
(Jota habla con su amiga mientras hacen una tarta de chocolate)
….
-No es sólo una receta. Es un proceso. Si el proceso está bien hecho el resultado habrá de ser bueno. Si me centro en un buen proceso al final el proyecto tendrá la definición adecuada.
- Pero, ¿de qué estás hablando? ¿qué proceso?
- Sí, ahora estamos haciendo una tarta. La receta de tu tarta de chocolate. Ahora bien, has tomado una serie de decisiones concretas con respecto a ella, que la modifican. Por ejemplo, has decidido poner galletas más gruesas y abizcochadas. Podrías haber elegido otras mucho más finas y tostadas. Vas a empaparlas en un café aguado, descafeinado. Y además estás haciendo una crema batida a base de azúcar, yemas de huevo y mantequilla. Podría haber sido una crema pastelera, o bien natillas. Has querido que todo sea así. ¿Por qué no le pones un poco más de leche a la cobertura de chocolate?
-Porqu…
-No hace falta que me lo digas, tú lo sabes. Tu tarta es especial para tu sobrino y sus amigos. Cuando la prueben tendrá una textura extremadamente cremosa y suave. Cuando esos niños lleguen esta noche a casa no tendrán insomnio. Y además le darás el toque de tu crema especial y el chocolate que más te gusta.
-Ya, pero eso no es el proceso. El proceso es fabricarla, no decidir cómo voy a fabricarla.
-El proceso lo es todo. Cuando un día antes del desfile un diseñador en la sesión de fitting se da cuenta del incómodo pliegue que la falda dibuja en el trasero de su modelo, entonces desmonta las piezas, mete la tijera y retoca el vestido, y el patrón, y su idea inicial de aquel vestido. Eso es también proceso.
-Anda, moja las galletas, una a una, sólo una fracción de segundo. Luego la recoges rápidamente con la cuchara, y retiras las que se hayan mojado completamente porque estas no sirven para esta parte de la tarta. Las reservas en esa otra bandeja y luego las usamos en una capa intermedia. La base debe ser consistente.
-Ves, conoces a la perfección qué tienes que hacer en cada momento. Yo, por el contrario…
No es lo mismo hacer una tarta que un proyecto, aunque los niveles de complejidad pudieran ser en ocasiones parejos. Jota no sabe expresar bien la realidad de su manera de trabajar, aunque podría hacerla una y otra vez, con los ojos cerrados. Pero se niega a reconocer que sigue un patrón al hacer su trabajo.
Los primeros dibujos de sus trabajos los hace a mano, esbozando líneas que asientan geometrías o condiciones claras de partida del contexto. Son dibujos que muchas veces tienen que ver con la escritura automática, que se van amontonando y que en ocasiones dan lugar a intersecciones que más adelante, nadie sabe cómo, aparecerán en otro momento, en otro lugar, lejos de este proyecto.
Lo que sí es cierto es que le encanta introducir lo que él denomina “referencias tangenciales”. En el trabajo que le ocupa ahora está mirando muy bien la arquitectura que conforman los tejidos en la moda, o la condición extremadamente artificial de la agricultura en invernaderos, y cómo la configuración de estos adquieren una materialidad autónoma que sin embargo está totalmente desplegada a la economía de recursos y la productividad. Esto hace que los dibujos adquieran un contenido más preciso.

El hecho de que hubiera una fantástica modelo posando dentro de la fábrica con vaporosos vestidos de tul, o la condición de una fábrica abandonada acoja el desordenado crecimiento de plantas y enredaderas en su interior tienen mucho que ver con las referencias tangenciales definidas esta vez. En otra ocasión un patito de goma ocupó este lugar, y quién sabe si la precisión con la que su amiga elabora una simple tarta será digna de sus esbozos. Dichos elementos están íntimamente relacionados con el soporte en el que se desarrolla el proyecto. Esta vez, los dibujos van parejos al plegado de un trozo de tul, para ser exactos se dibujan procesos de plegado, el grado de transparencia conseguido, la forma generada.
El hecho es que, esos dibujos primeros van evolucionando, a veces complejizándose, luego simplificándose para volver a complejizarse más tarde. Y dibujo a dibujo, se van concretando aspectos importantes, como el papel que juegan en color y el no color, las superficies frente a las líneas, y otros tantos aspectos que determinan el proyecto.
Existe un extraño momento en que los dibujos se transforman para adquirir un carácter distinto. Es entonces cuando el dibujo habla del proyecto como un elemento que autónomo, dejando de lado cualquiera de las situaciones placentarias que lo hayan precedido.
Cuando lo generado comienza a tener vida propia y tiene que relacionarse con algo más que con su progenitor es el momento en el que los códigos de representación van amoldándose a narrativas más comunes del proyecto. Muchas veces, por el tipo de trabajos de Jota, una imagen es la herramienta más locuaz. Pero el fotomontaje lo es de una foto de una maqueta previa, que a su vez ha sido dibujada con precisión suficiente para ser construida en plantas, alzados y secciones. Por lo que los formatos van entrelazándose, complementándose y ayudándose.