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Huerto de balcón

Inspirados por esta investigación sobre casas autoabastecidas y huertos urbanos, en mi propia casa hemos empezado un pequeñísimo proyecto de un huerto doméstico en el balcón.

Comenzamos plantando en un semillero (una reproducción a escala muy pequeña de un invernadero) algunas semillas de productos de lo más común, como judías francesas, zanahorias, perejil y tomates.

Al principio, no depositamos mucha esperanza en estas pequeñas plantas, y ni siquiera esperábamos ver salir algún brote de la tierra húmeda. Pero, para nuestra sorpresa, los primeros brotes verdes no tardaron en salir. Y no sólo eso, sino que en cosa de un mes, todas nuestras plantitas han crecido lo suficiente como para ser trasplantadas a una maceta de mayores dimensiones, donde, en teoría, crecerán hasta empezar a dar sus frutos.

Plantación 25 de marzo. 27 de marzo 28 de marzo 29 de marzo 1 de abril. 7:57 AM 1 de abril. 9:37 PM 2 de abril. 8:11 AM 2 de abril. 3:45 PM 3 de abril. 8:12 AM 3 de abril. 9:43 PM 4 de abril. 8:02 AM 4 de abril. 3:06 PM Trasplante de judías. 4 de abril. 9:06 PM 5 de abril. 8:11 AM 5 de abril. 8:11 AM 5 de abril. 9:16 PM 5 de abril. 9:16 PM 6 de abril. 10:53 AM 6 de abril. 10:53 AM 6 de abril. 10:53 AM 6 de abril. 10:53 AM 7 de abril. 8:07 AM Trasplante de judías. 7 de abril. 8:07 AM 7 de abril. 2:52 PM 7 de abril. 2:52 PM 7 de abril. 2:52 PM 8 de abril. 7:53 AM 8 de abril. 7:53 AM 8 de abril. 5:02 PM 10 de abril. 8:05 AM 10 de abril. 8:05 AM 10 de abril. 8:10 PM 10 de abril. 8:10 PM 12 de abril. 9:12 AM 12 de abril. 9:12 AM 14 de abril. 8:02 AM 14 de abril. 8:02 AM Trasplante de zanahorias y perejil. 14 de abril. 9:07 PM 14 de abril. 9:07 PM 15 de abril. 8:09 AM 17 de abril. 9:33 AM 19 de abril. 9:44 AM 19 de abril. 9:44 AM 20 de abril. 10:53 AM 20 de abril. 10:53 AM 21 de abril. 9:48 AM 21 de abril. 7:54 PM Trasplante de tomates. 22 de abril. 9:33 AM

Abstract_

Inicialmente, esta investigación surge de la necesidad de saber más acerca de la huella que deja cada una de las personas en el medioambiente. Parece ser que en estos días la ecología está en boca de todos, pero resulta evidente que se trata de un aspecto nuevo y real a tener en cuenta de manera común en los trabajos de arquitectura, así como en otros muchos ámbitos. Como dirían en el Estudio Borrachia, el cambio climático es inminente y lo sostenible debe de ser básico y no extraordinario.

En este trabajo se emplea esa base como punto de partida, aunque la investigación se desarrolle de manera que se dirija hacia el ámbito de lo doméstico y lo privado. Así pues, decir que el objetivo de este estudio es encontrar el cómo reducir el impacto medioambiental de cada una de las personas, podría ser demasiado ambicioso, por no decir incoherente, y por tanto lo que se pretende resolver es un problema algo más específico y acotado como es la producción de recursos energéticos y alimentarios en la propia vivienda.

Este estudio se ha llevado a cabo mediante dos aproximaciones distintas; por un lado la realización de una investigación en el mundo de lo sostenible, para encontrar referencias a arquitectos como Estudio Borrachia y otros profesionales como Britta Riley involucrados en el propósito de encontrar nuevas técnicas para la reducción del impacto medioambiental. Y por otro lado, el contacto con propietarios de pequeños huertos y explotaciones ganaderas de tamaño reducido para entender el funcionamiento tradicional de la producción de alimentos individual.

El resultado de la investigación es un modelo de vivienda de baja densidad capaz de compensar su consumo energético mediante el autoabastecimiento de alimentos y energía, llegando a la conclusión de que es posible incorporar lo sostenible de manera óptima.


Escrito_ 10

Mi investigación en el entorno profesional comienza a partir de uno de los enlaces de referencia que encontramos hará cosa de dos semanas, un artículo sobre un módulo de vivienda que integraba un huerto propio, proyecto conocido como módulo H. Dicho proyecto forma parte de una serie de construcciones realizadas por los alumnos de la Universidad de Morón (Argentina), orquestados por el profesor y arquitecto Alejandro Borrachia.

Borrachia forma parte de Borrachia Arquitectos junto a su padre, un estudio que, según el artículo que aparece en la Revista Presente, está comprometido con la arquitectura sustentable, la cual entienden como “una condición básica para hacer arquitectura. Pero no sólo para dar respuestas en términos arquitectónicos, sino también económicos y sociales. (…) una manera de mejorar la calidad de vida de la gente, innovando en nuevos materiales y aplicando estos procesos al diseño y construcción de viviendas sociales”.

Oscar Aníbal Borrachia, además de arquitecto es docente y el actual decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño, Arte y Urbanismo de la Universidad de Morón. Su carrera empezó bastantes años atrás, y en la última década ha recibido numerosos premios, tanto por su arquitectura construida como en distintas instituciones. Su hijo, Alejandro, ha seguido sus pasos al convertirse en arquitecto y también docente.

Como cuenta en la conferencia TED “Hacia una nueva arquitectura”, Alejandro, como profesor en la UM, dio a sus alumnos la oportunidad de salir de los planteamientos teóricos del aula para construir prototipos a escala natural y entrar en contacto directo con los materiales, los cuales les fueron facilitados por distintas empresas, de manera que los proyectos pudieron acabar en ferias de diseño y sostenibilidad (y después ser publicados en distintos medios para llegar hasta mí).

Además, la Universidad de Morón lleva a cabo proyectos, junto a Borrachia Arquitectos, para la creación de nuevos ecobarrios, proyectos en los que participan todas las titulaciones de la Universidad: Arquitectura, junto a Derecho, Medicina, etcétera.

Me interesa de este entorno su visión de sostenibilidad, no como una condición extraordinaria, sino como parte implícita del proyecto.

Bibliografía


Algunas referencias

La semana pasada estuvimos debatiendo en el grupo de trabajo distintos entornos y publicaciones donde podría ser interesante dar a conocer el proyecto de la casa que se autoabastece.

Algunos de estos enlaces corresponden a diseños para casas autoabastecidas, que renuevan energías, que aprovechan el entorno…

http://www.elcorreogallego.es/galicia/ecg/dos-escolares-disenan-casa-autoabastece-agua-energia/idEdicion-2008-11-21/idNoticia-367182/

http://www.via-arquitectura.net/ara07/088-ara07.htm

http://quenergia.com/energias-renovables/casa-pi-vivenda-eficiente-que-se-autoabastece-de-energia-renovable/

http://www.plataformaarquitectura.cl/2010/11/11/modulo-h-prototipo-experimental-de-vivienda-sustentable-prohuerta-igeo/

http://igeo-fadaum.blogspot.com.es/2011/07/modulo-h.html

http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/33048/Documento_completo.pdf?sequence=1

Por último, estuvimos viendo la posibilidad de utilizar esta revista inglesa como lugar de publicación, por su relación con el tema que trata la casa y porque ofrece la oportunidad de dar a conocer trabajos de esta índole:

http://www.evolo.us/architecture/sustainable-architecture-farm-tower-in-london/

 

Gracias a Adrián Ferrándiz y Ester de Juan por su ayuda.


Escrito_ 9

En Romeo y Julieta, página 19, Shakespeare escribió las palabras para Julieta: “La rosa no dejaría de ser rosa, y de esparcir su aroma, aunque se llamase de otro modo. De igual suerte, mi querido Romeo, aunque tuviese otro nombre, conservaría todas las buenas cualidades de su alma, que no le vienen por herencia.”
Y estas afirmaciones tienen sentido porque se refieren a que el nombre que le damos a las cosas, nombres propios como rosa,  Romeo o edificio, no definen lo que son como lo hacen los Koyukon; supongo que para ellos, así como para Julieta, la rosa sería “la flor que esparce su aroma”, como Romeo es “el hombre con buenas cualidades en su alma”, de la misma manera que para mí la casa de María favorece el procomún y aprovecha recursos.
Esa idea del procomún apareció en un primer momento y no ha dejado de estar presente. La casa de María tiene que tener un nombre que exprese todo lo que sucede dentro, detrás de esa valla de listones de dos metros y medio de altura que apenas dejan entrever el jardín de la entrada con el olivo y el membrillero. La casa de María favorece al procomún, devolviendo al solar la energía necesaria para su construcción, así como parte de los recursos empleados por María, generando gran parte de su alimentación, produciendo energía renovable y aprovechando la luz solar y el agua de la lluvia, por poca que sea.
Para recordar qué es eso del procomún, así es como lo explica Antonio Lafuente en Medialab Prado: “El procomún es la nueva manera de expresar una idea muy antigua: que algunos bienes pertenecen a todos, y que forman una constelación de recursos que debe ser activamente protegida y gestionada por el bien común. El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras.”

Si hablamos ahora del método a seguir para llegar al nombre de la casa, personas de todo el mundo han nombrado a sus casas por distintas formas. Yendo por la carretera hacia San Juan podemos encontrar grandes casas de campo del siglo pasado, o del anterior, nombradas por sus dueños como Villa Cristina, Casa Carmen, nombres en honor a quienes las habitaron. Existe, por otra parte, una ciudad en algún lugar de Uruguay (la autora no concreta el lugar) donde todas las casas están bautizadas por sus dueños. La autora del blog, Ana Laura, habla del nombre de su casa, “Huacalli” que significa cajón o cesta en ‘náhuatl’, lengua de los indígenas mejicanos. Me parece relevante incluir este ejemplo porque la autora nos explica que si decidió ponerle ese nombre, dejando de lado la lengua en la que lo hizo, fue porque la casa es de madera y se asemeja a un cajón. El artículo, De nombres y casas, está publicado en su blog EriSada.
Esta es la forma con la que quiero ponerle nombre a la casa para María Langarita, con un nombre que destaque sus cualidades. La casa no podría llamarse Villa María o Rincón Langarita porque no estaría contribuyendo al procomún, deseo indispensable de María y mío. Para que así sea, la casa debe tener un nombre que la describa, para que así generaciones futuras lo tengan como referencia. Y el elemento principal que la define es la generación de recurso, por lo que la casa de María es, en conclusión, la casa que se autoabastece.

Bibliografía:

  • SHAKESPEARE, William. “Romeo y Julieta”,  1597, página 19. Consultado a 31 de marzo de 2014 en http://www.quieroleer.com.ar/libros/romeo-julieta/19.html
  • Ana Laura. “De nombres y casas”, EriSada, 18 de febreo de 2012. http://erisada.blogspot.com.es/2012/02/de-nombres-y-casas.html [Consultado a 31 de marzo de 2014]
  • LAFUENTE, Antonio. “El procomún”. http://medialab-prado.es/
  • GISBERT, Ester. “Nombrar es contar relatos es construir”, CoLabores, 25 de marzo de 2014. http://colabores.net/2014/03/25/nombrar-es-contar-relatos-es-construir [Consultado a 31 de marzo de 2014]