Mi oferta, como fue reformulada en clase, se trata de una casa dónde “vivir en arte”, sumergiéndose en él psicodelicamente, de forma casi enfermiza, algo similar a la sensación de cuando se trata de controlar un caleidoscopio, y te pierdes en su movimiento, gama y color. Además, se encontraría materializado con objetos fuera de contexto, algo propio del actual arte conceptual, y simpatizando además con el mundo re-use.
Por lo tanto, teniendo en cuenta mi oferta, la intención desde el principio no ha sido concretamente trabajar con un único material, y es por ello que no he considerado contactar con un artesano propio de un material, me interesaba el sistema constructivo, su composición de materiales, su conformación, su compatibilidad, pero sobre todo, que los materiales elegidos fuesen los correctos para expresar la psicodelia acorde a todo lo que había trabajado hasta ahora.
El sistema constructivo del que he partido ha sido un pavimento elevado técnico, o flotante, con la diferencia de que, en vez de tener apoyos fijos, éstos fuesen de viscolátex. En su terminación, éste contaría con unas piezas móviles que al presionar sobre el pavimento, estas piezas se irían desplazando. Su fin, es totalmente interactuar con el principal espectador que sería el morador, en este caso, María Langarita.
Es por ello, por lo que contacté con mi profesor de Sistemas Constructivos Avanzados, José Antonio Maciá. Aunque le interesó el tema, él tan sólo pudo hablarme de seguridad e inconvenientes. Así, pude darme cuenta de que por dónde tenía que tirar era por dos vías paralelamente: una era ésa, y la otra, la rama de artistas escultores. Aún no sé si bien encaminada o no, pero me entendieron mucho mejor, ya que éste es más, quizá, el entorno profesional dinámico entre el que me convendría moverme.
Primeramente, hablé con dos antiguas compañeras: MReme Silvestre Linde y Elena Beneyto Escandell, que actualmente se encuentran inmersas en el arte y la escultura. Cada una a su manera, pudieron darme referencias, ideas, y opinar sobre mi prototipo. Una de ellas, Elena, me habló de su profesora del área de escultura de la Universidad Miguel Hernández, Raquel Puerta Varó, que podría facilitarme mucha más información sobre los temas que trataba, y que además, le interesaría.
Raquel, anteriormente, había trabajado, en una de sus exposiciones “Paisajes internos”, con las sensaciones, sentimientos, acciones y reacciones que constituyen a un individuo, conforme o no consigo mismo. Con cúmulos de colores, formas, texturas, luces, sombras,… Que para ella conforman el interior de cada ser. Ésto me conquistó, y me animó hablar con ella rápidamente.

Imagen de la invitación a su exposición “Paisajes Internos”.
Después de situarla en contexto vía mail, ella pudo definir lo que yo quería de manera mucho más precisa, y puso en cuestión muchos puntos del proyecto, aportando sobre todo ideas. Quizá mi mobiliario, o algún tipo de él, podría surgir del propio pavimento, o incluso que éste se extrapolara al paramento vertical, o surgiera del paramento. No sólo hablamos sobre la forma y su situación, sino también de lo que realmente quería transmitir a través de este pavimento, qué sensaciones y con qué finalidad.
Ella definió mi casa como un espacio escultórico donde obra y espacio, fuesen un todo. Una arquitectura camuflada en el arte, donde se cree un ambiente escultórico, y de ahí, nace mi idea de crear este pavimento, e integrarlo plenamente en el espacio. Además, interactuando con María, y pretendiendo trasladar una concreta sensación de inestabilidad según va interviniendo en el espacio.
En cuanto a los materiales que conformarían mi prototipo, estuvo cuestionando la posibilidad de si realmente quería una loseta maciza totalmente transparente en su terminación, o si prefería conservar la textura y se notasen los pequeños volúmenes que conforman las piezas móviles.
Raquel consideró muy interesante la idea del proyecto, y va a ayudarme a buscar referentes que me faciliten a justificar conceptualmente mi proyecto. De esta manera, conociendo hasta donde han llegado otros, podría empezar a plantearme que es lo que voy a aportar a mi entorno profesional.
Nuria Martínez Martínez