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dibujar con tijeras

Jota en su apartamento y Juan en una celda en prisión sienten grados de incomprensión similares.  Todos sus compañeros han aceptado lo singular de sus propuestas y la vinculación emocional con sus trabajos, si bien no han visto en ellos alguien con el cual poder compartir una manera de entender sus disciplinas. Eso les preocupa. En el caso de Jota la sensación de agobio se ha visto apaciguada por la revolución que ha supuesto que María Langarita acceda a ver su propuesta.

La conoció en una conferencia en la que ella defendió con vehemencia la comparación de sus obras con máquinas del tiempo, que traían flujos de energía desde el pasado hacia el presente, y sobre las que ella actuaba introduciendo nuevas interacciones que mandaba al futuro para que otros agentes como ella pudieran intervenir más adelante.

Desde entonces Jota busca esos flujos en cualquiera de los lugares donde interviene.  Esta vez ha entrevistado a Solita durante horas sobre como era la fábrica antes del abandono, la interacción de las familias residentes en la colonia, la manera de compartir el trabajo con su vida.  Para él la construcción de los lugares pasa en gran medida por el conocimiento de los relatos de las personas que los habitan. Se ha aferrado a la lectura de novelas que narran la vida de los que se veían obligados a emigrar a la gran ciudad para prosperar en España en la segunda mitad del siglo XX.

Ha reparado en la importancia de los tejidos y la confección para este proyecto y eso le ha llevado a retomar la lectura de varias ediciones de Harper’s Bazaar y Vogue, lo cual le ha parecido extremadamente interesante y cautivador. Casualmente en el último número de adquirió en el quiosco ya se anuncia la aparición de las fotos de Amparo para el próximo mes de abril. Además ha cortado unos trozos de tul que está plegando y planchando insistentemente con un objetivo que nadie más que él sabe, y que espera poder presentarle a María como una herramienta fundamental para el trabajo en la fábrica.

Por otro lado desea ver en qué forma la niebla presente en el entorno más de sesenta días por año puede ser parte fundamental de la construcción de su proyecto, y sobre su mesa se posan por igual excelentes diagramas de Philippe Rahm y copias de los más bellos ocasos de Turner o de Canaletto. Nadie entiende por qué Jota tiene un Canaletto en su salón. Ninguno de sus compañeros acercarían esas referencias a su proyecto.

En 2002 tuvo la ocasión de visitar una exposición en la Schirn Kusthalle de Frankfurt sobre las obras tardías de Matisse: “mir der Schere zeichnen”.  Allí quedó fascinado por la forma en que, bajo la imposibilidad física del pintor para usar los pinceles sobre el lienzo, comenzó a trabajar la técnica del collage de cartulinas de gouache, omitiendo cualquier tipo de trazo para perfilar una silueta.  De ahí la acertada expresión de “dibujar con tijeras”.  Pues bien, Jota se siente cómodo trabajando con herramientas que no son del todo propias del campo de su disciplina y entiende que hacerlo dota de cierta singularidad y frescura.

Esta tarde tiene una reunión con una costurera que le enseñará a coser sus piezas de tul dejando las costuras ocultas. El viernes tiene su reunión con María, la definitiva para saber si su manera de hacer es aceptada por ella. 

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Un instante es válido para explicarlo todo en este emplazamiento, una fotografía, un cuadro, un recuerdo…

Sin estar ahí puedo sentirlo todo, cada sonido, cada murmullo. Por un lado el zumbido constante del tráfico rodado taladra mi cabeza, me pierde, me confunde, cambios bruscos de sentido donde se ponen en juego mis reflejos. Hay prisa sin necesidad de haberla, hacer rugir al vehículo se convierte en un hábito y es el pasatiempo favorito en esta intersección. El tráfico parece una bandada, son cientos, miles por minuto pero no se tocan entre sí. De ser así provocarían un caos.

Pero no debería generalizarlos, porque no puedo negar lo que observo, hay grupos de conductores que se mantienen  serenos, profesionales del asfalto que le plantan cara a esta situación a diario, ellos sugieren el orden dentro del caos, su profesión ya de por sí les obliga a mantener la compostura en sus servicios.

Por otro lado presiento diferentes puntos de vista, incluso más allá de donde llega mi ángulo visual. De todas partes se aproxima un cúmulo de figuras y de sombras, bultos en la lejanía que no me dejan percibir sus rostros. Llegado al punto en que los percibo y me envuelven, me hablan y no me miran, murmullan entre sí y comentan.

Entre sí se perciben como manchas de aceite, se forman pequeños círculos, grupos de todo tipo, difíciles de catalogar, pero que se entiende que  van por caminos separados, entran y salen de todos lados, son un flujo constante, muy disperso y maleable. Los comercios los dominan, les ofrecen servicios que necesitan. El número de locales es proporcional a la ingente cantidad de grupos.

Por donde se vea se encuentran estas tiendas, llaman la atención, gritan por conseguir más grupos de personas, sus anuncios rebotan en todas las esquinas, en todas las fachadas y se introducen en las viviendas, pero sobretodo en mis retinas, las luces me queman la cara y todos parecen una mueca intentando encontrar  un refugio dentro de algún bar.

Las luces acotan el lugar. Por los laterales, los comercios forman una cortina con sus propagandas, el alumbrado público me enfoca como si fuera una actuación de teatro y al mismo tiempo rebota hacia el cielo, dejando percibir únicamente un manto que tapa las constelaciones.

Desde mi fijación lo veo todo, pero el espacio me lo permite, este relato solo se puede escribir desde mi punto de vista. Un gran hueco que se abre en la ciudad de Madrid para recibir a semejante cantidad de gente. Un lugar  que permite generar  numerosas series de equipamientos, recibiendo a su público.

Desde carteleras de cine hasta el menú del día, todo a nuestro servicio en tan solo una intersección.  Contradicen al ritmo de la ciudad, se encienden y se apagan a destiempo, conforman un juego de luces evocando una discoteca al aire libre.

Un gran espacio donde cada rincón es una buena opción para sentarse y descansar del ajetreo de la ciudad, enfrentándose a la suciedad de esta.

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Contexto

La casa de María Langarita requiere de un contexto determinado donde pocos lugares pueden cumplirlo. Para llegar hasta el contexto que se desea, voy a ir descartando los espacios que no respondan a las exigencias.
El hogar de Langarita va a tratarse de un espacio donde pueda experimentar sensaciones únicas y diferentes a las que pudiera experimentar en el día a día. Esto hace que la casa sea diferente y única, y para una casa de tal calibre, el contexto tiene que estar a la altura.
Y justo eso es lo que se pretende, encontrar un lugar donde predomine la altura. Sin embargo, no tiene que ser un lugar donde la altitud sea natural, como las montañas o acantilados. Si no, un lugar donde la nivelación sea construida por el hombre, ya que tendrá un papel importante a la hora de producir sensaciones como el poder o la concienciación frente al ser humano.
Ello me traslada directamente a lugares donde predominan los rascacielos. Más concretamente en Manhattan, “la ciudad que nunca duerme”. Destaca por sus alturas y por ser una urbe donde está en continuo movimiento.
Además, tanto las calles como los edificios, me llaman la atención ya que son la huella de miles de historias y sucesos como el 11S o la mayoría de escenas de películas y series. Pero hay un edificio que destaca sobre los demás por el lugar geográfico en el que se encuentra y que puede ir acorde con el proyecto. Se trata del rascacielos de Servcorp NYC, se ubica en el límite de lo construido y de un espacio verde donde la mano del hombre no es tan evidente.
Desde la azotea de este edificio, puedo observar el continuo cambio de la ciudad. Bajo de mis pies, aparecen miles de vehículos que avanzan, frenan, vuelven a avanzar y vuelven a frenar. También se ven puntos diminutos, aunque no se distinguen muy bien, por su movimiento, sé que se trata de personas, van por todas direcciones, por la arcén, cruzando la calle o entrando en los edificios.

Todos esos cambios me parecen tan lejanos, pero al mismo tiempo, me hacen sentir que formo parte de ello.
Desde el lugar en el que me encuentro, no hay más que el sonido del aire, sin embargo, la imagen que hay bajo mis pies, va más allá que el soplido del viento.  Siento un cosquilleo en el estómago que poco a poco se va expandiendo al resto del cuerpo y se va convirtiendo en un no sé qué, haciendo que mis piernas no me respondan, los brazos se me paralicen y mi mente entre en pánico. Pero al mismo tiempo, siento que es la imagen más hermosa que has visto jamás, una ilustración que muestra el flujo del movimiento de las personas y la tranquilidad de la naturaleza que se muestra en el parque que hay enfrente, me siento poderosa frente el mundo, frente la ciudad y por ellos, el proyecto de María Langarita tiene que encontrarse allí. Quiero que sienta todo ello y más. 

REFLEXIONES: EL CONTEXTO



Nueva Delhi, un templo para Maria Langarita
Mi estudio está basado en la investigación en el contexto de una ciudad caótica y densamente poblada, caracterizada por el ritmo frenético de la vida con el fin de crear una separación muy clara entre el fondo y la idea de mi proyecto de la casa.
Los colores, los sonidos, las luces, la gente, el tráfico, la cultura, el caos son las cosas que caracterizan a la ciudad de Nueva Delhi.
Es una de las capitales del mundo con más historia y dos de sus monumentos, el Qutab Minar y la tumba de Humayunt, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad. La decisión de ubicar la casa de María Langarita en una de las ciudades más caóticas del mundo viene dada por mi intención de diseñar una casa que es un templo, un lugar tranquilo y aislado donde María Langarita puede relajarse y escapar del estrés y el caos.  Un lugar puro, caracterizado por las formas puras, muy luminoso, abierto y que está en estrecho contacto con la naturaleza. La idea es crear una separación clara con la ciudad que lo rodea, pero al mismo tiempo inmerso en la ciudad.  El objetivo es crear un juego de contrastes entre el proyecto y el medio ambiente: la pureza  en contraste con el caos, los colores fuertes y brillantes de la ciudad en contraste con un entorno caracterizado por la combinación de blanco y negro, los edificios altos y diferentes entre sí en contraste con una arquitectura naif y que se caracteriza por formas puras. Un lugar tranquilo en comparación con un templo o un refugio "hammam" para escapar de la vida agitada.

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Para buscar la situación exacta de la casa de María Langarita es necesario echar un vistazo a las condiciones de la propuesta. La primera necesaria para escoger este emplazamiento es: "se trata de un lugar para escapar". La casa que se propone es un lugar para no vivir, un espacio pensado para huir de la realidad inmediata. Por ello es que encontramos la vivienda en la provincia de Madrid.
Otra de las condiciones de la propuesta es que debía ser un lugar tranquilo y desértico, donde el cliente pudiese disfrutar de absoluta intimidad. Como dijo Ricardo Yepes Stork en "La Persona y la Intimidad": "La intimidad de la persona es su mundo interior[...]Es importante ir advirtiendo el carácter inédito de la interioridad de la persona". Cuando me siento en mi cama, en mi habitación, en mi espacio, siento tanta intimidad como en una isla desierta, ya que puedo estar conmigo misma. El motivo necesario es que el espacio en el que te encuentres, lo sientas tuyo.
Para conseguir la relajación, desconectar, es importante cambiar de entorno pero también las actividades que realices en ese entorno.

                Hace años, mis padres y yo compramos un pequeño piso en Pradollano, Sierra Nevada. Es un espacio de aproximadamente 25m2, donde salón, cocina y habitación son una misma estancia. Se encuentra en una urbanización junto a otros muchos apartamentos y a pesar de la afluencia de gente que pueda haber, es un lugar con una atmósfera tranquila, ajena a la ciudad y a sus presiones.


Alguna vez por necesidades de la carrera, tuve que llevarme trabajo, trabajo que quedaba sin hacer. Esa casa no está pensada para eso, su distribución, la organización del espacio no ayuda a la demanda de la ciudad. Cuando las actividades de 3 personas se juntan en un ambiente tan reducido la concentración se esfuma. Desaparece por el ruido de la televisión, de los platos chocando entre ellos y las carcajadas de una mente despreocupada. Contagioso.  

Un aspecto atractivo de la montaña es su clima y paisaje cambiante. En ocasiones, un manto verde lo cubre todo y otras una gran alfombra blanca. Sonríes cuando los copos de nieve cubren tu cuerpo mientras el sol sonroja tus mejillas en esa cafetería de la plaza. El corazón late fuerte mientras tu cuerpo se desliza ladera abajo alejándose del día a día. La sonrisa se dibuja en la cara al ver desde el telesilla las pisadas de algún animal que se abre paso entre la nieve, pisadas que nunca quedan dibujadas en el asfalto.
Las actividades cambian, la montaña es un lugar adecuado para huir pues no solo cambias el entorno visual si no tu rutina al completo.

Es un pequeño pueblo abarrotado, pero no como lo estaría el centro de la ciudad en hora punta, pues la atmósfera que te rodea es completamente distinta. Un ambiente fresco, distinto, vacío de preocupaciones. Todos los urbanitas alejados de sus bisturíes, y cerca de ellos mismos.


Por ello me decanté por un espacio de montaña para la ubicación de la casa de María Langarita. El puerto de Navacerrada se encuentra al norte de la provincia de Madrid, a aproximadamente 40 minutos del centro de la ciudad. Es un puerto menos urbanizado que Sierra Nevada por lo que la presencia de gente será menor y por tanto se disfrutará más del entorno. Un espacio natural dentro de la capital.





TASKSCAPE_Contexto

Le encantaba el ruido del mar, pautado e inevitable. Este siempre estaba acompañado del viento, el cual, en mayor o menor medida, nunca cesaba. Quizás por la cercanía entre la costa y la montaña.

Hacia tan solo tres meses que no venía, la ultima vez que estuvo la vegetación parecía distinta. Evidentemente las palmeras no podían haberse movido. Pero la vegetación baja, que ahora lo inundaba todo, no la recordaba así de verde y tupida. Había rastros de fuertes lluvias. Se podía ver claramente como un torrente había arañado la ladera que llegaba hasta la playa. La acequia natural que este había creado, ahora era un hervidero de vida, la vegetación que allí crecía era mas abundante y frondosa que en cualquier otra parte de la ladera.Cada vez estaba mas cerca la playa, la verdad es que no había recorrido mucha distancia, pero la excesiva vegetación le entorpecía y no le dejaba ver bien el suelo. De vez en cuando oía algún ruido indicándole que algo huía de él, podía sentir como la vida animal que sin duda habitaba aquel paraje se ocultaba, asustada por el ruido que hacia al caminar.
Sin duda alguna lo que mas le gustaba era el sol de la zona. La ladera esta situada a la solana lo que le garantizaba un soleamiento prolongado a lo largo de todo el día.
Aunque ya era de día, a esas horas no había nadie por la playa. La gente no aparecía hasta las 10 o así, tomaban un baño y antes de que el sol encontrase en su cenit desaparecían. Lo cierto es que era difícil encontrarse con algún vecino, era una zona muy apartada y tranquila. Sentado en la playa, mientras degustaba el húmedo y saldo aire se dijo: “Quiero vivir aquí”

antonio javier

http://www.youtube.com/watch?v=9oA3fo0jOgY

Editado el 21/04/2014

A la hora de buscar el emplazamiento para la casa, lo fundamental era la tranquilidad. Era preciso buscar una parcela relativamente cerca de Madrid, a menos de una hora de viaje, pero enclavado en la montaña, un lugar donde la mente pueda dispersarse y regocijarse con las sensaciones que produce estar “aislado en el bosque” y que nos acercan a un tiempo en el cual la montaña era nuestra morada. Sensaciones muy alejadas de lo que se siente en el centro de la capital en hora punta.

Era atractiva la idea de aislar la casa, simplemente buscar una  parcela en mitad de la nada y construir, pero por mi experiencia (mis padres viven en un pueblo con 6 habitantes) hay ciertos problemas a la hora de vivir “aislado”. La necesidad de comprar alimentos, urgencias medicas o simplemente tomarte un café puede convertirse en un viaje de mas de una hora (ir, comprar y volver a casa) y evidentemente necesitando usar el coche. De manera que era necesario la proximidad de una localidad cuya población fuera suficiente para tener cerca un mínimo de servicios.

Fijados estos dos simples requisitos quise buscar fotografías y otros recursos (vídeos, paseos virtuales, etc.) para ver a pie de peatón distintas zonas. Me interesaba ver fotos y vídeos, aparte de los planos topográficos, para poder meterme en el contexto como hacia Ingold. En cada foto intentaba imaginarme los agentes que participarían en el proyecto de una u otra manera. Encontré distintos emplazamientos interesantes, pero hubo uno que me llamo la atención.

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Aunque la pendiente de la ladera es pronunciada, el camino serpentea lo mas horizontal posible, teniendo que adaptarse a la compleja curvatura de la ladera. Todo esta rodeado de robles, hasta donde alcanza la vista. Acostumbrado a un bosque de pinos, es curioso como es un robledal, las copas son mucho menos densas  y alternando arboles jóvenes con otros mas viejos, ademas espontáneamente aparecen claros perfectos para hacer una casa. Está atardeciendo y el sol da por la espalda, la ladera esta a la solana, completamente al sur. Aunque las vistas están cortadas por los arboles. Intento buscar un claro que me permita ver el paisaje.

Las vistas son increíbles, parece mentira que solo este a unos pocos kilómetros de Madrid. Un vecino me ha dicho que los días mas claros se pueden ver las siluetas de los grandes edificios, ya que no hay obstáculos visuales entre esta zona de la sierra de Guadarrama y la capital.

Está empezando a nevar, aunque a la gente que me encuentro por el camino no le prestan atención, parece estar acostumbrados. Tras un rato la nieve esta amontonándose, el suelo ahora es una alfombra blanca que no tiene fin. Cuando se deshaga la nieve, los torrentes se llenarán, será mejor tener cuidado con ellos.

Sigue pasando la gente, para ser un simple camino tiene mucho trafico, será necesario ocultar la casa de miradas indiscretas.

antonio javier

 

ENLACES:

sacados desde google maps:

-http://static.panoramio.com/photos/original/90792251.jpg

-http://static.panoramio.com/photos/original/29937606.jpg

-http://static.panoramio.com/photos/original/101836863.jpg

 

 


Arrancas, sigues, aceleras, paras.

Movimiento, velocidad. Kilómetros y kilómetros de carretera, de paisajes diferentes. Edificios, parques, niños jugando en la calle, abuelos sentados en las puertas de sus casas contando entre ellos aquellas historias de las que estaban tan orgullosos. Más velocidad, más cambio. Nada permanece quieto. Arrancas, paras, vuelves a arrancar.

Recorres la ciudad de arriba abajo, llegando hasta límites insospechados. Conociendo y viendo lugares que jamás habías visto. Continuas. Investigas. Todo se sigue moviendo. Eres tú el que se mueve con el cambio.

De sol a sol, sin parar, de un lugar a otro. Recorriendo todos aquellos trayectos que comunican ciudades con más ciudades. Pero llega un momento en el que paras, en el que no puedes más y necesitas descansar. La noche llega y con ella tus ganas de relajación, de ver las cosas con más calma. Esperando encontrar un lugar para ti, en el que tú sentirte a gusto independientemente del tiempo que vayas a estar en él.

Acorde a nuestro proyecto, no hay un solo contexto, el contexto va variando dependiendo de dónde te encuentres, pero hay algo que tiene en común, la carretera, las comunicaciones que hay entre las ciudades.

María es una persona que viaja continuamente, que necesita desplazarse ya sea por las necesidades que sean, por ello concluimos que el contexto de nuestro proyecto es el viaje, el trayecto. Pero además, un lugar fijo, un lugar donde ella pueda relajarse entre viaje y viaje. Para ello hemos tenido en cuenta las áreas de servicio, que son principalmente de tiempo limitado y además, también hemos tenido en cuenta aquellas zonas en las que tú puedes descansar sin necesidad de límite de tiempo.

Centrando un poco más nuestro contexto, consideramos que el contexto de María está comprendido entre las ciudades de Alicante y Madrid. Por ello hemos analizado las áreas de servicio más cercana a la ciudad de Alicante y concretando un poco más dentro de las áreas sin límite de tiempo, en Dénia. En Dénia hemos encontrado un lugar perfecto. Una zona de descanso colindante con el mar y con la carretera nacional. Cabe destacar que es un lugar tipo, ya que ella elegirá el que desee dependiendo de dónde está. Pero todos en sí siguen un mismo patrón. Un lugar tranquilo, sin demasiadas viviendas alrededor, acondicionado a las necesidades de una casa móvil, con el mar a unos pocos kilómetros y la carretera a otros pocos.


Espero que esto se ajuste a las necesidades de mi cliente, tanto si es un día ajetreado como si es una noche tranquila. Por si de vez en cuando le apetece parar y no acelerar. 

Ana M. Conejero

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Mi oferta para María Langarita consiste en la reconversión de su actual vivienda en una casa capaz de dar cabida tanto a sus necesidades actuales como futuras. Ofrecerle una manera de relacionarse con la ciudad, integrándose en ella para poder evolucionar conjuntamente sin necesidad de una tabla rasa cada x tiempo. Esto se debe a mi interés de encontrar un equilibrio asumible entre la vida moderna y la naturaleza. Compaginar dos modelos que hoy parecen enfrentados y en el que cientos de personas trabajan actualmente para poder resolver.


Para ello he fijado mi atención en dos personajes vivos que forman parte de la vida urbana del barrio de Arturo Soria en Madrid-enclave de mi proyecto-. La vegetación y los habitantes.



LA VEGETACIÓN


En primer lugar, se trata del elemento más situacional. La presencia o no de hojas, su abundancia, coloración o floración nos sitúa claramente en una estación concreta. Marcan el ciclo de la vida urbana. Cuando las sombras de las copas de los árboles recaen sobre los bancos, los viandantes se sientan si hace calor, o todo lo contrario en los días fríos. Incluso la especie puede ser un elemento situacional de identidad como lo son las palmeras en Elche.

También conectan o desconectan visualmente el espacio público y privado. El entresijo de copas que se produce en primavera consigue crear un manto verde que unifica y difumina límites. Mientras que los cipreses o enredaderas colocados sobre tapias rompen la línea visual y delimitan claramente que esta fuera y que está dentro. Algo a tener en cuenta ya que pretendo integrar un hogar, el espacio privado por excelencia dentro de la vida urbana. Para ello huiré de esto último.

Por último también hay que tener en cuenta la repercusión tanto ecológica como sensitiva que los espacios verdes nos transmiten. La ecológica es indiscutible, reducen la contaminación, atraen la lluvia como si de una bomba biótica se tratase, o reducen el impacto acústico. Integrar estos aspectos resulta interesantísimo si lo que se busca es una coexistencia armoniosa en el tiempo. En cuanto a la sensitiva (los olores, ruidos de insectos, pájaros, humedad) busco que sea un factor que me ayude a dar cohesión, a tejer espacios y relaciones para que los tránsitos no sean tan bruscos.

                                                                LOS HABITANTES
http://www.youtube.com/watch?v=1gRIbpctbSU

Me he apoyado en este video ya que muestra como una actividad común como es el mercado ayuda a favorecer las relaciones vecinales duraderas y a crear un sentimiento de integración que propicia el cuidado de espacios comunes y la búsqueda de un espacio mejor para todos.

En el video se observa como se conocen, como la relación avanza en el tiempo y como siguen vinculados a un mismo espacio. Esto es algo que no ocurre en la actualidad-pero que busco crear- en el barrio de Arturo Soria al tratarse de un zona residencial con poca mixticidad de usos.  Para modificar esta situación es necesario crear una actividad o fin común que consiga interesar y atraer al vecindario.

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Cuando uno da los primero pasos percibe el ambiente de una calle que huele a historia, a vida. La calle Carretas es una de las calles más representativas de Madrid, la calle de las librerías de los cafés, refugio de artistas y de arte… La gente pasea tranquilamente por sus aceras, algunos con bolsas llenas de compras, otros con lo puesto, algunos apenas tienen nada, otros lucen con orgullo su haberes… Hay quien viene de paseo, hay quien esta de paso, hay quien viene para quedarse… Algunos están trabajando, otros vienen al trabajo, otros se van a trabajar… Pero todos confluyen en esta pequeña calle donde siempre sucede algo…

Su céntrica ubicación, desembocando en Sol, le convierten en una calle muy concurrida, siempre se puede ver gente a ambas aceras. Llena de comercios y de servicios, que conviven con la vida privada de las personas dentro de sus históricos edificios. Es el lugar a donde la gente va a comprar, a visitar a su especialista o a tomar café. Un lugar donde se puede vivir y trabajar, conectado con la ciudad y con el mundo. Además es un lugar que combina la historia con la actualidad, la cultura y ella arte siempre han estado y están presentes en esta calle. A pesar de su concurrencia y centricidad, sus dimensiones hacen que no sea una calle con un tráfico demasiado intenso, lo que hace que sea agradable caminar y vivir en ella.

El lugar perfecto para la casa de María, pues le permite la movilidad y flexibilidad que necesita. Un lugar multifuncional para una casa multifuncional. A un paso de todo, María puede trabajar, vivir, divertirse, relacionarse… El todo-en-uno que propongo para la casa de María encaja perfectamente en esta calle que comparte esta cualidad, muchas actividades en unos pocos metros.

La ubicación exacta del estudio que será la casa de María, viene definida por una vivienda real que se encuentra en alquiler actualmente en dicha calle, y que cumple con la premisa de la oferta de tener un precio reducido.