Como punto de partida, establezco el criterio económico de un proyecto, ya que es algo indispensable en la materialización de una idea. Hace unos meses recibí un encargo, cuyo cliente planteó como premisa mayor la economía. Se trataba de la ideación y ejecución de una pérgola de jardín, actualmente se encuentra en fase de proyecto. Muestro algunos de los 20 prototipos para la visualización por parte del cliente.
Otro de mis intereses pasa por el trabajo manual de la arquitectura, las maquetas de trabajo. Forman parte de mi proceso de proyecto: me permite apreciar las proporciones, las texturas, las aberturas… todo aquello que un ordenador puede elaborar, pero sintiéndolo físicamente, produciendo unas sensaciones espaciales que visionando una pantalla difícilmente pueden lograrse. Por ello uno de mis trabajos que más me agrada tanto por su proceso ejecutivo como el resultado final es la maqueta que construí junto a Agustín Morazzoni, en el Taller de proyectos de Jaime Sepulcre y Andrés Silanes ‘’Ocio Doméstico’’.
Como consecuencia de mi concienciación acerca del cambio climático y el agotamiento de recursos, he orientado mis proyectos al campo de la sostenibilidad. Valoro la introducción de recursos bioclimáticos en el edificios, buscando la optimización de los recursos naturales en los materiales de construcción, la producción de energías renovables, el ahorro de costes de ejecución in situ, etc.
En este proyecto se planteaba la creación de un museo para las ruinas de la Rábita califal, en el parque natural de las Dunas de Guardamar. Como requisito fundamental del proyecto era el de alcanzar un nivel de prefabricación alto, interviniendo mínimamente sobre la superficie dunar, constituyendo un edificio fácilmente desmontable sin dejar rastro de intervención, además de otros parámetros en el campo de la eficiencia energética.
Otro aspecto el cual suele constituir la base de mis ideas de arquitectura es la concepción de ella como medio de relaciones sociales. Siempre he buscado la resolución de problemas de actualidad en nuestra sociedad a través de mis proyectos. En este caso, partiendo de la problemática de la práctica de botellón en las calles, se creaba una cápsula desmontable dentro de la cual se podía ejercer la actividad, eliminando los ruidos molestos para el vecindario y los residuos producidos.
También he participado a algunos concursos. Uno de los más reciente creación es este, bajo el duro clima del desierto de Atacama. Su composición formal parte de las Ruinas de Tulor, con estancias circulares, que junto a la forma esférica de los cuerpos celestes componen la planta de la propuesta. Además Se crean espacios de relación en el hall recibidor, apoyado en mis ideales de la arquitectura como espacio de relación.
La oferta aúna los conceptos descritos anteriormente, constituye un edificio que trata un conflicto existente de la sociedad actual: el racismo. Un edificio en el que se podrá hacer actividades como lectura, las personas podrán relacionarse mientras realizan talleres de jardinería o pintura. El edificio podrá transportarse por los barrios de mayor conflictividad de social, siendo un instrumento activo de participación ciudadana. Todo ello con María Langarita como directora del centro.






















































