es pensamiento, concepto y experimentación. Su proceso se hace desde el uso de la total libertad, lo que da pie a resultados heterogéneos y totalmente diferentes.

Nuria Martínez Martínez