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Artesanía

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(Jota habla con su amiga mientras hacen una tarta de chocolate)

….

 -No es sólo una receta. Es un proceso. Si el proceso está bien hecho el resultado habrá de ser bueno. Si me centro en un buen proceso al final el proyecto tendrá la definición adecuada.

 - Pero, ¿de qué estás hablando? ¿qué proceso?

 - Sí, ahora estamos haciendo una tarta. La receta de tu tarta de chocolate. Ahora bien, has tomado una serie de decisiones concretas con respecto a ella, que la modifican.  Por ejemplo, has decidido poner galletas más gruesas y abizcochadas. Podrías haber elegido otras mucho más finas y tostadas.  Vas a empaparlas en un café aguado, descafeinado. Y además estás haciendo una crema batida a base de azúcar, yemas de huevo y mantequilla.  Podría haber sido una crema pastelera, o bien natillas.  Has querido que todo sea así.  ¿Por qué no le pones un poco más de leche a la cobertura de chocolate?

-Porqu…

-No hace falta que me lo digas, tú lo sabes.  Tu tarta es especial para tu sobrino y sus amigos. Cuando la prueben tendrá una textura extremadamente cremosa y suave. Cuando esos niños lleguen esta noche a casa no tendrán insomnio.  Y además le darás el toque de tu crema especial y el chocolate que más te gusta.

-Ya, pero eso no es el proceso.  El proceso es fabricarla, no decidir cómo voy a fabricarla.

-El proceso lo es todo. Cuando un día antes del desfile un diseñador en la sesión de fitting se da cuenta del incómodo pliegue que la falda dibuja en el trasero de su modelo, entonces desmonta las piezas, mete la tijera y retoca el vestido, y el patrón, y su idea inicial de aquel vestido.  Eso es también proceso.

 -Anda, moja las galletas, una a una, sólo una fracción de segundo.  Luego la recoges rápidamente con la cuchara, y retiras las que se hayan mojado completamente porque estas no sirven para esta parte de la tarta. Las reservas en esa otra bandeja y luego las usamos en una capa intermedia. La base debe ser consistente.

-Ves, conoces a la perfección qué tienes que hacer en cada momento.  Yo, por el contrario…

No es lo mismo hacer una tarta que un proyecto, aunque los niveles de complejidad pudieran ser en ocasiones parejos. Jota no sabe expresar bien la realidad de su manera de trabajar, aunque podría hacerla una y otra vez, con los ojos cerrados.  Pero se niega a reconocer que sigue un patrón al hacer su trabajo.

 

Los primeros dibujos de sus trabajos los hace a mano, esbozando líneas que asientan geometrías  o condiciones claras de partida del contexto. Son dibujos que muchas veces tienen que ver con la escritura automática, que se van amontonando y que en ocasiones dan lugar a intersecciones que más adelante, nadie sabe cómo, aparecerán en otro momento, en otro lugar, lejos de este proyecto.  

Lo que sí es cierto es que le encanta introducir lo que él denomina “referencias tangenciales”. En el trabajo que le ocupa ahora está mirando muy bien la arquitectura que conforman los tejidos en la moda, o la condición extremadamente artificial de la  agricultura en invernaderos, y cómo la configuración de estos adquieren una materialidad autónoma que sin embargo está totalmente desplegada a la economía de recursos y la productividad. Esto hace que los dibujos adquieran un contenido más preciso.

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El hecho de que hubiera una fantástica modelo posando dentro de la fábrica con vaporosos vestidos de tul, o la condición de una fábrica abandonada acoja el desordenado crecimiento de plantas y enredaderas en su interior tienen mucho que ver con las referencias tangenciales definidas esta vez. En otra ocasión un patito de goma ocupó este lugar, y quién sabe si la precisión con la que su amiga elabora una simple tarta será digna de sus esbozos. Dichos elementos están íntimamente relacionados con el soporte en el que se desarrolla el proyecto.  Esta vez, los dibujos van parejos al plegado de un trozo de tul, para ser exactos se dibujan procesos de plegado, el grado de transparencia conseguido, la forma generada.

El hecho es que, esos dibujos primeros van evolucionando, a veces complejizándose, luego simplificándose para volver a complejizarse más tarde.  Y dibujo a dibujo, se van concretando aspectos importantes, como el papel que juegan en color y el no color, las superficies frente a las líneas, y otros tantos aspectos que determinan el proyecto.

Existe un extraño momento en que los dibujos se transforman para adquirir un carácter distinto. Es entonces cuando el dibujo habla del proyecto como un elemento que autónomo, dejando de lado cualquiera de las situaciones placentarias que lo hayan precedido.

Cuando lo generado comienza a tener vida propia y tiene que relacionarse con algo más que con su progenitor es el momento en el que los códigos de representación van amoldándose a narrativas más comunes del proyecto.  Muchas veces, por el tipo de trabajos de Jota, una imagen es la herramienta más locuaz.  Pero el fotomontaje lo es de una foto de una maqueta previa, que a su vez ha sido dibujada con precisión suficiente para ser construida en plantas, alzados y secciones. Por lo que los formatos van entrelazándose, complementándose y ayudándose.

 

VI.

No puedo considerarla mi técnica habitual de trabajo. Hacía años que no la empleaba. Cuando era pequeña iba a clases de dibujo con una señora mayor del barrio en el que vivo. Era una mujer bastante tradicional que pintaba siempre según la misma técnica de óleo que nos impartía a los que estábamos allí.

La mujer tenía su propia metodología y organización:

A los nuevos nos ponía en una mesa separada y nos echaba carpetas y carpetas de láminas modelo para copiar a carboncillo. Nos enseñaba como se cogía, que grosores debíamos utilizar  para cada línea, donde usar el difuminador, …

Cada uno necesitaba su tiempo de contacto con la forma de esbozar. Pero cuando ella consideraba que ya estabas listo, te llamaba y te daba una amplia lista de colores, formas de pinceles y espátulas. Jamás en mi vida había oído los nombres de esos colores: tierra de siena tostada, carmín de granza, verde vejiga, … ¿vejiga, en serio?

Y entonces llegabas tu que no medías más de medio metro cargado de lienzo, maletín y caballete. Yo trataba todo el tiempo de no abrir la boca y respirar lo menos posible el aguarrás.

Siempre pensé que era un problema de tiempo. Pero esta semana descubrí que no. Cada vez que intentaba ponerme a pintar fuera de las clases fracasaba por el hecho de no tener un lugar propio en el que tener el material montado permanentemente. Sin embargo esta vez lo monté en mi habitación (donde pienso dejarlo instalado indefinidamente). Y con esto pude comprobar cuál había sido mi error todos estos años: si no tienes mucho tiempo, dedícale pequeños momentos al día. Teniéndolo al paso toda la semana, cada vez que me acercaba por allí lo observaba y lo modificaba. A veces incluso quedándome allí horas sin percatarme de que estaba de paso hacia otra tarea.

Este descubrimiento no hizo más que potenciar mi actitud hacía el debate de la semana pasada en el que hablaba precisamente de los estudios de los arquitectos y su distribución y organización del espacio. Para Yona Friedman era el taller en el que pensaba y producía sus obras, a veces también en esta técnica.

Sé que pintar al óleo no es un técnica demasiado relacionada al trabajo del arquitecto (actual) por muchas razones: no es tan explicativa, no es rápida, no emplea materiales ligeros de transportar, … Parece que la acuarela, lápiz, carbón o plumilla son más apropiados para pensamientos de ideación.

Sin embargo decidí escoger esta técnica que conozco bien ya que en ella he experimentado desde siempre ese concepto de flujo del que empezaba a hablar Mihály Csíkszentmihályi en 1975. No sé hasta qué punto pude haber resuelto lo que se pedía de mí en la práctica, lo que sí hice fue experimentar esa concentración necesaria de la que ya era consciente que podía alcanzar.

Empecé con los dibujos a carboncillo sobre el lienzo, borrando con un trapo los errores que cometía, hasta proporcionarlo esquemáticamente. Entonces cogía un color tierra muy diluido en aceite o aguarrás y repaso las líneas. Así es como me enseñaron. Después, cuando está seco -al estar rebajado tarda unos 10 min, frente a los 3 días que tarda la pintura sin mezclar- paso el trapo borrando restos de carbón. Y ya es el momento de empezar. Suelo comenzar por los fondos o los cielos y las áreas más claras del proyecto. Y después lo oscuro y los detalles. Me gusta trabajar con espátulas de diferentes tamaños y ángulos, pero hay detalles difíciles de definir sin un pincel. Y mi obsesión por los detalles milimétricos no ayuda tampoco.

Igualmente no todo fue tan fluido: hubieron momentos de ansiedad y de aburrimiento también. Estos momentos, que considero también necesarios en el proceso de la concentración y del trabajo en sí, me llevaron a replantearme en muchos casos mi proyecto, hasta el punto de necesitar empezar de 0.

Considero que el proceso en general me ha permitido pensar de forma diferente a la que lo hubiera hecho con otras herramientas habituales y que además me ha llevado a ser consciente de las proporciones, tamaños, texturas, tramas y colores reales del proyecto.

CSÍKSZENTMIHÁLYI, Mihály. Flow, the secret to happiness. Febrero, 2004. (http://www.ted.com/talks/mihaly_csikszentmihalyi_on_flow) [Consultado el 2 de marzo del 2014]

FRIEDMAN, Yona. Interior Apartment. 1968. (http://www.yonafriedman.nl/?page_id=660) [Consultado el 10 de marzo del 2014]


Escrito_VI

Sea cual sea el cometido al que me enfrente, ya sea algo tan sencillo como explicarle a alguien cómo llegar a un lugar en concreto, o algo que no lo sea tanto como intentar que mi hermano comprenda un ejercicio de matemáticas, la técnica que empleo y en la que me encuentro más cómodo es el dibujo a mano.

 

En el diseño de la casa para María Langarita esta herramienta ha sido de vital importancia en el desarrollo del proyecto ya que es la manera en la más directamente puedo plasmar mis ideas. De hecho, la semana anterior quizás no dediqué el tiempo suficiente al dibujo a mano y empecé a dibujar muy rápidamente con el ordenador, que por otra parte era el enunciado del curso, pero fui consciente de que el resultado obtenido no era el más adecuado y quedaron muchos aspectos sin tratar que el dibujo a ordenador no me permitió trabajar.

 

Todo aquello que presuntamente había quedado en el tintero la semana pasada, esta semana lo he podido tratar de una forma más detalla gracias al dibujo a mano. Pero no todo aquello que se está tratando, por el mero hecho de que la herramienta empleada sea el dibujo, tengan que ver solo con el hecho formal, sino que va más allá. La orientación, las condiciones climáticas del entorno, transparencias, ambientes…,etc. Todo aquello que en principio parece intangible, gracias al dibujo a mano se pueden plasmar en una hoja en blanco. 

 

Creo que existe una relación directa entre lo que cada uno de nosotros tenemos en mente y la forma que tenemos de explicarlo. Para mí, esa relación se materializa en un lápiz. El movimiento tan libre que te permite el lápiz ayuda a que las ideas fluyan de manera más eficaz que, por ejemplo, con el dibujo asistido por ordenador. La rigidez que suponen los programas de dibujo informatizado enfatizan los pensamientos canónicos y, de alguna manera, estrechan el cerco a tus ideas obteniendo resultados básicos y generalistas. Por poner otro ejemplo, pienso que existe cierta analogía en el uso de los sistemas GPS ya que, recuerdo que antes de usarlos, era capaz de recordar el nombre de muchísimas calles y mi capacidad de orientación era mucho mayor. Desde que uso estos sistemas, siento que esas facultades de orientación han menguado, y pienso que es simplemente por el hecho de seguir unas órdenes con el fin de llegar a un destino, sin importar el cómo y sin cuestionar siquiera si son correctas o no.

 

Alguien del que he podido aprender mucho, en lo que se refiere a este aspecto en particular del dibujo a mano, es del arquitecto Alfonso Navarro. Él siempre ha defendido que “un arquitecto debe saber dibujar. El arquitecto que no sabe dibujar lo deja plasmado en cada una de sus obras en forma de errores”. Él defiende que gracias al dibujo a mano, uno es capaz de definir todos y cada uno de los aspectos que definen la obra arquitectónica. 

 

El hecho es que el dibujo a mano alzada me permite canalizar todo aquello que quiero que se vea reflejado en el proyecto, de una manera más directa y precisa que con cualquier otro medio.

 

 

Adrián Ferrándiz Candalija.

 

 

Bibliografía:

 

Alfonso Navarro Guzmán, arquitecto. http://www.alfonsonavarro.com


TÉCNICA

Mi técnica es el fotomontaje. No uno finalista sino, en mi caso, como herramienta para crear ambientes o acciones sin estar sujeta a una escena concreta, me da una mayor libertad. Es un modo más gráfico de introducir el moodboard en la planta de nuestro proyecto mediante la abstracción.

Es una herramienta de comunicación muy recurrente que ayuda a presentar de manera visual un estado de ánimo, un concepto, una idea, un estilo, una propuesta... incluso un resultado. Mediante la combinación de diferentes técnicas como  la fotografía, tipografía, gráficos, texturas, etc.

Esta es, para mí, una manera interesante de presentar gráficamente la información en una especie de collage, que combina textos, bocetos, ilustraciones, recortes de revistas, fotografías, otras imágenes y muestras tridimensionales (materiales, texturas...), y lo hace de manera simultánea (a un golpe de vista); al contrario de un informe «tradicional», que presenta la información de una manera secuencia, esta imagen recopila todo aquello que tiene más que ver a veces con los sentidos que lo físico y nos lo muestra de una manera sugerente para poder trabajar sobre ello.

A pesar de las grandes ventajas de esta herramienta de comunicación, tiene un claro inconveniente que advierte el profesor Guy Julier:
         «La representación fotográfica reduce el producto a una                       expresión singular, silente, cosificada»
Aún hoy, en la era del 3d, el fotomontaje puede complementar y enriquecer los renders más allá de colocar monigotes para dar idea de proporción , y servir de campo de pruebas a la hora de encontrar alternativas en un proyecto de diseño de interiores, urbanístico o de arquitectura. (1)

La técnica tradicional (fotomontajes de “corta y pega” con tijera y pegamento), a mi modo de ver, imprime un carácter más sugerente a los trabajos y enriquece la imagen resultante, aunque las técnicas modernas nos dan una mayor libertad. Entre los años 1910 y 1940 se desarrollan las llamadas vanguardias históricas. Entre ellas fueron el dadaísmo y el constructivismo ruso las que más emplearon el fotomontaje como una nueva técnica rompedora capaz de saltar tabús y unir disciplinas.

En la arquitectura, personajes como Alison and Peter Smithson, Ray y Charles Eames, incluso Mies; emplearon habitualmente el collage para las imágenes de sus proyectos. Richard Hamilton, pionero del pop art, abrió con sus collage de interior  un nuevo estilo de fotomontaje colorista, alegre y desenfadado, en los que se mezclaba de todo con mucho talento, y que más tarde inspiraron sin duda a  grupos como Archigram.

En la actualidad estudios como el de los FreiseBrothers (Adam + Nathan Freise) utilizan esta herramienta como:
<< [...]una especie de abstracción para transmitir mejor la                 intención, para inspirar y especular.>>
O también, por ejemplo, los producidos por del estudio griego de arquitectura Point Supreme Architect para los proyectos para la ciudad de Atenas (2008-12) que presentaron en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2012.
La unión en un mismo "espacio" de todas aquellas sensaciones o elementos que pretendo integrar en el proyecto y su posterior observación me ayudan a resolver conflictos dentro del proyecto o darme cuenta de lo que me falta o que no encaja en el proyecto.

BIBLIOGRAFIA
  (1) lafotografiaplicada.wordpress.com (2012) Fotomontaje para proyectos de arquitectura e interiorismo. Disponible en: http://lafotografiaplicada.wordpress.com/2012/11/19/fotomontaje-para-proyectos-de-arquitectura-e-interiorismo/[fecha de acceso: 2014, 10 de marzo]

DAVEIRWIN [nombre de usuario] (2010) Freise Brothers. OrganicMoob. Disponible en: http://organicmobb.wordpress.com/2010/02/14/freise-brothers-2/ [fecha de acceso: 2014, 10 de marzo]

JESARQUIT [blog en wordpress] (2012) Nuevos discípulos. Disponible en: https://jesarqit.wordpress.com/2012/12/07/nuevos-discipulos/[fecha de acceso: 2014, 10 de marzo]

POINT SUPREME ARCHITECT (2012) Sigrou Avenue. Disponible en: http://www.pointsupreme.com/content/urban/sigrou-avenue.html [fecha de acceso: 2014, 10 de marzo]

FREISE BROTHERS. Página oficial: http://www.freisebrothers.com/studio/ [fecha de acceso: 2014, 10 de marzo]

MARTÍNEZ, L. (2014) Mies y el fotomontaje. Disponible en: 
http://lab4mpaa.wordpress.com/2014/02/08/mies-y-el-fotomontaje/ [fecha de acceso: 2014, 10 de marzo]

Escrito_VI

Sea cual sea el cometido al que me enfrente, ya sea algo tan sencillo como explicarle a alguien cómo llegar a un lugar en concreto, o algo que no lo sea tanto como intentar que mi hermano comprenda un ejercicio de matemáticas, la técnica que empleo y en la que me encuentro más cómodo es el dibujo a mano.

En el diseño de la casa para María Langarita esta herramienta ha sido de vital importancia en el desarrollo del proyecto ya que es la manera en la más directamente puedo plasmar mis ideas. De hecho, la semana anterior quizás no dediqué el tiempo suficiente al dibujo a mano y empecé a dibujar muy rápidamente con el ordenador, que por otra parte era el enunciado del curso, pero fui consciente de que el resultado obtenido no era el más adecuado y quedaron muchos aspectos sin tratar que el dibujo a ordenador no me permitió trabajar.

Todo aquello que presuntamente había quedado en el tintero la semana pasada, esta semana lo he podido tratar de una forma más detalla gracias al dibujo a mano. Pero no todo aquello que se está tratando, por el mero hecho de que la herramienta empleada sea el dibujo, tengan que ver solo con el hecho formal, sino que va más allá. La orientación, las condiciones climáticas del entorno, transparencias, ambientes…,etc. Todo aquello que en principio parece intangible, gracias al dibujo a mano se pueden plasmar en una hoja en blanco. 

Creo que existe una relación directa entre lo que cada uno de nosotros tenemos en mente y la forma que tenemos de explicarlo. Para mí, esa relación se materializa en un lápiz. El movimiento tan libre que te permite el lápiz ayuda a que las ideas fluyan de manera más eficaz que, por ejemplo, con el dibujo asistido por ordenador. La rigidez que suponen los programas de dibujo informatizado enfatizan los pensamientos canónicos y, de alguna manera, estrechan el cerco a tus ideas obteniendo resultados básicos y generalistas. Por poner otro ejemplo, pienso que existe cierta analogía en el uso de los sistemas GPS ya que, recuerdo que antes de usarlos, era capaz de recordar el nombre de muchísimas calles y mi capacidad de orientación era mucho mayor. Desde que uso estos sistemas, siento que esas facultades de orientación han menguado, y pienso que es simplemente por el hecho de seguir unas órdenes con el fin de llegar a un destino, sin importar el cómo y sin cuestionar siquiera si son correctas o no.

Alguien del que he podido aprender mucho, en lo que se refiere a este aspecto en particular del dibujo a mano, es del arquitecto Alfonso Navarro. Él siempre ha defendido que “un arquitecto debe saber dibujar. El arquitecto que no sabe dibujar lo deja plasmado en cada una de sus obras en forma de errores”. Él defiende que gracias al dibujo a mano, uno es capaz de definir todos y cada uno de los aspectos que definen la obra arquitectónica. 

El hecho es que el dibujo a mano alzada me permite canalizar todo aquello que quiero que se vea reflejado en el proyecto, de una manera más directa y precisa que con cualquier otro medio.

Adrián Ferrándiz Candalija.

Bibliografía:

Alfonso Navarro Guzmán, arquitecto. http://www.alfonsonavarro.com

Materialización de las ideas

Para traducir la planta de la casa el mejor método para mí, es la materialización de las ideas. Creando prototipos a menor escala para comprobar que funcionan.

Primero hay que empezar dibujando esquemas de lo que se quiere construir. Esto es importante para saber qué materiales vamos a necesitar en la construcción de nuestra maqueta.

Una vez tenemos los materiales que creemos necesarios nos ponemos a cortarlos con las medidas planteadas. Las escalas adecuadas podrían ser la 1:20 o la 1:25 ya que tiene que ser lo suficientemente grande para que se asemeje bastante a la arquitectura que pensamos. Así también tenemos posibilidad de incluir más detalles. Ahora es cuestión es comenzar a montar las piezas, comprobar que encajan bien y darnos cuenta de si tiene sentido lo que estamos construyendo. Vamos modificando sobre la marcha. Así es como vemos que nos falta un material, que una cosa no funciona bien y habría que hacerlo de otra forma. Lo que intentamos comprender del proyecto es si la escala de las cosas es la adecuada, si nuestras ideas quedan plasmadas en ese prototipo o cómo podemos incorporarlas cambiando esto o lo otro, si funcionan los mecanismos que teníamos pensados, descubrir nuevas relaciones arquitectónicas… Así que cuando realmente descubrimos algo es cuando nos equivocamos y buscamos soluciones alternativas.

Lo que nos permite una maqueta es la representación aproximada a la realidad, algo que es imposible conseguir con el dibujo. Además de ver el proyecto de forma más objetiva, lo que no se consigue con el fotomontaje. La maqueta nos sirve para la creación, el análisis y la proyección de las ideas.

Las maquetas son más frecuentes en los entornos profesionales de la arquitectura y la ingeniería. Existen maquetas de distinto tipo y con distintas finalidades. Está la maqueta terminada y bien hecha que sirve para mostrarla al cliente o exponerla y la maqueta volumétrica y de pruebas, que es una maqueta para trabajar en ella e ir modificándola conforme va avanzando el proyecto. Ésta última es la que nos interesa.


Uno de los arquitectos que trabaja de esta forma es Norman Foster. Se pudo comprobar en una exposición hecha en 2009 dónde se muestran croquis, esquemas, anotaciones y maquetas de trabajo llenas de correcciones y notas. Es un material muy personal, de su método de trabajo y de las ideas que fundan su arquitectura. 

Revista Qué pasa, 2009. “Arquitectura: Foster Íntimo.” http://www.quepasa.cl/articulo/20_796_9.html

SECCIÓN FUGADA

Enciendo el portátil, conecto el cargador para no tener que estar pendiente de la batería, desenrollo en toda su longitud el cable del ratón y lo alejo del ordenador; busco una superficie adecuada y me siento en la silla. Mientras AutoCad arranca repaso los jpg del trabajo anterior, tanto el material entregado como el descartado.

Abro el dwg de la planta que en la última sesión di por buena mientras busco mi bloc de notas. En él tengo apuntados todas las dudas y conflictos que he encontrado hasta la fecha. Observo la planta. Analizo todas las estancias, una a una. Busco aquella más representativa de la vivienda, la que me aporte más información y también más dudas.

Me decido por el salón ya que tiene la mayor apertura al exterior y es la carta de presentación y centro neurálgico de la vivienda. También es la que más dudas me sugiere.

Una vez elegida la estancia rastreo sus puntos de conflicto y busco una posición que pueda mostrármelos con claridad. Reviso mis notas, entre ellas destaca sobre el subrayado “Espacio fluido”, “Exterior-interior difuso”. Vuelvo a observar la planta y descarto aquellos puntos de vista que no tienen una visión clara del exterior. Me decido por una vista que muestra casi al 50% ambas partes.

Una vez situada en la estancia realizo una línea de sección. Recorto la parte escogida y subo rápidamente las líneas de sección. Primero los muros, después las alturas del pavimento, rectifico la altura de los muros al percatarme que no había considerado el pavimento y por último el mobiliario seccionado. Este paso es en cierta medida rutinario, se trata de ir de lo principal a lo accesorio.  Sin embargo descubro pequeños errores que no había tenido en consideración.

A continuación debo elegir el punto de vista, este paso si requiere concentración ya que una mala elección conllevaría un dibujo vacuo en información. Puedo optar por un punto de vista cercano a mi altura para plasmar cual sería mi visión de este espacio. Me pongo a ello y lanzo las líneas principales y descubro que el techo tiene una importancia exagerada en el dibujo mientras que el suelo –uno de los puntos de interés en mi diseño- apenas tiene relevancia.

Pruebo con un punto más elevado, lanzo las líneas principales y aunque se acerca más a lo deseado sigue sin convencerme. Realizo este paso hasta en tres ocasiones más hasta que el resultado es de mi agrado. No obstante percibo que mi punto de vista original está demasiado escorado a la derecha. Rectifico moviéndome a la izquierda hasta en dos ocasiones hasta darlo por bueno.

Una vez elegido el punto de vista y trazadas sus líneas principales  continúo dibujando. Primero el interior. Este queda definido rápidamente al ser un prisma sencillo. En este punto descubro que el umbral entre el salón y la cocina está poco definido. Así que dibujo un marco, sin embargo se come espacio a la derecha y no resulta coplanario con el cerramiento por lo que rectifico y los dibujo en forma de L invertida.

Una vez realizado este cambio centro mi atención en el pavimento. Repaso lo dibujado en planta y lo traslado sin modificaciones a mi sección fugada. Es aquí cuando percibo el problemas de las alturas que había quedado oculto en la visión en planta. Todos los pavimentos no pueden quedar a la misma altura y tampoco deberían tener una continuación con el espacio exterior. Lo primero es una percepción, lo segundo una necesidad. Realizo varias pruebas, cambio alturas, espesores y soportes hasta que el resultado me resulta satisfactorio de acuerdo al proyecto.

Continúo dibujando el interior hasta el más mínimo detalles para aplazar el exterior. Este paso no requiere de excesiva atención, es simplemente dibujar.
Una vez me dispongo a empezar con el exterior repaso la planta. Vuelvo a percibir la falta de espacio exterior protegido. Vuelvo a mi sección y dibujo un porche rápido en la zona acristalada. Tras dibujarlo me percato del problema de la luz. Debería ser demasiado estrecho para permitir la entrada de luz. Esto es algo que se podría haber analizado también en planta. Sin embargo, es más probable  que hubiera podido pasar desapercibido.

Una vez descartada la zona acristalada repaso de nuevo la planta, otra vez la sección y decido cubrir la zona de la entrada. Para eso necesito subir la altura de la tapia perimetral (otro dato que la planta no mostraba).
Tras dibujarlo percibo la excesiva sensación de enclaustramiento, por ello opto por combinar paramentos sólidos con permeables. Este es otro dato que solo la sección fugada (al situarte dentro del espacio) consigue mostrar.

Decidido esto, el resto son temas gráficos que no permiten avanzar en el proyecto más allá de la elección de colores de las capas; que en este caso me permite empezar a percibir los contrastes de colores neutros frente a vivos.

La mayor aportación de este proceso es el comprobar si aquellos espacios que funcionaban en planta también fluyen en la realidad y si resultan atractivos. Te permite una mayor visualización de la realidad del dibujo y percatarte de problemas prácticos como pueden ser las alturas en los pavimentos. Esto también se podría conseguir con el modelado. Sin embargo, esta forma de trabajo permite una percepción similar aunque menos precisa pero más rápida y abierta al cambio.

Esta herramienta nos lleva a una arquitectura ortogonal de paramentos rectos ya que trabajar con curvas resulta más complejo y menos adecuado. Lleva también a una arquitectura más centrada en los espacios interiores que en los volúmenes. No obstante, hay que tener cuidado para que no se produzca una desconexión al tratar espacios por separado. Y tener en cuenta que es una visión aproximada de la realidad, nunca exacta.


Esta herramienta está siendo utilizada por muchos arquitectos en concursos por su facilidad de comprensión y de mostrar en un solo dibujo la sección y el programa de actividades. Jorge Amazan es asiduo a ella. Su arquitectura también es ortogonal y él en muchos caso introduce la sección constructiva dentro del dibujo. A destacar también la importancia que le da a los núcleos de comunicación vertical o a mobiliario. 

Un papel en blanco

Nosotros, vosotros, ellos. Cada persona es un mundo. Cada persona es única en sí misma, aunque también es cierto que la forma de pensar de cada una de ellas puede llegar a ser muy parecida, pero nunca idéntica.

No somos robots. No nos gustan las mismas cosas, ni las realizamos de la misma manera. Existen variedad de gustos, variedad de colores, variedad de formas. Cada uno posee un carácter, una forma de pensar y de actuar.

No diría que es mi herramienta estrella, ni la que mejor manejo, pero sí es la que para mí más representa y con la que más cómoda me siento. El dibujo. El dibujo ha sido durante muchos años la esencia del arquitecto, la magia que tiene el crear en un papel en blanco algo que solo ve en su mente, es maravilloso.

Es un acto que ya haces directamente casi sin pensar. Coger un papel y dibujar. Plasmar tus primeras ideas e impresiones. Dibujas, borras, tachas, vuelves a tachar, continuas dibujando. Mi primer paso es coger esa pequeña libreta que siempre llevo conmigo y con un lápiz blando rayar. A veces no tiene ni sentido, pero algo hay.

El proceso del dibujo es largo y tiene varias fases. Esos primeros dibujos mal hechos para mí son la esencia del proyecto. Son los primeros pensamientos que tenemos antes de que cualquier cosa sea definitiva y tangible. Y tienen una magia, un algo especial. Es como decir “de estas 4 rayas ha salido esta obra de arte.” Se ve un principio y un final completamente radical, manteniendo esas cuatro ideas básicas que lo hacen único.

Los tiempos evolucionan y con ellos la forma de trabajar, nos vamos actualizando y con nosotros el dibujo. A día de hoy las máquinas dibujan por nosotros, y sí, es cierto, tienen una precisión increíble y los resultados son estupendos, pero es demasiado frío, es como hemos perdido algo por el camino de la ideación.

Hay una firma mexicana, una empresa de arquitectura llamada Proyectotal que comparte mi forma de pensar y a su vez trabajan de la misma manera que yo trabajo.

La arquitectura no puede divorciarse del dibujo, no importa lo impresionante que la tecnología se ponga. Los dibujos no son sólo los productos finales: son parte del proceso de pensamiento de diseño arquitectónico. Los dibujos expresan la interacción de nuestras mentes, ojos y manos. Ésta última afirmación es absolutamente crucial para diferenciar entre los que dibujan para conceptualizar la arquitectura y los que utilizan el ordenador. 

http://proyectotal.blogspot.com.es/2012/09/la-muerte-del-dibujo-en-la-arquitectura.html

Como ya he dicho antes, lo primero que hago es coger ese lápiz blando y dibujar las primeras ideas o lo que más me llama la atención en mi pequeña libreta. Ese dibujo poco a poco se va mejorando, ya sea dibujando a mano o a ordenador. Da igual. Ese dibujo se va enriqueciendo, vas añadiendo componentes, nuevas ideas y poco a poco vas creando algo más potente. Pero es cierto, llega un punto en el que te quedas corto, necesitas más. En mi caso, para llegar a entender bien el proyecto, o lo que sea que esté dibujando es darle volumen, darle vida. Me parecen geniales los renders y los modelados en 3D. Es contradictorio. Pero hay que saber ver las oportunidades que las nuevas tecnologías nos ofrecen y esta es una muy buena manera de ver la idea que tú tenías en un principio. En el posible objeto que se convertirá. Hay como un salto de gigante entre el primer paso y este, pero para mí son los más contundentes, los más potentes. Los que más información te dan. El poder jugar con las luces de la manera qué quieras y descubrir realmente donde están los límites de tu proyecto es muy interesante.

Las herramientas se complementan unas con otras, con forme más idiomas utilices para comunicarte, más potente será el proyecto y más claro quedará el resultado final. Diferentes técnicas que se entrelazan para dar un único resultado.

Ana M. Conejero 

Proyectotal
“La muerte del dibujo en la arquitectura”
Lunes, 10 de septiembre de 2012

Técnica


Mi técnica es la fotografía, fotografía a composiciones de objetos o situaciones que forman parte de mi proyecto. Utilizo una NIKON D3000 que está un poco cascada, el anillo de enfoque está roto por lo que la tarea de hacer una foto se vuelve menos digital y algo más pesada. Los movimientos son encender, poner el ojo en el visor, enfocar, disparar, ver la foto, cambiar el balance de blancos si no es natural, y repetir las veces que haga falta.

A estos movimientos les precede la composición del elemento a fotografiar. En el caso de la casa, selecciono todos los objetos que voy a incluir en ella. Aún no he decidido cómo se van a distribuir, por lo que juego con ellos en vivo, me doy cuenta de que algo necesita más espacio de lo que pensaba al verlo en foto, o en un 3d, el espacio y los huecos nunca son como en el ordenador, y ya que tengo la suerte de que son mis objetos los que van a completar la casa, trabajo con ellos de primera mano. Así, compongo una escena, amontono o libero espacio, saco conclusiones, apunto cosas, y ya está terminado el montaje, de momento.


Comprendo mejor el espacio en tres dimensiones y sobretodo las actividades que se pueden llevar a cabo con cada objeto, y así, su espacio útil.
Mediante la fotografía tomo consciencia de cada objeto por separado y del objeto final que es la composición de todos.
Lo comprendo en el proceso de realizar la fotografía y en el proceso de tratarla a ordenador.


Usa esta técnica el físico y escritor Afterpop Agustín Fernández Mallo, como se puede ver en su blog, realiza a menudo el método de fotografía y no tanto composición como observación del paso del tiempo con series. Me interesa también como ya comente en el texto anterior, el sistema del remake que utiliza tanto él como toda la Generación Nocilla (surgida a raíz de sus libros Nocilla Project), que consiste más que en repetir, en repensar y reacondicionar. Como comenta en la entrevista que le hacen en este blog "esa es, en origen, la actitud del poeta y también del científico: ver la realidad con ojos parcialmente alterados para hacerse preguntas, mirar la realidad como si fueras un extraterrestre recién aterrizado en la Tierra y te señalaran cualquier cosa y te dijeran, “explícame qué es eso”; seguramente el extraterrestre haría teorías muy peculiares de cosas que para nosotros, por comunes, ya son obvias.", de este modo veo las fotografías que tomo, de modo que me puedan llevar a plantearlo todo de nuevo.
Otro autor que trabaja con la fotografía y el paso del tiempo es William Christenberry, se dedica a fotografiar, dibujar y hacer esculturas de objetos y lugares de su infancia tras el paso de los años. No me interesa tanto este hecho del paso del tiempo en los objetos como exposición final sino como un método de trabajo sobre lo que voy produciendo.


La observación del paso del tiempo, o de una composición, en una fotografía, lleva  a la reflexión y a la extracción del papel. El ver la composición en la pantalla me ayuda a ver in situ que puedo cambiar, cosa que sin fotografía podría no darme cuenta o repetir errores.

margopigo 2014-03-10 15:33:00

     Siempre es difícil enfrentarse a un problema. En muchos sentidos la forma que tengo de enfrentarme a éstos comparte la lógica del taskscape. Un simple gesto siempre es divisible en múltiples partes. Un proyecto en arquitectura no es un problema, sino una resolución a una serie de condiciones que le rodean. Un diagrama sería “mi primer paso”. El proyecto se crea a partir de una serie de condiciones, debe de estar abierto a cambio y al mismo tiempo debe estar definido y controlado. Es aquí donde se mostrarían los requisitos básicos de mi proyecto sin los cuales no podría seguir avanzando.


     El diagrama ya no cumple una función solamente explicativa, sino que se convierte en un elemento organizador. “Organización implica tanto el programa como su distribución espacial, sobrepasando dicotomías convencionales como la función versus la forma o la forma versus el contenido”, argumenta Stan Allen (5,1998). El diagrama es un instrumento para introducir estructuras de organización como partes en el proceso de diseño.
“Un diagrama hoy es arquitectura” de este modo describe Federico Soriano (2008) la función de un diagrama en la actualidad. Ya no forma parte simplemente del proceso de análisis, sino que puede llegar a dar forma a la propia arquitectura, que según el mismo autor, ya no es un objeto, sino que queda abierta al cambio y esto es algo que solo el diagrama puede ofrecer.

    Comienzo observando. Es algo que puede parecer fácil, pero a medida que observas durante un tiempo prolongado vas descubriendo cosas que parecen tienen relación y nuca las hubieses imaginado. Todo depende del tiempo que dediques a realizar esta acción. No siempre observo del mismo modo. Es difícil prestar atención a muchas cosas a la vez, y por lo tanto la actitud física es bastante importante. Percibir es fácil, pero aprehender todo aquello que percibimos es más complicado. No es algo que podamos hacer por repetición, pues cada vez percibimos cosas totalmente diferentes. No hay situaciones iguales.
Cada persona percibe de diferentes modos, pero creo que sí que necesitamos entrenamiento para fijarnos en determinadas cosas. Al dividir esta situación en diferentes temas (como hice en el taskscape al dividir un momento en las percepciones de los diferentes sentidos) conocemos partes que podríamos pensar no afectan al proyecto, pero que sin embargo pueden llegar a ser definitorios. Hace algún tiempo leí sobre la exposición Atlas, ¿Cómo llevar el mundo a cuestas? Del Reina Sofía (2010) Esta exposición consistía en un conjunto de imágenes que pretendían hacer una relectura del mundo. Lo que me interesa de esto es que se buscaba la reflexión del usuario para buscar sentido al orden de las imágenes. Esto es lo que me proporciona el diagrama: una relación entre cosas que parecen no tenerlas.

    En los años 90 del siglo XX el diagrama fue el protagonista en muchos debates arquitectónicos. Se buscaba un método para afrontar toda la información en los procesos de diseño. El diagrama es capaz de incorporar todos los datos no arquitectónicos y permite trabajar con ellos. Y es lo que se buscaba en la época. De aquí nacieron gran cantidad de arquitectos como Rem Koolhaas, Kazuyo Sejima, MVRDV y Toyo Ito, etc.  que utilizaron el diagrama en sus obras de maneras diferentes. El Arquitecto holandés Stan van der Maas (2011) dice que todos buscaban lo mismo: “liberar la arquitectura de sus limitaciones de representación y presentar nuevas formas de mediación entre lo virtual y lo real”. Dice este mismo autor que en los años 20, algunos arquitectos vinculados a la bauhaus ya elaboraron diagramas de recorridos solares, horarios de usos,… Pero fue en los 90 cuando apareció como nuevo paradigma.

    El diagrama puede ser utilizado como dibujo explicativo, pero este dibujo puede inducir a cambios, otros pensamientos,.. y es esta la función que le asignan muchos arquitectos.
Muchos han tomado los conceptos de Deleuce (1995) sobre rizoma (Este concepto implica partir siempre del centro y extenderse simultáneamente en todas la direcciones, siguiendo el modo de reproducción de algunas plantas en que todo puede funcionar como raíz, tallo o rama.) El diagrama quiere que la arquitectura funcione del mismo modo, que parta de un centro (la esencia) y se desarrolle de forma no lineal. Sería un crecimiento siguiendo unos parámetros no pactados con anterioridad. 


-Allen, Stan. “Diagrams matter”. ANY, 23 (1998).
-Didi-Huberman, Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas?2010, Madrid, museo nacional centro de arte Reina Sofía.
-Moya, Diego; 27 abril 2012; El diagrama en la arquitectura
diagramasenarquitectura.blogspot.com
-Soriano, Federico. 2008. Algunas definiciones sobre la palabra “diagrama”
-Van der Maass, Stan. Julio 2011 “El diagrama en la arquitectura”. Revista Dearq 08