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Sobre el proceso de trabajo diestro
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Cualquier proceso de trabajo conlleva una implicación personal. En realidad, cualquier proceso no, todo sea dicho, pues siempre existirá quien realice las tareas de forma mecánica y sin cuestionarse a penas nada, como el ciempiés de la fábula que leímos al comienzo de este curso, que movía todos sus pies a la vez sin pararse a pensar en cómo lo hacía, qué proceso seguía. Pero cuando se trata de un proceso de trabajo que pretende llegar a un fin sincero, la implicación personal es inevitable. Quizás unas veces más conscientemente que otras, pero en cada trabajo realizado, yo intento llevarlo a mi terreno para que el resultado sea más satisfactorio.
Es por ello que, cuando se nos encarga la tarea de traducir a nuestra herramienta la geometría de la casa para María, yo siento la necesidad de poner en un formato físico mis inquietudes hacia el proyecto, las cuales aún no habían llegado más allá de mi cuaderno de trabajo.
Estas inquietudes o pensamientos acerca de la casa han existido desde el principio, y es debido a mi “herramienta maestra” y a mi condición personal que decido mostrarlas a través de una recopilación de datos que posteriormente serán claves para definir al completo la casa. Yo me considero una persona ordenada, que necesita tener todos los aspectos que influyen en su vida controlados al minuto: en qué orden introducir los objetos en mi bolso según su frecuencia de uso para una mayor comodidad a la hora de buscar algo en él, colocar las herramientas de trabajo sobre la mesa de forma que pueda acceder a todas ellas de manera rápida y teniendo más cerca lo realmente indispensable… bien podría decirse que se trata de una obsesión que trato de llevar a todos los aspectos del día a día, cuanto más al trabajo.
Hablando ahora del proceso de trabajo, creo que en mi caso siempre procedo de la misma manera: el primer paso siempre consiste en hacer una recopilación de datos; primero se trata de una lista rápida con palabras sueltas e inconexas, ideas con las que trabajar más adelante, y a continuación esa lista se va depurando con la información que vaya encontrando, hasta poder elaborar, por ejemplo, una tabla con datos precisos y bien informados.
Si hablamos de trabajos manuales o artesanía, el proceso apenas varía. Una cosa que me gusta realizar manualmente son tarjetas de felicitación, o también envoltorios de regalos. Suelen ser trabajos con un altísimo grado de implicación personal, ya que van dedicados a personas muy cercanas a mí. De acuerdo con la forma de trabajar que he descrito antes, la primera lista rápida que elaboro tiene que ver con pensamientos sobre estas personas: sus gustos, la relación que mantengamos… y también recopilo otros datos como referencias de modelos que haya visto en alguna red social, texturas que se pueden lograr, etcétera. A continuación, para depurar estas ideas, hago un inventario de los materiales de los que dispongo en casa, que son extremadamente variados.
El resultado de este trabajo es un producto muy personal, una especie de collage de materiales, impresiones y sentimientos, que siempre me aporta más conocimiento. Tanto la elaboración de tarjetas como de tablas y gráficos de datos, supone un aprendizaje sobre el trabajo que voy a realizar y sobre el que ya se ha realizado.
Existen artistas que utilizan esta técnica para realizar sus obras. Heather Dewey-Hagborg, por ejemplo, es una artista que se dedicó a recoger ADN de extraños mediante chicles y colillas usados y así reconstruir sus rostros, según podemos leer en el artículo de ABC. Además, estoy al corriente de un gran número de blogs con temática de manualidades, de entre los que se podría destacar a Simone LeBlanc.
Bibliografía:
- Simone LeBlanc <<http://simoneleblanc.com/wrapped-pom-poms-pennants/>> (Consultado a 9 de marzo de 2014)
- ABC, 8 de mayo de 2013, “Recrean el rostro de desconocidos a partir del ADN de colillas y chicles” <<http://www.abc.es/ciencia/20130508/abci-recrean-rostro-desconocidos-partir-201305081605.html>> (Consultado a 9 de marzo de 2014)
- “Fábula del ciempiés y la araña”, 17 de abril de 2009, Valpar Ascelpio <<http://vaparasclepio.blogspot.com.es/2009/04/fabula-del-cienpies-y-la-arana.html>> (Consultado a 9 de marzo de 2014)
«La geometría solucionará los problemas de la arquitectura.» Le Corbusier
No podría considerar que tuviese una única herramienta de trabajo, ya que, con tal afirmación, me estaría engañando y además os engañaría a vosotros. Pero si tuviese que evolucionar, innovar y desarrollar mi capacidad neuronal para llegar a formar una idea, esa herramienta sería el boceto.
Como dice la propia definición de boceto «…el concepto de boceto refiere al esquema o el proyecto que sirve de bosquejo para cualquier obra. Se trata de una guía que permite volcar y exhibir sobre un papel una idea general antes de arribar al trabajo que arrojará un resultado final.» (http://definicion.de/boceto/)
Pero, para mí, la bocetación va más allá. Es coger un folio en blanco, es coger un lápiz de dureza 2B, es apoyarlo en el propio papel, deslizar formando la primera línea y de ese simple comienzo generar toda una red de líneas de distintos grosores y tipologías formando una idea o dibujo que define con claridad y con cierta apertura un proyecto. Lo apacible del boceto es que puedes intervenir en el sin miramientos, puedes rayarlo, borrarlo, repintarlo de tal forma que en ese preciso momento de definición es cuando surge un desarrollo. Es durante este proceso cuando surge la inspiración, la máxima capacidad de intervención y a mi forma de trabajo una gran lucidez compositiva.
Claramente la técnica de bocetación no es la misma para todos los arquitectos. Hay una serie de arquitectos que piensan de la bocetación como un paso secundario o un paso no tan potente como para llegar a definir un espacio o realizar un proyecto.
Unos piensan como: «“Borrón” espontáneo, normalmente previo a otros dibujos más definitorios del objeto arquitectónico. Expresa la idea de un proyecto de un modo aún confuso» (Ignacio Araujo, La forma arquitectónica: 1976, 23-31). Así deja clara su opinión, afirmando la idea de boceto como algo inacabado, algo que no se ha llegado a desarrollar y que aun le falta mucho por hacer.
Pero luego están, otra serie de arquitectos que muchos considerarían los arquitectos “tradicionales” al preferir técnicas alejadas del proceso informatizado y decantándose por un dibujo manual para concebir su proyecto o la idea que tenía en mente.
Un mensaje que deja claro el arquitecto Ricardo Meriño Barrios en su página principal, al inicio de esta, dictaminando que: «Quien domina la capacidad de bocetar a mano alzada, posee la creatividad que necesita para el logro de un buen diseño en el campo de la arquitectura y el diseño en general.» (http://bocetosarquitectonicos.blogspot.com.es/ )
Una técnica que encontré dentro del campo de la bocetación es el trabajo de Rodrigo Cáceres Céspedes que en su obra de “Endless Cycling” muestra con claridad todos los pasos y la evolución por la que ha pasado el propio arquitecto para llegar a la definición de su propia idea.

Con esto, me reafirmo en la idea, de que la bocetación se convierte en una de mis herramientas más utilizadas y desarrolladas a la hora de realizar un proyecto. Ya que durante el proceso o desarrollo de este llego a una idea o forma que una vez preconcebida en mi cabeza he sido capaz de desarollar positivamente.

José Isidro Pastor Tormo
// HERRAMIENTA
#6 Mi pincel de tamaño medio.
Trazo a trazo, éste se convierte en una prótesis añadida a mi mano derecha. Él, hace que me envuelva en mí misma, desde el momento en que lleno su pequeño depósito de agua. Pequeño, así resulta en tardes de inspiración, en tardes de blanco para mi mente, y de color para las hojas que conforman mi cuaderno.
Un buen papel, es lo único primordial. Su espesor ha de ser el idóneo, aunque luego por sobre valorarlo comience a temerle. A temerle tanto que hasta me crea yo misma incapaz de comenzar. Siempre un papel blanco es temido, que no se ensucie, que no se arrugue. Ui! ya se ha manchado… Me he convertido en una obsesa de solucionar problemas. Necesito hacer ese paso en vano y realizar alguna mancha sin sentido, tenga la forma que tenga, no importa, pero ya lo disimularé. Importa que me he desinhibido, que ya no importa que mi siguiente paso salga mal, porque esa hoja ya está manchada. El miedo a fallar, un error temido que me limita, la aprensión ante una hoja en blanco, el pudor de encontrarme tan desnuda ante… ¿Quién? ¿Ante mí misma? ¿Vergüenza de un error? Bah.
Comienza mi desmelene cuando paradójicamente, recojo mi pelo en una goma con el fin de que no interfiera en el inesperado viaje a esa parte de mí más creativa. Es hora de poner a trabajar, de accionar mi hemisferio cerebral derecho, el emocional. Vuelvo a soltar agua con unos suaves golpecitos, y decido sobre cuál color refregar mi pincel de tamaño medio. Me dispongo sobre el papel, y marco mi trazo lo más definido posible, de manera que voy perdiendo el color elegido a lo largo de mi trazo. Para ello, hay que tener cierta habilidad, e intuir la cantidad exacta de agua y color que contiene mi pincel de tamaño medio, presentir y prever que nuestra línea del esbozo quede perfecta.
Trazo a trazo, mancha a mancha, de color a agua, pinceladas que me van desvelando lugares, voy entrando en flujo, me convierto en la protagonista del dibujo, me siento como la niña que viste a su muñeca a su antojo y elige un vestido porque sí, pues yo así elijo mi gama de color de forma improvisada, y con cierto desasosiego por ello, pero al final, me decido simplemente por pura intuición y afán por continuar.
Es difícil encontrar esa voz creativa, si no concibes, si no mantienes contacto con tu interior, sino reflexionas sobre ti mismo, sobre tu gusto. Ésta técnica, me lleva a formas deseadas, a colores transparentes que permite la acuarela con ese pequeño matiz de tono suave y armonioso. Me consiente movimientos que sin ser consciente, soy capaz de sentir y manejar con total libertad, y en ocasiones, incluso albedrío.
Después de la acuarela, suelo aplicarle mis líneas de tinta negra que me ayudan a darle esa profundidad que a veces falta. Este método es aplicado por numerosos arquitectos, e ilustradores.
Un ejemplo es Maja Wrońska, actualmente estudiante de Arquitectura en Varsovia, que para llevar a cabo sus ilustraciones, comienza trazando su dibujo con la ayuda de distintos lápices y marcadores, y termina con el uso de la acuarela, dando así vida a sus escenarios. Una de sus costumbres es rociar su dibujo previamente de color azul, rojo o morado, con una intención: “crear lugares al azar en el papel a través de la pintura”.
Otro ejemplo, que mezcla la técnica de la acuarela junto la tinta, es Norberto Dorante, un arquitecto especialista de la línea, tortuosa, combinada y revuelta al color, que le sirve de ayuda para sus diseños y prototipos.
Nuria Martínez Martínez
Artesanía
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Comienzo por la base pieza que sostendrá todo el peso del catafalco, esto comienza a tomar forma, cuerpo central y contrarremates empiezan aparecer formando el conjunto que pronto estará ocupado por ninots, por ultimo comienza a nacer de entre los trazos ,el remate que coronara la hoguera elemento que llamara la atención del publico que mas tarde atrapara el guion de los bajos.
El boceto, la idea esta acabada pero aun falta trabajo. hay que crear un guion que atrape unas carteletas que interesen y enganchen, pero mas importante es diseñar unos ninots carga importante que transmitirán la historia y el mundo que quiero contar.
Pero por ahora solo tenemos lineas sobre un papel puede llegar a insinuar sus volúmenes, esta idea plana tiene que pasar a ser maqueta para ver como se comportara, cuanto ocupara en el espacio. Ya sabemos las formas que queremos conocemos la escala que queremos que alcance. Tenemos que extrapolar los datos de volumen mediante un escaneo de la maqueta todo este proceso esta informatizado ya el factor humano poco tienen que ver, este proceso es casi automático excepto ese toque del artista que siempre quedara hay a la hora de dar detalles en esta parte del proceso que parte directamente del escaneado de la maqueta. por ultimo dar color y acabado a la obra.
Ya solo queda que las piezas salgan a la calle y que colonicen la ciudad.
Este es el proceso de creación de una hoguera, de este proceso creo que se pueden extrapolar algunas técnicas a la creación de una casa y de arquitectura en general, y estoy deseando ver como pueden llegar a aplicarse.
Artesanía
Mi forma de trabajar se basa fundamentalmente en dos fases: una primera fase previa de investigación y la otra fase es la de construcción.
A la hora de enfrentarme ante cualquier enunciado mi primer paso es informarme todo lo posible sobre aquello en lo que vaya a trabajar y buscar referencias de trabajos que ya se hayan hecho o que se están llevando a cabo. Mis principales medios de búsqueda son Internet como herramienta principal y especialmente la página Plataforma Arquitectura, la cual me permite conocer todo lo que esta aconteciendo en la actualidad en mi ámbito de trabajo. También me gusta consultar con mis compañeros de la carrera para saber si ellos han abordado alguno de los temas que se me han planteado e incluso a mis amigos de diferentes carreras que de algún modo podrían intervenir en mi trabajo.
Una vez completada esta primera fase, el siguiente paso es empezar a idear como voy resolver el enunciado, haciendo algunos dibujos y bocetos rápidos con el fin de plasmar esas ideas previas y darles forma. Mi intención es reflejar todo ese análisis previo teniendo los conceptos e ideas claras y esbozadas para continuar con el siguiente paso.
El siguiente paso es la parte que mas me gusta de mi forma de trabajar, ya que se centra en construir a pequeña escala aquello que había planteado. Esta maqueta es una representación de los pasos previos y a la vez que la voy haciendo me voy dando cuenta del grado de dificultad que tiene el proyecto que estoy pensando llevar a cabo y si su construcción es viable o no. Para esta construcción suelo utilizar materiales que tengo a mano o que pueda conseguirlos de inmediato para poder realizarla lo más rápido posible.
Si este paso es favorable, el paso concluyente es definir los materiales adecuados para llevar a cabo la construcción de mi proyecto de una forma mas profesional y definitiva. Si todo el proceso y la elección de los materiales ha ido bien, el resultado final es bueno y satisfactorio; de lo contrario si algún material no funciona como lo había pensado, inmediatamente busco otro para poder sustituirlo y comprobar si este es el adecuado.
El análisis de mi forma de trabajar tiene su fuerte en la construcción de maquetas, porque me siento mejor y mas útil trabajando de esta manera y la conclusión que extraigo es la siguiente: al construir mi proyecto a pequeña escala me doy cuenta de si lo que estoy planteando es algo racional y si tiene sentido continuar con ello; de esta manera puedo rectificar volviendo a mis primeros bocetos una vez conocidas las limitaciones que me supone mi proyecto, modificando aquello que no he sido capaz de dar solución a la hora de construir la maqueta.
Si no lo dibujas, no lo entiendes
BIBLIOGRAFÍA
PROYECTOS 4. TALLER 5, 2012 - 2013. Expresión gráfica en el proyecto arquitectónico. El dibujo como medio de comunicación / El dibujo como herramienta de expresión. Expresión gráfica.
Oscar Kaplan Frost, 2007. "Dibujo analógico + Dibujo digital". Universidad de Palermo











