Archivo del Autor: Mluz González Milán

material.

PRIMEROS ESQUEMAS de la idea antes de la visita al versado_

Visita al herrero: Son los primeros esbozos que realicé previamente para explicarle mi finalidad, además esto lo acompañé de ejemplos en otros materiales para que pudiera percibir la escala a la que me gustaría trabajar.

1

DIBUJOS ESQUEMÁTICOS Y EXPLICATIVOS tras conocer el material y sus posibilidades_

2

+Planta y alzados representativos.

3

+Entramado, soldaduras, modulación y escala.

5

+Posición de las pletinas, ángulos de colocación y entrada de luz: visibilidad interior_exterior/exterior_interior.

4

+Anclaje y colocación. Separación con respecto a la fachada.

6

+Piezas especiales, esquinas y puerta.


VII.

Para las superficies del proyecto que quedaban al descubierto decidí plantear una celosía metálica que envolviera por completo el volumen. Buscaba un color, una escala y una geometría concreta para producir los efectos visuales que pretendía tanto desde el exterior como desde el interior. Necesitaba saber cómo se construiría todo ese sistema y hasta qué punto sería factible en la realidad. Así que fui a hablar con un herrero de la construcción de confianza.

El almacén no era ni muy grande ni tampoco muy pequeño. Estaba lleno de piezas apoyadas por los rincones esperando ser recogidas para llevar a obra y no se podía oír nada salvo el molesto ruido de las máquinas que trabajan el acero. Reunía todos los tópicos de taller, no le faltaba ni el póster de la interviú de 1995 en la garita de la oficina.

Nos reunimos en el despacho y le plantee lo que iba buscando. Me ayudé de los planos, las plantas y las secciones y de esquemas que tenía de la pieza especial que buscaba. Le di medidas y repeticiones y él me explicó cómo se hacía eso en el material que trabajaba. Me contó cómo se unían las piezas en función del tipo de perfilería, de entramado o motivo que quisiese, que dimensiones serían las óptimas para que todos los paños quedasen iguales y realizar una modulación que quedase uniforme.

Conforme le iba formulando mis preguntas, él me respondía de forma que me surgían cuestiones que hasta ahora no me planteaba. De la misma forma en algunas ocasiones yo le intentaba mostrar mi idea, esbozando delante de él o buscando ejemplos en otros materiales para que lo pudiera visualizar, y me decía que eso no era posible o que saldría carísimo. Callaba unos segundos y me contestaba: “Bueno sí se puede, si se plantea y se configura correctamente se podría estandarizar y fabricar mediante métodos comunes.”

Me dio las claves para una modulación económica y funcional que me proporcionaba el camuflaje y la protección que yo tenía en mente, pero en muchos sentidos su conocimiento cambió mi idea preconcebida. Resolviendo los problemas que nos iban surgiendo a ambos en nuestro mutuo entendimiento planteamos un prototipo con posibilidad de construcción fuera del papel.

Además de la conversación, me mostró como los trabajadores soldaban el material y me dijo una frase que consiguió convencerme, porque él mismo la defendía con fuerza: “SE PUEDE HACER DE TODO CON ACERO”. Habrán muchas opiniones sobre lo que dijo, pero se podía ver el entusiasmo y el orgullo que tenía el hombre por su trabajo, a pesar de llevar tantos años con el mismo material.

El recorrido también me sirvió para ver su espacio artesanal de trabajo. La mesa para soldar; la organización de las piezas por tipo, perfil, acabado y tamaño; la zona de almacenaje con las herramientas; y bueno, los pósters y demás personalizaciones del espacio de cada trabajador. Cómo en aquel caos de suciedad, grasa y hombres trabajando con la radio a máximo volumen, también existe una organización y una diferenciación de espacios por tareas o procedimientos. De forma planificada o espontánea.

Creo que no escogí el material que debía, que el camino que tomé no fue el más acertado, pero después de todo tampoco lo consideraría una pérdida de trabajo, aunque sí que necesito enderezar mis ideas y opciones y tomar otro tipo de decisiones mejor encaminadas.


VI.

No puedo considerarla mi técnica habitual de trabajo. Hacía años que no la empleaba. Cuando era pequeña iba a clases de dibujo con una señora mayor del barrio en el que vivo. Era una mujer bastante tradicional que pintaba siempre según la misma técnica de óleo que nos impartía a los que estábamos allí.

La mujer tenía su propia metodología y organización:

A los nuevos nos ponía en una mesa separada y nos echaba carpetas y carpetas de láminas modelo para copiar a carboncillo. Nos enseñaba como se cogía, que grosores debíamos utilizar  para cada línea, donde usar el difuminador, …

Cada uno necesitaba su tiempo de contacto con la forma de esbozar. Pero cuando ella consideraba que ya estabas listo, te llamaba y te daba una amplia lista de colores, formas de pinceles y espátulas. Jamás en mi vida había oído los nombres de esos colores: tierra de siena tostada, carmín de granza, verde vejiga, … ¿vejiga, en serio?

Y entonces llegabas tu que no medías más de medio metro cargado de lienzo, maletín y caballete. Yo trataba todo el tiempo de no abrir la boca y respirar lo menos posible el aguarrás.

Siempre pensé que era un problema de tiempo. Pero esta semana descubrí que no. Cada vez que intentaba ponerme a pintar fuera de las clases fracasaba por el hecho de no tener un lugar propio en el que tener el material montado permanentemente. Sin embargo esta vez lo monté en mi habitación (donde pienso dejarlo instalado indefinidamente). Y con esto pude comprobar cuál había sido mi error todos estos años: si no tienes mucho tiempo, dedícale pequeños momentos al día. Teniéndolo al paso toda la semana, cada vez que me acercaba por allí lo observaba y lo modificaba. A veces incluso quedándome allí horas sin percatarme de que estaba de paso hacia otra tarea.

Este descubrimiento no hizo más que potenciar mi actitud hacía el debate de la semana pasada en el que hablaba precisamente de los estudios de los arquitectos y su distribución y organización del espacio. Para Yona Friedman era el taller en el que pensaba y producía sus obras, a veces también en esta técnica.

Sé que pintar al óleo no es un técnica demasiado relacionada al trabajo del arquitecto (actual) por muchas razones: no es tan explicativa, no es rápida, no emplea materiales ligeros de transportar, … Parece que la acuarela, lápiz, carbón o plumilla son más apropiados para pensamientos de ideación.

Sin embargo decidí escoger esta técnica que conozco bien ya que en ella he experimentado desde siempre ese concepto de flujo del que empezaba a hablar Mihály Csíkszentmihályi en 1975. No sé hasta qué punto pude haber resuelto lo que se pedía de mí en la práctica, lo que sí hice fue experimentar esa concentración necesaria de la que ya era consciente que podía alcanzar.

Empecé con los dibujos a carboncillo sobre el lienzo, borrando con un trapo los errores que cometía, hasta proporcionarlo esquemáticamente. Entonces cogía un color tierra muy diluido en aceite o aguarrás y repaso las líneas. Así es como me enseñaron. Después, cuando está seco -al estar rebajado tarda unos 10 min, frente a los 3 días que tarda la pintura sin mezclar- paso el trapo borrando restos de carbón. Y ya es el momento de empezar. Suelo comenzar por los fondos o los cielos y las áreas más claras del proyecto. Y después lo oscuro y los detalles. Me gusta trabajar con espátulas de diferentes tamaños y ángulos, pero hay detalles difíciles de definir sin un pincel. Y mi obsesión por los detalles milimétricos no ayuda tampoco.

Igualmente no todo fue tan fluido: hubieron momentos de ansiedad y de aburrimiento también. Estos momentos, que considero también necesarios en el proceso de la concentración y del trabajo en sí, me llevaron a replantearme en muchos casos mi proyecto, hasta el punto de necesitar empezar de 0.

Considero que el proceso en general me ha permitido pensar de forma diferente a la que lo hubiera hecho con otras herramientas habituales y que además me ha llevado a ser consciente de las proporciones, tamaños, texturas, tramas y colores reales del proyecto.

CSÍKSZENTMIHÁLYI, Mihály. Flow, the secret to happiness. Febrero, 2004. (http://www.ted.com/talks/mihaly_csikszentmihalyi_on_flow) [Consultado el 2 de marzo del 2014]

FRIEDMAN, Yona. Interior Apartment. 1968. (http://www.yonafriedman.nl/?page_id=660) [Consultado el 10 de marzo del 2014]


V.

El hecho de que en la actualidad es necesario el trabajar en el marco de una comunidad que gira en torno a los mismos intereses, colaborando en grupos o sociedades en las que se busca el crecimiento mutuo de forma que el individuo aporta y recibe de vuelta impulsos para seguir produciendo ha producido el descarte del modelo clásico de profesional  en su centro de trabajo, experimentando en soledad al margen de la sociedad y de las razones por las que se mueve. Eso parece que se entiende. Por consecuencia directa, los espacios de trabajo, oficinas, talleres y estudios empiezan a organizarse de forma que valores como colectivo o grupal predominan en la escena.

Pero, ¿hasta qué punto esta identidad colectiva que se lleva gran parte del espacio del estudio beneficia o perjudica al trabajo de los individuos involucrados?

Fredy Massad y Alicia Guerrero Yeste en su artículo Espacios de concentración, publicado en su plataforma ¿btbW/Architecture, hablan de cómo se organizan el espacio diferentes personajes de la arquitectura. Por un lado trata a Yona Friendman y Atelier Bow-Wow entre otros; ejemplos de formas un tanto caóticas y flexibles de organización (el orden dentro del caos) en el que los estudios y los talleres de experimentación se convierten en un espacio híbrido en el que se desarrolla el pensar y la producción simultáneamente. Lugares en los que a pesar de tener una alta carga de grupo, disponen de la libertad de identificarse individualmente.

En el artículo describen a Friedman como un arquitecto “cuya alma es un escritorio donde lo apilado representa el momento presente”, afirmación que se puede confirmar viendo las numerosas actuaciones que produce en el interior de su apartamento. Para Atelier Bow-Wow incluso se introduce la carga de vivienda a ese espacio.

Durante una reciente conferencia de la arquitecta María José Marcos, contó como su aula_estudio de la asignatura de proyectos que imparte en Korea del norte los alumnos conviven durante las jornadas de trabajo, convirtiéndolo en su propia vivienda en esos períodos (dormían, comían, etc.).

Por otro lado tenemos a Alvar Aalto, UN Studio o SOM: oficinas de “funcionalidad racional”, eficientes o estructuradas jerárquicamente. Áreas grupales imponentes y exitosas pero que acotan el espacio dedicado a los proyectos personales.

La clave al fin y al cabo son los m2. Foster and Partners en colaboración con Steelcase han creado una nueva línea de mobiliario de oficina en la que defienden la libertad de movimiento y flexibilidad de modificación de espacio individual a colectivo y viceversa. Esto se reduce a una serie modulada que no parece ser diferente a lo que ya decía Wright en el edificio Larkin nada más entrar en el siglo XX. *

 


IV.

Silencio. No el tipo de silencio de una biblioteca ni el de una iglesia. Para mí y de forma personal, el silencio es esa abstracción propia en la que el tiempo se detiene, nada parece moverse y no te importaría que las cosas que percibes en ese instante ocurrieran en bucle infinito. No se trata de la ausencia de sonido. Al contrario, hay muchos sonidos, cientos, de distintos matices y timbres que puedes descomponer e identificar y que te ayudan a entender el espacio, la distancia o la profundidad. Actúan de forma colectiva entre ellos formando un grupo, pero tienen la propiedad de ser extraídos y aislados individualmente, convirtiéndose en actores independientes que definen el contexto desde su propio ritmo. (taskscape).

Para llegar al contexto de la casa_taller_laboratorio de María Langarita, es necesario hacer cientos de km desde Madrid, salir de autovías nacionales y carreteras autonómicas, avanzar por caminos de tierra y vagar sin una senda marcada hasta alcanzar un punto en el que ese silencio personal que cada uno crea en su mente se produzca de forma física y tangible en la realidad.

El entorno que he escogido se trata de una amplia llanura del sur español. Un extenso espacio plano en el que no sobresale nada salvo algún árbol puntual en la lejanía. Un landscape en el que las  parcelas de cultivos se disponen en hileras que resultan fugar en el infinito. En este contexto todo parece no acabar nunca, ni el instante ni la distancia.

El sol es un actor clave aquí: un enorme espacio sin objetos que arrojen sombra y en España, puede provocarle a más de uno una insolación sólo de imaginárselo. Esta imagen mental nada tiene que envidiarle a las escenas de desierto de Breaking Bad en las que los protagonistas parecen cocinar a 50ºC, por lo menos, dentro de la caravana.

Pero en mi escenario aparece el viento. Al no existir obstáculos, el viento se propaga con mayor libertad y velocidad. El viento acalla cualquier otro sonido que se esté produciendo en el instante en el que transcurre, lo convierte en mudo; mientras que al mismo tiempo, su interacción -con el relieve, los cuerpos y las formas que se encuentra a su paso- forma ritmos propios, situaciones que se podrían analizar como actores en sí mismos: el agitar de la vegetación de suelo, el vuelo de restos ligeros en su flujo o roce al rodear la forma de la persona son ejemplos.

Sin embargo los ritmos, o el grupo de ritmo que me crean mayor interés en este contexto son por ejemplo el coche que puedes ver muy lejos de ti, en movimiento pero que no puedes oír, o ese árbol zarandeándose pero que no escuchas. Estos actores mudos en los que solo parte de la información se te es dada los considero los de mayor valor en mi contexto.


III.

… Ángeles vivía en un noveno B. Era una pequeña comunidad de vecinos de los de siempre, en la que ella llevaba toda su vida.

Cuando era pequeña la casa era de sus abuelos, en la que también que vivían sus padres, ella y sus hermanos. Una gran familia tradicional.

Con el tiempo sus abuelos murieron, sus hermanos se fueron y ella se quedó con sus ancianos padres. Se casó y formó una familia en la misma casa, con abuelos incluidos.

No se plantean cambiar de aires, es a lo que están acostumbrados.

Ángeles es una ciudadana ejemplar: atenta, solidaria, participativa de la sociedad y que confía en la bondad de las personas; atributos que también aplicaba a su vida en el edificio. Pero sobretodo es una mujer muy inteligente y muy consciente de cuál es el precio de las cosas (de las importantes, de las que casi siempre resultan no ser cosas).

Un día tendiendo la ropa, en una torpeza, cayó una pinza de su tenderete, nueve pisos, al patio de luces. Buscando la pieza con la mirada descubrió junto a unas cajas una camisa de colores. Era de los vecinos de al lado, que también compraron el décimo A y se hicieron un dúplex. Había visto a la señora de la casa varias veces con esa camisa en el rellano que compartían. Se veía que era una camisa buena. A través de la ventana vio a la vecina y le hizo gestos. La mujer abrió y Ángeles le mostró su descubrimiento. Le comentó si le importaba subirle la pinza, aprovechando el trayecto y como estaba agradecida por su ayuda, no tuvo reparos en hacerle el favor…

Simbiosis. (del griego: σύν, syn, ‘con’; y βίωσις, biosis, ‘vivir’) es una forma de interacción biológica que hace referencia a la relación estrecha y persistente entre organismos de distintas especies.

Ángeles se encuentra en una relación de simbiosis permanente con sus vecinos, en la cual ella y su vecina de al lado mantienen interacciones de cooperación (mutualismo pero entre miembros de la misma especie). Ángeles aprovecha su oportunidad, de forma que la otra participante también sea recompensada (relación servicio-servicio).

… En otro caso, Ángeles, descubre como el marido de esta vecina coquetea con otra inquilina del inmueble. El hombre se percata y le ofrece a nuestra protagonista la posibilidad de recibir dinero a cambio de no comentar el asunto a la vecina de al lado…

Aquí también se da una relación de cooperación, ya que ambos se benefician. En la teoría. Pero cuando se ve desenvuelta en la realidad, es posible que otros factores que no estaban registrados aparezcan y condicionen la práctica. Bien, mal, legal, ilegal – no voy a entrar en ese tema.

Este mito aparece como un mundo en el que los personajes toman posicionamientos distintos dentro de la misma teoría y que nos muestra que no debemos identificarnos rápidamente con uno, sino ser crítico de las acciones que realizan.


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+wonderfulengineering.com

+Arcangelo Sassolino.

+Chris Burden. Extreme Measures.

+MLRP. Casa de espejos (Copenhague, Dinamarca).

+Autumn de Wilde. Lighting, Layers, and Reflections.

+Phillip K. Smith III. Lucid Stead.

+(1899) Nikola Tesla. Laboratorio.

+homesteadingandprepping.com

+Búnker secreto de la IIGM (París, Francia).

+ESKE REX. Drawing machine.

+(1969) Oscar Newman. Plan to build a second, nuke-proof Manhattan below New York City.

+Iluminación cueva.

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