La sociedad actual está preparada para trabajar una cantidad inhumana de horas al día. Con los días que corren lo más importante es que entre dinero en casa y, debido a esto, se hace cualquier cosa por trabajar. Se aceptan trabajos mal pagados y contratos en los que renunciamos a los días libres y en general, a las horas libres.
También para aquellos que realizan el trabajo para el cual se han preparado les vence el cansancio cuando la cantidad de horas de ocio es infinitamente menor que la de trabajo.
Esta situación no es fácil de sobrellevar durante un largo periodo de tiempo y el estrés y la ansiedad invitan a escapar de esa forma de vida.
Cuando lo único que te puede ayudar es estar a solas contigo mismo, es ideal tener un espacio propio y personal. Este espacio debe responder a las necesidades del cliente. Su forma y sus detalles serán fruto de las reivindicaciones del comprador. La problemática de sus vidas y la manera de hacerle frente, deben estar presentes en el proyecto.
El espacio proyectado es un lugar para escapar. Un lugar para no vivir, un espacio pensado para huir de la realidad inmediata. El espacio cubrirá unas necesidades precisas y está pensado para acudir a él un tiempo estipulado, no está pensado como un vivienda donde habitar.
Está des-acondicionada. Quitamos todo lo que se convierte en innecesario para nuestro fin, dejando lo absolutamente imprescindible. Lo que sea o no necesario dependerá de la acción que se desarrolle en él, por tanto, dependerá del usuario. Independientemente de cuál sea esa actividad el espacio nunca llegará a ser una vivienda, pues perdería su objetivo inicial.
Ese espacio creado como personal y propio, está pensado como un lugar "unipersonal". A él tan solo deberá acceder el cliente, siendo este un espacio diseñado para él. Por ello buscamos intimidad. La intimidad a partir de la soledad en el territorio. Un contexto sin distracciones, sin interrupciones.
El contexto se convierte en una "muralla", un escondite. El espacio busca camuflarse con el entorno. No busca desaparecer, busca no ser encontrada.
La independencia territorial no es el único modo de experimentar la soledad. Es interesante también la soledad basada en la ignorancia, lograda en lugares donde no haya cobertura o wifi. La tentación de mantenerte en contacto es mayor que la necesidad de intimidad en muchos casos, si desaparece la tentación aparece la intimidad.
Para romper la rutina que te persigue es adecuado comenzar una actividad nueva. Junto a esa actividad cambiamos el contexto que suele rodearnos para que todo se convierta en una nueva experiencia. Las actividades cambian, la montaña es un lugar adecuado para huir pues no solo cambias el entorno visual si no tu rutina al completo.
Esa actividad que nos ayudará a escapar de la rutina, de dejar atrás el estrés y los problemas, es el yoga. He practicado esa actividad y conseguía captar mi atención en los ejercicios. La meditación es un tiempo apropiado para pensar en uno mismo, en la salud emocional, evitando pensar en la problemática que rodea nuestras vidas.
Cuando estaba en la sala tan solo se oía la respiración empujada por una música relajante perceptible tan solo en el silencio. Intimidad.