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Taskscape: el paisaje como herramienta de conocimiento y acción

The temporality of the Landscape es uno de los artículos más conocidos de Tim Ingold. Aunque ya tiene 20 años recuperamos el concepto de taskscape como herramienta para conocer nuestros contextos de trabajo e involucrarnos en ellos. Es este artículo al que estremos continuamente referenciando.

Las ofertas que hacemos, ayudados por nuestros mitos, transductores y otras herramientas de reflexión y decisión, se insertan en contextos o entornos que van más allá de nosotros y nuestro cliente, incluso de nuestros entornos profesionales. Desde “el lugar” en el que estamos trabajando influimos otros “lugares” con un alcance que nos sorprendería, y lo mismo ocurre al revés, somos influidos por flujos que llegan de muy lejos. En lugar de acongojarnos y paralizarnos (o peor), conocer esos flujos nos permite “surfearlos”, usar sus dinámicas a nuestro favor. Es más, en un mundo hipercconectado, no saber hacerlo nos deja a la deriva.

Aclaraciones previas

Siguiendo con el espíritu de esta serie, entendemos que el contexto no es algo teórico, como un marco o una explicación, sino que es un contexto material, algo construido, físico, real. Y lo más importante, que sólo puede conocerse en la práctica activa. Esto no significa que dejemos a un lado los aspectos “inmateriales” como las interacciones sociales, lo cultural, etc… Al contrario nos interesan mucho estos aspectos para poder modificar un entorno, sin embargo, incluso éstos los rastrearemos y estudiaremos desde lo perceptible.

Para ello, vamos a fijarnos en la “formas” de ese entorno, pues nos dan mucha información cuando sabemos preguntarles bien. Normalmente un acercamiento así se consideraría “paisajístico” y sería una práctica de representación de una imagen o de un telón de fondo. Efectivamente, del paisajismo nos interesa su objeto y el formato, pero con el taskscape ambos se modifican sustancialmente.

Por otro lado, puede parecer contradictorio hablar de paisaje a la vez que hablamos de flujos, mundo hiperconectado, etc. Pues el paisaje es un sospechoso habitual entre las prácticas de “fijación” de identidades, como los trajes regionales por ejemplo. Los estudios que demuestran esta relación son muchos y, gracias a Ingold, podremos evitarla. Pues el objetivo de ese artículo y del propio término taskscape es separarse de la idea de fijación, temporalizando el paisaje. Con el taskscape trabajaremos sobre “el mundo tal como es conocido por los que en él habitan, los que habitan en sus lugares y viajan a lo largo de los caminos que los conectan”. Veamos por qué, cómo y un buen ejemplo.

Taskscape: un paisaje en movimiento

Al contrario que landscape, que pone su énfasis en la forma cristalizada, taskscape pone el énfasis en el movimiento. Es el campo de prácticas que se despliega alrededor del practicante activo, su paisaje material y temporal, la unión de los diversos ritmos de sus actividades y las de un entorno que se abre a lo largo de su camino al involucrarse perceptiva y materialmente en él.

Taskscape es un término acuñado en 1993 e Ingold no ha seguido usándolo demasiado porque al principio lo vinculó a una ‘perspectiva habitacional‘ (dwelling perspective) que, siendo heredera de Heiddegger, estaba demasiado anclada a un lugar, con un aura demasiado local que no sintonizaba con el énfasis en el movimiento (Ingold, 2011, p: 12) que ocupaba su trabajo desde entonces, centrándose más en las líneas, la vida y el hacer. Sin embargo, éstas estaban ya implícitas en el taskscape y lo recupero porque me parece que puede ser una herramienta muy útil para conocer los entornos en que trabajamos.

Para empezar a desarrollar esta herramienta, será útil aclarar el matiz por el que la perspectiva habitacional no convence a Ingold. En su estudio de Heidegger, explica cómo la metáfora de hacer un claro en el bosque con la que explica que construyendo estamos habitando, supone la delimitación de un espacio y el establecimiento de fronteras. El constructor habitante de Heiddegger revela un espacio a su alrededor quitando de enmedio todo lo que amenzaría su existencia (Ingold, 2011, p: 82) y estableciendo un perímetro. Esto es incompatible con la concepción de Ingold de una vida abierta formada por líneas de crecimiento que se entrecruzan. Y también con la que intentamos desarrollar aquí: conocer los flujos y las trazas para trabajar con ellas. Por tanto, para conocer el taskscape no podemos delimitarlo, no es un territorio o un espacio que se marca con fronteras, “no hay dentro y fuera, sólo aperturas y caminos a través”.

Siguiendo con esto, entendemos porqué preferimos el formato del paisaje al de la cartografía, por ejemplo. Como Ingold explica, el pasiaje no es el espacio visto y dibujado desde fuera. La herramienta que queremos no es la cartografia, pues vamos a sentir y percibir desde dentro.

Tampoco el formato que buscamos es el de los estudios de ecosistemas ambientales (con su diagramas de relaciones), porque no nos centraremos tanto en la función como en la forma. Aunque al hablar de forma la entenderemos relacionalmente, no como si fuera algo ya prescrito en la genética o los diseños que simplemente toma cuerpo en la realidad. Pues “las formas del paisaje no están pre-preparadas para que la gente viva en ellas – ni por la naturaleza ni por la mano del hombre – porque es en el proceso mismo de habitar que estas formas se constituyen.”

Tareas y ritmos

Bien, con lo que llevamos hasta ahora, ya hemos repasado algunas ideas del artículo en que Ingold usa el taskscape. Hemos explicado que el paisaje no es medible, cartografiable y fragmentable como el espacio, ni delimitable como el territorio, ni un ecosistema en que se reparten funciones, ni un diseño preconcebido.

La siguiente tesis de Ingold es la que nos hace ver que tampoco es una imagen fija y que modifica el formato heredado del paisajismo. Por eso es que busca las tareas, para hablar de la temporalidad. Además, con ellas puede hablar de un tiempo no fijado desde fuera (cronológico) sino desde la experiencia y la percepción.

Igual que la cartografía nos ofrece una posibilidad imaginaria de ver todo el espacio al mismo tiempo, la cronología nos permite imaginar que podemos ser espectadores y no participantes del desempeño de nuestras tareas y, por tanto, del tiempo: “como si pudiéramos tener un punto de vista separado del proceso temporal de nuestra vida en el mundo y vernos a nosotros mismos ya envueltos en esta tarea, ahora en aquella, en una serie interminable de presentes instantes.” Hemos visto que no hay fronteras en el paisaje, sólo en las actividades humanas o de no-humanos. Pues ni siquiera en ellas hay momentos separados de tiempo, el quehacer de la vida es continuo.

Las variaciones de esta tiempo se reconocen en “ritmos, pulsaciones y latidos de las sociedades en que se encuentra”. Por ello, la forma temporal del taskscape se refleja, mejor que en cualquier otro género artístico, en la música. Y como en ella, “al observar, escuchar, tal vez incluso tocar, continuamente sentimos la presencia del otro en el entorno social, en cada momento ajustando nuestros movimientos en respuesta a este monitoreo  perceptual continuo. Para el músico de orquesta, tocar un instrumento, observar al director y escuchar a sus compañeros instrumentistas son aspectos inseparables de un mismo proceso de acción: por esta razón, los gestos de los intérpretes se puede decir que resuenan entre sí.”

Qué buscamos

Asi que tomando la música como ejemplo y siguiendo el artículo de Ingold, podemos ya imaginar qué buscaríamos en el entorno o contexto que el taskscape, como herramienta de trabajo, nos de pie a conocer:

  • actividades de habitar en que la gente (u otros seres) estén realmente involucrados, pues estas no pre-existen en un diseño, como la música “que no pre-existe en una partitura más de lo que un pastel existe en la receta para hacerlo”
  • ciclos y repeticiones que en la música como en la vida social, son esencialmente rítmicas en lugar de metronómicas
  • también como en la música, en el taskscape podemos encontrar momentos de mayor tensión que demandan una resolución
  • el entretejido de muchos ritmos simultáneos entre los que podemos decidir cuál tomamos como el tempo al que referimos el resto

No me resisto a hacer referencia a las películas musicales :D . Pues, además de ser un delicioso canto a la vida, combinan la idea de paisaje, tareas y ritmos. Dejo unos ejemplos de entre mis favoritos (me ha costado mucho elegir) para aliviar la lectura:

¿Por qué centranos tanto en la forma?

… si hablamos de tareas, ritmos tiempos… Ingold nos lo explica comparando la música con la pintura, el formato por excelencia del paisajismo como “fijación”:

Normalmente, “el trabajo real de pintar se subordina al producto final, el primero se oculta a la vista por lo que sólo este último se convierte en un objeto de contemplación”. Sin embargo, como buen antropólogo Ingold busca en otras sociedades no occidentales para ver si esto es siempre así. Y efectivamente, en algunas no lo es: “el orden de prioridad se invierte: lo esencial es el acto de la pintura misma, cuyos productos pueden tener una duración relativamente corta – apenas percibidos antes de ser borrados o cubiertos. El énfasis aquí está en la pintura como representación/actuación. Lejos de ser la preparación de objetos para futura contemplación, es un acto de contemplación en sí mismo. Así, también, es la ejecución o escucha de música. (Ahora) el contraste entre la pintura y la música parece menos seguro. Se convierte en una cuestión de grado, en la medida en que las formas perduran más allá de los contextos inmediatos de su producción.”

Por eso nos interesan la formas, lo material, porque nos permiten conocer aún cuando no estamos presentes. Permiten la asincronía.

Pero, al intentar conocer un entrono o contexto mediante el taskscape no podemos tratarlo como un objeto, con una forma cerrada que podamos describir, dibujar o reproducir. “Se trata de un proceso de vivo; hace a los hombres; es hecho por ellos” Al igual que con la música, las formas del paisaje se generan en movimiento. estas formas, sin embargo, se congelan en un medio sólido. Gracias a su solidez, los rasgos del paisaje permanecen disponibles para la inspección mucho después de que el movimiento que les dio origen ha cesado.”Así pues, las formas, los registros sólidos, sean una cadena de bits grabada en una memoria digital, herramientas, cuerpos, etc… nos servirán como trazas desde las que conocer patrones de actividad. Por ejemplo, “si reconocemos los andares de un hombre en el patrón de sus huellas, no es porque los andares precedieron a las huellas y fueron “inscritos” en ellas, sino porque tanto los andares como las huellas surgieron del seno del movimiento del andar del hombre.”

Las actividades, ¿de quién?

Para comprender un entorno no podemos conformarnos con seguir las actividades de los humanos, por eso desde el principio hemos establecido que queremos conocer y aprender flujos.

Como explica Ingold, los cazadores “están alerta a cualquier visión, sonido u olor que revele la presencia de animales, y podemos estar seguros de que los animales están igualmente atentos a la presencia de los seres humanos, como lo están también unos a la de los otros. A mayor escala, los viajes de los cazadores a través del paisaje, o sus oscilaciones entre la obtención de diferentes especies animales, resuenan con los movimientos migratorios de los mamíferos terrestres, aves y peces”

Pero tampoco podemos quedarnos en una definición rápida de los seres animados. Pues, como demuestra el documental La vida secreta de las plantas, o todos los que “animan” volcanes glaciares y montañas u otros fenómenos naturales, son más de los que nos pensamos. La animación es, de nuevo, una cuestión de grado y todos estos “seres” son animados en el sentido de que “son conscientes de su entorno (incluidos nosotros) y porque actúan en ese entorno (incluidos nosotros)”. En otras palabras, no sólo actúan, sino también ofrecen la posibilidad de interacción.

Más videos para amenizar:

Además, “los ritmos de las actividades humanas también resuenan con otros fenómenos rítmicos – los ciclos de día y noche y de las estaciones del año, los movimientos geológicos, los vientos, las mareas, etc. En muchos casos, estos fenómenos rítmicos naturales encuentran su causa última en la mecánica del movimiento planetario, pero nosotros resonamos con los ciclos de luz y oscuridad, no con la rotación de la tierra, a pesar de que el ciclo diurno es causado por la rotación axial de la tierra. Y resonamos con los ciclos de crecimiento y putrefacción vegetativa, no con las revoluciones de la tierra alrededor del sol, a pesar de que éstas causan el ciclo de las estaciones.”

Es decir, y esto es importante, que interactuamos con los flujos o ritmos que podemos percibir directamente. Éstos son los que podemos conocer.

Conclusión práctica

Como hemos visto, el taskscape no es algo delimitable y por tanto, no es cognoscible en su totalidad. Con esto, podemos llegar a la enormidad de un proyecto de aprendizaje que nos supera. Lo cual no es malo en sí mismo :) pero por algún sitio hay que empezar. En nuestro trabajo queremos conocer el entorno o el contexto para aprender a actuar no para explicarlo.

Propongo usar el taskscape como una herramienta práctica con la que involucrarnos con distintos agentes en la construcción del entorno. Por tanto, aprenderemos primero sus patrones de actividad, viéndolos, siguiendo sus trazas, imaginando sus historias.

Queremos poder actuar en ese entorno, lo que significa interactuar con ellos.

Para ello, tenemos que educar nuestra atención y colocarnos como aprendices de todos esos seres y flujos de actividad. Implicarnos “perceptualmente con un entorno que está en sí mismo preñado del pasado” y del futuro, pues la asimilación de todas esa tareas ya realizadas nos permite seguir realizando nuevas. Viajaríamos por el taskscape como el cazador novato, que “viaja a través de la región con sus mentores, y mientras pasa, le son señalados rasgos específicos. Otras cosas las descubre por sí mismo, en el curso de las exploraciones, observando, escuchando y sintiendo”.

Coda, un ejemplo para una tarea pendiente

la_cosecha_bruegel

Como explica Ingold, “tanto para el arqueólogo como para el habitante nativo, el paisaje cuenta – o mejor dicho, es – un relato, una ‘crónica de la vida y el habitar’“. Un cazador experimentado conoce esos relatos, de hecho, es él quien los cuenta. Estos relatos no son las descripciones académicas, cartográficas, o cronológicas del entorno, ni informes de campo, ese sería el formato de antropólogos, etnógrafos o arqueólogos.

Obviando que los últimos tengan la voluntad de ser “más verdad”, pues sabemos que para realizar ambos, se está reconstruyendo el taskscape al mismo tiempo que se lo conoce. Lo que tienen en común es que al mostrarlos o contarlos ambos tipos de formatos transmiten un conocimiento a sus aprendices o pares. Pues contar un relato, es “una forma de orientar la atención de los oyentes o lectores en ella. Una persona que puede ‘contar’ es alguien cuya percepción está sintonizada para recoger información en el ambiente que otros, menos hábiles en las tareas de percepción, pueden perderse, y el narrador, al hacer su conocimiento explícito, conduce la atención de su audiencia a lo largo de los mismos caminos que la suya.”

Como arquitectos, quizá debiéramos darle una vuelta a los formatos en que conocemos y reconstruimos el paisaje. No será, creo yo, el que heredamos de disciplinas “descriptivas” como los “informes de hormiga” que vemos en la TAR, por ejemplo, porque nuestro objetivo es transformar no describir.

Propongo como ejemplo, a parte de los videos musicales, el mismo ejercicio que Ingold hace al final del artículo The Temporality of the Landscape. Como decía al principio, el taskscape modifica el formato del paisajismo, esto os aseguro que lo demuestra.

A partir de la pintura de Bruegel “La cosecha”, es capaz de convertir un paisaje estático (y probablemente fruto de una idealización aunque no sé si tanto de un intento de fijación de una identidad nacional por la época en que se pinta) en algo vivo, simplemente con sus palabras. Lo hace con un pequeño truco digno de Mary Poppins: en lugar de quedarnos fuera mirando la pintura, nos mete dentro de ella con sus palabras y dirigiendo nuestras sensaciones y percepciones aprendemos ese paisaje.

Os recomiendo la experiencia pues leyendo sólo esa parte podéis hacer un repaso a todo lo que hemos visto en este post. Y, para agradecer que leyérais hasta el final, os dejo con un último vídeo:

EL MITO

El mito que finalmente hemos elegido no se remonta hace muchísimos años sino, es una historia reciente de la aparición del grupo Imagine the city. Se trata de un grupo de profesionales de diferentes disciplinas, que no pueden o no quieren salir de su lugar de origen para ejercer su oficio; ya sea por problemas económicos, por el inconveniente que les causaría el idioma, por sus raíces y costumbres o simplemente por el hecho de no querer abandonar el lugar donde se han criado toda su vida y continuar con su vida profesional en ese mismo lugar porque sí.

La idea que yo extraigo de este sistema y método es la de luchar por lo que uno quiere sin importar las circunstancias adversas que a priori se presenten; puesto que siempre hay alguna forma de hacer lo que me gusta y en el lugar que yo quiera.

En cuanto a lo que me aporta este mito a mi ámbito de trabajo y que me hace tenerlo como referente, podría decir que en este época donde el trabajo es escaso como consecuencia de la crisis y la salida en teoría mas fácil es la de buscar trabajo en el extranjero; puedo intentar seguir la acción emprendida por este grupo creando algo novedoso pero eficiente. Es decir, la puesta en marcha de mis intereses, dándoles un aporte extra en el mundo profesional; por este motivo estoy mas que convencido de que mi propuesta de crear maquetas apoyadas en la pastelería tiene su cabida en el mundo real profesional, ya que se trata de algo innovador que se apoya en un tema como la pastelería, una disciplina que en la actualidad tiene mucha repercusión y se encuentra en pleno auge.

Pero no solo me conformo con estos dos aspectos sino que puedo seguir implementando mas ámbitos o intereses que me ayuden a completar mi formación sin cerrarle la puerta a nada ni nadie, porque quiero vivir y trabajar donde esta mi vida donde he aprendido a ser lo que soy.


OTRO DÍA MÁS

                Otro día más, María se levantó y fue directa al tocador, ¡por fin podía hacerlo! Llevaba  cuatro días en cama por culpa de unas altas fiebres. Su madre lloraba de alegría, justo después de haber anunciado su compromiso cayó enferma.
                No recordaba haber tardado tan poco en vestirse nunca. Salió casi corriendo a la calle, necesitaba sentir el aire y el sol en su cara. ¡Qué día tan bello! Las flores desprendían un olor estupendo, y los pájaros interpretaban  bellas melodías. Tras un buen rato caminando se dio cuenta de que la gente le miraba raro, se alejaban de ella a su paso por las calles, no lo entendía, estaba sana, su aspecto era normal. Pero…. una brisa en sus piernas le hizo entenderlo todo. A causa de las fiebres  había crecido y sus pies quedaban a la vista bajo la falda. Volvió a casa por el camino más rápido y a toda prisa.
                Al día siguiente su prometido vino acompañado de su madre. Iban a romper el compromiso. Todo el mundo la había visto por la calle enseñando los pies, y eso era una deshorna para la familia del muchacho.
                María entristeció profundamente. Si no se casaba, ¿qué sería de ella? Poco a poco volvió a salir a la calle, y si no se casaba, ¿qué?

                Para su sorpresa,  durante sus paseos empezó a ver faldas más cortas.  No pudo resistirlo, preguntó a una de las muchachas. Al parecer, una joven aristócrata la vio durante su fatídico paseo, y le pareció tan bello que decidió imitarlo, al llevarlo ella las jóvenes  la imitaron y ahora la mayoría de muchachas llevaban las faldas de este modo.   
                Sin proponérselo, María creó tendencia. Un pequeño acto como fue salir a la calle de forma “indecente” hizo plantearse algunos aspectos al resto de mujeres, y no solo la vestimenta, ese acto de rebeldía de decir ¿qué? sirvió de inspiración para otras tantas.

Buenas historias, buenos clientes

En los comentarios a los anteriores posts, Alfonso recuperaba al hacker. Y es que tanto hablar de arquitectos a lo mejor nos estábamos poniendo nerviosos en aRRsa!. Es muy pertinente, pues entiendo que en la figura del hacker se condensan dos cosas que estamos intentando recuperar en esta serie: la orientación práctica dentro de un mercado y la reflexión sobre el hacer para mejorar.

AB-strip2473-web-SPLos arquitectos, en sus caricaturas, pueden parecerse a un hacker. Hacen por el gusto de aprender, por el mismo asombro de las cosas, y a veces se pasan… No es casualidad que Ayn Rand, cuando aún no existía la informática, tomara la figura de un arquitecto para representar sus ideales individualistas y libertarios.

Pero a mí no me gusta hablar de “profesiones imaginadas” sino desde maneras de hacer. Entiendo que hay gente que trabaja programando que lo hace desde la ética hacker y otra que no, y lo mismo para los arquitectos. Así que cuando leáis arquitecto, sabed que es una abreviatura para “hackers de la construcción del entorno“.

El hacker es alguien práctico que quiere hacer cosas con las habilidades que tiene. Ya sabemos que el hacker no hace sólo, sino dentro de ciertas comunidades de pares de las que toma y aporta conocimiento. duty_callsPorque así es más divertido y porque, para el hacker, es absurdo que las cosas se hagan dos veces, quiere hacer mejor lo que ya se ha hecho o hacer lo siguiente, apoyado en lo que existente. De estas comunidades es de donde saca sus ideas y ganas de hacer y mejorar.

Pero seamos realistas, hacer las cosas no es sólo pensarlas (de hecho, lo que no paro de repetir estos días es que sólo haciéndolas pueden pensarse). Lo malo de hacer es que es real, significa tiempo, materiales, equipo, cafés, ancho de banda, papel, tabaco, transporte, comida, descanso, libros,… O sea financiación.

Y aquí es donde entra el cliente.

El hacker tiene una relación de amor y odio con el cliente. Esto es lo que decía el personaje de Rand, Howard Roark:

I don’t intend to build in order to have clients. I intend to have clients in order to build

Ahora no diríamos algo así, aunque a veces lo pensemos ;)

fountainhead-2Bromas a parte, el cliente no es sólo la financiación de la realización de nuestras ideas, ni mucho menos. Pensar así es lo que hace que la mayoría de gente no crea que contratar un arquitecto le aporte nada, al contrario. Es interesante analizar las razones que la gente tiene para no hacerlo. Andrew Pressman lo hace en su libro Curing The Fountain Headache: How Architects And Their Clients Communicate, que parte precisamente del mito que Ayn Rand creó con El Manantial, en el que intenta mejorar las relaciones con el cliente de los arquitectos. Los clientes ven el trabajo de un arquitecto como un añadido, un lujo que sólo los ricos pagarían como una forma de mecenazgo para que los arquitectos hagan su arte.

Sin embargo, un hacker programador es más consciente de la necesidad de financiación, de su obligación de conseguir clientes, porque su trabajo no está asegurado por atribuciones legales. El arquitecto, según apunta Pressman, tiene un handicap en su formación, en la que normalmente se premia y trabaja la inspiración frente a la resolución de las necesidades de los clientes. Y otro en su propio oficio, pues a diferencia del programador, su trabajo no queda realizado, es sólo un diseño que otros llevarán a cabo. Otros que, como el cliente, muchas veces nos verán como un obstáculo en su hacer. No es casualidad que, con la crisis, muchos arquitectos estén reconvirtiendo sus empresas a pequeñas constructoras o asociándose con ellas para salvarlo.

Entonces, ¿qué porta el cliente? (además de financiación)

Precisamente, por querer resolver sus necesidades, el cliente nos obliga a enfrentarnos a la realidad. Y nos da la maravillosa oportunidad de contrastar nuestras intuiciones que, sin esa realidad, se agotan pronto. El proceso de diseño, prototipado, puesta en obra,… de cualquier idea es, en definitiva, un proceso de toma de decisiones. Las intuiciones e ideas no tienen suficiente datos para informar la correcta toma de decisiones. Un cliente involucrado es una mina de datos, feedback, cuestionamientos, preguntas y reafirmaciones. Si no estamos de acuerdo en algo, nos vemos obligados a repensar, fundamentar e, incluso, demostrar lo bueno de nuestras propuestas.

La importancia de la relación

Una de las máximas de los hackers es fallar rápido y barato. Si trabajamos con ideas y diseños, el peligro está en dedicar demasiadas horas a darle vueltas y vueltas a nuestras ideas, o en definirlas demasiado y que luego no se acepten. Eso nos hace perder tiempo y dinero. Así, vemos que una buena relación con el cliente es aquella en la que diseñador, cliente y el resto de agentes involucrados trabajan juntos probando y contrastando los avances. Es por ello que metodologías como el Bauteam alemán estén ahora en auge. Simple sentido común.

Y por ello, no tan fácil de conseguir. Y menos cuando queremos experimentar nuevas ideas, tecnologías o sistemas.

En estos casos es cuando vemos que crear un contexto de entendimiento no es sólo firmar un buen contrato, ni siquiera tener un buen método para relacionarse, como el de Livingston, o un buen marco de trabajo, como el del Bauteam. Hace falta que el cliente comparta nuestro nuestra “visión”. Que esté dispuesto a trabajar y arriesgarse por ella, en fin, que sea también su visión.

Entonces es cuando el cliente deja de ser alguien que está frente a nosotros para ser un compañero de aventuras. Cuando aplicaría aquel viejo dicho de los arquitectos de que “no hay buena arquitectura sin buenos clientes”. Volviendo a los hackers, ellos son los que más tranquilamente han conseguido normalizar este tipo de relaciones entre cliente y profesional o empresa. En sus comunidades de desarrollo, la línea entre cliente y colega de trabajo se desdibuja. Aparece el bricoleur.

La pregunta que queda entonces es cómo conseguimos generar este tipo de relaciones con estos clientes aventureros.

Mitos y otras herramientas narrativas

405px-ThorLo que necesitamos es algo que condense los objetivos, pero que lo haga de forma flexible, que haga más hincapié en los valores que hacen que esos objetivos tengan sentido que en los propios objetivos. Algo que nos sirva para explicarnos.

Este es el papel que, tradicionalmente, han tenido los mitos en la sociedades y que, en realidad, nunca ha dejado de hacerse. Con esta revisión de la mitopoiesis, vemos que los mitos no son sólo cosa de los antiguos. Porque los mitos son mucho más potentes para establecer un contexto de entendimiento que cualquier contrato, pues por su simbolismo, van más allá de establecer las formas en que vamos a intercambiar bienes. Como explica Fernández-Savater en el artículo enlazado: “No es lo mismo (…), una comunidad unida por lo que contempla pasivamente en alguna pantalla mágica, que otra reunida en torno a lo que hace; no es lo mismo una comunidad con ritos y formas complejas y flexibles de intercambio simbólico que otra que no puede echar mano más que de los tribunales”.

En esta búsqueda particular de la heurística, hacernos conscientes de nuestra posibilidad de crear nuevos mitos es una herramienta potentísima para redefinir nuestro lugar en el mundo y, concretamnete en lo que nos concierne en esta serie, nuestro quehacer.

Como explica David de Ugarte, los mitos se hacen colectivamente y su creación no es un proceso inmediato. Cuando trabajamos con un cliente, quizá tengamos la suerte de poder ir destilando estos mitos, poco a poco, con él. Pero también podemos crear nuestros mitos internos y que los clientes se vayan adhiriendo a ellos. Un bello e inspirador mito es casi una forma de captar clientes “de los buenos”: los que compartirán nuestra visión, valores y formas de hacer, que nos permitirán, juntos, marcarnos objetivos concretos. Un mitología interna coherente se convierte en un gran valor diferencial para el profesional.

Que es y no es un mito:

  • aunque tiene una simbología no es un logo ni una mascota
  • aunque es coherente con nuestros carácteres no es una “persona”
  • aunque hay una historia con acción y está basada en hechos reales no es sólo una narración histórica ni una leyenda
  • aunque es bello y atractivo como un buen cuento su función es más que entrentener
  • aunque nos permite explicar(nos) porqué hacemos las cosas de determinada forma y pueden resumirse en paremias, son más extensos y elaborados
  • aunque evocan imágenes, explican escenas y nos envuelven en un universo, son más que audiovisuales o universos
  • aunque encarna valores morales no es sólo storytelling o fábulas
  • aunque (y precisamente porque) embeben creencias nos son unívocos sino que pueden interpretrarse de muchas formas y permiten la diversidad y la evolución de la comunidad, no son totalitarios
  • aunque tiene cierta función divulgativa no pretende ser universal ni gustar a todos, al contrario

Ejemplos de creación de mitos

Para ver la mitopoiesis en acción, no se me ocurre otro lugar mejor que La Sociedad de las Indias Electrónicas. Leer y ver sus mitos funcionando e, incluso, en formación, es un regalo.

También podemos descubrir joyas de la creación de mitos en lugares más inesperados. Por ejemplo, Javier Meléndez, guionista, desentraña en su blog y en Yorokobu algunos de los mitos contemporáneos que estamos viendo formarse en tiempo real. Me interesa especialmente este caso porque vemos claro que en los mitos actuales los buenos y malos vuelven a no estar tan claros, tal y como ocurría en la antiguedad (griega, nórdica, egipcia o americana): los héroes, dioses y criaturas viven, aprenden y evolucionan gracias a sus aventuras y quehaceres, como la vida misma.

Estrategias y Actitudes: Oferta

La relación entre teoría y práctica van de la mano; no se podría hablar de una sin la presencia de la otra. Todos estos años de aprendizaje han estado marcados por el conocimiento teórico de prácticamente todo aquello que nos rodea apoyado y ejemplificado, no siempre, en la puesta en práctica de dichos conocimientos teóricos.

Mi forma de enfrentarme ante estos dos marcos se podría resumir de la siguiente manera; la teoría ha sido para mi siempre algo muy objetivo puesto que solo extraía de ella los aspectos mas interesantes o que mas me llamaban la atención y todo lo demás me parecía irrelevante. En cuanto a la práctica podría considerar como mi punto fuerte entre estos dos conceptos. La práctica siempre ha supuesto en mi lo mas importante de mi aprendizaje porque me gusta aprender practicando, de hecho muchas veces he empezado por la práctica y luego he intentado conocer la parte teórica para terminar de entender aquello en lo que tenia dudas.

Sinceramente pienso que mis estrategias basadas en la práctica me permiten realizar con éxito mi aprendizaje ya que a la vez que aprendo estoy disfrutando con lo que hago y me motiva a seguir haciéndolo, y todo lo contrario me ocurre con el ámbito teórico que me lleva a un cierto desinterés llegando incluso a dejarlo de lado y olvidarme completamente del tema en ciertas ocasiones.

En cuanto a mi oferta hacia María Langarita, puedo presumir satisfactoriamente en dos entornos que domino con bastante facilidad: uno es el arte de hacer maquetas, una cualidad que me ha acompañado durante toda mi vida estudiantil y por la cual me siento totalmente encantado. Soy capaz de trabajar con cualquier tipo de material gracias a una gran colección de herramientas que poseo y que me permiten moverme en cualquier ámbito para conseguir todo aquello que me propongo.

El otro tema que me llena es la fascinación por el mundo de la pastelería, algo que de alguna manera puedo relacionarlo con la construcción de maquetas. El interés por este tema crece cada día mas gracias a la gran cabida que esta teniendo en el mundo de hoy y el sin fin de técnicas, materiales… que surgen incesantemente.

Es un nuevo reto para mi pero a la vez pienso que soy capaz de mejorar las cualidades que ya poseo y junto con el análisis de María Langarita en cuanto a sus obras y su propia moda; de donde extraigo conclusiones como la presencia de colores llamativos (La Cosa), estampados y decoraciones (Red Bull Music Academy) me sirven de ejemplos para construirme la ficción que me interesa y me llevan a pensar que la oferta de crear una fusión entre mi mundo (maquetas y pastelería) y su mundo (obra y moda) plasmada en una “maqueta comestible” es única; es mi esencia.

Elvis Soria Carrasco


La arquitectura y sus propios medios. Los “transductores”

Ahora, cuando vemos que las profesiones pueden entenderse de formas muy diferentes. Y que cada profesional trabajará de forma bien distinta según la entienda, la tradición reflexiva de la arquitectura puede servir no para debatir qué debería ser o no ser el arquitecto como profesional abstracto (más cuando hemos superado el deber/ser de la modernidad) sino para ayudarnos en la búsqueda del oficio del Cualquiera.

En el anterior post explicaba cómo, en la arquitectura, e imagino que en cualquier profesión, la dicotomía entre teoría y práctica jugaba en contra de la posibilidad de encontrar una “teoría de la práctica”, una heurística, para nuestro oficio. Y terminaba apuntando una idea interesante de Gardner: entendernos como emprendedores podría romper esta dicotomía.

(Disclaimer: seamos o no “emprendedores” todos trabajamos por encargos que llevamos inevitablemente a nuestro propio terreno).

Las ofertas y encargos definen el oficio

La hipótesis, por tanto, es que ese oficio del Cualquiera sólo puede definirse en el encargo. Y un poco antes incluso, en las ofertas que hacemos para conseguir encargos. Ofertas y argumentos de venta, son lo que nos hacen conseguir encargos y cada uno simpre lo hará diferente, siempre, se llame Juan, Paquita o Agustín.

Sería divertido imaginar una historia centrada en ciertos personajes que, con sus ofertas y los encargos que consiguieron, cambiaron el rol social de la figura del arquitecto. Veríamos que la reflexión y la abstracción son herramientas del arquitecto tanto como lo han sido en distintos momentos de la historia la geometría, el dibujo, la publicidad, la maqueta, etc. Y que esas herramientas se derivan de los encargos que recibían o inventaban. Y, además, seríamos por fin conscientes de todo lo que está implicito en hacer una oferta. Pues una oferta explica la forma de trabajar, los medios que se usarán, tiempos, economía,…

Donald A. Schön lo describe bien en su libro The reflective practitioner:

From the perspective of Technical Rationality, professional practice is a process of problem solving. Problems of choice or decision are solved through the selection, from available means, of the one best suited to establish ends. But with this emphasis on problem solving, we ignore problem setting, the process by which we define the decision to be made, the ends to be achieved, the means which may be chosen. In real world practice, problems do not present themselves to the practitioner as givens. They must be constructed from the materials of problem situations which are puzzling, troubling, and uncertain.
Alberti nos decía que la arquitectura es, ante todo, diseño. Aunque esté informado por el conocimiento de la tradición constructiva entre otras… Por tanto, vamos a ver qué es el diseño para ver qué ofertas podemos hacer para conseguir encargos.

El diseño más allá de la idea

Hands_free_lollipopTim Ingold puede sernos de gran ayuda. Según él, un objeto diseñado es un objeto que presenta a la vez el problema que pretende resolver y su solución. En su artículo The sighted watchmaker nos explica cómo una simple cuchara es la solución al problema de llevarnos la comida líquida a la boca desde la mesa, pero también, en sí misma, establece este problema. La cuchara es la que determina esta necesidad, pues también podríamos tomar el líquido directamente del cuenco en que está, o de la olla y evitar el cuenco también…

Eso es precisamente lo que hacemos al hacer una oferta. Le presentamos al potencial cliente su problema y le resumimos cómo vamos a solucionarlo. El trabajo de Martí Guixé es paradigmático en este sentido. No necesitábamos apoyar nuestro chupa-chups hasta que él le puso tres palos para que se mantuviera en pie. No en vano, dice trabajar básicamente con ideas y se relaciona con la corriente de “diseño crítico” que podría equivaler a la arquitectura crítica que comentábamos en el anterior post. Guixé es coherente, sin embargo, pues su estudio produce “ideas y conceptos para propósitos comerciales”, lo expresa claramente. Pero el trabajo es el mismo: buscar problemas (o crearlos) y las correspondientes ideas para solucionarlos, sin que su realización tenga mayor importancia, más allá de la demostración efectiva de lo ingenioso de la solución.

Éste no el campo de acción normal de los arquitectos, pues sus diseños normalmente han de ser usables y tener cierta durabilidad. La experiencia de una gotera en casa, con su correspondiente cubo para recoger el agua, nos quita en seguida la idea de que alguien quiera vivir en una idea cuya realización no importa.

Sin embargo, hay una razón más para que busquemos un diseño que valla más allá de las ideas. Como veíamos con la teoría crítica, trabajar con ideas nos coloca frente a el mundo, no dentro de él. Si estamos fuera no podemos modificarlo, sólo posicionarnos en él.

El diseño más allá del contexto

plano-de-situacic3b3nTambién explica Ingold otra visión del diseño que sí tiene en cuenta el mundo: la “darwinista”. Al igual que algunos científicos entienden que el “diseño” de un murciélago puede deducirse analizando el contexto que lo ha hecho evolucionar, así podemos pensar que el diseño de una casa puede derivar de su contexto. Científicamente, digamos. La arquitectura vernácula es un buen ejemplo. Muchas veces se nos da a entender que es el resultado de unas circunstancias materiales, tecnológicas, culturales, etc. Esta idea “borraría completamente toda la contribución creativa de los artesanos tradicionales a las formas que construyen. Serían reducidos a meros intermediarios, destinados a implementar diseños que ltransportan, sin saberlo, en sus cabezas”.

De esa forma se “elimina la agencia creativa del constructor humano”. Ya con arquitectos de por medio, la Casa Ugalde de Coderch es un ejemplo de este paradigma, al menos la forma en que su croquis de situación de los árboles y las vistas se ha explicado como el “generador” de las formas del proyecto. En el extremo, omo si Coderch no hubiera añadido nada a las condiciones de contexto.

Ya veíamos que, en los trabajos que vienen, importa precisamente la creatividad y el talento. Las cosas que las máquinas no puedan hacer, y si de algo saben las máquinas es de tomar datos y analizarlos.

Cómo se hace una oferta

Bien, si nuestra idea del diseño no es desarrollar ideas ingeniosas y tampoco es responder a las demandas del contexto, ¿qué es?. O más útil, ¿cómo vamos a plantear nuestras ofertas de diseño a nuestros clientes?

Seguimos con Ingold. En su precioso artículo Bodies on the Run, propone una idea interesante que quizá nos saque de este lío: los transductores.

Ser transductores es lo que tienen en común una cometa, el pasador del lazo de un vaquero, un violonchello y el torno de un alfarero. Los cuatro objetos sirven para “convertir el ductus – la cualidad cinética de un gesto, su flujo o movimiento – de un registro, la cinestesia corporal, a otro, un flujo material.”

En próximos posts veremos más sobre el pensar haciendo y cómo las repeticiones de los gestos sentidos habilidosos son toda una operación reflexiva. Cada uno de ellos, según Ingold. Por ahora, quizá sea suficiente quedarse con la idea de que para fijar en una oferta el alcance de nuestros diseños tenemos que encontrar cuáles son las transducciones que queremos hacer: en qué flujos de materiales queremos incorporarlos para que, con sus formas y funcionalidades, los modifican de qué manera y traduciendo qué gestos.

Esta idea sería aplicable no sólo a a la definición de los problemas a resolver en el diseño. Sino también a las propias tareas y herramientas para diseñar: dibujos, maquetas, entrevistas,…

21Creo que es una bonita manera de pensar nuestras ofertas. E incluso los encargos que nos hacen aunque tengamos un trabajo por cuenta ajena.

Pensar en nuestros “objetos” de diseño, o trabajo en general, como la oportunidad de involucrarnos en entornos dinámicos en los que nuestro propio dinamismo importa y puede marcar la diferencia. Trabajar sobre esos “objetos” una y otra vez, viendo cómo influyen y reaccionan en esos entornos dinámicos y en nosotros mismos. Comprender esos entornos mientras trabajamos, comprendernos a nosotros mismos. Crecer dentro de ellos y hacerlos crecer.

Volviendo a las historias de Juan, Paquita y Agustín, ésto último es lo que hace su historia más inspiradora: su trabajo le hace crecer a él y al entorno en el que se desarrolla. Ésos son los trabajos que podríamos incluir en un curriculum que nos cuente mejor.

Reflexión 1: La innovación a la orden del día

En el mundo actual en el que vivimos, desgraciadamente, la gran preocupación generalizada con la que nos despertamos diariamente es la situación económica; esta crisis que para la gran mayoría los culpables son los políticos y los bancos, pero si nos ponemos a analizarla detenidamente creo que todos tenemos un poquito de culpa.

Sin duda alguna el objetivo primordial de la mayoría de las personas es hacer lo que nos gusta; conseguir el trabajo ideal con un sueldo gratificante y un horario que te permita disfrutar del fin de semana sin preocupaciones laborales. Todo esto, quizás antes de esta crisis económica, cabía la posibilidad de poder conseguirlo tal y como nos lo ejemplifica Juan; pero hoy en día siendo realistas es prácticamente imposible sobrevivir si seguimos con este sueño idílico.

Por esta razón debemos investigar y aprender en todos los ámbitos que de una forma u otra nos generen interés , puesto que el día de mañana no sabemos con lo que nos vamos a encontrar y si durante el camino hemos ido añadiendo pequeñas semillas de conocimiento; estaremos preparados para afrontar cualquier adversidad ya sea en nuestra rama laboral o en cualquier otra en la que seamos capaces de intervenir con plena confianza.

Paquita y Agustín nos muestran claramente el camino a seguir ya que a pesar de ser unos profesionales cada uno en lo suyo; han tenido que “buscarse la vida” para seguir adelante en esta etapa tan dura que nos ha tocado vivir.

Sinceramente mi posición hacia el día de mañana es la que busca Juan pero como están las cosas y muy en contra de mis expectativas tendré que optar por la innovación, por buscar algo que me entusiasme y que al mismo tiempo tenga una repercusión que me permita ganarme el pan de cada día.

Indudablemente el ejemplo a seguir es mi padre; ya que ante cualquier dificultad, duda, necesidad, siempre esta dispuesto a buscar, hacer, inventar a dar una solución. a veces de forma no tan acertada pero siempre útil y sin duda alguna es el innovador al que yo admiro. Es mecánico de profesión pero las circunstancias de la vida le han permitido hacerse un profesional en el mundo de la construcción, junto con otras habilidades en carpintería, fontanería, electricidad, cocina… y no me cansaría de enumerar la infinidad de tareas para las que esta capacitado mi PADRE.

El es mi referente e intento aprender muchas cosas de el sin dejar de lado la tecnología que cada día avanza a pasos agigantados.

Actualmente estamos interesados en el mundo de la pastelería, de las decoraciones, que nos esta abriendo un campo en el que no habíamos explorado y que cada vez aumenta la demanda. Esta habilidad que estoy adquiriendo junto con la capacidad creativa para realizar maquetas arquitectónicas que he adquirido a lo largo de la carrera. pienso que pueden ser una combinación perfecta para introducirme en este mundo donde la innovación esta a la orden del día.