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Escrito_ 10

Mi investigación en el entorno profesional comienza a partir de uno de los enlaces de referencia que encontramos hará cosa de dos semanas, un artículo sobre un módulo de vivienda que integraba un huerto propio, proyecto conocido como módulo H. Dicho proyecto forma parte de una serie de construcciones realizadas por los alumnos de la Universidad de Morón (Argentina), orquestados por el profesor y arquitecto Alejandro Borrachia.

Borrachia forma parte de Borrachia Arquitectos junto a su padre, un estudio que, según el artículo que aparece en la Revista Presente, está comprometido con la arquitectura sustentable, la cual entienden como “una condición básica para hacer arquitectura. Pero no sólo para dar respuestas en términos arquitectónicos, sino también económicos y sociales. (…) una manera de mejorar la calidad de vida de la gente, innovando en nuevos materiales y aplicando estos procesos al diseño y construcción de viviendas sociales”.

Oscar Aníbal Borrachia, además de arquitecto es docente y el actual decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño, Arte y Urbanismo de la Universidad de Morón. Su carrera empezó bastantes años atrás, y en la última década ha recibido numerosos premios, tanto por su arquitectura construida como en distintas instituciones. Su hijo, Alejandro, ha seguido sus pasos al convertirse en arquitecto y también docente.

Como cuenta en la conferencia TED “Hacia una nueva arquitectura”, Alejandro, como profesor en la UM, dio a sus alumnos la oportunidad de salir de los planteamientos teóricos del aula para construir prototipos a escala natural y entrar en contacto directo con los materiales, los cuales les fueron facilitados por distintas empresas, de manera que los proyectos pudieron acabar en ferias de diseño y sostenibilidad (y después ser publicados en distintos medios para llegar hasta mí).

Además, la Universidad de Morón lleva a cabo proyectos, junto a Borrachia Arquitectos, para la creación de nuevos ecobarrios, proyectos en los que participan todas las titulaciones de la Universidad: Arquitectura, junto a Derecho, Medicina, etcétera.

Me interesa de este entorno su visión de sostenibilidad, no como una condición extraordinaria, sino como parte implícita del proyecto.

Bibliografía


Algunas referencias

La semana pasada estuvimos debatiendo en el grupo de trabajo distintos entornos y publicaciones donde podría ser interesante dar a conocer el proyecto de la casa que se autoabastece.

Algunos de estos enlaces corresponden a diseños para casas autoabastecidas, que renuevan energías, que aprovechan el entorno…

http://www.elcorreogallego.es/galicia/ecg/dos-escolares-disenan-casa-autoabastece-agua-energia/idEdicion-2008-11-21/idNoticia-367182/

http://www.via-arquitectura.net/ara07/088-ara07.htm

http://quenergia.com/energias-renovables/casa-pi-vivenda-eficiente-que-se-autoabastece-de-energia-renovable/

http://www.plataformaarquitectura.cl/2010/11/11/modulo-h-prototipo-experimental-de-vivienda-sustentable-prohuerta-igeo/

http://igeo-fadaum.blogspot.com.es/2011/07/modulo-h.html

http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/33048/Documento_completo.pdf?sequence=1

Por último, estuvimos viendo la posibilidad de utilizar esta revista inglesa como lugar de publicación, por su relación con el tema que trata la casa y porque ofrece la oportunidad de dar a conocer trabajos de esta índole:

http://www.evolo.us/architecture/sustainable-architecture-farm-tower-in-london/

 

Gracias a Adrián Ferrándiz y Ester de Juan por su ayuda.


IX.

El relato de la casa son las acciones sucesivas o discontinuas, programadas o accidentales, esporádicas o habituales que se dan en ella, tomando la casa como marco que las recoge y reúne. Sin embargo este analizar las posibilidades, nos lleva a un número de combinaciones de formas de nominar que tienden a infinito.

Veamos algunas primeras combinaciones:

Se trata de un espacio diáfano y libre en el que actuar, moverse sin obstáculos y trabajar en cualquier formato.  Sería un DIN-A0 en blanco. Bueno ¿por qué acotarlo a esa dimensión si he dicho “cualquier formato“? No importa: me gusta esa metáfora, que a pesar de la libertad el papel en blanco me da miedo; pero no nombra el espacio desde los movimientos.

En la casa hay objetos. Herramientas de trabajo, soportes y materiales plásticos. Sería sin querer una primera organización. Dentro de la primera rama aparecerían subdivisiones por tamaños, precisión… y dentro de tamaños tenemos grandes, de tamaño medio y pequeños, etc. Clasificaciones que nos ayudan a agrupar las cosas y establecer relaciones entre ellas. Sin embargo aquí no han aparecido verbos que definan momentos.

¿Qué actividades se producen con esos objetos?

Un pincel. ¿Pinta? Recoge las proporciones necesarias de cada pigmento, las mezcla determinando la homogeneidad deseada del color resultante y transporta la cantidad retenida hacia el soporte, donde se extiende sobre él, provocando la impregnación, remezclando de nuevo con las aplicaciones de pintura previas, matizando el trabajo, suavizando el resultado, creando la textura, definiendo la intensidad y detallando los rasgos. Cualquiera de estas acciones podría ser la denominación de un pincel. ¿Cuál es la combinación de acciones que mejor lo definen? ¿Cuál la distingue de una brocha o un rodillo? Remezclar y detallar. Una brocha es capaz de mezclar, pero sólo el pincel es capaz de una vez en el lienzo coger un color ya elaborado, colocarlo junto a otro y entre ambos crear un nuevo matiz que caracterice el proyecto hacia el detalle.

¿Qué actividades se producen en/con la casa?

En la casa se actúa libre y en cualquier tamaño, organiza los objetos del taller o los ubica a disposición de uso, proporciona la luz para ver su trabajo, experimenta la transformación de sus límites mediante los actos de la persona que los usa, ayuda en la elaboración de obras materiales, te obliga a observar los errores impidiéndote el abandonar la tarea o conformarte con un resultado fallido, aporta seguridad y resistencia al mismo tiempo que te aísla parcialmente en la incertidumbre del exterior, no diferencia el tiempo de trabajar del de descanso y crea diferentes puntos disgregando la vivienda en las puestos de interés para la tarea profesional.

De la misma forma que el pincel, la casa quedaría definida en este relato, denominándola como donde se experimenta la transformación de su envolvente obligándote a la continua revisión de tu material sin interrupción.

Me resulta difícil este nuevo nombre ya que tiendo demasiado a la clasificación y a la relación de sustantivos -el anterior nombre de vivienda_taller_laboratorio creo que lo ejemplifica- pero la labor de estudiar las acciones que provoca o que ocurren me ha hecho ver un mayor grado de detalle en la forma de explicar la casa.


Escrito_ 9

En Romeo y Julieta, página 19, Shakespeare escribió las palabras para Julieta: “La rosa no dejaría de ser rosa, y de esparcir su aroma, aunque se llamase de otro modo. De igual suerte, mi querido Romeo, aunque tuviese otro nombre, conservaría todas las buenas cualidades de su alma, que no le vienen por herencia.”
Y estas afirmaciones tienen sentido porque se refieren a que el nombre que le damos a las cosas, nombres propios como rosa,  Romeo o edificio, no definen lo que son como lo hacen los Koyukon; supongo que para ellos, así como para Julieta, la rosa sería “la flor que esparce su aroma”, como Romeo es “el hombre con buenas cualidades en su alma”, de la misma manera que para mí la casa de María favorece el procomún y aprovecha recursos.
Esa idea del procomún apareció en un primer momento y no ha dejado de estar presente. La casa de María tiene que tener un nombre que exprese todo lo que sucede dentro, detrás de esa valla de listones de dos metros y medio de altura que apenas dejan entrever el jardín de la entrada con el olivo y el membrillero. La casa de María favorece al procomún, devolviendo al solar la energía necesaria para su construcción, así como parte de los recursos empleados por María, generando gran parte de su alimentación, produciendo energía renovable y aprovechando la luz solar y el agua de la lluvia, por poca que sea.
Para recordar qué es eso del procomún, así es como lo explica Antonio Lafuente en Medialab Prado: “El procomún es la nueva manera de expresar una idea muy antigua: que algunos bienes pertenecen a todos, y que forman una constelación de recursos que debe ser activamente protegida y gestionada por el bien común. El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras.”

Si hablamos ahora del método a seguir para llegar al nombre de la casa, personas de todo el mundo han nombrado a sus casas por distintas formas. Yendo por la carretera hacia San Juan podemos encontrar grandes casas de campo del siglo pasado, o del anterior, nombradas por sus dueños como Villa Cristina, Casa Carmen, nombres en honor a quienes las habitaron. Existe, por otra parte, una ciudad en algún lugar de Uruguay (la autora no concreta el lugar) donde todas las casas están bautizadas por sus dueños. La autora del blog, Ana Laura, habla del nombre de su casa, “Huacalli” que significa cajón o cesta en ‘náhuatl’, lengua de los indígenas mejicanos. Me parece relevante incluir este ejemplo porque la autora nos explica que si decidió ponerle ese nombre, dejando de lado la lengua en la que lo hizo, fue porque la casa es de madera y se asemeja a un cajón. El artículo, De nombres y casas, está publicado en su blog EriSada.
Esta es la forma con la que quiero ponerle nombre a la casa para María Langarita, con un nombre que destaque sus cualidades. La casa no podría llamarse Villa María o Rincón Langarita porque no estaría contribuyendo al procomún, deseo indispensable de María y mío. Para que así sea, la casa debe tener un nombre que la describa, para que así generaciones futuras lo tengan como referencia. Y el elemento principal que la define es la generación de recurso, por lo que la casa de María es, en conclusión, la casa que se autoabastece.

Bibliografía:

  • SHAKESPEARE, William. “Romeo y Julieta”,  1597, página 19. Consultado a 31 de marzo de 2014 en http://www.quieroleer.com.ar/libros/romeo-julieta/19.html
  • Ana Laura. “De nombres y casas”, EriSada, 18 de febreo de 2012. http://erisada.blogspot.com.es/2012/02/de-nombres-y-casas.html [Consultado a 31 de marzo de 2014]
  • LAFUENTE, Antonio. “El procomún”. http://medialab-prado.es/
  • GISBERT, Ester. “Nombrar es contar relatos es construir”, CoLabores, 25 de marzo de 2014. http://colabores.net/2014/03/25/nombrar-es-contar-relatos-es-construir [Consultado a 31 de marzo de 2014]

legal o ilegal.

 

Tras hacer una búsqueda entre diversas leyes y documentos, decidí entender el proyecto como un centro de trabajo profesional consistente en un laboratorio y taller, en el que la vivienda queda en un segundo plano tratándose como el espacio de descanso e higiene de los trabajadores (LA trabajadora). De este modo, en lugar de tratar de adecuar la vivienda según los requerimientos de las normas que son de obligado cumplimiento para espacios residenciales, se trabaja con leyes que se aplican al acondicionamiento laboral, que son más restrictivas en algunos aspectos y que me permiten centrarme en la parte de la actividad, disgregando la vivienda en los puntos de más interés.

CUADRO DE CUMPLIMIENTO DEL REAL DECRETO 486/1997, DE 14 DE ABRIL, POR EL QUE SE ESTABLECEN LAS DISPOSICIONES MÍNIMAS DE SEGURIDAD Y SALUD EN LOS LUGARES DE TRABAJO. BOE Nº 97 23-04-1997.
normativa


VIII.

A la hora de realizar un primer acercamiento sobre la normativa que afecta al proyecto, tanteé varias leyes y documentos que bien podrían aplicarse tanto mi proyecto como casi cualquier otro.

Busqué en la página web del ayuntamiento en el que se ubica la “casa” (entre comillas, porque cada vez es menos una casa) y me topé con el Plan General de Ordenación Urbanística de dicho municipio. Al tratarse de un terreno en una zona despoblada y rodeada de cultivos, había varios volúmenes del plan que me interesaban ya que podían llegar a condicionar el trabajo y la investigación. Consulté los apartados de mayor relevancia, pero me parecía que debía indagar en otras leyes que fueran más específicas de la idea que tenía en mente.

Como me interesa trabajar con los materiales de expresión plástica, pinturas, pigmentos, productos químicos, disolventes, aceites, resinas, herramientas de trabajo, pinceles, etc. rastreé a través de algunos productos, las normativas que se les había aplicado. Localicé una guía de óleos en la que venía explicada la norma (tanto norteamericana como europea) del etiquetado de productos tóxicos: la NTP 5: Identificación de productos químicos por etiqueta para España y la ASTM D4236 – 94(2011). Standard Practice for Labeling Art Materials for Chronic Health Hazards. En este caso se me cruzaron en el trabajo las NTP, Notas Técnicas de Prevención, elaboradas como criterios básicos preventivos para facilitar soluciones ante problemas en el ámbito laboral y creadas por el INSHT (Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo).

Llegados a este punto, se me planteaba una cuestión muy importante y evidente (a pesar de no haberla visto hasta ese momento). El proyecto consiste en una vivienda, pero no está conformada por los elementos que las normas consideran como las propias de una casa; además tiene incorporado un área de laboratorio, que era la cuestión principal por la que me interesaban las normas que involucraban productos tóxicos; y también es un centro de trabajo. Al tratarse de un espacio intermedio de varias funciones, y debido a sus dimensiones (no superan los tamaños mínimos a partir de los que empiezan a aplicarse las leyes propias) no se puede considerar dentro de ninguna de las 3 categorías.

Leyendo un artículo publicado en el suplemento de EL MUNDO el 23 de enero de 2004, sobre la evolución de las nuevas viviendas en espacios como locales comerciales, oficinas o naves industriales; decían que si tienes una oficina o un espacio de trabajo y eras autónomo, podías vivir en el lugar, no como residencia oficial, pero no se incumplía ninguna normativa. Si justificabas que estabas realizando tu actividad profesional, había un pequeño vacío en el que mucha gente empezaba a trabajar.

Este descubrimiento fue lo que me hizo centrarme en el Real Decreto 486/1997, que habla de la seguridad y salud en los espacios de trabajo, utilizando los apartados dedicados al descanso y a la higiene de los trabajadores como si fueran la parte de vivienda de mi proyecto.

Así en lugar de tener una vivienda con un “taller de bricolaje” casero, tengo un lugar de trabajo profesional con zona de descanso mínima, apto para la vivienda en la práctica.

REAL DECRETO 486/1997, DE 14 DE ABRIL, POR EL QUE SE ESTABLECEN LAS DISPOSICIONES MÍNIMAS DE SEGURIDAD Y SALUD EN LOS LUGARES DE TRABAJO. BOE Nº 97 23-04-1997

NTP 5 (1982): Identificación de productos químicos por etiqueta.

ASTM D4236 – 94(2011). Standard Practice for Labeling Art Materials for Chronic Health Hazards.

NTP 916: El descanso en el trabajo (I): pausas

NTP 916: El descanso en el trabajo (II): espacios

JUNIO 2004. PLAN GENERAL DE ORDENACIÓN URBANÍSTICA VÉLEZ-BLANCO ALMERÍA. 

VOLUMEN VI. NORMAS URBANÍSTICAS. 

VOLUMEN VIII. ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL.

HUERTA, Rocío. Cómo transformar la oficina en una obra de arte. EL PAIS, Cultura. Madrid 23 MAR 2012.(http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/23/actualidad/1332521856_861841.html) [consultado el 20 de marzo del 2014]

FELIPE, Aúrea. Cómo vivir tranquilo en su loft. EL MUNDO, Suplemento. N 321. 23 de enero del 2004. (http://www.elmundo.es/suvivienda/2004/331/1074783702.html) %5Bconsultado el 20 de marzo del 2014]