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Normas, para qué os quiero

childish-things-1024En cierto capítulo de Deadwood cuando el campamento ya tiene formado su “junta municipal informal”, Charlie Utter, al que le ha tocado ser Jefe de Bomberos realiza lo que ahora llamaríamos una “inspección técnica” de una de las tabernas. Utter explica al propietario que no puede tener la chimenea en ese estado porque puede provocar un incendio que se escamparía al resto de las casas y haría arder todo el poblado. Ahí tenemos una “protonorma”.

La serie es fantástica porque, en el más puro estilo del western, nos muestra los principios de la civilización. Y las normas y leyes son una parte importante de ella. Son un acuerdo que permite gestionar lo que afecta a varios y que, como explica Agamben en Opus Dei La Arqueología del Oficio, empezamos definiéndolas para acordar lo que puede ser pero terminan definiendo lo que debe ser.

Sin embargo, como se ve en el ejemplo de Deadwood, las normas no son leyes universales sino conocimiento experiencial y de buenas prácticas que van cristalizando y expandiéndose. Con ellas sabemos a qué atenernos. Si construimos nuestra casa, junto a otra cuya chimenea está construida siguiendo la norma, no corremos peligro de perder todo en un incendio. Disipan la incertidumbre.

(In)certidumbre

De hecho, el conjunto de leyes, normas y reglamentos forman un contexto de certidumbre para nuestras acciones que dependerá de las juridicciones a las que pertenezcamos: países, estados, municipios, espacios económicos, etc. Dentro de él, legisladores, policía, inspectores, administrativos, técnicos, operarios, usuarios, empresas, actuamos burocráticamente, cada uno con su rol definido. La palabra, desde sus inicios, adquirió una connotación peyorativa. Cambiando la certidumbre por: si construimos la chimenea según la norma no recibiremos sanciones y se nos permitirá construirla. Pero la burocracia es un tipo de gobierno que en sus orígenes fue una forma de superar otros tipos de gobierno tradicionales que llevaban al nepotismo. Además de perseguir la eficacia con la separación y definición clara de funciones también intentaba incentivar la meritocracia con reglas y normas racionales.

MientemecinemientemeWesternDeadwoodVolviendo a Deadwood, es muy ilustrativo ver cómo se formó esa “junta municipal informal” (Cap. 9 1ªTemporada) y, más adelante, concurren las elecciones. Aunque, en la serie, casi preferimos a estos villanos carismáticos que a la alternativa burocrática del estado que los anexionará.

John Robb habla de que el S.XX es el siglo de la burocracia, sea comunista, fascista o capitalista, todas las instituciones que conocemos gobiernan burocráticamente. El libro en el que está trabajando, cuestiona este sistema diciendo que actualmente “jugar según las reglas” ya no garantiza el éxito en tener una vida próspera y digna. Según él, la clave está en la toma de decisiones. La burocracia funciona por probabilidad y estadística, y de forma centralizada, como la URSS en su día. Pero la descentralización y multiplicidad de instituciones de las democracias capitalistas no es mejor. Bancos centrales, concentración de capital, acceso directo de unos cuantos al poder, etc. hacen que las decisiones se tomen también centralizadamente por distintas élites, llegando al crony capitalism o capitalismo de amigotes. Pero como explican tanto Juan Urrutia como Robb, eso no es algo coyuntural sino estructural al sistema burocrático.

Probabilidad frente a creatividad

En la estadística, el modelo que informa las decisiones es “gaussiano”. Importa la media. John Robb habla de que ahora, con los cambios tecnológicos y de intercambio de información el modelo es exponencial. Y pone como ejemplo cómo crece la capacidad tecnológica según la Ley de Moore, no sólo en los chips de ordenadores y sus prestaciones, sino también en su eficiencia energética e, incluso, en la energía solar.

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Para la burocracia es difícil mantener ese ritmo. Ni siquiera comprenderlo. Más cuando el cambio y la disrupción no proviene de lugares predecibles, pues depende en gran medida de la creatividad. Como ya vimos anteriormente. Las normas, que son prácticas y aparecen conforme avanza la tecnología y el conocimiento para fijar algo que se puede hacer, pronto quedan obsoletas. Con el desarrollo y expansión de la modernidad, sus instituciones y herramientas burocráticas, las normas y leyes se hacen cada vez más inamovibles. Muchas veces nos impiden hacer cosas nuevas y seguir avanzando, aprovechando toda la capacidad que hemos desarrollado. Y peor aún: proliferan a un ritmo vertiginoso poniendo en peligro lo que intentaban conseguir, la certidumbre y la justicia.

Esto que muchos juristas han llamado “la proliferación legislativa“, no es más que un signo de la incapacidad de los sistemas burocráticos para adaptarse al ritmo de cambio actual y a las formas de generar conocimiento hijas de las nuevas formas de intercambio de información. Francisco J. Laporta propone una nueva clasificación para todas estas leyes reactivas:

  1. Leyes medida: que dan respuesta a casos, problemas y situaciones individuales y le restan a la norma sus calidades tradicionales de abstracción y generalidad.
  2. Leyes coyuntura: que atienden un objetivo presente y urgente y son instrumentos para generar estados de hecho de naturaleza económica, como planes o programas para combatir la inflación o para fomentar el crecimiento del Producto Interno Bruto.
  3. Leyes vacías: que se emiten bajo el supuesto de que existen previamente otras normas o instituciones que no están ahí, y/o que se promulgan sin recursos económicos para cumplir sus fines.
  4. Leyes virtuales o leyes espectáculo: que sólo pretenden “proyectar un mensaje o abrir un debate… son leyes puramente retóricas que generan la sensación de que… las aspiraciones de la opinión pública son satisfechas…”.

Enredarse con la norma

Por ejemplo, para ver la proliferación legislativa que atañe a la construcción del entorno en España, podemos echar un ojo a la página del Ministerio de Fomento y perdernos entre declaraciones, normas, códigos, recomendaciones. Encontraremos algunas de las tipologías anteriores. Lo más dañino de ese contexto de (in)certidumbre legal es que genera una actitud de rechazo en el ciudadano: “mejor pedir perdón que pedir permiso” propone la cultura popular, “ya pagaremos la multa o a un abogado y que lo entretenga todo lo que pueda”.

Con esa actitud perdemos lo que en su origen son las normas: un acuerdo sobre cómo hacer para vivir juntos. Perdemos la discusión y el debate, la oportunidad de pensar cómo queremos ser y cómo podemos llegar a serlo.

Como en todos los artículos de esta serie, lo que buscamos son herramientas de reflexión práctica que, al mismo tiempo que nos permiten trabajar, nos hacen avanzar en nuestra heurística. Para lidiar con la norma, no se me ocurre mejor forma de buscar esas herramientas que aprender de algunas aproximaciones muy interesantes a cómo hacerlo en la construcción del entorno:

El resquicio legal y la receta creativa que hace comunidad

building_rightsDavid Knight y Finn Williams, por ejemplo, publicaron el libro Sub-Plan que estudia lo que ellos laman “urbanizaciones mínimas”, estudian el mundillo de las ampliaciones, estructuras temporales, espacios exteriores y los pequeños actos de construcción doméstica que pasan bajo el radar del planeamiento oficial de los municipios (BldgBlog).

El libro no sólo estudia todas esas extensiones sino que propone lo que Santiago Cirugeda ha llamado “Recetas Urbanas“. Propuestas creativas que, estando dentro de la legalidad, la pervierten para resolver necesidades no previstas por ella. Hacen lo que en literatura se llama signifyin’. En ambos casos, la resignificación va más allá de la anécdota y se convierte en una nueva forma de trabajar en la construcción del entorno. Con sus heurísticas particulares:

Knight junto con Cristina Monteiro han seguido evolucionando en su trabajo con la normativa de los municipios del Reino Unido. En un formato que comienza “académico” pero va tomando forma poco a poco de herramienta práctica colectiva: un repositorio popular, generado por los usuarios, de información sobre planeamiento en el Reino Unido. Dicen que quieren convertirse en referente de la divulgación de conocimiento experto sobre el tema. Veremos cómo evoluciona el trabajo, pero parece claro el giro hacia hacer operativas de forma colectiva esos primeros resquicios legales y recetas creativas.

Arquitecturas_colectivasEste trabajo tiene muchas cosas en común con el de Cirugeda. Por ejemplo, ambos usan exposiciones y universidades como excusa o financiación para avanzar en las herramientas y desarrollar nuevas propuestas. Sin embargo, el formato de cirugeda siempre ha sido más guerrillero. En lugar de tratar la normativa en abstracto y con casos anónimos, resuelve casos concretos y normalmente lo hace para colectivos. De forma que ha detonado la formación de una comunidad de práctica, Arquitecturas Colectivas, en la que sus recetas, y muchas más se aplican, se debaten y se rehacen según las circunstancias.

Dos formas de pasar a convertir el resquicio legal en una nueva forma de relacionarse colectivamente con la norma.

Del bricoleur al margen a la empresa p2p

El año pasado escribía sobre la forma de relacionarse con la regulación que propone Chris Anderson y utiliza en su empresa de drones 3DRobotics y en la comunidad DIYDrones:diy-drones

  • El open-source rompe las ventajas regulatorias. Como los permisos para vuelos de pruebas que si eres amateur no necesitas.
  • Los problemas de responsabilidad desaparecen. Si vas a comercializar productos para el usuario final necesitas una serie de certificaciones de las que estás exento si vendes a bricoleurs.

El open-source es como la carta “salir de la cárcel sin pagar” del Monopoly para las barreras de entrada que hasta ahora han frenado la innovación. Por eso, las grandes industrias militares aman la regulación. Cuantas más reglas, mejor, porque tienen un ejército de abogados

Tanto esta forma de relacionarse con las normas de la anterior supone conocerlas muy bien. La diferencia está en que aquí se intentan vender productos, hacer empresas, y en los casos anteriores se comienza trabajando en el limbo legal del arte o la investigación para terminar trabajando con administraciones de una forma u otra. En este caso se intenta evitar tener que hacerlo, y para ello también se busca un limbo y precisamente es la comunidad de bricoleurs apasionados de una actividad la que lo crea. Pues entre ellos sí pueden venderse partes, entre otras ventajas. Claro, el tipo de negocio y empresa es totalmente distinta a una convencional.

De la desobediencia a la colaboración

desobediencia_urbanisticaVolvemos al trabajo de Cirugeda para explorar otras formas de enredarse con la normativa.

En su receta para una vivienda ilegal en la azotea explica minuciosamente todo el proceso para que otras personas también puedan construir sus viviendas ilegales. A diferencia de los proyectos dobles ocultos que se realizan para poder pasar una inspección (la fachada de la vivienda TSM3 de Carlos Arroyo es un buen ejemplo), este proyecto es enteramente ilegal y así se explica. Sin embargo, como explica Cirugeda al final del texto, el objetivo de su construcción va más allá de la necesidad de vivienda de Pepe. Autodenunciarse es parte del proceso. En la denuncia se acompaña de una crítica al planeamiento actual en el Casco Antiguo en que se sitúa la vivienda y los efectos gentrificadores de un Plan Urban Europeo para el que también se propone la propia vivienda como alternativa:

El texto explicaba los motivos que habían llevado a tomar esta decisión y la paradoja que suponía que un ciudadano tuviera que recurrir a una construcción ilegal para poder seguir viviendo en su “entorno idóneo” (como dice la Constitución). También incluía una renuncia a la consolidación de la vivienda, puesto que había sido construida para cubrir una necesidad temporal, sin ánimo de crear una nueva propiedad privada. El texto quería evidenciar que el problema de la ciudad no es la construcción ilegal, sino las causas que conducen a adoptar este tipo de solución, y marcar la diferencia entre la necesidad y el ánimo de lucro. La denuncia y las fotos se enviaron a la Gerencia de Urbanismo para dejar constancia de la situación. Se remitió también una copia a la prensa local, que al publicarse generó un debate acerca del precio de la vivienda y de cómo las construcciones temporales en las azoteas podrían ayudar a resolver este problema.

Oregon-RegulationsLa desobediencia civil, cuando es verdaderamente crítica, nos obliga a conocer tan bien la norma que podemos cmenzar a modificarla.

Es también el caso de ReCode Oregon. Su fundadora estaba montando una granja comunitaria que demostrara las posibilidades de la sostenibilidad en Portland. Conforme empezaron a construir se dieron cuenta que determinadas prácticas eran ilegales. Como el reuso de aguas grises para fertilizar sus huertos. Entonces formaron ReCode para legalizar esas prácticas en lugar de simplemente buscar una variante para su terreno. Su primera campaña fue para legalizar el reuso de las aguas grises. Pero también hacen un trabajo estupendo de divulgación comprensiva de las normas. Una ojeada a sus gráficos nos da la idea de todo el entramado legal que se esconde tras el agua.

El lobby, ciudadanos y expertos influyendo en la norma

En ReCode Oregon también se dedican a hacer tournés por su Estado explicando lo relacionado con estos sistemas y haciendo hincapié en todo lo que se podría conseguir cambiando la normativa. De construir ilegalmente han pasado a ser un lobby o grupo de presión. Me gusta la palabra en inglés porque es una especie de doble metonimia que cambia el lugar donde se practica por lo que se produce y eso por la gente que lo hace. Aunque cabildear no se queda atrás… Hacer lobby es intentar influir en los políticos y legisladores más activamente que lo que permite el voto en las elecciones. Informarles a ellos y a la opinión pública con conocimiento experto que tenemos por la experiencia como ciudadano afectado o como profesional.

Lo que suele caracterizar al lobby frente a las anteriores es que tiene una relación estrecha tanto con la administración como con la industria. Por ello, es normal que la palabra a veces tenga un significado negativo por lo delicado del objetivo.

El problema está en la capacidad de interlocución. En el desarrollo de las burocracias, como hemos visto antes el acceso ha estado a veces restringido a los “amigotes”. Actualmente, con las tecnologías de información, la capacidad de interlocución se democratiza, si saben usarse de forma inteligente, claro. También hay cada vez más acceso a las malas prácticas de cabildeo. Sirvan wikileaks, Snowden u otros casos similares para mostrar cómo es mejor contar cómo tú estás haciendo lobby sanamente que que te pillen ejerciendo presión ilícita.

Quizá por ello, incluso en Europa, nos vamos familizarizando con los lobbys ciudadanos y profesionales. Por ejemplo, en la construcción están apareciendo últimamente muchos de ellos, como el GBCe, ASA, e incluso cada vez más los colegios profesionales, todos explican abiertamente sus actividades como lobby

Por ejemplo, el caso del estudio de Felipe Pich, presidente del GBCe, me parece paradigmático, ellos trabajan en estrecha relación con la industria, desarrollando productos, protocolos y sistemas nuevos más sostenible que, en muchas ocasiones, desafían lo que la normativa existente permite hacer. Es por eso que se hace necesario hacer lobby para modificarlas y no hay mejor manera de hacerlo que explicar tu práctica como parte de una preocupación colectiva.

slide3-divisidero-parkletEso es lo que hace el estudio de San Francisco Rebar, promotor original de los parklets. Lo que comenzó como una acción casi artística se ha internacionalizado y convertido en una institución en SF cuyos mecanismos utilizan desde los comerciantes, ávidos por espacio de terraza, hasta las empresas dedicadas a la urbanización y el transporte como forma de hacer más atractivos los vecindarios. La administración por su parte ha tomado esta práctica como una de las tipologías de ocupación de vía pública.

Todas las formas de relacionarse con la norma que hemos visto tienen algo de cabildeo. Lo que cambia es el cómo y el quién. La heurística que puede ir tomando forma, una semana más, con nuestras relaciones con la norma.

¿Tiene que ser una casa para toda la vida?

      Podría decirse que tu casa es la siguiente piel que te protege después de tu propia piel, pero aunque mientras que la segunda cambia al mismo tiempo que tu lo haces, se estira, aumenta de tamaño, cambia de color... no percibimos ese cambio como tal, sigue siendo la misma. Sin embargo, la siguiente piel que te protege, tu casa, suele cambiar, por norma general, una vez en tu vida, de la casa de tu infancia, esa en la que has crecido, pasas a vivir en tu casa. Muchas veces por medio aparecen pisos de estudiantes, a los que no llegas a llamar casa, te refieres a él como el piso, o pisos de alquiler en los que estas hasta que encuentras algo que te guste de verdad. Otras veces, la casa en la que vivías se queda pequeña, o grande, o tras atravesar una situación complicada necesitas un cambio. 

      Esta fue la razón de ser de la casa U que diseñó Toyo Ito para su hermana tras la pérdida de su marido, en ella vivió junto a sus dos hijas. Una vez transcurrido el luto, ninguna de las tres sentía la necesidad de seguir viviendo en ella, la casa dejó de ser útil, y se demolió. 

      Opuesta a esta idea, encontramos la que desarrolla Rodolfo Livingston. Se trata de un método con el cual se pretende transformar una casa concreta en la adecuada para ese momento, pero teniendo en cuenta qué puede suceder en el futuro ( hijos que se van, nuevos familiares en la vivienda, etc). Tomando como base las ideas del cliente se crea un proyecto en continua colaboración con ellos.

      Sin embargo, hay algo en común. Para la realización de la casa, Toyo Ito trabaja con las ideas que le proporciona su hermana, haciendo evolucionar los conceptos iniciales que ella proponía. En el método Livingston permite "decodificar la idea real del cliente para poder potenciarla". En ambos casos, gracias a la colaboración activa entre arquitectos y clientes aseguran en éxito de la casa. En el primero no se consigue la durabilidad de esta en el tiempo porque no era lo que se planteaban, ni el arquitecto ni la clienta. En el método Livingston marcan procuran tener en cuenta estos cambios para asegurar la utilidad de la casa durante el tiempo necesario.



Estudio Livingston. 2008. El método Livingston. Accesible en: http://www.estudiolivingston.com.ar/elmetodo.htm [visitado 1 marzo 2014]

Historias de casas, Halldóra Arnardóttir y Javier Sanchez merina.2014. La casa U, de Toyo Ito. Accesible en: http://historiasdecasas.blogspot.com.es/2005/06/la-casa-u-de-toyo-ito.html [visitado 1 marzo 2014]

PROTOTIPO: METAL

El material con el cual he estado trabajando ha sido el metal, en concreto las planchas metálicas perforadas.

La intención que tenia al trabajar con este material es la de plantear una nueva envolvente de estructura de fachada que se adapte a cualquier forma. Tenia curiosidad a la hora de tratar un material que me gusta mucho a nivel estético y que me parece muy interesante a la hora de dar aun acabado de calidad a cualquier trabajo.

La persona que me ha ayudado a la hora de trabajar este material ha sido mi padre, porque el realiza trabajos con estructuras metálicas y en varias ocasiones yo he sido su ayudante. Lo que he podido aprender trabajando con el y que no esta escrito, ha sido el saber que a la hora de trabajar con planchas metálicas es importante saber con que espesor vamos a trabajar ya que para espesores pequeños no se necesitan maquinarias especiales pudiendo utilizar herramientas que tengamos por casa. Otra cosa importante es saber las dimensiones de las piezas con las que pretendemos trabajar porque al igual que pasaba con los espesores, a la hora de manipular las piezas debemos ser conscientes si sus dimensiones nos permiten desplazarlas simplemente con nuestras propias manos o si necesitamos obligatoriamente otros medios para su desplazamiento y manipulación.

Al plantearle mis propósitos al profesional del metal le pareció muy interesante y accedió a proporcionarme su ayuda y conocimientos sin problema alguno, y al tratarse de un encargo diferente a lo que el estaba acostumbrado a realizar su interés aun fue mayor puesto que para el también suponía un nuevo reto en su ámbito de trabajo. Una vez analizados todos los puntos conflictivos que podían haber llegamos a la conclusión de que la construcción de este prototipo se podía llevar a cabo. Nos pusimos en contacto con una empresa especializada en el sector del metal para saber si nos podían suministrar lo que necesitábamos, la empresa Jordi S.L., nos proporcionó toda la información necesaria y afortunadamente tenían lo que estábamos buscando.

Finalmente el prototipo que le había planteado al experto en esta materia, le llevó a un campo que el jamás había tocado y que sin duda alguna le despertó bastante interés concluyendo con el deseo de construirlo si finalmente lo llevo a cabo en mi proyecto.


Materialidad extrema

Cuando dibujamos (o escribimos), sea analógica o digitalmente, estamos trabajando con cierto nivel de abstracción. Las herramientas de nuestra artesanía, por muy arriesgada que sea, no construyen directamente. Y esto es bueno. Ya vimos que así el papel y el ordenador se convierten en un laboratorio muy económico. Para que sea así, necesitamos que las líneas que trazamos contengan información pero también que nos den información de vuelta, permitiéndonos conocer algo más de lo que sabíamos al comenzar a trazarlas.

En los párrafos anteriores hay 3 ideas importantes y problemáticas.

Dibujar no es construir

A menudo vemos que las personas desarrollamos relaciones de amor platónico con nuestras ideas. Ingold lo describe así:

Estamos acostumbrados a pensar en hacer como un proyecto. Esto es empezar con una idea en la mente de lo que queremos conseguir y con un suministro de materia prima que necesitamos para conseguirlo. Y terminar en el momento que el material ha tomado la forma intencionada. En este punto decimos que hemos producido un artefacto. (…) esta teoría se conoce como hilemorfismo… (Ingold, 2013:20)

Ingold critica esta visión y la idea de “cultura material” que la acompaña. Para él hacer es un proceso de crecimiento. Morfogénesis en lugar de hilemorfismo. Sean cestas, ladrillos hechos con moldes, o joyas de metales preciosos, sus formas no se imponen al material sino que se generan dentro de un campo de fuerzas que hay que sentir para conocer.

El dibujo (y otras técnicas equivalentes) estarían en un punto de charnela del hilemorfismo. Especialmente desde que Alberti explicitó que el dibujo (disegno) eran los “lineamentos”: especificaciones precisas de la forma y apariencia del edificio, como las concibe el intelecto (Alberti en Ingold, 2013:50). Muchos años después este es el paradigma del diseño constructivo que quiere imitar a la industria: planos y memorias especifican exactamente cómo será una construcción, donde todo esta previsto y, así, ya son esa construcción. Sin embargo, la construcción es tozuda: la definición total es una idea-luz no una realidad en la obra, por mucho que se insista. El dibujo como definición se hace “desde fuera”.

Líneas con información material

Por otro lado, el dibujo se defiende como una herramienta de pensamiento y conocimiento. Eso sí, si está hecho a mano. Ya lo vimos la semana pasada e intentamos romper una lanza a favor de lo digital. El éxito de la defensa dependía de la capacidad que tuviéramos de obtener una retroalimentación con las técnicas que trabajáramos. Que estuviera hecho “desde dentro”.

Pues bien, según Ingold (2013:123) que la obtengamos o no depende de que nuestra relación sea háptica y no óptica, sensitiva y no racional, relatada y no proyectada. Yo creo que es porque somos mucho más eficaces respondiendo sensorialmente que racionalmente (y que está muy acorde con nuestra búsqueda heurística). Así que, si quisiéramos de veras pensar que el dibujo (o sus equivalentes), nos aportan algo más que imágenes más o menos bonitas, las líneas que trazamos deben ser sentidas, tener información material, “interna”. Algo que quizá sólo se consiga trabajando con los propios materiales y sus representaciones, yendo y volviendo de uno a otro continuamente.

Cuando trazamos una línea porque nos lo “sugiere” el terreno luego podemos preguntarnos cómo tormará forma. O directamente sombrearemos una superficie sabiendo que crecerá ladrillo a ladrillo o capa a capa. En la actualidad, esa información podemos aportarla nosotros con nuestra experiencia o puede ir contenida en un software. Por ejemplo, podemos dibujar una superficie transparente y que nuestra experiencia nos diga que estamos aumentando el presupuesto del proyecto a base de carpinterías de vidrio o puede “decírnoslo” el software BIM que estemos usando.

La información no es conocimiento

Aunque me encante el trabajo de Ingold (ya lo sabéis) siempre recelo de la apología del trabajo artesano “tradicional”: escribir a mano frente al teclado, los bocetos frente al CAD o BIM, lo manual frente a la máquina. Pero reconozco que su crítica es comprensible y fundada: la información que va incorporada a una superficie en el BIM no es conocimiento real del material.

Es la asimilación de una propiedad que se toma por real cuando depende su aparición depende de que se den las condiciones prácticas en que ese material tomó esas propiedades concretas. La información que las líneas tienen en los distintos software, sea de cálculo, presupuestos o dibujo paramétrico es una abstracción: valores medios aceptados como válidos dentro de determinadas prácticas, más o menos convencionales, de construcción.

Porque los materiales no tienen “propiedades” objetivas y “cualidades” subjetivas, sino que los diferentes “conceptos” de un material devienen de las diferentes prácticas que realizamos con ellos (Conneller en Ingold, 2013:29). Para conseguir esas propiedades objetivas se han de realizar no pocas prácticas definidas en manuales de laboratorio hasta conseguir las condiciones necesarias para que las propiedades “objetivas” aparezcan.

Para Ingold (ibid.:30) las propiedades de los materiales

no son atributos sino relatos. Los practicantes las conocen al conocer sus historias: de qué hacen y qué les pasa cuando son tratados de maneras particulares. Esas historias son fundamentalmente resistentesa ningún proyecto de clasificación (como el del software). Los materiales no existen, como los objetos, como entidades estáticas con atributos diagnósticos; no son – en palabras de Karen Barad – “pequeños bits de naturaleza”, esperando la marca de una fuerza externa como la cultura o la historia para ser completados.

Por todo ello, describir un material es más parecido a contar una adivinanza que a establecer una propiedad. Por ejemplo: si cruzando un puente vi a un un hombre que llevaba un montón de madera que no era recta ni se había doblado, ¿qué tipo de madera era?. La respuesta es serrín. Una forma de la madera con cualidades y capacidades bien distintas a la que usaba Alvar Aalto en sus experimentos que llevaron a aplicaciones revolucionarias del material tanto en mobiliario como en edificación, pues evitaban mucho trabajo de juntas complicadas.

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Fabricación extrema

La fijación de propiedades y estándares, y de normativas (o buenas prácticas) en las que las propiedades y estándares se cumplen, es el proyecto de la construcción moderna. Una gran cadena de montaje que fuera a reconstruir el mundo entero. Todos los software de construcción actuales son hijos de ese paradigma en mayor o menor grado. Son eslabones de la cadena.

Mi preocupación está en que tengamos que elegir entre el trabajo artesano, en el que trabajamos en correspondencia con los materiales; y el trabajo informacional, en el que trabajamos modelando y operando con abstracciones de ese material. Uno reservado a obras escogidas con presupuestos que permitan los tiempos de la artesanía, el otro accesible a la construcción masiva, recogiendo poco a poco los avances del laboratorio o la innovaciones de los talleres artesanos, al ritmo que las instituciones gestoras de estándares, y tras ellas el resto de eslabones de la cadena, son capaces de asimilarlos. Así ha sido durante muchos años.

Paradójicamente, la capacidad de manejar grandes cantidades de información también nos ha llevado a la posibilidad de compartirla. Comenzando con el software, donde pequeños componentes funcionales o sistemas operativos completos se comparten en internet y pueden ser descargados, experimentados y modificados por otros y vueltos a cargar. La electrónica fue la siguiente, con proyectos tan paradigmáticos como Arduino. Que se suben en la forma de un conjunto de especificaciones técnicas, instrucciones de montaje, videos, ejemplos e, imprescindible, un foro de usuarios donde resolver problemas o nuevos retos con ayuda de otros.

En la construcción, el proyecto más paradigmático sigue siendo el de la Open Source Ecology. No sólo por ser pionero y por su ambición, sino especialmente por su trabajo en la definición de los puntos clave de la construcción en un mundo digital: lo que ellos han llamado Extreme manufacturing. En la OSE comprenden que no se trata de publicar proyectos, ni de colaborar en el diseño. Lo que permite la Extreme manufacturing es que diversos equipos avancen paralelamente “desde dentro” de los componentes o materiales que estén trabajando.

wikispeed-modular2-640x336Como explica Joe Justice, creador e impulsor del coche Wikispeed:

The Extreme Manufacturing approach enables maximum velocity and minimum cost of making changes by adopting multiple short development cycles rather than a long one, in order to recieve early and regular user feedback. While standard development cycles in the manufacturing industry take several years, WikiSpeed has 7 day development cycles – called “Sprints”.

En 7 días consiguen tener una versión nueva, que tardaría alrededor de 10 años en equipos de diseño e ingenería convencionales. Sus formas de trabajo son distintas a las de la cadena de montaje y ya he hablado de ellas antes: la gestión del trabajo basada en el desarrollo ágil y el scrumm, la definición de Cartacterísticas Mínimas Comercializables como componentes del proyecto, la importancia de la interfaz entre componentes, etc… La producción masiva toma otro cariz con todas ellas.

Cualquiera con interés y empuje, gracias a la información disponible, puede ponerse a construir y mejorar materialmente, “desde dentro” cualquiera de esos modulos y, una vez tiene el conocimiento, quizá siga adelante con otros o comience una rama del proyecto nueva con los cambios sustanciales que cree pertinente. Lo bueno de esta forma de trabajo es que la retroalimentación se multiplica, pues no viene sólo del material y nuestra experiencia, sino de la experiencia de colaboradores, clientes y colegas que, en mayor o menor, medida están involucrados en el proyecto. La información embebida en el software de la que hablábamos antes no es tan importante como la documentación extensiva de todas las partes del proceso y de los proyectos. Ése es el caballo de batalla de la manufactura del riesgo del futuro.

Los espacios donde se está desarrollando no son laboratorios de investigación de universidades o empresas, ni el taller tradicional, son fablabs, makerspaces, librerías de materiales, garajes, viviendas, pero sobre todo, foros de internet. El objeto de trabajo no es el diseño, sino el prototipo comercializable cuya lógica de trabajo material es distinta y similar, al mismo tiempo, a la del producto artesano y el industrial.

¿Por qué Tim Ingold? (de nuevo)

No me canso de repetirlo todas las semanas (quizá para que no se me olvide), esta es una búsqueda heurística en el campo de la arquitectura. Como ya he dejado ver en varias ocasiones, no pretendo encontrar el relato, sino las herramientas para su construcción individual, continua y cambiante, convencida de que la heurística se conformará y nos conformará mientras vamos haciendo. Cada semana, una herramienta de metaarquitectura que intenta sortear los peligros de la decadencia a veces asociada a la autoreflexión.

tim_image-225x300Para mí, la manera de hacerlo está teniendo dos componentes:

  • tener una visión emprendedora de la arquitectura, por tanto no la vería como una disciplina ni un “objeto” sino un campo en el que aprender, innovar y reflexionar haciendo. De ahí las referencias a Las Indias que, en el campo de la consultoría de innovación (y otros muchos), son un gran ejemplo de emprendedores reflexivos;
  • y la reflexión práctica apoyéndome, en el envolvente trabajo de Tim Ingold, que, aun siendo antropólogo o precisamente por ello, aporta como nunca antes había visto conceptos y métodos de reflexión muy útiles para los trabajos creativos

Las razones se van viendo en los distintos artículos, pero quería hacer hincapié en dos muy importantes (más guiones… ;) ):

  • Su programa de investigación pretende “traer las cosas de nuevo a la vida, enredándonos creativamente en un mundo material”. No es en balde que su trabajo haya sido recibido en la academia antropológica latina como un neo-materialismo. Yo me atrevería a ir quizá demasiado lejos y asimilarlo al neo-vitalismo de Braidotti y Deleuze y Guattari. Desde ellos el cuerpo volvió. Lo que diferencia y nos es útil de Ingold es que lo trae de vuelta “en la práctica”, en la forma de los materiales con los que hacemos el mundo y nos hace. Con una visión muy “constructiva” o, como quizá preferiría él, de crecimiento.
  • Ingold es un atropólogo que busca una antropología más activa que aprenda desde dentro, con las cosas y la gente mientras crecen. No simplemente observándolas. Para ello hace interesantes incursiones prácticas en las artes, la arquitectura y el diseño. Si para los antropólogos esto se convierte en prácticas reflexivas, para arquitectos y artistas podemos darle la vuelta y tener reflexiones prácticas. Es decir, herramientas de acción, que son lo que buscamos.

Por ejemplo, la semana pasada veíamos como las técnicas y herramientas con las que hacemos nos hacen, si las dejamos.

Así, reflexionar prácticamente sobre nuestras técnicas de trabajo nos permite avanzar en nuestra heurística: ¿en qué arquitecto nos convierten?. Al mismo tiempo que avanzamos en las construcciones en que trabajamos: ¿qué arquitectura nos permiten hacer?

Artesanía

Mi forma de trabajar se basa fundamentalmente en dos fases: una primera fase previa de investigación y la otra fase es la de construcción.

A la hora de enfrentarme ante cualquier enunciado mi primer paso es informarme todo lo posible sobre aquello en lo que vaya a trabajar y buscar referencias de trabajos que ya se hayan hecho o que se están llevando a cabo. Mis principales medios de búsqueda son Internet como herramienta principal y especialmente la página Plataforma Arquitectura, la cual me permite conocer todo lo que esta aconteciendo en la actualidad en mi ámbito de trabajo. También me gusta consultar con mis compañeros de la carrera para saber si ellos han abordado alguno de los temas que se me han planteado e incluso a mis amigos de diferentes carreras que de algún modo podrían intervenir en mi trabajo.

Una vez completada esta primera fase, el siguiente paso es empezar a idear como voy resolver el enunciado, haciendo algunos dibujos y bocetos rápidos con el fin de plasmar esas ideas previas y darles forma. Mi intención es reflejar todo ese análisis previo teniendo los conceptos e ideas claras y esbozadas para continuar con el siguiente paso.

El siguiente paso es la parte que mas me gusta de mi forma de trabajar, ya que se centra en construir a pequeña escala aquello que había planteado. Esta maqueta es una representación de los pasos previos y a la vez que la voy haciendo me voy dando cuenta del grado de dificultad que tiene el proyecto que estoy pensando llevar a cabo y si su construcción es viable o no. Para esta construcción suelo utilizar materiales que tengo a mano o que pueda conseguirlos de inmediato para poder realizarla lo más rápido posible.

Si este paso es favorable, el paso concluyente es definir los materiales adecuados para llevar a cabo la construcción de mi proyecto de una forma mas profesional y definitiva. Si todo el proceso y la elección de los materiales ha ido bien, el resultado final es bueno y satisfactorio; de lo contrario si algún material no funciona como lo había pensado, inmediatamente busco otro para poder sustituirlo y comprobar si este es el adecuado.

El análisis de mi forma de trabajar tiene su fuerte en la construcción de maquetas, porque me siento mejor y mas útil trabajando de esta manera y la conclusión que extraigo es la siguiente: al construir mi proyecto a pequeña escala me doy cuenta de si lo que estoy planteando es algo racional y si tiene sentido continuar con ello; de esta manera puedo rectificar volviendo a mis primeros bocetos una vez conocidas las limitaciones que me supone mi proyecto, modificando aquello que no he sido capaz de dar solución a la hora de construir la maqueta.


El artesano arriesgado

Seguimos la serie con el cómo, en esta ocación hablando de las técnicas y el trabajo hábil con herramientas,
y cómo la relación con ellas define nuestra visión del trabajo y nos permite seguir buscando nuestra heurística

 

En 1975 Mihály Csíkszentmihályi propuso el concepto de flujo para explicar la sensación de las personas que están disfrutando con la tarea que están realizando. Lo proponía en el contexto de sus investigaciones sobre la felicidad y la creatividad. La palabra surge de las propias expresiones de los participantes en su investigación, como un compositor de música, que describía así los momentos en que algo nuevo empezaba a aparecer en su trabajo. Como dice Csíkszentmihályi, son momentos de extásis “donde sientes que no estás haciendo tus rutinas ordinarias de la vida cotidiana”.

Challenge_vs_skillResultado de su trabajo es un gráfico sencillo pero muy sugerente que define nuestro estado mental según la habilidad que requiere una tarea y el reto que nos supone. Los valores serían relativos a cada persona. Así, entraríamos “en la zona”, como otros describen ese estado emocional, cuando la tarea que estamos realizando requiere de toda nuestra habilidad y además nos supone un desafío. Si la tarea es demasiado difícil para nuestra habilidad, sentiremos ansiedad y si es demasiado fácil, aburrimiento o apatía.

Esta visión positiva del trabajo como actividad que proporciona felicidad contrasta con la visión del trabajo como un sufrimiento o una carga. Y no sólo del trabajo mecánico, el paradigma del artista torturado por su arte también es común. Lo que permite esta visión positiva es la novedad o lo extraordinario de las actividades o, como Raymond explicaba en La catedral y el bazar, en no tener que resolver el mismo problema dos veces.

Lo que nos lleva a una contradicción aparente. Normalmente el tipo de trabajo que aborda Csíkszentmihályi se considera un trabajo artesanal que se asocia a una gran habilidad que se consigue con mucha práctica, las famosas 10000 horas del maestro o las correspondiente de cualquier practicante algo menos diestro. Sennett (2009:116) nos cuenta en El artesano que esta habilidad se consigue con la repetición, y también que “la compensación emocional reside en la experiencia personal de repetir”.

Hacer de nuevo, no repetir

Mi experiencia, en cambio, me hace decantarme por lo contrario. Al hablar del flujo y lo extraordinario en la práctica diestra quiero mostrar que la habilidad no se consigue con la repetición, ni la emoción tampoco.

Para hacerlo sigo el texto de Ingold (2011:51-62) Walking the plank que nos propone acompañarle en el viaje de cortar un tablero con una sierra. El título hace referencia a la supuesta tradición pirata de hacer caminar por la tabla a los que habían de ejecutar. Con él, nos hacemos una idea del contenido que pasa de una descripción detalladísima de la tarea en sí a hablarnos de la “manufactura del riesgo”. Un término del artesano de la madera David Pye que define la manufactura en la que la calidad del resultado depende en todo momento del cuidado y juicio con el que se realiza la tarea. En el otro extremo está la “manufactura de la certidumbre” en la que los resultados están predeterminados sin importar la mayor o menor destreza con que se realizan. Ingold utiliza estos dos conceptos en su ejemplo de la tabla para explicarnos que las actividades manuales que implican el uso de herramientas  en movimientos recurrentes tienen una cualidad rítmica. Pero se cuida mucho de dejar claro que esta cualidad no viene de la repetición de los movimientos. Todo lo contrario.

“Porque, para que haya ritmo, los movimientos tienen que ser sentidos. Y el sentir está en el acomplamiento del movimiento y la percepción que es (…) la clave de la práctica hábil”. De hecho, no se trata sólo de un movimiento sino de “una red de movimientos” de la que ya hemos hablado: el taskscapeLa manufactura de la certidumbre es la mecánica, que tiene un tempo metronómico (o al menos aspira a él) en el que se dan las repeticiones en las que nada cambia. La manufactura del riesgo tiene un ritmo sentido que reacciona a todas las imperfecciones, movimientos y flujos y, precisamente por eso, no matiene sino que crea un ritmo. Como sospechaba Csíkszentmihályi, para hacerlo es necesaria una profunda concentración que sólo los practicantes hábiles pueden mantener, mientras que los nuevos pierden el ritmo dejando marcas irregulares en su trabajo.

En el trabajo artesano no hay repetición, sino nuevos movimientos en respuesta a nuevas condiciones en las que queremos mantener una forma o traza regular. Lo que para Sennett es repetis para Ingold es hacer de nuevo. Así, en el ejemplo de serrar una tabla, las irregularidades en la madera o nuestro cansancio cada vez mayor hacen que tengamos que afinar de nuevo en cada movimiento de corte para que éste sea recto. Si alguna vez habéis intentado aprender a tejer habréis sentido como cada nuevo punto y cada nueva hilada tenía que ser ajustado en la tensión del hilo, forma del punto y la cualidad del gesto para conseguir un tejido regular, ¡toda una odisea!

Y es lo mismo en todos los trabajos que dependen de la destreza, el cuidado y la atención del que los ejecuta. Sea organizar un equipo, programar, poner ladrillos o pintar un cuadro.

Detrás de esta diferencia en la definición del ritmo hay una gran concepción del trabajo bien distinta: Sennett propone que la motivación básica del artesano “es lograr un trabajo bien hecho por la simple satisfacción de conseguirlo” y, en cambio, siguiendo a Ingold, Csíkszentmihályi o la ética hacker diría que hacemos un trabajo para aprenderlo bien y poder empezar a hacer el siguiente más difícil. Pero aún hay algo más.

Nuestros problemas con las máquinas

Al lector apresurado, los textos de Ingold le dejan cierto regusto “antitecnológico” al leer que “el proyecto de la tecnología ha sido capturar las habilidades de artesanos y reconfigurar su práctica como la aplicación de principios racionales cuya especificación no tienen ninguna consideración por la experiencia y sensibilidad humana” (Ingold 2011:61). Sin embargo, la tecnología de la que habla no son las máquinas, sino la afirmación ontológica que hay tras ella: que cosas, personas y materiales son partes de un sistema operacional, tanto como las piezas y fuerzas motrices de las máquinas. Todas “constituidas en la transposición racional y reglada de formas preconcebidas sobre la substancia inerte” (ibid.:212). Ingold propone como alternativa a esa ontología tecnológica la textilidad en la que materiales activos se entretejen.

Así, no es tan pesimista como Sennett (2009:30), que ve en la gran capacidad de repetición de las máquinas la pérdida de oportunidad del aprendizaje de habilidades que él basaba en la repetición. Sino que opina que las máquinas no pueden empobrecer las habilidades porque el practicante “está entre ellas, trabajando con máquinas que trabajan con él” (Ingold 2011.:62). Nuestra relación con la tecnología “textil” es un ir y venir entre el abandonar ciertas habilidades que ya nos aburren a máquinas y algoritmos y el aprender nuevas habilidades que nos supongan un reto.

Desde el dibujo asisitido por ordenador al nuevo juego de ajedrez, si queremos, las máquinas pueden trabajar con nosotros como herramienta. La clave de una buena relación con ellas no está en que no nos sustituyan en las repeticiones en el trabajo diestro, sino en que en el desarrollo de la tarea podamos percibir para afinar nuestros movimientos y así aprender para el siguiente. Que equivale a lo que Csíkszentmihályi llama retroalimentación, otra condición para el flujo que aparecía en sus investigaciones. Por eso, ser sustituido por la máquina significa ser incapaz de percibir lo que está pasando en el flujo de materiales, como ocurre en las “cajas negras” de las que habla la TAR. Que son típicas de los sistemas operacionales como cadenas de montaje, organizaciones jerárquicas, etc.

Hacer para conocer…

En los estudios del trabajo artesano es común la preocupación por el CAD (dibujo asistido por ordenador) como alienación que nos impide pensar. Valga esta entrevista al arquitecto Murcutt como ejemplo:

Con esos gestos tan expresivos, Murcutt nos explica que “sí, somos muy visuales pero detrás de los ojos hay un cerebro” que sólo puede pensar haciendo (movimiento) o hablando (lenguaje). Él encuentra el problema en la falta de carácter del ratón frente al trazo manual, pero alguien que controle, por ejemplo, el photoshop o el rhino, tanto como Murcutt controla el dibujo a mano, tiene otra experiencia del ratón. La clave está en que las técnicas que usamos nos permitan conocer los flujos entre los que está inmersa nuestra acción. Mientras trabajamos en ellas aún no conocemos la solución pero podemos avanzar hacia ella, estamos perdidos si las técnicas nos llevan a callejones sin salida del pensamiento y normalmente esto ocurre cuando no sabemos “leer” la retroalimentación que nos ofrecen o modificar nuestra actividad acorde a ella.

Para los hackers de la construcción del entorno, las herramientas de trabajo “en papel” (sean analógicas o digitales) son una especie de laboratorio de pruebas donde se ahorran los recursos que supondría hacer esas pruebas “in situ”. El sitio en construcción comprende también nuestra mesa de trabajo igual tanto como el laboratorio de pruebas de resistencia material o los despachos donde nos reunimos con el cliente para tener una discusión sobre el proyecto. Por ejemplo, podemos ensayar distintas iluminaciones con un render sin tener que comprar todas esas luminarias e ir probando todas sus combinaciones. Esta visión es fundamentalmente distinta a la idea de que una imagen renderizada es la fotografía futura de ese lugar.

En la actualidad, las herramientas digitales son consideradas culpables de la sobredefinición operativizadora de los proyectos de construcción, que impiden a todos los implicados aprender y aportar su capacidad creativa (Sennet 2009:). Y una de las razones siempre esgrimida es la pérdida de realidad constructiva en las líneas abstractamente generadas.

La pérdida de la realidad material es un debate que siempre está presente en la arquitectura y, especialmente, en momentos de cambio tecnológico. En el S.XIX, por ejemplo, los nuevos materiales (hierro, cristal, hormigón armado) junto con nuevas técnicas de diseño (cálculo estructural, arte gráfico) y la producción industrial estaban produciendo un panorama variadísimo de posibilidades para la construcción y la arquitectura, que incluían revivals de todas las épocas: neoclasicismo, gótico, Arts&Crafts… Todos se preguntaban ¿cómo hacer? y todos tenían una respuesta que buscaba la verdad de la arquitectura.

… y conocer(nos)

semper_01No se trata aquí de recrear las distintas propuestas sino de encontrar herramientas para construir nuestra heurística de trabajo propia. En este caso, a partir de las herramientas y técnicas con que trabajamos.

Por ello, recupero brevemente la figura de Gottfried Semper. En su cruzada por encontrar el estilo de la arquitectura se fijó, a diferencia de otros coétaneos, no en una época u origen concreto, sino en las técnicas con que se hacían. La diferencia con el Arts&Crafts es que su espíritu era el de un científico darwinista, por lo que buscó y comparó entre muchísimas técnicas y culturas, no sólo en la artesanía medieval. Su proyecto ahora nos parece algo pasado de moda y sospechoso de universalismo por el historicismo de su método, propio de la época. Pero su objetivo era similar al de este texto, pues a diferencia de sus coetáneos

Semper situó los orígenes del arte y la arquitectura no en un modelo formal, sino en el instinto creativo del hombre. Desde este punto de vista, el arte servía como un vehículo para la orientación práctica y existencial del hombre en el mundo, y no podía ser entendido por separado de esta tarea. La noción del motivo jugó un papel clave en estas reflexiones. Como la más simple “traslación” de una acción ritual en una forma (por ejemplo, la encarnación del ritmo en los motivos tejidos), los motivos constituían en núcleo principal del arte. (Hvattum, 2004:181)[las negritas son mías]

friedrichstrase_montajeSemper tuvo especial predilección por los tejidos. Algo poco común en la historia de la arquitectura hasta entonces. Sus trabajos sobre lo textil influyeron en la arquitectura de principios del S.XX porque suponían la separación de la estructura de los cerramientos y acabados. Pero lo que nos interesa aquí es cómo cambiaron la propia forma de trabajar del arquitecto. Por ejemplo, Mies ya no dibujaba plantas y secciones (típicamente neoclásicas), sus primeros trabajos rompedores fueros fotomontajes en los que los edificios son modelos que él “vestía” con sus muros cortina.

Las técnicas dan forma al trabajo y también a la persona que las usa pues la herramienta selecciona, de entre nuestros gestos y carácter en general, los que le permiten llegar a existir (Ingold 2011:58). Y ocurre hasta puntos sorpendentes, pero muy lógicos, por ejemplo Wright, influenciado como Semper por la arquitectura japonesa, llegó a hacer un medio de vida de su técnica preferida: el diseño gráfico heredero del grabado japonés. Si recordamos a Murcutt en el video, con su manos moviéndose en gesto hiperexpresivos no nos cuesta imaginar que son unas manos acostumbradas al dibujo y que es la práctica continuada de éste lo que le hace usar tanto las manos para expresarse y pensar lo que quiere decir.

frank_lloyd_wright_edgar_j_kaufmann_house_fallingwaterSegún Hvattum (2004:182) esto es lo que buscaba Semper en su estudio de las técnicas y los motivos: una poética, como froma de recrear el mundo y a nosotros mismos. Hale (2005:65) también explica la búsqueda del origen de Semper como una búsqueda ontológica, en la que el nudo o la junta son los pasos del camino de transformación. La reflexión sobre nuestras herramientas y técnicas de seres activos es tomar conciencia de nosotros mismos y nuestro encuentro con el mundo, ambos cambiando y haciéndose.

Con sus gestos y palabras Murcutt bromea sobre la arquitectura “ruidosa y chillona” que deriva de lo digital. Pero me pregunto si realmente podemos entender que lo que lo que hace Murcutt es lo mismo que hacen Koolhaas o Hadid. Yo creo que son oficios distintos, con distintas técnicas y herramientas de trabajo, entornos de acción, clientes, mitologías, etc.

La reflexión sobre las técnicas es una más para nuestra búsqueda de la heurística de nuestro oficio, pero sólo es posible en la “manufactura del riesgo” que nos permite aprender(nos) y cambiar(nos) con el mundo. Es más, la propia idea de la reflexión combinada con el riesgo de hacer de nuevo nos permite pensar en una forma de “institucionalización” del oficio en comunidad a través de compartir nuestros flujos de trabajo que exploraremos en siguientes episodios.

DEBATE: Fútbol y Crisis Económica

En la actualidad todo o casi todo está relacionado con el tema estrella, la crisis económica, y si además el tema del debate en el que me centro es el fútbol, la evidencia se hace aun mas grande.

Para los amantes del fútbol no hay un día en el que no nos interesemos por la actualidad de este deporte y mas aún por todo aquello que tiene que ver con nuestro equipo favorito. Los debates están abiertos y a la orden del día (www.marca.com) y como he mencionado antes la mayoría están relacionados con las millonarias cantidades de dinero que se manejan en las arcas de los grandes clubes frente a los clubes mas pequeños. Se puede considerar incluso una falta de respeto que a pesar de la gran crisis económica mundial se muevan tales cantidades de dinero como si nada, las diferencias abismales de presupuestos entre los distintos equipos de fútbol permiten que los objetivos de unos sean tan opuestos a los de los otros. Unos luchan por conseguir títulos y reconocimientos a nivel mundial mientras otros intentan mantenerse en la categoría y no perder el poco dinero que esta les aporta.

Sin embargo y muy a pesar de esta crisis económica que nos afecta, el fútbol sigue siendo el deporte mas seguido en todo el mundo, las personas siguen comprando camisetas, siguen llenando estadios, en fin que todo amante del fútbol sigue gastando su dinero de acuerdo a sus posibilidades obviamente.

El interés de este debate me lleva a la conclusión de que mi propuesta de crear un nuevo espacio, bunker, para disfrutar de los partidos de fútbol, seria viable al entender que los fieles a este deporte estarían dispuestos a utilizar estas nuevas estructuras para contemplar un evento tan importante que para ellos supone.

El fútbol es uno de los mayores espectáculos del mundo y una propuesta muy bien planteada sin duda alguna tendrá una exitosa cabida en este gigante que mueve masas a pesar de la crisis económica.


El arte de rastrear, contextualizar (e incluso generar) debates

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Qué tenemos hasta ahora

En esta serie estamos definiendo y explorando herramientas de trabajo que nos ayuden en la tarea de definir nuestro oficio y, por supuesto, ejercerlo. Con el foco puesto en los oficios relacionados con la construcción del entorno.

Cuando aún la serie ni siquiera pensaba que iba a existir, siguiendo el trabajo de Agamben, cuestionaba el mismo el oficio como paradigma de la operatividad. Pero veíamos que lo que está en crisis no es el oficio entendido como “aquello que hace que un individuo se comporte de modo consecuente (… lo) que hace gobernable la vida” sino que este conjunto de hábitos, métodos y teorías que nos permiten saber ¿qué hacer? se nos dicten desde fuera, sea en forma de normas, atribuciones o cualquier otra imposición, por muy conscientes que sea su aceptación. Entonces, terminaba el artículo hablando de la responsabilidad que supone esta libertad de buscar nuestro modo de ser consecuente.

Y a partir de ése los posts han intentado dar algunas propuestas de cómo esto podría hacerse en este mundo sin heurística. Explorando herramientas para instituir-nos el oficio.

Uso esta palabra porque creo que claramente esta es una tarea en la que buscamos institucionalizar nuestro trabajo. Pues qué es una institución sino un conjunto de hábitos, rituales, historias, normas, procedures, etc que se usan para que no tengamos que discutir cada vez que vamos a hacer algo sobre cómo es mejor hacerlo.

Hasta ahora, he hablado de el qué del oficio, intuyendo que, ante tanta indefinición, sea el mercado quien lo defina y por ello la redacción de una oferta me parecía una herramienta de pensamiento y decisión del objeto y medios de nuestro oficio muy potente, que por ser casi una previa a un contrato tiene un poder instituyente claro entre dos de las partes de cualquier oficio: el que hace el trabajo y el que quiere los frutos de ese trabajo, un cliente. Esta distinción parece poco clara ahora mismo, por ello al preguntarnos por el cliente y cómo nos relacionamos con él surgió el mito como herramienta para emocionar con las visiones del mundo que nuestro oficio traería a quien se acerque a él, sea colega, cliente o financiador. Instituyendo, también, nuestras relaciones.

También he empezado a pensar en el cómo del oficio, con el taskscape, y seguiremos en próximos posts explorando nuevas herramientas.

Instituir un oficio dinámico

Antes de hacerlo, creo que debo parar un momento en esta idea de que estamos “instituyendo” algo y aclarar que instituir no significa que querramos cristalizar nuevos oficios estables, sería imposible. Al contrario, y en realidad como toda institución, nuestro oficio tendrá un carácter dinámico o inestable. Ya intuía esto cuando hablaba de los “transductores

como la oportunidad de involucrarnos en entornos dinámicos en los que nuestro propio dinamismo importa y puede marcar la diferencia. (Para) crecer dentro de ellos y hacerlos crecer.

¿Cómo se institucionaliza algo a la vez que se mantiene “en proceso”, sin cerrar, en crecimiento continuo? Creo que podemos recuperar el ejemplo de Agustín y los hechos reales en los que está basado para entenderlo, a la vez que cargamos en nuestra mochila una herramienta más: el arte de rastrear, contextualizar (e incluso generar) debates.

No voy a explicar aquí todo el universo de wordpress, el software con que trabaja nuestro inspirador desarrollador. Sólo intentaré resumir porqué nuestro personaje Agustín se mueve tan bien en él y es uno de los miembros más reputados de esa comunidad.

No es sólo porque lleve años trabajando en ella y conozca toda su historia, es que cuando propone algo nuevo lo contextualiza con esa historia para que tú, nuevo en la comunidad, entiendas qué está pasando. Así en cada nuevo giro en su trabajo está recordando los principios por los que se involucró en ello. O como diría Michael Sandel, profesor de filosofía política en Harvard, continuamente se pregunta sobre la esencia de su trabajo, dando un repaso a las distintas formas de entender esa esencia que han ido apareciendo. Y un gran regalo que nos ha hecho el software libre: no evita hablar de las cuestiones éticas y morales que implica su trabajo, pero también lo hace tranquilamente :)

Además, Agustín explica sus movimientos y sus porqués personales, para que puedas posicionarte y entender los comentarios que otros le hacen, e incluso posicionarte tú. Así, en cada nueva propuesta, gana nuevos interlocutores.

Por otro lado, Agustín es un incordio en la comunidad de desarrollo de software, siempre está diciendo lo que no está bien. Claro que lo dice y lo demuestra y propone alternativas. Así, genera un debate rico y no sólo “me gustas”. O como diría Margaret Heffernan, el mejor equipo es aquel en que unos y otros están intentando rebatirse todo el tiempo, así se comprueba la fortaleza de nuestras propuestas. De nuevo en el software libre, su gran fortaleza es tener muchísimos adeptos que estén dispuestos no sólo a probarlo y a usarlo, sino a decir todo lo que va mal. En la comunidad de wordpress no son tontos y, ante debates como los que Agustín genera, todos se reposicionan y cambian para mejor.

Por último, como dicen en mi casa Agustín “no és riu i igual va cap endavant que cap enrere”. Lo que hace unos años valía puede ya no valer con todo lo que ha cambiado en ese tiempo en el entorno y en Agustín. Lo importante es que contextualicemos esos cambios. O como diría Foucault:

Cuando la gente dice, ‘Bueno, usted pensaba esto hace unos años y ahora dice otra cosa,’ mi respuesta es… [risas] ‘Bueno, ¿crees que he trabajado duro todos estos años para decir lo mismo?’

La idea es que si somos capaces de trabajar debatiendo, como Agustín, no necesitamos cristalizar las formas de nuestras instituciones, podemos dejar que cambien con nosotros mejorando en el tiempo. ¿Podríamos pensar así también la institución de nuestro oficio?

El arte de rastrear debates

Muy bien todo, pero… y si lo que estamos es buscando qué queremos hacer. Pues aquí el debate juega un papel aún más importante. Rastrear los debates más importantes de un sector es una buena forma de evaluar si estamos haciendo lo que realmente queremos y de aprender a hacerlo responsable y coherentemente. Además nos da un abanico de modelos de conducta, herramientas y métodos de trabajo.

Estudiar un debate “en serio” no es una tarea cualquiera. Hace tiempo llegué a un análisis de Juan Urrutia sobre el debate de la guerra de Irak, allá por 2003. Un debate, siempre, tiene el objetivo de convencer. Ya sea al Consejo de Seguridad de la ONU, los usuarios y empresas de la comunidad wordpress en el ejemplo de Agustín, o el Tribunal Superior en caso del carrito de golf que Sandel explica en su charla TED. A veces, cuando rastreamos un debate para entenderlo, es a nosotros mismos a quienes queremos convencer. Juan Urrutia resume:

(La Teoría Económica) no es como la Física, no nos descubre grandes verdades sobre la realidad; pero, a pesar de ello, asienta nuestro pensamiento mediante el estudio exhaustivo de modelos o ejemplos. Si hubiese elegido otras formas de modelar los conflictos quizá habrían aparecido otras formas de resolución o quizá habríamos detectado la imposibilidad de resolverlos en ciertas condiciones.

Esto es exactamente lo que queríamos de los debates: aprender posibilidades y formas de contarlas. Me parece que es el caso del texto de Edwin Gardner que veíamos al hablar de la relación entre teoría y crítica en la arquitectura: Revising Practice. Al desplegar el debate está buscando referentes, teorías, métodos porque le gustaría trabajar en ello, ser como esos críticos o arquitectos que cita. Recreando su debate está aprendiendo de ellos y convirtiéndose en su posible interlocutor. Como decíamos con los transductores, para definir nuestro nuevo oficio buscamos entornos dinámicos donde “algo está pasando”, pero no sólo eso, buscamos que nuestro propio dinamismo importe y, por ello, al rastrear un debate Gardner no se conforma con las opciones que se presentan sino que intenta ir más allá haciendo propuestas y empezando a problematizarlas. Como Agustín.

Finalmente, me gustaría hacer referencia a un texto de Izaskun Chinchilla que es un despliegue de un debate muy intersante por su escenificación. En El origen de la arquitectura no es la cabaña primitiva plantea un juego de tenis de dobles parejas entre Laugier – Vitruvio y Magritte – Dion,  para aportar los argumentos a su propuesta de que “el origen de la arquitectura son las pequeñas acciones que el hombre ha ajercido sobre la naturaleza con un fin práctico, ético o estético.”

De su puesta en escena podemos sacar un esquema de cómo plantear un debate que podría aplicarse a todos los anteriores (el orden no es necesariamente éste):

  • qué tipo de argumentos se aceptarán
  • cómo será el orden de intervención
  • quiénes son los participantes y cuáles son los “lemas” de cada parte
  • desde dónde hablan (o escriben), cuáles son sus intereses y cómo es la información de la que disponen
  • a quién estamos intentando convencer
  • sobre qué “esencias” estamos debatiendo
  • cuáles son los grandes puntos a argumentar (que pueden agruparse en secciones como hace Chinchilla)
  • cómo los argumenta cada parte
  • cuales son las implicaciones éticas, morales e, incluso, sentimentales de lo que se debate (en el caso del golf, por ejemplo, los golfistas quieren seguir pensándose como atletas)
  • qué resultados prácticos tendría que el debate lo ganara una parte u otra
  • posibles alternativa a ambos escenarios

CADA DÍA

                Suena el despertador, María lanza su mano fuera de la cama para apagarlo, la luz del sol entrando por la ventana la despertó hace rato, pero le gusta quedarse un rato abrazada a su pareja. Finalmente apoya sus pies descalzos en el suelo  y se  levanta, se dirige al armario donde guarda la ropa, y se dispone a vestirse.
                Prepara el desayuno, se sienta en una sillafrente al televisor apagado y desayuna leyendo las noticias en la tablet, cuando acaba deja los platos en el fregadero.
Visita obligada al váter, como cada mañana. Después, se mira en el espejo, mira en el mueble, saca unos cuantos trastosy se asea.
                Ya está frente a su gran mesa de trabajo. Se da la vuelta y saca de los armarios los utensilios que utilizará hoy.
                A la hora de la comida su pareja la sorprende con algo delicioso. Recogen la cocina y descansan un poco en el sofá mirando el televisor.
                Por la tarde vuelve a su mesa de trabajo, esta vez la comparte con su pareja. Utilizan los ordenadoreshasta que cae el sol. Sentados en sus sillas trabajan compartiendo sus ideas y pensamientos.
                Esta noche tienen visita, serán 8 en total. Preparan una cenaespecial. Los fogones, el horno y el microondas no dan abasto y entre cubiertos y platos sucios el fregadero está a rebosar. La comida ya está preparada, recogen y limpian todo, y preparan la mesa y las sillas para sus comensales.  La velada ha sido estupenda. María y su pareja acompañan a sus amigosa la puerta, terminan de recoger los trastos que quedan por medio y se acuestan en la cama.
                Cada día se repite una rutina más o menos fija, que en ciertos instantes se intersectan con otras, se combinan o intercambian. Estas rutinas son flujos o ciclos, que no dependen exclusivamente del tiempo, aunque nos sirva de guía para identificarlos muchas veces. Los flujos, dentro de la ciudad generan una serie de movimientos, desde los más perceptibles como las personas o los vehículos circulando por ella, a los que tienes que acercarte para detectarlos, un árbol caducifolio al que se le secan las hojas, caen al suelo, se descomponen y sirven de nutriente que contribuirán en el crecimiento del nuevo follaje del árbol; o los que no se ven si no miras desde lejos.
                Estos movimientos definen espacios, y del mismo modo que lo hacen en la ciudad, también sucede a mayor y menor escala, como en un país en el que diferenciamos espacios habitados y no. Dentro de una vivienda estos flujos deberían definir su funcionamiento, variar según ellos.
                Durante la vida útil de una casa, los flujos que en ella habitan suelen variar, y cuando la casa no es capaz de variar para adaptarse a ellos deja de funcionar, ya no es útil.