Archivo del Autor: Ana Conejero
Vidrio.
Todo empezó en el momento que yo decido integrar un espacio público en el espacio privado. El querer que los límites visuales lleguen a mucho más y que no se queden comprendidos entre 4 muros. Buscando y pensando un material que me permita una transparencia para que se puedan mezclar visualmente estos dos espacios, pensé en el vidrio.
El vidrio no solo me permite esa transparencia que tanto busco, si no también proporciona una ligereza visual y una delicadeza estética.
A la hora de trabajar con este tipo de material, me di cuenta de que hay muchos tipos de vidrios, tanto en el mercado, como en el día a día. A parte de leer sobre muchos tipos de cristales, viendo referencias sobre arquitecturas en las que utilizan este tipo de material, y fotografiando distintos tipos de vidrios, por la sensación que me transmitían los reflejos producidos o incluso los colores que proporciona, quise experimentar con uno en viva voz. Pude conseguir unas cuantas botellas de un pub que está cerca de mi casa. Ahí aprendí que no es legal proporcionar ese tipo de botellas vacías, porque luego tienen que cuadrar caja. Por lo tanto, el vidrio es un material valioso, el cual lo vuelven a reciclar para volver a darle un nuevo uso.
Una vez obtuve estas botellas, quise jugar con ellas. Como todos sabemos, el cristal es un material frágil, esto quiere decir que no avisa de cuándo se va a romper. Asique quise experimentar con eso, con el romper. Puse una tela vieja en el suelo, utilice una tela, una camiseta vieja porque no proporciona tanta rigidez, y si le pegaba al suelo con un martillo o con cualquier herramienta, absorbería mejor el impacto. Coloqué encima una de las botellas de las de color blanco, la tapé y con una tabla de madera de cocina le di con fuerza. Se rompió al primer golpe. Curioso. Al desplegar la tela vi como todo estaba rotos en pedazos, en pedazos grandes mayormente. Algunos incluso pegados entre sí por las etiquetas que la botella llevaba. Repetí este mismo proceso con dos botellas más, lo que cambiaba aparentemente entre ellas era el color. Lo que me sorprendió bastante fue que no se rompió al primer golpe, como había pasado en el primer caso, tuve que dar varios golpes para que se llegara a romper del todo. La dureza por lo tanto, cambia ya sea para el uso que sea. También puede que esos resultados cambiasen dependiendo de la herramienta con la que hubiera agredido al vidrio.
Cuando fui a recoger esos trozos, los rejunté todos y con ayuda de la camiseta los levanté. Qué sonido tan mágico. Dulce, delicado. Hasta estando el material roto, me proporciona los objetivos que en un primer momento estaba buscando.
Es curioso que la gente que te habla de cómo se comporta el material sea gente no técnica. No son aquellos que lo fabrican, que lo comercializan, suelen ser los artesanos que trabajan día sí y día también con ellos, o en su caso aquellos que creaban el material con las antiguas técnicas de soplado, ya que se hacía de una forma más personal e íntima. Son ellos los que te dirán cosas que no aparecen en las fichas técnicas.
Hay que ver los materiales desde distintos puntos de vista para llegar a conocerlos. Depende de lo que quieras saber, dependerá a la persona que debes recurrir.
Ana M. Conejero
Materialidad.
Un papel en blanco
Nosotros, vosotros, ellos. Cada persona es un mundo. Cada persona es única en sí misma, aunque también es cierto que la forma de pensar de cada una de ellas puede llegar a ser muy parecida, pero nunca idéntica.
No somos robots. No nos gustan las mismas cosas, ni las realizamos de la misma manera. Existen variedad de gustos, variedad de colores, variedad de formas. Cada uno posee un carácter, una forma de pensar y de actuar.
No diría que es mi herramienta estrella, ni la que mejor manejo, pero sí es la que para mí más representa y con la que más cómoda me siento. El dibujo. El dibujo ha sido durante muchos años la esencia del arquitecto, la magia que tiene el crear en un papel en blanco algo que solo ve en su mente, es maravilloso.
Es un acto que ya haces directamente casi sin pensar. Coger un papel y dibujar. Plasmar tus primeras ideas e impresiones. Dibujas, borras, tachas, vuelves a tachar, continuas dibujando. Mi primer paso es coger esa pequeña libreta que siempre llevo conmigo y con un lápiz blando rayar. A veces no tiene ni sentido, pero algo hay.
El proceso del dibujo es largo y tiene varias fases. Esos primeros dibujos mal hechos para mí son la esencia del proyecto. Son los primeros pensamientos que tenemos antes de que cualquier cosa sea definitiva y tangible. Y tienen una magia, un algo especial. Es como decir “de estas 4 rayas ha salido esta obra de arte.” Se ve un principio y un final completamente radical, manteniendo esas cuatro ideas básicas que lo hacen único.
Los tiempos evolucionan y con ellos la forma de trabajar, nos vamos actualizando y con nosotros el dibujo. A día de hoy las máquinas dibujan por nosotros, y sí, es cierto, tienen una precisión increíble y los resultados son estupendos, pero es demasiado frío, es como hemos perdido algo por el camino de la ideación.
Hay una firma mexicana, una empresa de arquitectura llamada Proyectotal que comparte mi forma de pensar y a su vez trabajan de la misma manera que yo trabajo.
“La arquitectura no puede divorciarse del dibujo, no importa lo impresionante que la tecnología se ponga. Los dibujos no son sólo los productos finales: son parte del proceso de pensamiento de diseño arquitectónico. Los dibujos expresan la interacción de nuestras mentes, ojos y manos. Ésta última afirmación es absolutamente crucial para diferenciar entre los que dibujan para conceptualizar la arquitectura y los que utilizan el ordenador. “
http://proyectotal.blogspot.com.es/2012/09/la-muerte-del-dibujo-en-la-arquitectura.html
Como ya he dicho antes, lo primero que hago es coger ese lápiz blando y dibujar las primeras ideas o lo que más me llama la atención en mi pequeña libreta. Ese dibujo poco a poco se va mejorando, ya sea dibujando a mano o a ordenador. Da igual. Ese dibujo se va enriqueciendo, vas añadiendo componentes, nuevas ideas y poco a poco vas creando algo más potente. Pero es cierto, llega un punto en el que te quedas corto, necesitas más. En mi caso, para llegar a entender bien el proyecto, o lo que sea que esté dibujando es darle volumen, darle vida. Me parecen geniales los renders y los modelados en 3D. Es contradictorio. Pero hay que saber ver las oportunidades que las nuevas tecnologías nos ofrecen y esta es una muy buena manera de ver la idea que tú tenías en un principio. En el posible objeto que se convertirá. Hay como un salto de gigante entre el primer paso y este, pero para mí son los más contundentes, los más potentes. Los que más información te dan. El poder jugar con las luces de la manera qué quieras y descubrir realmente donde están los límites de tu proyecto es muy interesante.
Las herramientas se complementan unas con otras, con forme más idiomas utilices para comunicarte, más potente será el proyecto y más claro quedará el resultado final. Diferentes técnicas que se entrelazan para dar un único resultado.
Ana M. Conejero
Proyectotal
“La muerte del dibujo en la arquitectura”
Lunes, 10 de septiembre de 2012
Integración de un espacio privado en el espacio público.
“Tú eres libre de gritar fuerte, siempre que eso no quite a otro la libertad de disfrutar del silencio.”
“Mi libertad termina donde comienza la de los demás.” Esta sería una buena frase para empezar. El ver dónde están los límites de cada persona. Ver hasta dónde podemos llegar. No solo podemos hacer lo que nos apetece, sin ni siquiera tener en cuenta nuestro entorno, tanto las personas como las circunstancias del lugar. Cualquier acto que realices tendrá unas consecuencias y unas repercusiones.
Adentrándonos en el mundo del patinaje y más concretamente dentro del patinaje urbano, llegamos a una disyuntiva y es dónde se puede o no se puede patinar.
Basándonos en las leyes, cualquier patinador tiene derecho a circular por la acera a una velocidad reducida para no ser una “amenaza” para el resto de peatones, o en su defecto por el arcén en el que caso de que dicha acera no existiese. Hay supuestamente una normativa vigente sobre estos temas. Pero basándonos en la práctica, aunque tu tengas el derecho de ir por donde va el resto de la gente, en algunas ciudades te ponen multas si te ven circulando. Directamente te obligan a detenerte y a circular a pie.
La mayoría de los que defienden esta postura son personas que sencillamente aman patinar. Existe una asociación, A.D.P.U. - (Asociación Defensoras del Patinaje Urbano) que han intentado luchar para que se cumplan las leyes o directamente se esfuerzan para poder cambiarlas, ya que en muchas ciudades los ayuntamientos han prohibido realizar este deporte, como por ejemplo, Madrid. Consideran que si bicicletas y resto de vehículos tienen derecho a un espacio propio, los patinadores igual. Y que ante todo la calle es de todos por ser un espacio público.
Por otro lado, la oposición, tanto personas mayores como políticos (como por ejemplo Javier Bee Sellares en Córdoba y Esperanza Aguirre en Madrid) proponen cambiar la normativa para que no se pueda circular. Son personas que no ven bien que patinadores vayan por la acera, porque consideran que este es un lugar exclusivamente para peatones y no para “vehículos” con ruedas. Porque consideran que a fin de cuentas es una amenaza para la persona que vaya al lado, ya que circulan a velocidades distintas y en algún momento de despiste puede ocasionar algún pequeño accidente.
Son opiniones opuestas. A respetar cada una de ellas. Pero no pueden convivir la una con la otra. Por lo tanto habrá que buscar soluciones alternativas para que ambas opiniones puedan coexistir.
Habrá un límite exacto en el que la libertad de uno no intervenga en la de otro, y por lo tanto pueda así disfrutar del silencio.
Ana M. Conejero
Planta y sección.
Arrancas, sigues, aceleras, paras.
Movimiento, velocidad. Kilómetros y kilómetros de carretera, de paisajes diferentes. Edificios, parques, niños jugando en la calle, abuelos sentados en las puertas de sus casas contando entre ellos aquellas historias de las que estaban tan orgullosos. Más velocidad, más cambio. Nada permanece quieto. Arrancas, paras, vuelves a arrancar.
Recorres la ciudad de arriba abajo, llegando hasta límites insospechados. Conociendo y viendo lugares que jamás habías visto. Continuas. Investigas. Todo se sigue moviendo. Eres tú el que se mueve con el cambio.
De sol a sol, sin parar, de un lugar a otro. Recorriendo todos aquellos trayectos que comunican ciudades con más ciudades. Pero llega un momento en el que paras, en el que no puedes más y necesitas descansar. La noche llega y con ella tus ganas de relajación, de ver las cosas con más calma. Esperando encontrar un lugar para ti, en el que tú sentirte a gusto independientemente del tiempo que vayas a estar en él.
Acorde a nuestro proyecto, no hay un solo contexto, el contexto va variando dependiendo de dónde te encuentres, pero hay algo que tiene en común, la carretera, las comunicaciones que hay entre las ciudades.
María es una persona que viaja continuamente, que necesita desplazarse ya sea por las necesidades que sean, por ello concluimos que el contexto de nuestro proyecto es el viaje, el trayecto. Pero además, un lugar fijo, un lugar donde ella pueda relajarse entre viaje y viaje. Para ello hemos tenido en cuenta las áreas de servicio, que son principalmente de tiempo limitado y además, también hemos tenido en cuenta aquellas zonas en las que tú puedes descansar sin necesidad de límite de tiempo.
Centrando un poco más nuestro contexto, consideramos que el contexto de María está comprendido entre las ciudades de Alicante y Madrid. Por ello hemos analizado las áreas de servicio más cercana a la ciudad de Alicante y concretando un poco más dentro de las áreas sin límite de tiempo, en Dénia. En Dénia hemos encontrado un lugar perfecto. Una zona de descanso colindante con el mar y con la carretera nacional. Cabe destacar que es un lugar tipo, ya que ella elegirá el que desee dependiendo de dónde está. Pero todos en sí siguen un mismo patrón. Un lugar tranquilo, sin demasiadas viviendas alrededor, acondicionado a las necesidades de una casa móvil, con el mar a unos pocos kilómetros y la carretera a otros pocos.
Espero que esto se ajuste a las necesidades de mi cliente, tanto si es un día ajetreado como si es una noche tranquila. Por si de vez en cuando le apetece parar y no acelerar.
Ana M. Conejero
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