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En muy pocas palabras
Mi casa: ciudad y necesidades.
Vaciar la casa para llenar la ciudad.
Reducir los equipamientos de la casa para usar los de la ciudad.
Abrir la casa para darla a la ciudad.
Que la ciudad entre en la casa.
Que la casa salga de la casa.
Que no haya casa.
Que la casa no son sus cosas.
Que la casa es la persona.
Que la persona no necesita cosas.
No necesitamos en la casa nada que la ciudad nos pueda dar.
Necesitamos en la casa nuestras cosas.
Las cosas para ser quienes somos.
Nuestras cosas se reducen a nuestras cosas inmediatas, de dos semanas.
Necesitamos en la casa intimidad.
La intimidad es silencio.
La intimidad es ruido.
Es ver gente pasar.
Es que no te reconozcan.
La intimidad es bailar.
Es estar con amigos, sólo, o ser dos.
Es poca luz.
La intimidad es sexo.
Es leer.
Es abstracción y sobrecogimiento.
Doy espacio al almacenaje y a la intimidad.
Algunas de estas cosas necesitan muebles.
La necesidad del mueble es mínima.
Una lámpara es una bombilla.
Un sofá son varios cojines.
Los acabados no importan. Son superfluos. Invaden.
La decoración es la ciudad.
El pavimento son los adoquines.
La luz son las farolas o el sol.
La casa mínima.
Lo bello del vacío.
He usado muebles estándar, tengo que ver hasta qué punto se pueden minimizar sus componentes, sin restar comodidad y utilidad, y hasta qué punto es legal una casa sin suelo.
Todavía no veo necesario crear nada nuevo. No hay innovación.
Vaciar la casa para llenar la ciudad.
Reducir los equipamientos de la casa para usar los de la ciudad.
Abrir la casa para darla a la ciudad.
Que la ciudad entre en la casa.
Que la casa salga de la casa.
Que no haya casa.
Que la casa no son sus cosas.
Que la casa es la persona.
Que la persona no necesita cosas.
No necesitamos en la casa nada que la ciudad nos pueda dar.
Necesitamos en la casa nuestras cosas.
Las cosas para ser quienes somos.
Nuestras cosas se reducen a nuestras cosas inmediatas, de dos semanas.
Necesitamos en la casa intimidad.
La intimidad es silencio.
La intimidad es ruido.
Es ver gente pasar.
Es que no te reconozcan.
La intimidad es bailar.
Es estar con amigos, sólo, o ser dos.
Es poca luz.
La intimidad es sexo.
Es leer.
Es abstracción y sobrecogimiento.
Doy espacio al almacenaje y a la intimidad.
Algunas de estas cosas necesitan muebles.
La necesidad del mueble es mínima.
Una lámpara es una bombilla.
Un sofá son varios cojines.
Los acabados no importan. Son superfluos. Invaden.
La decoración es la ciudad.
El pavimento son los adoquines.
La luz son las farolas o el sol.
La casa mínima.
Lo bello del vacío.
He usado muebles estándar, tengo que ver hasta qué punto se pueden minimizar sus componentes, sin restar comodidad y utilidad, y hasta qué punto es legal una casa sin suelo.
Todavía no veo necesario crear nada nuevo. No hay innovación.
Agradecimientos a Jorge Ballester Dolz.
Técnica
Mi técnica es la fotografía, fotografía a composiciones de objetos o situaciones que forman parte de mi proyecto. Utilizo una NIKON D3000 que está un poco cascada, el anillo de enfoque está roto por lo que la tarea de hacer una foto se vuelve menos digital y algo más pesada. Los movimientos son encender, poner el ojo en el visor, enfocar, disparar, ver la foto, cambiar el balance de blancos si no es natural, y repetir las veces que haga falta.
A estos movimientos les precede la composición del elemento a fotografiar. En el caso de la casa, selecciono todos los objetos que voy a incluir en ella. Aún no he decidido cómo se van a distribuir, por lo que juego con ellos en vivo, me doy cuenta de que algo necesita más espacio de lo que pensaba al verlo en foto, o en un 3d, el espacio y los huecos nunca son como en el ordenador, y ya que tengo la suerte de que son mis objetos los que van a completar la casa, trabajo con ellos de primera mano. Así, compongo una escena, amontono o libero espacio, saco conclusiones, apunto cosas, y ya está terminado el montaje, de momento.
Comprendo mejor el espacio en tres dimensiones y sobretodo las actividades que se pueden llevar a cabo con cada objeto, y así, su espacio útil.
Mediante la fotografía tomo consciencia de cada objeto por separado y del objeto final que es la composición de todos.
Lo comprendo en el proceso de realizar la fotografía y en el proceso de tratarla a ordenador.
Usa esta técnica el físico y escritor Afterpop Agustín Fernández Mallo, como se puede ver en su blog, realiza a menudo el método de fotografía y no tanto composición como observación del paso del tiempo con series. Me interesa también como ya comente en el texto anterior, el sistema del remake que utiliza tanto él como toda la Generación Nocilla (surgida a raíz de sus libros Nocilla Project), que consiste más que en repetir, en repensar y reacondicionar. Como comenta en la entrevista que le hacen en este blog "esa es, en origen, la actitud del poeta y también del científico: ver la realidad con ojos parcialmente alterados para hacerse preguntas, mirar la realidad como si fueras un extraterrestre recién aterrizado en la Tierra y te señalaran cualquier cosa y te dijeran, “explícame qué es eso”; seguramente el extraterrestre haría teorías muy peculiares de cosas que para nosotros, por comunes, ya son obvias.", de este modo veo las fotografías que tomo, de modo que me puedan llevar a plantearlo todo de nuevo.
Otro autor que trabaja con la fotografía y el paso del tiempo es William Christenberry, se dedica a fotografiar, dibujar y hacer esculturas de objetos y lugares de su infancia tras el paso de los años. No me interesa tanto este hecho del paso del tiempo en los objetos como exposición final sino como un método de trabajo sobre lo que voy produciendo.
Otro autor que trabaja con la fotografía y el paso del tiempo es William Christenberry, se dedica a fotografiar, dibujar y hacer esculturas de objetos y lugares de su infancia tras el paso de los años. No me interesa tanto este hecho del paso del tiempo en los objetos como exposición final sino como un método de trabajo sobre lo que voy produciendo.
La observación del paso del tiempo, o de una composición, en una fotografía, lleva a la reflexión y a la extracción del papel. El ver la composición en la pantalla me ayuda a ver in situ que puedo cambiar, cosa que sin fotografía podría no darme cuenta o repetir errores.
REtaskcape
Me levanto con el sol en la cara, un rayo que se ha colado en el encapotado cielo de Londres, a los pocos segundos suena la alarma, siempre me pasa igual. Oigo por la ventana los camiones de reparto que empiezan su ruta TRRRKKKK KKKKPSSSSSSSSSCHL. Pongo de comer al gato de Susana que no para de enredarseme en los pies, le dejo una nota de agradeciemiento por el sofá. Bajo las escaleras que no paran de crujir, y ya estoy en barrio, de vuelta a mi vida. De camino a casa rodeo Soho Square y me compro un cafe y una magdalena en EAT. El parque esta precioso, verde como siempre, empieza a llover pero la gente no se levanta del cesped, es domingo y van a hacer el Roast en una barbacoa. Las ramas de los arboles bailan suavemente y suenan como campanillas. Sigo por Soho Street hasta Oxford Street. Una familia en la acera de enfrente mira desconcertada hacia Starbucks, Pret a Manger y Nero, demasiadas cadenas para elegir. Giro a la derecha y sigo mi camino hacia el hogar, entonces ocurre, ya estoy en Oxford Street, son las 10 de la mañana y la calle está abarrotada. A un niño se le cae el batido encima mientras una señora se tropieza con una baldosa levantada, luego se tropieza un chico, y un dependiente de Primark. La gente me rodea por todos lados, van en todas direcciones, se chocan para entrar primero en las tiendas, y se tiran los cafes encima. Sigo la torpe travesia y en menos de 10 minutos llego a casa. Cruzo el paso de cebra cuidando que no me atropellen, me hacen una foto desde un autobus, saludo a los chicos que limpian la parte baja del Centre Point y abro la puerta.
Perdón por las horas, me sobran las palabras
Me gusta de vez en cuando volver a los comienzos, recordar por qué empecé este camino en el proyecto y no otro, y también leer a los de siempre, los blogs que me gustaban antes de la arquitectura, o que leo cuando estoy de vacaciones.
Es en ese camino cuando encuentro sentido a buscar mis obsesiones e intuiciones. Mi gran obsesión y lo que me interesa de mi proyecto, y por lo que lo empecé, es la relación con la ciudad. Me apasiona el modo en el que el ciudadano encaja en el engranaje, se deja llevar, y poco a menudo lo rompe, encendiendo la mecha de la devastación en las ciudades genéricas o produciendo cambios fantásticos en las que son más complejas. En el camino para entender las ciudades y el modo en que interactúan con los ciudadanos o lo doméstico, me ha sido de gran ayuda el urbanista Javier Ruíz Sánchez, que dio una conferencia en la universidad el pasado miércoles 26 de febrero sobre igualdad y poder en la ciudad. No he encontrado ninguna web donde desarrolle su material, sin embargo me quedo con ciertas cosas que dijo en la charla como (parafraseándole) que la acera es el espacio de la incertidumbre, sin incertidumbre la calle no existe, la ciudad se pierde. Y lo que más me aportó por cercanía a mi proyecto, fue que insiste en que "hay que vaciar la casa para llenar la ciudad", posicionándose fuertemente en contra de las urbanizaciones cerradas y los pisos con "todo incluido" que tan de moda están y que anulan la posibilidad de relación con la ciudad y entre ciudadanos. Apunta también a este respecto que las casas no deben ser perfectas, pues chocarían con la idea de la buena ciudad. Las casas, los comercios, etc, deben tener deficiencias, para que así la gente salga a la calle a buscar lo que le falta, a encontrarse con lo imprevisto y crecer.
Un personaje que me ha causado muchos dolores de cabeza desde que lo conocí es Agustín Fernández Mallo. En su blog escribe sus reflexiones sobre el mundo, breves notas sobre enlaces interesantes, y por supuesto todo el merchandising de su obra. Ya hablé de él en la primera entrega, introduciendo la frase "He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por facebook" parafraseando a Allen Ginsberg en Aullido. Me interesa su metodología de trabajo por estética collage que deja. Puedes ir introduciéndote en su mente a base de los fragmentos de pensamientos, experimentos y sensaciones que escribe. Por otro lado, un tema recurrente en sus escritos es la ciudadanía, la tecnología, y el arte. Trabaja mucho con el remake, como se puede ver en su primera obra “El Hacedor (de Borges) Remake”. A menudo lleva a cabo este remake repitiendo experencias que otros tuvieron pero con otros medios. No da soluciones a problemas, enuncia temas, y a mi por lo menos, me da qué pensar.
Siguiendo en la temática del remake, re-hacer, el re-mirar, me topo con Kenneth Goldsmith, poeta y creador de la UbuWeb donde hace 18 años empezó a crear un archivo de arte de vanguardia, que por propia definición, se actualiza continuamente. En una entrevista que le hicieron recientemente en El País, habla del paso de la pintura a la fotografía, y como este hecho re-hizo la pintura, cambió el modo de abordarla para los artistas, y surgieron las vanguardias. Explica que del mismo modo, la escritura se está viendo transformada por el desarrollo masivo de Internet, reduciéndolo todo a un copia y pega. En este sentido, encuentro que es la tecnología la que propicia estos cambios en el entendimiento. Y del mismo modo que la pintura se hizo abstracta, o la escritura fragmentaria, las casas se recrean hacia Dios sabe dónde.
Por último, quería tocar el tema de la intimidad, ya que es un punto del proyecto que me interesa bastante. No es una obsesión, ni una intuición, lo entiendo como una pata irremediable que ha surgido de la creación de lo fijo. La conocidísima escritora y arquitecta Beatriz Colomina habla muy bien de la intimidad en su libro Privacidad y Publicidad, ambos conceptos están muy presentes en mi idea actual de la casa, y me gustaría seguir indagando en los conocimientos que Beatriz puede aportar con sus escritos. Por otro lado encuentro de interés los espacios de trabajo que se crean en el bar berlinés Oberholz. Este bar/restaurante nace de la necesidad de un espacio de trabajo más allá de las oficinas convencionales, en un lugar intermedio, más relajado y abierto. Lo interesante de este lugar, y tantos otros como este que han ido saliendo como setas por todas las grandes ciudades, es el hecho de cómo se llega a crear un espacio de intimidad estando entre tanta gente. El espacio cuenta con mesas grandes, pequeñas, sofas y taburetes, para garantizar la mayor variedad y un ambiente diverso. La mayoría de gente que va sola acaba poniéndose los cascos y aislándose así del mundo. Podrías preguntarte que si se quiere aislar y no piensa hablar con nadie, por qué va a una cafetería y no se queda en su casa? El hecho es que como explica su fundador en esta entrevista, nos encanta estar con gente, aunque no queramos estar con gente. Este es otro punto fuerte del proyecto que quiero seguir desarrollando.
Me quiero posicionar en este debate tan variopinto en el eje divisor entre el aislamiento y la ciudadanía. No quiero estar aislada pero a veces es necesario. Lo que podría aportar a estos pensadores y emprendedores sería la unión entre estos dos límites que me interesan. Quiero llegar a construir algo que trabaje a la vez con lo público y lo privado sin olvidar al ingrediente que da sentido a todo esto, el ser humano. Quiero crecer dentro de ellos entendiendo más sus procedimientos y mensajes.
Es en ese camino cuando encuentro sentido a buscar mis obsesiones e intuiciones. Mi gran obsesión y lo que me interesa de mi proyecto, y por lo que lo empecé, es la relación con la ciudad. Me apasiona el modo en el que el ciudadano encaja en el engranaje, se deja llevar, y poco a menudo lo rompe, encendiendo la mecha de la devastación en las ciudades genéricas o produciendo cambios fantásticos en las que son más complejas. En el camino para entender las ciudades y el modo en que interactúan con los ciudadanos o lo doméstico, me ha sido de gran ayuda el urbanista Javier Ruíz Sánchez, que dio una conferencia en la universidad el pasado miércoles 26 de febrero sobre igualdad y poder en la ciudad. No he encontrado ninguna web donde desarrolle su material, sin embargo me quedo con ciertas cosas que dijo en la charla como (parafraseándole) que la acera es el espacio de la incertidumbre, sin incertidumbre la calle no existe, la ciudad se pierde. Y lo que más me aportó por cercanía a mi proyecto, fue que insiste en que "hay que vaciar la casa para llenar la ciudad", posicionándose fuertemente en contra de las urbanizaciones cerradas y los pisos con "todo incluido" que tan de moda están y que anulan la posibilidad de relación con la ciudad y entre ciudadanos. Apunta también a este respecto que las casas no deben ser perfectas, pues chocarían con la idea de la buena ciudad. Las casas, los comercios, etc, deben tener deficiencias, para que así la gente salga a la calle a buscar lo que le falta, a encontrarse con lo imprevisto y crecer.
Un personaje que me ha causado muchos dolores de cabeza desde que lo conocí es Agustín Fernández Mallo. En su blog escribe sus reflexiones sobre el mundo, breves notas sobre enlaces interesantes, y por supuesto todo el merchandising de su obra. Ya hablé de él en la primera entrega, introduciendo la frase "He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por facebook" parafraseando a Allen Ginsberg en Aullido. Me interesa su metodología de trabajo por estética collage que deja. Puedes ir introduciéndote en su mente a base de los fragmentos de pensamientos, experimentos y sensaciones que escribe. Por otro lado, un tema recurrente en sus escritos es la ciudadanía, la tecnología, y el arte. Trabaja mucho con el remake, como se puede ver en su primera obra “El Hacedor (de Borges) Remake”. A menudo lleva a cabo este remake repitiendo experencias que otros tuvieron pero con otros medios. No da soluciones a problemas, enuncia temas, y a mi por lo menos, me da qué pensar.
Siguiendo en la temática del remake, re-hacer, el re-mirar, me topo con Kenneth Goldsmith, poeta y creador de la UbuWeb donde hace 18 años empezó a crear un archivo de arte de vanguardia, que por propia definición, se actualiza continuamente. En una entrevista que le hicieron recientemente en El País, habla del paso de la pintura a la fotografía, y como este hecho re-hizo la pintura, cambió el modo de abordarla para los artistas, y surgieron las vanguardias. Explica que del mismo modo, la escritura se está viendo transformada por el desarrollo masivo de Internet, reduciéndolo todo a un copia y pega. En este sentido, encuentro que es la tecnología la que propicia estos cambios en el entendimiento. Y del mismo modo que la pintura se hizo abstracta, o la escritura fragmentaria, las casas se recrean hacia Dios sabe dónde.
Por último, quería tocar el tema de la intimidad, ya que es un punto del proyecto que me interesa bastante. No es una obsesión, ni una intuición, lo entiendo como una pata irremediable que ha surgido de la creación de lo fijo. La conocidísima escritora y arquitecta Beatriz Colomina habla muy bien de la intimidad en su libro Privacidad y Publicidad, ambos conceptos están muy presentes en mi idea actual de la casa, y me gustaría seguir indagando en los conocimientos que Beatriz puede aportar con sus escritos. Por otro lado encuentro de interés los espacios de trabajo que se crean en el bar berlinés Oberholz. Este bar/restaurante nace de la necesidad de un espacio de trabajo más allá de las oficinas convencionales, en un lugar intermedio, más relajado y abierto. Lo interesante de este lugar, y tantos otros como este que han ido saliendo como setas por todas las grandes ciudades, es el hecho de cómo se llega a crear un espacio de intimidad estando entre tanta gente. El espacio cuenta con mesas grandes, pequeñas, sofas y taburetes, para garantizar la mayor variedad y un ambiente diverso. La mayoría de gente que va sola acaba poniéndose los cascos y aislándose así del mundo. Podrías preguntarte que si se quiere aislar y no piensa hablar con nadie, por qué va a una cafetería y no se queda en su casa? El hecho es que como explica su fundador en esta entrevista, nos encanta estar con gente, aunque no queramos estar con gente. Este es otro punto fuerte del proyecto que quiero seguir desarrollando.
Me quiero posicionar en este debate tan variopinto en el eje divisor entre el aislamiento y la ciudadanía. No quiero estar aislada pero a veces es necesario. Lo que podría aportar a estos pensadores y emprendedores sería la unión entre estos dos límites que me interesan. Quiero llegar a construir algo que trabaje a la vez con lo público y lo privado sin olvidar al ingrediente que da sentido a todo esto, el ser humano. Quiero crecer dentro de ellos entendiendo más sus procedimientos y mensajes.
Taskscape
Me situó en mi lugar de estudio, bajo el puente Waterloo, Londres. Me rodean diferentes estímulos en todas las direcciones. Arriba hay una carretera de dos sentidos y dos direcciones muy concurrida, pues es una de las conexiones principales entre La City y el centro de Convent Garden. El puente cuenta también con pasos para peatones en los dos sentidos. Continuo paso de coches y peatones, ruido de tráfico, luces y contaminación.
En el entorno inmediato de mi posición encuentro dos centros culturales muy importantes para la ciudad: el Nathional Theatre y el Queen Elisabeth Hall. En ambos desarrollan actividades paralelas a su actividad principal en la calle, llenándola de color y actividades para los viandantes. Se oyen a pocos metros los vitoreos de los observadores del skate park de South Bank, centro de este deporte callejero, el skate park esta siempre concurrido, bien por turistas curiosos o bien por los propios deportistas que se encargan a su vez de decorar el espacio con grafitis. Centro cultural alternativo, arte callejero, paso continuo de gente, turistas y londinenses.
Mirando en dirección al puente, observo el skyline de la ciudad, Desde mi posición en la penumbra puedo reconocer la estación de Charing Cross, o Sant Paul a lo lejos. El día es sombrío como acostumbra a ser, y el rio esta revuelto. El London Eye no queda lejos, gira mientras los pájaros surcan el rio en busca de algo que comer. Decenas de barcos para turistas recorren el mi mirada y desde algún yate privado, una señora me saluda. Estoy muy cerca del mar, pero protegida por el puente, que crea a su vez una película de ruido, que insonoriza del resto de la ciudad. Solo coches y el paisaje. Hitos, animales, tráfico marítimo, turismo y comercio, ruido y protección.
Hay una parada de autobús nada más subir las escaleras hacia la carretera, y una de metro a unos 800 m, Temple, y otra a 1 km la de Southwark, Aunque se puede llegar andando cómodamente hasta el centro de Convent Garde, y con ganas hasta Trafalgar Square. Cuento también con taxis 24 h pasando por aquí por si me da por irme a comer Naan con curry o pollo Tikka Masala en Brick Lane. Conexión con la ciudad, transporte público 24 y cercanía.
La gente que frecuenta el sitio pasa desde banqueros que pasan para disfrutar del rio camino a su trabajo, hasta skaters, turistas, o vendedores ambulantes. Por la noche el lugar cuenta con una tranquilidad extraña. La parte baja del puente está en la sombra, tranquila, sólo se oye el sonido del río y la ciudad a lo lejos. Y un poco más cerca, en lo alto del puente, los coches siguen pasando, y los trabajadores vuelven a casa después de su afterwork. Multicultural y cambios de intensidad.
Detrás de mi encuentro unos cuantos comercios, no muy frecuentados, pero activan el espacio debajo del puente, que esta algo solitario. Por las noches suele haber músicos callejeros, animando a la gente a bailar, es un momento mágico, hay poca iluminación y el ruido invade el espacio. Es un punto muy concurrido en noche vieja para ver los fuegos artificiales, además es en este punto donde se celebra la feria del libro de Londres. Múltiples actividades culturales, es un hito en sí mismo, lugar de reunión, lugar de paso.
No me gustaría cambiar ninguno de estos flujos de gente, animales, y comercios. Pretendo dejar que todo suceda del mismo modo que hasta ahora, que la casa sea un espejo donde ver todas estas actividades reflejadas, que reboten en ella y sigan su paso. Desde dentro, la casa se dotará a sí misma de todo lo positivo del lugar, y construirá la intimidad que el lugar no puede dar.
El mito de BUZZ
Hay una historia desconocida en el alunizaje del Apollo 11, y no estoy hablando de que fuera falso, les estoy hablando de Edwin Eugene Aldrin, Junior, el segundón de Neil Armstrong.
Eran tres los tripulantes de la nave aquel día de julio del 69, Armstrong, Collins y nuestro protagonista, Aldrin. El mes de duración del viaje fue algo incómodo, dejando de lado el hecho del angosto espacio y lo raro que era comer bolas flotantes de comida, la tensión entre los tres tripulantes de la nave acrecentaba por momentos, pues aun no se sabía quién sería el primer hombre en pisar la luna. Y este no era un hecho a la ligera. El pueblo de Wakaponeta, Ohio, el cual vio crecer a Armstrong, había instalado una costosa pantalla gigante en el centro de la plaza.
La novia de Michael Collins por su parte, le esperaba ardientemente en casa con un montón de velas y pétalos de rosa. Todo el tinglado fue muy descabellado por su parte, en primer lugar porque Collins era el piloto de la nave, y por tanto no podía abandonarla en ningún momento. En segundo lugar, el mes de espera a la aparición del alunizaje en televisión, hicieron que la casa, y la chica, ardieran en llamas.
Edwin Aldrin también tenía sus grupis, los octogenarios del geriátrico del Nueva Jersey, compañeros del abuelo de Aldrin, la única familia que le quedaba tras el accidente que costó la vida a su familia, y del cual nunca quería acordarse.
Pues bien, las semanas pasaban y nadie quería sacar el espinoso tema que incluía las palabras “pisar”, “luna”, “astronauta archifamoso”, y ese tipo de consideraciones. Finalmente, para terminar con la tensión, decidieron que se haría a cara a cruz, pusieron las cartas sobre la mesa y le dijeron a Collins que era inviable que él dejara la nave en ningún momento. El lanzamiento de moneda se llevaría a cabo justo antes de abrir la puerta, y la mano inocente sería el pobre Collins.
Por fin llegó el anhelado 20 de julio de 1969. Aldrin y Armstrong estaban mordiéndose las uñas apretujados en el LEM, o módulo lunar, parte de la nave encargada del alunizaje, que se desprendería de la nave principal llegado el momento. Aldrin empezaba ya a roer el puño de su traje espacial. Toda su vida pasaba delante de él, su infancia en el campamento espacial, la trágica pérdida de sus padres y su hermana, y los largos entrenamientos en el simulador estelar. El silencioso clima se rompió cuando Armstrong decidió ir a ver a Collins a la central de mandos ciberespacial, para ver cuánto quedaba. A la vuelta le dijo a Aldrin que aún faltaban unas cuatro horas, y que debía ir a comprobar el ensamblaje del LEM con la nave principal, ya que Armstrong decía haber oído un zumbido a la vuelta la nave principal.
Aldrin se dirigió a realizar su tarea, y mientras comprobaba los fusibles, escuchó un estruendo que venía de la parte delantera del módulo lunar. De pronto, el Apollo 11 empezó a tambalearse y los ventiladores se pusieron en marcha. ¡Estaban tocando tierra y Armstrong no le había avisado! Aldrin salió corriendo para atrapar a su colega pero cuando llegó a la cabina principal la puerta ya estaba abierta.
La palanca de abertura en caso de emergencia estaba accionada, y Neil Armstrong gozaba de la ingravidez en el exterior. Edwin, aún perplejo, se asomó por la puerta. Al verle Armstrong empezó a gritar: “Buzzer! Buzzer!” (zumbido en inglés) en burla. La ira invadió por unos instantes a Aldrin, pero se le paso rápido, pues recordó un capítulo de su infancia. Pertenecía a los primeros años de su hermana, cuya primera palabra fue “buzzer”, por no poder pronunciar bien “brother”. Estos entrañables momentos con su hermana consiguieron dominar al astronauta, hasta el punto que bajo de la nave, caminó hacia su antagonista, y le bailo el “no rompas mas” de Coyote Dax. Y con las mismas se subió a la nave dispuesto a emprender el viaje de vuelta. Le hizo dos malas fotos desde la ventana, por cumplir, y se abrochó el cinturón de seguridad.
Cuando volvieron a pisar tierra firme, Aldrin le dijo a Armstrong que no contaría nada, no por temor a las represalias, sino porque sentía lastima por él, y consideraba que si había llegado a el punto de hacer algo tan temerario y mezquino, realmente tendría que ser quien figurara en las portadas de las revistas, pues su alma ya estaba corrompida.
Edwin por su parte, se autoimpuso el mote de Buzzer, y cambió legalmente su nombre, Edwin Eugene, a Buzz en 1988. Se hizo un nombre en la industria del cine, con numerosas apariciones en westerns y poniendo voz a dibujos animados, como Buzz light year, al que como ya habréis adivinado, dio el nombre también.
Buzz Aldrin es un ejemplo de valentía. Y no solo por formar parte de la primera tripulación que llega a la luna (y vuelve), este tipo de valentía requiere de preparación física y mental. La valentía que a mí me interesa es la que le llevó a enfrentarse a sus miedos, a sus recuerdos traumáticos de infancia, la valentía que le impulsa todos los días a levantarse y decir, soy buzz, un buzzer, un tipo que perdió la oportunidad de ser el primero en pisar la luna, y qué importa, estuve allí, me he rehecho a mí mismo, y ahora soy feliz, siendo el segundón, con un nombre anónimo y haciendo lo que me gusta. Armstrong se hizo mundialmente famosos por su “hazaña”, hizo varias giras por Estados Unidos y Europa contando su historia y animando a niños a seguir su ejemplo. Sin embargo, la verdad le atormentaba todas las noches, y cayó en la bebida pues ya no tenía razón para despertarse pues había cumplido el sueño de su vida, y no tenía ni gente con quien celebrarlo, ni nueva metas. Lo importante de esta historia es que al final ¡la vida es de los valientes! Y los honestos además la disfrutan.
Ficción
En el futuro,
todo lo que pueda hacer una máquina, lo hará una máquina.
Como apunta Toyo Ito en sus escritos sobre El pao de las muchachas nómadas de Tokio “El concepto de casa para ella está desperdigado por toda la ciudad y su vida pasa mientras utiliza los fragmentos de espacio urbano en forma de collage”. Este es mi punto de partida para determinar que todas las necesidades de una persona joven como María, se pueden encontrar en toda gran ciudad.
Ya en la casa los electrodomésticos han estado sustituyendo al trabajo manual desde hace unas décadas hasta hoy. En lugar de cocinar en un cazo de barro, se usaba la termomix, y ahora en lugar de eso, se usa el teléfono para reservar en un restaurante. El teléfono móvil, el ordenador, el gps, etc, son los nuevos electrodomésticos, los electrodomésticos de la ciudad, los instrumentos electrónicos que nos sirven para llevar a cabo de forma más sencilla y cómoda nuestras tareas del hogar, hogar que ahora es la ciudad.
Por tanto, la pérdida de contacto con lo real, lo tangible, lo humano, se ha llevado a otra escala, haciéndolo más incontrolable.
Con el tiempo, en las grandes ciudades encontramos que la vivienda se reduce al conjunto de actividades que únicamente se pueden realizar en el hogar, como en occidente se puede entender que es dormir y la higiene íntima. El comer y el relacionarse con otras personas se puede llevar a cabo en cualquier lugar de la ciudad. En las grandes ciudades de Europa y sobretodo en Asia, encontramos que la ciudad incorpora equipamientos suficientes para que el hogar se convierta únicamente en el lugar donde están tus cosas. Y teniendo en cuenta que todo lo que necesitamos se puede encontrar en un ordenador, las situaciones en las que es necesario ir a casa disminuyen.
Dado que para toda situación aparece un intermediador electrónico, la relación persona-ciudad se posiciona en un espacio virtual, frio, convirtiendo a las personas en máquinas, con un objetivo y un racionamiento concreto.
Mi posicionamiento ante esta situación, es que todo ciudadano necesita retomar la relación cuerpo a cuerpo con la ciudad, y así con el resto de ciudadanos y consigo mismos. María, como arquitecta, tiene que ser más consciente que la mayoría de personas de esta situación. Necesita entenderla y a la vez poder superar algunos de los puntos.
Si tiene o no que cambiar esta situación que está desarrollándose, es un punto de controversia que me interesa y frente al cual me posiciono para desarrollar el proyecto.
Me interesa para este “encargo” la arquitectura que incorpore la ciudad en el propio programa de la casa, de modo que no sea únicamente un instrumento que utiliza, ya que lo necesita y lo debe cuidar. Este punto incorpora una componente económica importante, pues se podría entender que el dinero que ahora te ahorras en la ampliación de la cocina, por ejemplo, ya que comes fuera todos los días, podría ser dinero no únicamente invertido en lo que pagas por esa comida, que ya tiene un precio incrementado respecto a lo que pagarías por la comida en el mercado, sino también invertido en mejorar ese restaurante, o ese parque en el que comes el menú para llevar.
Tratando de la misma manera las alusiones teóricas y de la hermenéutica de las ciudades, tanto como el desarrollo sin pausa de estas y la búsqueda de una solución para el problema que planteo, me gustaría llegar a crear un espacio de no-ciudad que tenga como marco o fondo la ciudad. A lo largo de mi aprendizaje en la escuela de arquitectura a menudo me he visto tentada a dejarme llevar por la lírica y las palabras complejas que nadie entiende. Me causó especial interés el artículo publicado en La ciudad viva, El lenguaje de los arquitectos; e interesándome más por el tema llegué a la conclusión de que si realmente la arquitectura es para las personas, debería ser explicada por personas y para personas, no por máquinas que tratan de hacer las palabras más largas para complejizar la ecuación, pues como dijo el amado Mies, algunas veces less is more. En el blog de Stepien y Barno explican este fenómeno de la siguiente manera: “El filósofo Daniel Innerarity en un congreso celebrado, hace tiempo, en Vitoria afirmaba que “los filósofos cogen la realidad que todo el mundo entiende y la complican de tal forma que cuando la vuelven a contar nadie sabe de lo que están hablando”. Pues con algunos arquitectos, quizás ocurra algo muy parecido. A muchos, les encanta hablar de metalenguajes y de hibridaciones de la complejidad post estructuralista.”
A este respecto encuentro inspiración en el trabajo de Toyo Ito en el Pao, de Archigram en el Suitaloon, y de Andrés Jaque en la techno-geisha. En mi día a día mediante los objetos analógicos encuentro una relación más cercana objeto-persona. Entendiendo analógico como lo no-tecnologico.
Entiendo, por tanto, que María necesita un lugar de relación, un espacio que reúna estos objetos/ sensaciones/ hábitos analógicos que no se pueden ni podrán reemplazarse por la tecnología.
¿Será un lugar de disfrute de las cosas analógicas?
Me planteo como reto programático encontrar qué puntos de la vida son sustituibles por la tecnología y cuáles no, para terminar, con suerte, creando un objeto de diseño o espacio o lugar de relación, donde encontrar lo analógico irremplazable.
Los genios están locos
Los genios están locos.
Es así. Siempre lo están.
Para bien o para mal, se crean un palacio mental, en el sentido mnemotécnico o en sentido literal. Es un lugar por el que pasear sin interrupciones del vulgar mundo exterior; saludas a tu gato de la infancia, revisas la partida de tazos que jugaste a los 15 años, y prestas atención a tu hermano todo lo que puedes mientras habláis. Todo a la vez, por supuesto.
Gaudí dormía en sus edificios mientras se construían, Van Gogh se cortó una oreja. Se decía que Newton era un psicópata bipolar. Y ahora se dice que Woody Allen abusaba de su hija adoptiva.
"En todo momento deberíamos ser conscientes de que nadie se halla nunca demasiado lejos del estado en el que tomaría de buen grado una espada o veneno para acabar con su vida; y quienes tienen serias dudas al respecto no tardarán en convencerse a causa de un accidente, una enfermedad, un violento cambio de la fortuna… o del tiempo."
_Schopenhauer
Bastante locos parecen estos genios.
¿Y quién les culpa? Una vez descubres tu palacio mental no necesitas nunca más la realidad, harás caso a tu gato cuando te venga bien, hablaras con tu hermano cuando necesites dispersión, y calcularás el giro exacto del tazo para caer encima de esa hormiga y aplastarla. Irás a misa cuando te venga de paso, obedecerás al policía solo si se mete en tu palacio y se toma un Brandy, Because you rule!
Porque tu palacio puede ser cualquier cosa, puede estar en todas partes, siempre contigo, como una carga, o un globo que te eleva. Solo depende de quien lo considere, al igual que la definición de casa, hogar, taza de té y chimenea, gato en la ventana, flores pochas, abuela gritando, la olla silbando, un montón de papeles que se caen, la calma más absoluta.
Estudiando el avance de la vida humana hasta este momento, las ambiciones, cambios sociales, etc, se puede decir que John Robb ha vaticinado que esta revolución que viene, viene como todas, marcada por:
1. f. Cambio violento en las instituciones políticas de una nación:
la revolución francesa,rusa.
la revolución francesa,rusa.
2. P. ext.,inquietud,alboroto:
se organizó una revolución en la oficina cuando nos comunicaron que iban a subirnos el sueldo.
se organizó una revolución en la oficina cuando nos comunicaron que iban a subirnos el sueldo.
3. Cambio importante en el estado o gobierno de las cosas:
el teléfono móvil ha supuesto una revolución de las comunicaciones.
el teléfono móvil ha supuesto una revolución de las comunicaciones.
4. astron. Giro completo que da un astro en todo el curso de su órbita.
Te puedes revolucionar contra tus padres, el estado, el cartero… Te puedes revolucionar, como siempre hasta ahora, contra las reglas, reglas creadas por humanos. ¿Qué pasa cuando las reglas para los humanos no las marcan éstos, sino las máquinas? Y además, máquinas que una persona creó, y que quitan el trabajo a otras tres, como cuando despiden al padre de Charly en Charly y la fábricade chocolate porque ponen en su lugar a una máquina que enrosca los tubos de pasta de dientes.
Los que sobreviven generación tras generación tras generación son los innovadores, porque son los que resisten estas revoluciones, los que se pueden amoldar y crean trabajos para el padre de Charly. El resto de especies humanas sucumben hasta casi extinguirse. Así, son estos supervivientes, los que sientan las bases de las nuevas naciones, aunque nunca llegaran a lo más alto, pues sus locuras les harán caer.
“You realize that people take drugs because it’s the only real personal adventure left to them in their time-constrained, law-and-order, property-lined world. It’s only in drugs or death we’ll see anything new, and death is just too controlling.”
_Chuck Palahniuk
¿Hemos tocado fondo? ¿Hay algo que hacer? ¿Necesitamos un loco? ¿Vendrá Willy Wonka a sacarnos de esta?
Por suerte el padre de Charly tenía un hijo. Quizás todos acabemos así, trabajando en nuestra propia fábrica de chocolate, o de maquetas, maletas o bombonas de aire.



