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Escrito_VII
No fue nada fácil elegir un material en concreto con el que poder trabajar. Éste debería cumplir la mayor cantidad posible de las necesidades del proyecto y además cumplir ciertas premisas que se han ido estableciendo tras el paso de las semanas.
Ya que el diseño de la casa tiene mucho que ver con las condiciones del entorno en el que se instaura, este material, el cual va a ser predominante a lo largo de toda la casa, deberá adecuarse a este entorno, ser capaz de analizar las condiciones del lugar, e intentar mimetizarlas para que exista una relación solidaria entre ambos, es decir, el material deberá devolver a la naturaleza todo lo que le ha quitado durante su proceso de fabricación mediante fórmulas que más adelante veremos.
Llegué a la conclusión de que el material más maleable y al que más condiciones se le puede interponer es el vidrio. Esto es debido a la cantidad de procesos que existen para tratarlo y así cambiar drásticamente sus propiedades. Existen procedimientos que facilitan que éste sea sensible a la temperatura, a los rayos del sol, a los cambios de la presión atmosférica,…, incluso existe un tipo de vidrio fotovoltaico diseñado específicamente para una integración arquitectónica con el fin de, a través de él, generar energía limpia y sostenible.
Esta vía, en la que entra en juego el aprovechamiento de las condiciones del entorno para el desarrollo de la vivienda, se va a convertir en el modo de actuación. Conseguir gracias a la modificación de las propiedades de los materiales (concretamente del vidrio), ya sea de forma natural mediante cambios bruscos de temperatura, lluvia, soleamiento, viento, etc, o de forma artificial, mediante algún tipo de tratamiento que aporte cierta variación en sus propiedades.
En este tipo de material se ven reflejados de alguna manera los aspectos más importantes del proyecto, y considero que gracias a mi investigación va a ser posible desarrollar una arquitectura solidaria y respetuosa con el medio, a través del uso del vidrio como elemento de relación entre el artefacto y el medio. Convertir a éste en elemento protagonista del proceso de retornar al entorno aquello que le estamos quitando a través de la implantación del artefacto.
Adrián Ferrándiz Candalija.
VII.
Para las superficies del proyecto que quedaban al descubierto decidí plantear una celosía metálica que envolviera por completo el volumen. Buscaba un color, una escala y una geometría concreta para producir los efectos visuales que pretendía tanto desde el exterior como desde el interior. Necesitaba saber cómo se construiría todo ese sistema y hasta qué punto sería factible en la realidad. Así que fui a hablar con un herrero de la construcción de confianza.
El almacén no era ni muy grande ni tampoco muy pequeño. Estaba lleno de piezas apoyadas por los rincones esperando ser recogidas para llevar a obra y no se podía oír nada salvo el molesto ruido de las máquinas que trabajan el acero. Reunía todos los tópicos de taller, no le faltaba ni el póster de la interviú de 1995 en la garita de la oficina.
Nos reunimos en el despacho y le plantee lo que iba buscando. Me ayudé de los planos, las plantas y las secciones y de esquemas que tenía de la pieza especial que buscaba. Le di medidas y repeticiones y él me explicó cómo se hacía eso en el material que trabajaba. Me contó cómo se unían las piezas en función del tipo de perfilería, de entramado o motivo que quisiese, que dimensiones serían las óptimas para que todos los paños quedasen iguales y realizar una modulación que quedase uniforme.
Conforme le iba formulando mis preguntas, él me respondía de forma que me surgían cuestiones que hasta ahora no me planteaba. De la misma forma en algunas ocasiones yo le intentaba mostrar mi idea, esbozando delante de él o buscando ejemplos en otros materiales para que lo pudiera visualizar, y me decía que eso no era posible o que saldría carísimo. Callaba unos segundos y me contestaba: “Bueno sí se puede, si se plantea y se configura correctamente se podría estandarizar y fabricar mediante métodos comunes.”
Me dio las claves para una modulación económica y funcional que me proporcionaba el camuflaje y la protección que yo tenía en mente, pero en muchos sentidos su conocimiento cambió mi idea preconcebida. Resolviendo los problemas que nos iban surgiendo a ambos en nuestro mutuo entendimiento planteamos un prototipo con posibilidad de construcción fuera del papel.
Además de la conversación, me mostró como los trabajadores soldaban el material y me dijo una frase que consiguió convencerme, porque él mismo la defendía con fuerza: “SE PUEDE HACER DE TODO CON ACERO”. Habrán muchas opiniones sobre lo que dijo, pero se podía ver el entusiasmo y el orgullo que tenía el hombre por su trabajo, a pesar de llevar tantos años con el mismo material.
El recorrido también me sirvió para ver su espacio artesanal de trabajo. La mesa para soldar; la organización de las piezas por tipo, perfil, acabado y tamaño; la zona de almacenaje con las herramientas; y bueno, los pósters y demás personalizaciones del espacio de cada trabajador. Cómo en aquel caos de suciedad, grasa y hombres trabajando con la radio a máximo volumen, también existe una organización y una diferenciación de espacios por tareas o procedimientos. De forma planificada o espontánea.
Creo que no escogí el material que debía, que el camino que tomé no fue el más acertado, pero después de todo tampoco lo consideraría una pérdida de trabajo, aunque sí que necesito enderezar mis ideas y opciones y tomar otro tipo de decisiones mejor encaminadas.
La madera
Escrito_ 7
La casa para María Langarita empieza a ser un amasijo cada vez más complejo de intuiciones y requerimientos. Uno de esos requerimientos es, y ha sido desde el primer día, la condición de que tenga la mejor iluminación natural posible, para la calidad de los espacios interiores así como para aportar a los cultivos de la radiación solar que necesitan para crecer de manera saludable.
Es por ello que a la hora de comenzar a pensar en materialidad surge la condición de que dicho material sea capaz de ser permeable a la radiación solar, así como de aportar la luminosidad deseada. La solución directa que me viene a la mente es la empleada en los invernaderos.
Hace poco más de un año realicé un viaje a Almería dentro del curso de proyectos. Allí visité la Estación Experimental Las Palmerillas, de la Fundación Cajamar, donde se experimenta con nuevos sistemas de construcción de invernaderos con el propósito de aumentar su productividad de una forma pasiva, es decir, utilizando solamente los recursos naturales del lugar, sin emplear productos químicos dañinos o técnicas contaminantes para el medio. Así experimentan y desarrollan la tecnología de las construcciones plásticas. A continuación visitamos, acompañados por el arquitecto Alejandro Pascual (ELAP arquitectos), un polideportivo que estaba construyendo en Garrucha, en Almería. Este polideportivo está realizado siguiendo los mismos principios que los invernaderos: con el uso del policarbonato como cerramiento, en la cubierta y las fachadas, se pretende aprovechar al máximo la luz solar incidente, así como regular la temperatura sin necesidad de emplear únicamente sistemas de climatización no sostenibles.

Estas ideas son precisamente las que me gustaría incluir en la casa de María, y que están presentes en la búsqueda del versado que me proporciona la ayuda necesaria. Cuando voy a visitar Sonneglass Alicante, mi intención es trabajar con cerramientos que cumplan aquellas características.
Mercedes de Miguel, quien me atendió amablemente, pensó en un primer momento que no podría ayudarme, pues siendo decoradora no conocía más propiedades del material que las que vienen escritas en los catálogos que me mostró. Sin embargo, su conocimiento de los cerramientos, más concretamente de las pérgolas por las que yo pregunté, deriva de la experiencia adquirida en las instalaciones que ha realizado. Más allá de las especificaciones técnicas, ella pudo explicarme cómo se coloca y las posibilidades de uso que ofrece. Al explicarle mi propuesta de incluir un huerto en la casa para María, ella me confirmó que esos cerramientos que tienen allí pueden ser utilizados como pseudo invernaderos.
Asimismo, cuando me mostró las posibilidades de esas pérgolas, que tienen partes móviles, pensé en nuevas posibilidades, como la de permitir una ventilación en la casa de forma voluntaria, dejando pasar un flujo de aire para controlar la temperatura interior, que, en todo caso, no será tan elevada como la de un invernadero, pues la tecnología de las pérgolas no permite alcanzarla.
La conversación con esta versada en temas de cerramiento me ha permitido conocer mejor los materiales empleados fuera del ámbito de los grandes invernaderos, así como las posibilidades domésticas que ofrecen. Sin embargo, para poder aportar algo a este entorno profesional, será necesaria una mayor inmersión y contactar con otras personas que me ayuden a completar la experiencia con el material y su relación con las distintas partes del programa de la casa.
Conociendo el vidrio
BIBLIOGRAFÍA
Materialidad
Sonneglass es una empresa con sede en Alicante (Avda. Aguilera, 49) dedicada a los cerramientos integrales y a la decoración de exteriores. Trabaja con la marca italiana de diseño de elementos para exteriores Corradi.
Mercedes de Miguel, decoradora y conocedora de dicha empresa, ha participado facilitando esta información sobre la línea de Corradi Pergotenda.
Aparece una amplia variedad de pérgolas que han sido diseñadas para ambientes exteriores. Abiertas o cerradas, con tela, aluminio o PVC, las pérgolas de Corradi en toda su variedad se adaptan a climas fríos o cálidos con tecnología para aportar luz y acondicionamiento térmico, ya sea adosándose a la edificación existente o de manera exenta.
Esquema constructivo de la pérgola.
Además de las pérgolas exteriores, la empresa ofrece una tecnología de jardines verticales, algunos de los cuales podrían integrarse a la estructura.
Según el modelo, los jardines verticales Corradi pueden ser fijados a la pared o colocados sobre planos de apoyo, trtándose de elementos totalmente autónomos, que no requieren conexiones a la red hídrica o eléctrica. También se pueden colocar sobre ruedas, para crear un rincón verde personal en cualquier sitio y con extrema facilidad.
El esfagno: un sustrato que marca la diferencia es el punto fuerte de los jardines verticales Corradi. El esfagno (Sphagnum) es un tipo de musgo con elevada capacidad de retención hídrica. Tratándose de un material filamentoso, es más liviano que otros tipos de humus y elimina con facilidad el agua excedente. Esta propiedad mantiene el esfagno bien oxigenado, evitando el sufrimiento de las raíces de las platas y convirtiéndolo en el sustrato ideal para los jardines verticales. El esfagno utilizado por Corradi es de origen chileno, el más apreciado, por sus propiedades antibacterianas que garantizan un desarrollo ideal de la vegetación.

Entre otros sistemas, las pérgolas de Corradi cuentan con placas solares para abastecer de energía los sistemas de iluminación y climatización integrados.
Fabricados a partir de células de silicio monocristalino, los paneles fotovoltaicos utilizados para Corradi se instalan en el espacio dedicado a los escotillas que cubren la Pergotenda y se integran perfectamente con la estructura. La eficiencia resultante es del 16%, casi el doble de paneles de vidrio comunes, en el respeto por el medioambiente. El sistema está equipado con un convertidor que transforma la energía continua en energía alterna y la pone directamente en la red. Patentados y de fácil instalación, los módulos que albergan los paneles solares son pre-ensamblados y posteriormente fijados a Pergotenda® con tornillos autoperforantes. Cada módulo (1,40 x 80 m) alberga dos paneles de 60 W, apoyados para dos “omega” de aluminio que garantizan una excelente disipación del calor, protegidos para una película de material polimérico que favorece el drenaje del agua de lluvia. Gracias a los materiales utilizados y a la tecnología aplicada, los paneles son flexibles, de peso ligeros (1,5 kg) y particularmiente resistentes también en presencia de niebla salina. Homologado de acuerdo con la norma CEI EN 61215:2006.
Después de entrar en contacto con estos sistemas, la imagen de la casa para María adquiere nuevas formas y nuevos modos de funcionamiento.
La utilización del sistema de esta pérgola, con su correspodiente jardín vertical y placas solares permitirá crear un espacio de convivencia entre las estancias de la casa y la producción de alimentos.








