Archivo de la categoría: REFLEXIONES

Entorno profesional.

Poco a poco se está definiendo, parece que por fin empiezo a encontrar mi entorno. Al definir que la casa de María iba a estar situada en la azotea de un edificio, encontré cierta relación con el trabajo de Santiago Cirugeda, aunque no terminaba de ver una relación del todo directa. Tras seguir indagando acerca de su trabajo, y de diversos proyectos de recetas urbanas, comencé a sentir bastante empatía con el colectivo, y finalmente asumo que estoy llevando a cabo una de sus recetas urbanas, y que por ello, el por qué la casa está o deja de estar en ese lugar es algo muy trascendente.
Todos los trabajos de este colectivo tienen una temática clave, la ciudad es de los ciudadanos, en todos los aspectos, pero sobre todo, en lo social. Santi, como le llama casi todo el mundo, comenzó con este tipo de proyectos de forma individual incluso antes de acabar su formación como arquitecto, actualmente colaboran hackers, fotografos, cirquenses, y un largo etc, todos juntos forman Recetas Urbanas.
Defienden la autoconstrucción y reutilización de materiales, no solo como recurso económico, también como parte de la formación de una persona. En las trincheras de la facultad de Bellas Artes de Málaga, comenta que hablando con los alumnos que participaron en la creación de estos espacios no llegaban a comprender por qué estaban haciendo eso, pero que les gustaba, que se sentían a gusto haciendo algo que ellos mismos iban a utilizar, no solo eso, también el vínculo que se creaba entre ellos al trabajar de forma común en que pretendían que fuese su futuro lugar de trabajo
La receta urbana que estoy siguiendo es de las primeras que se llevaron a cabo. Aunque en la actualidad se dedican a recetas que involucran a un colectivo como son asociaciones y demás, en su momento realizaron numerosos asesoramientos para la implantación de viviendas en azoteas aunque casi ninguna llegó a ejecutarse por temor, y yo creo que también por desconfianza y desconocimiento de la normativa.
Ese gran aliado, o enemigo, depende del proyecto que hablemos, de este colectivo, la normativa. En ocasiones realizan proyectos alegales, y tras su finalización se autodenuncian, con la finalidad de "legalizar" de alguna manera aquello que han conseguido y quieren mantener, otras veces, simplemente proponen ocultarlo. Sin embargo, otras de sus  recetas,  consisten básicamente en hacer uso de esa normativa, encontrar ese ámbito dentro de ella en el cual sí pueden trabajar. Este es el punto en el cual comencé a sentirme identificada con su trabajo, y me di cuenta de que tal vez en la ficción de María no enfatizo lo suficiente el por qué ha de estar ahí.
Ha de estar ahí porque María necesita estar en contacto con la ciudad de una forma muy directa. Necesita un espacio donde poder trabajar con el equipo que toque ese día, y si hoy no se trabaja en casa tiene que ser fácil y rápido llegar a ese lugar. Tiene que tener contacto con el poco verde que hay en la ciudad, desde esa azotea tiene contacto casi directo con varias zonas verdes, incluido el retiro. 

Del entorno profesional al arte de trabajar y vivir

En esta serie que busca herramientas para la construcción de nuestra heurística he hecho referencia en varias ocasiones a los entornos profesionales en los que desarrollamos nuestro trabajo como una especie de guías en las que apoyarnos. Hoy veremos cómo se articulan esos entornos en un mundo sin relato universal, recuperando ideas de los gremios o artes y reflexionando sobre la gestión del conocimiento. Y veremos que sin ellos toda esta búsqueda no tiene sentido… 

Hasta ahora, todas las herramientas de reflexión práctica de las que he hablado, estaban enfocadas a la autoreflexión. Incluso al construir nombrando, estaba hablando, como mucho, del grupo de personas involucradas en un “proyecto”. Sin embargo, en todas ellas está implícita la búsqueda de un entorno profesional en el que crecer con.

Qué hace un entorno profesional

Desde esa primera introducción a distintos recorridos profesionales en la nueva economía, veíamos que Agustín hace su trabajo dentro de una comunidad de la que es parte, no como usuario sino como productor de la misma. Alguien capaz de modificar ese entorno. Por tanto, lo que aplicábamos a los flujos materiales con los transductores (visto que no hay cosas vs. personas sino “ocurrencias“) aplica a los entornos profesionales directamente. Y los cambios que hagamos en ellos, ocurren en un taskscape o paisaje de tareas común con el que interactuamos al desplegarse a nuestro alrededor mientras avanzamos en nuestro trabajo. Las visiones o mitos que impulsan nuestro trabajo sólo pueden construirse colectivamente. Más aún, sólo podremos afrontar los riesgos de la creación si tenemos la seguridad que nos da un entorno profesional, y lo que podemos hacer y el placer que podemos obtener con ese trabajo se multiplica cuando, más que compartirlo, lo trabajamos entre muchos. Por otro lado, sólo si esas comunidades de práctica son dinámicas y permiten el conflicto podremos crecer con ellas y superar el encorsetamiento de la hiperregulación hija de la modernidad para hacer cosas nuevas con nombres nuevos.

Actualmente, gracias a las tecnologías de información y comunicación tendemos a pensar que teniendo la información a nuestro alcance sólo tenemos que conocerla para ser capaces de hacer lo que los profesionales de esos entornos hacen. Por ejemplo, teniendo patrones de costura, unos cuantos videos de youtube y algo de práctiva podemos hacer prendas sencillas. Con tutoriales algo más avanzados podríamos aprender a moldear y sacar nuevos patrones y compartirlos. Incluso podríamos aprender a hacer drapeados y pliegues que requieren técnicas de costura más difíciles. ¿Pero llegaríamos a coser como hacía Alexander McQueen?

424px-A-shirt_model_SUBTJEMIZ.svg 800px-Grading_a_smaller_waistband Manipulating fabric p 295 447007939a039c46732f985fa9e235be DSCN2553-560x420 b52e8ad5ae63810eb8c05f5eb17b147c 76b3055c-1740-11df-94f6-00144feab49a.img

Creo que no… ¿Qué nos falta? Básicamente, el incentivo para recorrer todo ese camnio, es decir, tener ese entorno profesional en el que tenga sentido hacer todo eso: colegas, colegas, encuentros, maestros, visiones, inversiones, debates,…

Los secretos del gremio

Podemos remontarnos a los gremios para hablar de esa diferencia. Los gremios fueron unos agentes económicos muy importantes en la Edad Media y su actividad se asocia muchas veces al monopolio de una actividad y al secretismo. Hasta el punto de que en la Ilustración, con el comienzo de la producción industrial fueron denostados, e incluso prohibidos, por ambas cosas. De ahí que ahora la palabra tuviera un tinte negativo durante mucho tiempo. Ahora, en cambio, de nuevo se vuelve a ellos para buscar referentes para la cooperación entre individuos.

quote-Robert-Frost-we-dance-round-in-a-ring-and-105511Pero lo que me interesa es que en la Ilustración esta actividad de gestión del conocimiento se vio como misteriosa y conspiradora, vinculándola muchas veces a los rituales oscuros o la magia. Pero según Manuel Delgado, el secreto es inherente a cualquier asociación humana, desde la pareja hasta la ciudadanía. Saber lo mismo nos hace iguales, distintos grados de conocimiento nos dan distinto grado de pertenencia. Y quizá simplemente eso es lo que los gremios, con sus sistemas de aprendices, oficiales y maestros, representaban. Es más, también según Delgado, en una asociación nadie sabe, vamos haciendo según suponemos. Sólo el secreto que compartimos, que intentamos mantener con nuestra actividad común y nuestra conversación, sabe. Visto así, en sus rituales los miembros de los gremios no hacían otra cosa que “seguir bailando”, manteniendo y transfiriendo el conocimiento de un oficio que sabían que ninguno poseía individualmente sino como colectivo. Delgado lo explica muy bonito con un verso de Robert Frost, The Secret Sits:

We dance round in a ring and suppose, / But the secret sits in the middle and knows

De entorno profesional al Gremio

Por ejemplo, la práctica medicina para hacer una buena práctica, se basa desde hace un tiempo en pruebas. En esta forma de práctica que se llama medicina basada en la evidencia, el conocimiento médico tiene la forma de ensayos clínicos que se comparten en artículos, revistas y congresos y que se estudian y analizan para luego aplicarlos en la práctica del tratamiento a pacientes. Pero también se debaten y evolucionan. Se da por supuesto que no son inamovibles, sino que nuevas pruebas pueden cambiar lo que dábamos por bueno.

tumblr_ll1mpkcpdx1qc4zz6o1_500Y en la arquitectura y el diseño, ¿hay un equivalente?

Ya vimos que las normas se quedan rápidamente atrás de las nuevas realidades pues son muy estáticas… A parte de ellas, los entornos de trabajo y las instituciones que aglomeraban a estos profesionales están en descomposición (quizá debamos otro día indagar más y explicar esto bien para la arquitectura). Ante su caída, aparecen múltiples entornos parciales que emergen de los fragamentos de lo que antes parecía un todo.

En este contexto, ¿qué es generar nuevo conocimiento en arquitectura?

En este sen

tido es muy interesante la propuesta de Farshid Moussavi y Alejandro Zaera en su trabajo Phylogenesis. A raíz de una exposición de su trabajo organizaron el conocimiento que habían adquierido en la práctica en “familias” de formas que sin quererlo se habían repetido una y otra vez. Por el carácter de su trabajo, este conocimiento se trataba de algoritmos y formas topológicas que separaban y preparaban para poder usarlos y adaptarlos en nuevos proyectos. De esta forma hicieron lo que es común en la programación de software libre: aislar pedazos de código funcionales para poder usarlos más tarde y compartirlos.

Este trabajo recuerda a los patrones de Christopher Alexander. Que son “una descripción de un problema que ocurre una y otra vez en nuestro entorno, así como la solución a ese problema, de tal modo que se pueda aplicar esta solución un millón de veces, sin hacer lo mismo dos veces”. Un patrón “da un nombre al patrón, describe el problema que trata, ofrece una solución y, finalmente, habla de las consecuencias, ventajas e inconvenientes, que tiene esta solución.”

Pattern 1Jin-Jun Yeo explica que haciendo esto, FOA estaba posibilitando que ese conocimiento tuviera una nueva vida en futuros proyectos. Hacían el repositorio para ellos, como una forma de tomar consistencia en su trabajo y conseguir nuevos encargos como los que les habían permitido ganar ese conocimiento. Pero también era de interés para otros profesionales que trabajaran de forma similar a ellos. Estas experiencia de compartir conocimiento nos recuerdan a lo que debía ser el conocimiento gremial. Y es que uno de los objetivos declarados de los patrones es “formalizar un vocabulario común entre diseñadores” pero también entre todos los involucrados en un proyecto.

Los repositorios de Alexander o FOA y sus combinaciones llevan a lo que podríamos llamar “estilos” de arquitectura. Pues las combinaciones de las soluciones dan lugar a formas que pueden repetirse sin llegar nunca a hacer lo mismo pero que mantienen un carácter o rasgos comunes.

Pero en ambos casos hay una voluntad práctica de ir más allá. Tanto FOA como Alexander hacen hincapié (aunque no sea de lo que más se habla cuando se reseña su trabajo) en las formas organizacionales que permiten trabajar con esos patrones. De nuevo vemos que el conocimiento es algo que ninguna persona posee sino que emerge en la propia práctica.

Del gremio al Arte

Sin embargo, ninguno se consideraría parte de un gremio… quizá los seguidores de Alexander estén más cerca aunque aún se parezcan más aun club de artesanos.

Como dice David de Ugarte:

Y es que hay una notable diferencia entre el artesano en la definición anlgosajona que usa Sennet, (craftman, alguien con una habilidad manual en un proceso material de producción específico) y el artesano (miembro de un Arte)

Los artes italianos o las hansas de los países bajos eran mucho más que un grupo de profesionales que compartían repositorios de patrones y soluciones. Eran sobre todo una organización social. El Arte era el contexto de conocimiento pero también de seguridad social, pensiones, ética,…

Los distintos artes no eran sólo comunidades técnicas o de negocio. Eran comunidades que conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio. El modelo ético de la producción del Arte se basaba en un empoderamiento progresivo del artesano en la actividad práctica y productiva. El aprendiz no sólo recibía conocimientos, sino que los recreaba, reviviendo a través de su propia carrera como artesano la historia y los logros del Arte en su conjunto.

El itinerario del aprendiz es su evolución en ese paisaje de conocimiento y relaciones sociales.

Así, un entorno profesional, una comunidad de práctica y una sociedad de trabajo (y vida), gradualmente darán más importancia al conocimiento sobre cómo vivir, produciendo, que a las formas. Aunque son precisamente éstas, sean producciones de objetos o rituales, las que tienen embebidas el conocimiento sobre cómo vivir.  Dentro de un Arte hay mucho más conocimiento que repositorios formales, de patrones. Quizá una forma de reconocer a un entorno evolucionado y con conocimiento “en su interior” sea ver si tienen dichos y proverbios: “Hebra larga costurera corta”, “Los botones y las sedas más oscuros que las telas” o también en software: “When all else fails, read the instructions”, “Weeks of coding can save you hours of Planning!!”

Dónde vive el conocimiento

800px-Rembrandt_-_De_Staalmeesters-_het_college_van_staalmeesters_(waardijns)_van_het_Amsterdamse_lakenbereidersgilde_-_Google_Art_ProjectEn su decadencia los gremios como gestores del conocimiento fueron sustituidos por las universidades que, en un mundo con nuevas formas de transmitir la información como la imprenta, ya no necesitaba mantener el conocimiento. Lo imprimía para transmitirlo y se centraba en generar nuevo con los nuevos métodos de investigación científica. Pero el secreto como forma de poder, el privilegio de “usar” el conocimiento, siguió con otra forma: la patente. A partir de la cual, “no se monopolizó la herencia del pasado sino el alejamiento de ella”. (Bacon en Mumford, 1992:93).

Ahora las formas de transmitir la información son tan rápidas que incluso las patentes y la propiedad intelectual están en cuestión. Incluso la ciencia y la academia se cuestionan.

James Leach (2012), estudiando precisamente la política implícita en las leyes de propiedad intelectual por un lado y, por otro, la protección de la cultura inmaterial, ve que los artistas tampoco dan importancia a la propiedad del objeto de arte como una expresión a proteger sino como una muestra de su lugar en esa “organización social”:

Aragon and I suggested that artists were seeking to make claims over achievements not so much in the realm of material productions, but rather in achievements of relational positioning, vis-à-vis their human fellows (sponsors, hosts, colleagues, kin and audiences) as well as deity (Aragon and Leach 2008). Their physical art is not the key achievement. Rather, their work – as either material art or performance – is both the communicative sign and physical realisation of their social or relational accomplishment, and thus a sign of their power.

is not objects, nor fixed rights of people over objects. Rather, it is abilities in relation to deity, predecessors, and others with whom one sits in relations of mutual obligation (Leach 2006), and through the whole recognition and engagement, the person themself emerges.

Precisamente lo que también se desprende de la herencia de las Artes:

Hoy pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. El Arte, al unir producción y mercadeo representa pues la integridad de un modo de ser y trabajar consciente del significado de su trabajo y orientado al mismo tiempo al mercado y al mundo.

Casa: Relaciona a las personas evadiendo las tecnologías

El nombre con el que voy a expresar la esencia de mi casa, tiene que ser un nombre que hable de ella sin necesidad de explicarlo para entender su significado; es decir que al leer su nombre sepamos que estamos hablando de la casa que yo he proyectado que es distinta a las demás.

La actividad que va a desarrollarse en la casa o el fin para el cual la he diseñado es el punto fuerte en el que me baso para poder asignarle el nombre que la define. El nombre pretende definir las actividades que se pueden realizar dentro de esta casa, en lo que se refiere al intento de relacionar a las personas, de una forma mas directa y personal eliminado todo aquello que nos impide llevar a cabo esta conexión personal (en mi caso el conflicto lo generan las nuevas tecnologías principalmente la red móvil e Internet ). En este sentido las actividades que engloban este nombre, pueden ser aquellas en las que el único fin es fortalecer esta relación de tu a tu entre las personas, recuperándola y volviendo a ponerla de “moda”, puesto que creo que es necesario e imprescindible relacionarnos los unos con los otros en lugar de utilizar “máquinas” como intermediarios.

A la hora de construir mi casa estoy teniendo en cuenta la idea de que es necesario mantenernos vivos, pensar que la tecnología no lo es todo, que sin una persona nada de esto tendría sentido y que por lo tanto el contacto directo con tus semejantes es vital. Por lo tanto al darle este sentido a mi casa, estoy estableciendo unos vínculos a la hora de habitarla, unos vínculos muy personales que son la esencia y el tema central de esta casa. Llegado a este punto puedo otorgarle y definir su esencia como una casa que “Relaciona a las personas evadiendo las tecnologías”.

A pesar de estar recuperando aspectos que hoy en día se están perdiendo cada vez mas, como es la relación directa entre personas, mi arquitectura se inclina hacia la innovación; hacia el mundillo de crear nuevas formas y figuras, que tengan cabida en este increíble oficio como es el de ser arquitecto. Por lo tanto mi entorno profesional se va decantando hacia esas nuevas formas, nuevas ideas constructivas, esa arquitectura moderna e innovadora en la que pretendo introducirme y tener cabida.

 


Ca Langarita

      Todos estamos trabajando en "una casa para María Langaríta". Podría decirse que estamos haciendo las Casas Langarita, este sería nuestro nombre común. Si quisiéramos hilar más el hilo, mi casa para María podría ser la casa Langarita-Serrano, por la calle en la que la ubicamos, o María 16. La información que dan estos nombres no es mucha, donde está o quien la habita. Pero....¿Qué pasa en esta casa?

      La casa se transforma diariamente, los ritmos que se dan ella van variando a lo largo del día y los días. Puede haber un ajetreo  descomunal, o la más pacífica calma. Podría ser la casa que cambia. Vamos a sacarle los peros.... ¿por qué cambia? ¿cómo cambia? ¿cuándo cambia? Cambia para envolver el espacio de la actividad que en ese momento se está dando en ella, cambia transformando el espacio formalmente, y cambia cuando hace falta, los usuarios deciden cuando y cuanto. La casa que cambia para envolver el espacio, cuando los usuarios necesitan y como ellos lo deciden.

      Pero sigo sin saber cómo es la casa, ¿qué forma tiene?  y ¿de qué color es? No se sabe. ¡Es invisible!  La casa invisible que cambia para envolver el espacio, cuando los usuarios necesitan y como ellos lo deciden... No es invisible para todos, solo para los que tiene que serlo. Es como esa casa del árbol, un escondite que sólo María y quien ella quiera sabrá que está ahí. Un escondite desde el que observar el ajetreo de la ciudad, seguir en contacto con ella, verla, sentirla, pero desde otro punto de vista. Y en ese mismo escondite dejar de estar en la ciudad, aislarse de ella y esconderse en su casa, bajo su segunda piel, con quien ella quiera.

      La casa oculta deformable. Creo que este nombre la define bastante mejor. Tal vez faltaría enfatizar el hecho que la ciudad no queda oculta a ti, pero no es tan importante como los aspectos que si nombra.

blablabla

María es una persona muy sociable, le encanta compartir su vida con sus amigos y familiares, y siempre acaba compartiendo también su casa. Además de trabajar en ella casi cada día con las personas que la situación lo requiere, suelen venir conocidos a pasar pequeñas estancias (¡¡pueden ser horas o días!!), en algún momento "vendrán" niños (no se sabe cuantos ni cuando), incluso puede que algún familiar o amigo realice una larga estancia en la casa con ellos.

La casa deberá ser apta en múltiples situaciones, tanto en el interior como en el exterior. Al definir la ubicación en la cubierta de edificio número 16 de la calle Serrano, tenemos un "solar" que no va a ser cubierto por completo (o sí). En un área concreta de este, la casa tendrá que ser invisible, lo que no significa que deje de ser.



Nombrar es contar relatos es construir

Como todas las semanas, vamos a por una nueva herramienta de reflexión práctica. En esta ocasión, pensando sobre la condición pública tanto del objeto de nuestro trabajo como del trabajo en sí.

2010-11-01_IMG_2010-10-25_01.26.59__L1603.jpgImaginemos una casa entre medianeras, su condición pública se resume a su fachada. Está claro que esto es una simplifcación y no sólo formal. Pero si entendemos que esa fachada es una de las interfaces con las que la casa se relaciona con el resto del mundo material, las fachadas de una casa entre medianeras pueden entenderse como algo más que la pared libre que da a la vía pública. Mucho del trabajo de Andrés Jaque, por ejemplo, puede entenderse como el intento de reivindicar la condición política y pública de las cosas de la vivienda.

Otra forma de expresar la condición pública y política de las cosas es a través del lenguaje, de los nombres que les damos. Las cosas, personas y animales toman existencia entre ellas al interactuar unas con otras, pero también al ser llamadas por su nombre. Poner nombre es la herramienta de reflexión práctica que esta semana vamos a indagar como forma de conocer y crear nuestras construcciones y nuestro trabajo.

La red y la taxonomía

Tim Ingold en su libro Being Alive, en el capítulo Naming as storytelling, habla de que la gramática distingue entre nombres propios y nombres comunes. Los nombres propios se refieren a un individuo, cosa o animal particular y los comunes a un miembro de determinada clase de entidades (Ingold, 2011:165). Las personas tenemos nombres propios y así nos convertimos en individuos con identidad. A veces damos nombres propios a algunos animales o cosas, es una forma de hacerlos humanos, de incluirlos en nuestra sociedad. También los lugares tienen nombres únicos, especificados por una dirección que funcionan como los nombres propios. Como lugar, la casa está en el número X de la Calle Y, es única. Pero como cosa es una entre las muchas casas entre medianeras, con su nombre común la clasificamos.

Para Ingold, esta distinción entre nombre común y nombre propio está basada en una distinción entre dos órdenes de conocimiento distintos: la red y la taxonomía. Y ambos son los proyectos de conomiento de la ciencia y el estado, de la biopolítica y la normativa: delimitan y clasifican.

Ingold compara la red a la unión de varias agendas de direcciones, con ellas puedo conectar con una serie de individuos o lugares particulares, individualizados. Y la taxonomía, a una guía de campo de las que usan los naturalistas para reconocer especies de animales y plantas. Éstas dan una descripción general que permite asignar las entidades a ciertas clases. Así identificar a una “persona” de la agenda (red) es reconocer su singularidad (ibid:167) e identificar a una “cosa” de la guía (taxonomía) es denegarla, descartar su idiosincrasia individual para destacar las características que comparte con otras (ibid:167).

La primera identificación es horizontal y divisoria pues se centra en la diferencia al distinguir a un individuo y posicionarlo, la segunda es vertical y agrupa las cosas al reconocerlas por sus atributos. En esta disyuntiva entre el reconocimiento de la individualidad y su negación se encuentra el pensamiento occidental. Así tenemos una división ontológica tripartita: la superficie de la tierra dividida en lugares, el universo de las cosas que clasificamos taxonómicamente y la sociedad de las personas que se relacionan en redes (algunas cosas tendrían la suerte o desgracia de ser incluidas en ésta útlima gracias a los nombres propios).

Conocer con verbos y no sustantivos

Por todo lo que ya sabemos de Ingold podemos suponer que no se conformará con esta división. Pues, por ejemplo, para él la tierra no es una superficie lista para ser ocupada: “Se despliega en el curso de la propia vida, a través del movimiento de personas y animales, vientos y corrientes, cuerpos celeste y todo lo demás”. Las personas tampoco son “individuos cuya identidad está fijada previamente a su vida en el mundo, sino como lugar de una actividad en desarrollo que no tiene principio ni final”. Ya no hay distinción entre personas y lugares ambos toman existencia juntos en sus movimientos. Los nombres propios pierden sentido “porque las personas no son seres que se mueven sino que son sus movimientos“. Ahí reside su presencia. Y los lugares no son sitios que se conectan en redes, “sino formaciones que aparecen en el proceso de movimiento”. También los nombres comunes pierden sentido. Si las cosas “ya no existen en sí mismas, sino que son la encarnación más o menos efímera de la actividad-en-relación-con-otros, entonces el proyecto de su clasificación – que las agrupa y divide según atributos fijos – se torna imposible”.

En ese mundo que Ingold describe, “los nombres no son sustantivos sino verbos: cada cual describe un acontecer” (ibid:168).

¿Por qué nos interesa esta forma de nombrar? Porque supone una forma muy distinta de conocer. No un conocimiento clasificactorio ni un conocimiento de la red de individuos o lugares. Ya no nos interesan los círculos que envuelven grupos ni los puntos que marcan individualidades, sino las líneas de desarrollo de las vidas. Que no conectan “a través de un mundo ya extendido, sino a lo largo de un mundo en formación”. “Cada una de esas líneas es un un relato. Y cada nombre, la condensación de ese relato” (ibid:168).

El conocimiento que deriva de estos nombres es un conocimiento relatado. Entonces conocer es recordar los relatos, construir habitando es recrearlos o inventarlos. Si la taxonomía y la red desarrollaban nuestra memoria, el relato desarrolla nuestra creatividad. Y con ella, escapamos de la dicotomía entre clasificación, que convertía todas las cosas, incluidos animales y personas, en objetos; y la individuación que convertía las cosas y animales en mascotas o, como a las personas, en individuos estáticos que no evolucionan.

Este tipo de conocimiento relatado nos abre los ojos a la vida, permitiéndonos entrar en su proceso y participar de él. Permitiéndonos construir no nuevas instancias de lo mismo, ni cosas totalmente distintas y originales. Simplemente cosas que ocurren, que son. La casa entre medianeras no es una de un tipo sino que ni es distinta a la que está entre el número 39 y el 43. Es aquello que “alberga” o “luce” o “humea” o  “almacena” u “hospeda”. En fin, más que “una casa” o la que está en el número 41 o la “Casa García”, “casea”. Conocerla así hace que esté viva, que continúe.

Una vez convencidos :) ¿Cómo usar esta herramienta de reflexión práctica?

Contar relatos

ktuu-koyukon-language-training-held-at-alaska-native-heritage-center-20130806Si la semana pasada, para enredarnos con la norma aprendíamos de otros arquitectos y constructores, esta semana aprenderemos de los Koyukon de Alaska y cómo nombran a los animales, con Ingold, Richard Nelson, también antropólogo, y el jesuita de principios del S.XX Julius Jetté. Vamos entonces…

Los Koyukon nombran a los animales con tres recursos distintos:

  • descripciones del comportamiento observado del animal
  • relatos del Tiempo Remoto
  • acertijos que el que escucha tiene que adivinar
  • o la combinación de las anteriores

Nombres descriptivos

Hay muchos ejemplos de insectos: una mariposa se llama “revolotea aquí y allá” y la polilla se llama “come telas”. El ave conocida en España como somormujo, los Koyukon la llaman “sus pies sólo funcionan en el agua” pues es muy patoso en la tierra. Y así ponen muchos ejemplos. Lo característico de nombrar con los verbos que describen lo que observamos directamente es que da, por definición, infinitos nombres y cambiantes en el tiempo. Si lo que observamos cambia, o tenemos una percepción más afinada, los nombres pueden cambiar. Es una manera de nombrar muy intuitiva y los niños son aficionados a utilizarla inventando palabras sin darse cuenta. Los nombres pueden llegar a parecer adivinanzas pues si alguien nombra un animal por algo que no hemos observado no seremos capaces de entenderlo hasta que lo experimentemos nosotros mismos o nos lo cuenten tan detalladamente que podamos imaginarlo.

Lo importante es que “el animal es lo que hace y lo conocemos por la firma que deja de su actividad”. En el caso de animales más difíciles de observar puede convertirse en simples señales o rastros. Como los que observan los cazadores. Así de nuevo, volvemos a que no se trata de percibir un objeto y luego verlo actuar, sino de captar el momento de actividad. Para los Koyukon “los animales no son seres vivientes sino la ‘instanciación’ de una forma particular de estar vivo”. Así ya no ha distinciones entre los que está vivo y lo que no, nos centramos en conocer lo que ocurre y esto es particularmente interesante cuando nos dedicamos a la construcción del entorno. Lo que buscamos describir, alojar, modificar son patrones de actividad, no objetos. Lo que nombraríamos sería la actividad de humear y no un objeto “cocina” o “estufa”, ni varios, pues el plural no existe para los animales entre los Koyukon.

El arte de nombrar describiendo tendría que ver con conocer las actividades o rastros más cruciales y característicos de las cosas, animales o personas, de forma que luego puedan ser reconocidas por otros. Pero sobre todo, si comos capaces de nombrar la actividad mucho más concretamente, por ejemplo, “humea con olores a pino y laurel”, casi estaríamos ya hablando de una casa donde se cocina en la chimenea y se guisan caracoles en salsa…

Nombres relato

Otra razón por la que los animales no se nombran en plural es porque también se nombran tomando relatos del Pasado Remoto. Un tiempo en que los seres aún no tenían decidida su forma, si animal o humana. Estos relatos cuentan sobre sus caracteres y aventuras y terminan con el ser convirtiéndose en un determinado animal. Los Koyukon nombran a los animales según estos relatos, por ejemplo a la gaviota que fue un hombre asqueroso y desastrado que comía pescado podrido. Aunque haya muchas gaviotas todas repiten el mismo relato indefinidamente. Y puede haber tantas gaviotas como veces pueda contarse de nuevo el relato. Ocurre así con diversos pájaros, patos y también pescados. Según la historia que los nombra, los Koyukon querrán o no comerlo o relacionarse con él, según tengan miedo o voluntad de adquirir sus vicios o virtudes. Es así porque cada encuentro con el animal, sea para consumirlo o no, significa volver a oir su relato. Conforme viven sus vidas y atienden sus asuntos, continuamente están conectando su relato con relatos de las vidas de otros y aprendiendo a relacionarse con ellas. Sólo en la experiencia confirmamos los relatos que los nombres resumían.

Por eso, los nombres “apodo” de los edificios o monumentos no son relatos. Sólo están basados en la forma, vemos “los pantalones” pero no podemos aprender a relacionarnos con ellos sólo confirmamos que su forma nos recuerda a otro objeto. En “la Montaña”, en cambio, en la que realmente ocurren cosas relacionadas con “montañear”, nos falta conocimiento pero podemos entender que vamos a subir escalando o haciendo zigzag por el parking o por una especie de ascensor telesilla. Si los diseñadores hubieran ido más allá del diagrama aprendiendo de los relatos de montañas concretas, o incluso míticas, quizá la riqueza de experiencias hubiera sido mayor (o quizá simplemente no se hubiera construido el edificio…)

Acertijos

El límite entre una descripción y una adivinanza o incluso un relato mítico es difuso. Parece que los acertijos tienen que ver más con los momentos en que una actividad se capta fugazmente, pudiendo perdérsela fácilmente. Quizá casi como forma de entrenamiento de los sentidos, los acertijos se usan para estas imágenes fugaces y son muy visuales. Se usan en la primavera, cuando las personas están alegres y con ganas de jugar. Los relatos del Pasado Remoto se cuentan más invierno, en la oscuridad de la noche y son algo sombrías (Jetté en Ingold, 2011:173). Las adivinanzas se cuentan muchas veces en primera persona, como si fuésemos el animal o la cosa, y haciendo dobles o triples sustituciones. Por ejemplo, un escarabajo es nombrado por los Koyukon como “en un pequeño agujero en el suelo, arrastra sus orejas una contra otra”, refiriéndose a las orejas del caribú y no a las antenas del propio escarabajo cuyo nombre común también reconoce el parecido: ciervo volante (ibid). Estas trasposiciones demuestran un conocimiento extenso y profundo del mundo, “como una historia natural” que no pretende una clasificación sino la interrelación de todas las cosas entre ellas.

La relación es tan estrecha y real que incluso los animales son cosncientes de que se habla de ellos y, cuando los Koyukon no quieren que se entren de lo que dicen o que se ofendan, usan circumloquios. Igualmente los humanos están atentos a lo que los animales les dicen. “Escuchan” sus relatos. Exactamente como escuchamos los relatos de los materiales, objetos y herramientas cuando interactuamos con ellos, no hay diferencia.

Conclusión

Con ese verbo podemos hablar de lo que hacemos con otros. Podemos relatarlo a otros y no hablar de tipologías o mascotas, ambos cerrados sino de procesos. Conocer y construir a la vez.

Si somos capaces de conocer los relatos de los materiales, objetos, herramientas, plantas, animales y personas con los que nos relacionamos al construir, podremos rehacer esos relatos en uno nuevo que nos incluya a todos. Si nombrar es contar relatos y contarlos es participar creativamente de los cambios en la vida, ¿no es nombrar también construir?

NUEVA OFERTA

La nueva oferta que planteo partiendo de la ficción de María Langarita es la siguiente:

María Langarita es una apasionada del fútbol, le gusta saber la actualidad de su equipo y vive cada partido de fútbol intensamente. Le encanta ver los partidos de fútbol de su equipo y alguno que otro que le causen interés. Siempre que puede y el trabajo se lo permite, se hace un hueco en su apretada agenda para disfrutar de este espectáculo.

La oferta que yo le propongo a María es la de construir una casa donde pueda disfrutar de un partido de fútbol sin ningún tipo de distracción y teniendo como único objetivo el deleite de este espectáculo futbolístico. Un espacio aislado de todo tipo de redes de telefonía, de internet, entre otras, para evitar cualquier tipo de descuido que le priven de su momento dedicado único y exclusivamente a ver su partido de fútbol sin tener ningún tipo de preocupación o distracción. Este espacio le permitirá, a diferencia de su propia casa o de un bar, vivir intensamente el partido y centrando toda la atención en el mismo ya que no hay nada que pueda distraerla.

Esta casa podría considerarse un “bunker”, un sitio probablemente sin ventanas, el cual se encuentra aislado totalmente del exterior para disfrutar inmensamente en el interior.

Con esta oferta intento poner de manifiesto mi deseo por recuperar aquellas relaciones o acciones directas entre las personas, que por culpa de la tecnología se han ido perdiendo y que a día de hoy son un tema de gran debate en todo el mundo. Por esta razón quiero ofrecer un espacio donde se pueda vivir un partido de fútbol como se vivía antes, un momento destinado a olvidarte de todo lo demás y únicamente centrarte en tu partido de fútbol.


LEGALIDAD

A la hora de abordar mi proyecto en un entorno legal, debo tener en cuenta una serie de normativas que de una forma u otra conducirán mi proyecto hacia donde quizás no lo había previsto; generando así un cambio radical en mi planteamiento. Todo esto puede ser lo que ocurra si antes de empezar a plantear mi proyecto no me he parado a pensar detenidamente en el ámbito legal, las normativas que me permiten moverme en un terreno u otra, esas reglas que están establecidas y debemos cumplirlas para no ir en contra de la ley.

En muchas ocasiones la normativa nos limita o nos cohíbe de ciertas pensamientos, acciones o planteamientos que intentamos llevar a cabo, pero una buena solución no es cambiarlo todo para cumplir esa norma si no que lo correcto es buscar la manera de “burlar” dicha norma llevarla a nuestro terreno y manejarla según nuestra conveniencia. Buscar de cualquier forma los resquicios que me permitan hacer lo que yo quiera pero cumpliendo la norma para que llegado al caso de tener que defendernos ante un juicio podamos ampararnos en que la norma ha sido tenida en cuenta y por consiguiente la hemos cumplido.

En mi caso pretendo construir en un solar vacío pero que pertenezca a la Comunidad de Madrid con el objetivo de obtener una sesión temporal, ya que mi proyecto esta pensado para que sea desmontable; de esta forma podre llevarlo a cabo alegando que ademas de ser una casa para María Langarita, podría ser un modelo de un nuevo espacio para fomentar el uso de relaciones directas, personales y presenciales entre personas; en donde no hay cabida para las nuevas tecnologías como Internet, red móvil,etc.. gracias a las cuales hemos perdido la relación directa entre nosotros,las personas.

Planteo esta sesión de un solar porque en otras ocasiones ya se han llevado a cabo dichas sesiones para el uso de una actividad o proyecto que ha tenido cabida en el tan demandado Municipio de Madrid, como es el caso del Campo de la Cebada.

Biografía:

Plan General de Ordenación Urbana de Madrid 1997


LEGALIDAD

 En la casa que estoy haciendo para María Langarita influyen normativas a diferentes escalas. Ahora mismo me interesa el Plan urbanístico de Madrid (actualmente en proceso de revisión), en el que clasifican el edificio sobre el que se quiere situar la casa según su tipología, volumetría específica, y esto restringirá las actuaciones que podremos realizar en él. Sobre todo, afectará en la volumetría final del edificio. La casa en si, no podrá sobrepasar los 3.60m de altura (tomando como referencia la altura máxima del último forjado del edificio), y esta tendrá que estar retranqueada con respecto a la fachada de este aproximadamente 3.60m.

            La finalidad real de esta normativa es conseguir una homogeneidad estética en cada zona de la ciudad, cada zona tendrá una adjudicada dependiendo sus características iniciales, pero realmente, lo que se consigue con esto es mantener la imagen de la ciudad en el tiempo. Sobre todo, en estas calles céntricas de Madrid, el paso del tiempo se aprecia por pequeños detalles, la iluminación, carteles publicitarios…, pero no por la estética de los edificios, ya que esta está reglada de modo que en caso de realizarse un edificio de nueva planta este tenga una apariencia exterior a lo ya existente.

            En la casa de María estamos trabajando con un “injerto” a un edificio ya existente. Concretamente, este ya ha jugado con la normativa antes mencionada, en lugar de realizar un remate de cubierta a 45º como el resto de edificios adyacentes, realiza un retranqueo y consigue  una terraza en la última planta. Vamos a seguir jugando con la normativa como ya se hizo en su día, solo que esta vez, habrá que ser mucho más meticulosas. Si conseguimos que la casa sea invisible a la ciudad, en gran parte lo será también a la normativa.

            En la lectura que realizamos de desobediencia civil, se realiza una intervención ilegal y la camuflan de modo que esta no sea perceptible y así evitar una posible denuncia. La idea es similar, aunque en este caso al conseguir que la casa no se perciba lo que conseguimos es que sea legal, ya que no estamos hablando de un espacio con las posibilidades de modificación tan restringidas como en un casco antiguo.


Pero realmente la diferencia reside en concepto de cada casa. Mientras que una es, a mi entender, una protesta, una reivindicación, la casa de María es un deseo, y con tal de conseguir y cumplir ese deseo se hace todo lo posible para ello, para conseguir ese lugar al que ella quiere llamar CASA.



España. Plan general de ordenación urbana de Madrid. BO Comunidad de Madrid 19/04/1997 num.92 pág. 6-148. Accesible en: http://www.madrid.es/UnidadWeb/UGNormativas/Normativa/2010/Ficheros/NN.UU.%20PGOUM-97%20(edici%C3%B3n%20original%20impresa)_con%20marcadores.pdf 

He estado un poco desaparecida.... pero vuelvo a la carga!

      Al realizar el ejercicio de obsesiones e intuiciones me di cuenta de que la casa que estoy haciendo para María necesitaba una flexibilidad  en planta que no podía asumir si tenia un recinto concreto como es la planta de un piso, por lo que la ubicación que había escogido para ella no aportaba nada atractivo al proyecto. A pesar de ello, el contexto que escogimos es inalterable, la casa ha de estar en una zona céntrica de Madrid, en contacto con zonas verdes de forma casi directa, es por eso que este ha de mantenerse cambiando la ubicación mínimamente. 

      La casa estará justo en la siguiente manzana hacia el sur, a espaldas del edificio de la biblioteca nacional de España. Concretamente estará ubicada en la única cubierta plana de la manzana, con esto conseguimos que la casa cumpla las características antes impuestas, seguimos manteniendo las vistas a una zona abierta y muy viva de la ciudad como son el Paseo de Recoletos y la plaza de Colón  y además incluimos variables mucho más técnicas al situarla en la cubierta de un edificio como son el peso de la casa, ya que este no fue construido teniendo en cuenta el sobrepeso que esta conllevará.